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    <title>PC Jovenes Escuela Sabatica</title>
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    <description>Para estudiar y escuchar la escuela sabatica en espanol</description>
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    <pubDate>Wed, 14 May 2008 21:31:04 GMT</pubDate>
    <itunes:keywords>Adolecentes, Adultos, Adventistas del Septimo Dia, Escuela Dominical, Escuela Sabatica, Estudio de la Biblia, Estudios gratis, Jovenes Cristianos, PC Jovenes, PCJovenes, PCJovenescom, Por Cristo Jovenes</itunes:keywords>
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    <itunes:summary>Los archivos de audio son producidos por los hermanos de http://www.escuelasabatica.net una colaboración de hermanos de Ann Arbor, Michigan. Tambien por  la Union del Sur de Mexico IASD http://www.unionsur.org Publicados por www.PCJovenes.com preguntas o comentarios a news@pcjovenes.com</itunes:summary>
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      <title>Viernes 16 de Mayo, PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-14T14_31_03-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;“Jesús veía en toda alma a un ser que debía ser llamado a su Reino. Alcanzaba el corazón de la gente yendo entre ella como quien desea su bien. La buscaba en las calles, en las casas privadas, en los barcos, en la sinagoga, a orillas del lago, en la fiesta de bodas. Se encontraba con ella en sus ocupaciones diarias y manifestaba interés en sus asuntos seculares. Llevaba sus instrucciones hasta la familia, poniéndola, en el hogar, bajo la influencia de su presencia divina. Su intensa simpatía personal lo ayudaba a ganar los corazones” (DTG 125, 126).

“Solo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’” (MC 102).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué es enojo justo? ¿Cuándo es legítimo, y cuándo no lo es? Lleva lo que has pensado a la clase, para compartirlo y analizarlo.

2. ¿De qué modo la relación de Jesús con los indeseables es una guía para nosotros? ¿En qué condiciones podría nuestra asociación con pecadores llegar a ser un peligro para nuestras propias almas? En todos sus contactos sociales, Jesús pareció controlar la situación. ¿Qué nos debería decir eso en nuestros propios intentos de penetrar en las áreas más cuestionables de la sociedad?

3. ¿Hasta qué punto la conducta de Jesús es un modelo para nosotros hoy? ¿Hasta qué punto no lo es? ¿Cuáles son otros ejemplos de su conducta aquí, que podrían constituir un problema para que nosotros los sigamos?

4. Piensa más en la idea de ser mal comprendido por otros al procurar seguir la voluntad de Dios. Aunque veamos ejemplos de esto, tales como en la vida temprana de Jesús, ¿por qué debemos ser cuidadosos? Es decir, algunas personas han hecho algunas cosas muy perjudiciales para sí mismas y para otros, todo porque creían que Dios les había dicho que las hicieran. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos está llamando a hacer ciertas cosas que podrían hacer que otros nos comprendan mal? ¿Por qué deberíamos estar listos para recibir consejos de otros antes de hacer ciertas cosas que estamos convencidos de que Dios nos dijo que hiciéramos? Al mismo tiempo, ¿cómo podemos ser cuidadosos para no interferir con alguien a quien Dios está conduciendo de maneras que nos parecen extrañas?
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      <pubDate>Wed, 14 May 2008 21:31:03 GMT</pubDate>
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“Solo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’” (MC 102).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué es enojo justo? ¿Cuándo es legítimo, y cuándo no lo es? Lleva lo que has pensado a la clase, para compartirlo y analizarlo.

2. ¿De qué modo la relación de Jesús con los indeseables es una guía para nosotros? ¿En qué condiciones podría nuestra asociación con pecadores llegar a ser un peligro para nuestras propias almas? En todos sus contactos sociales, Jesús pareció controlar la situación. ¿Qué nos debería decir eso en nuestros propios intentos de penetrar en las áreas más cuestionables de la sociedad?

3. ¿Hasta qué punto la conducta de Jesús es un modelo para nosotros hoy? ¿Hasta qué punto no lo es? ¿Cuáles son otros ejemplos de su conducta aquí, que podrían constituir un problema para que nosotros los sigamos?

4. Piensa más en la idea de ser mal comprendido por otros al procurar seguir la voluntad de Dios. Aunque veamos ejemplos de esto, tales como en la vida temprana de Jesús, ¿por qué debemos ser cuidadosos? Es decir, algunas personas han hecho algunas cosas muy perjudiciales para sí mismas y para otros, todo porque creían que Dios les había dicho que las hicieran. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos está llamando a hacer ciertas cosas que podrían hacer que otros nos comprendan mal? ¿Por qué deberíamos estar listos para recibir consejos de otros antes de hacer ciertas cosas que estamos convencidos de que Dios nos dijo que hiciéramos? Al mismo tiempo, ¿cómo podemos ser cuidadosos para no interferir con alguien a quien Dios está conduciendo de maneras que nos parecen extrañas?
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      <title>Jueves 15 de mayo: ACOMPAÑA A LOS INDESEABLES</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-14T14_27_44-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;
La mayoría de nosotros tenemos una imagen “maquillada” de Jesús. Y, aunque hayamos oído repetidas veces que se asociaba con aquellos que su propia sociedad consideraba inaceptables, nuestra imaginación no se da cuenta de lo que esto significa, o va demasiado lejos. A menudo, más bien que abordar tranquilamente lo que este aspecto de la vida de Jesús debería significar para nosotros hoy, en una base personal, usamos esta conducta para golpearnos unos a otros en la cabeza, por ser demasiado exclusivistas, o demasiado conservadores, con respecto a los elementos más oscuros de la sociedad. Sin embargo, uno sospecha que, el hacer un examen cuidadoso de las relaciones de Jesús con los indeseables de sus días, nos dejaría a la mayoría (si no a todos) sintiéndonos por lo menos un poco incómodos.

Examina los siguientes pasajes. ¿Qué mensaje encontramos en ellos? Mateo 9:10-13; 11:18, 19; Lucas 5:32; 1 Corintios 1:26-28.

Si aplicamos estos pasajes a nuestros tiempos, nuestra imaginación debería ver a Jesús sentarse con personas de dudosa moralidad en ambientes de profundo compañerismo (como era la ocasión de la comida en el mundo antiguo). Se come y bebe; se oye música fuerte y estridente; prostitutas activas se mueven en las sombras. Ese es el ambiente, y a esos lugares fue Jesús.

Es interesante que, de Jesús mismo, aprendemos acerca de las etiquetas más peyorativas que sus enemigos proclamaron acerca de él: que él era “un comilón y un bebedor de vino” (Mat. 11:19; Luc. 7:34). “Estas calumnias nunca tendrían un efecto adverso contra Juan el Bautista o Gandhi, pero para uno que pasaba tanto tiempo como Jesús frecuentando y hablando acerca de comidas y banquetes, harían alguna mella, aun cuando pudiera ser exagerada”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 90. Por exagerado que fuera, no era nada menos que extraordinario que el Salvador del mundo fuera acusado de embriaguez y glotonería.

¿Qué podemos aprender de estos textos que podemos aplicar a nuestras propias vidas? ¿Qué no deberíamos aplicar? A Al responder, piensa en qué propósito pudo tener Jesús para estar con esa gente. ¿De qué modo tu respuesta nos ayuda a comprender qué principios prácticos podemos obtener?
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      <pubDate>Wed, 14 May 2008 21:27:44 GMT</pubDate>
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La mayoría de nosotros tenemos una imagen “maquillada” de Jesús. Y, aunque hayamos oído repetidas veces que se asociaba con aquellos que su propia sociedad consideraba inaceptables, nuestra imaginación no se da cuenta de lo que esto significa, o va demasiado lejos. A menudo, más bien que abordar tranquilamente lo que este aspecto de la vida de Jesús debería significar para nosotros hoy, en una base personal, usamos esta conducta para golpearnos unos a otros en la cabeza, por ser demasiado exclusivistas, o demasiado conservadores, con respecto a los elementos más oscuros de la sociedad. Sin embargo, uno sospecha que, el hacer un examen cuidadoso de las relaciones de Jesús con los indeseables de sus días, nos dejaría a la mayoría (si no a todos) sintiéndonos por lo menos un poco incómodos.

Examina los siguientes pasajes. ¿Qué mensaje encontramos en ellos? Mateo 9:10-13; 11:18, 19; Lucas 5:32; 1 Corintios 1:26-28.

Si aplicamos estos pasajes a nuestros tiempos, nuestra imaginación debería ver a Jesús sentarse con personas de dudosa moralidad en ambientes de profundo compañerismo (como era la ocasión de la comida en el mundo antiguo). Se come y bebe; se oye música fuerte y estridente; prostitutas activas se mueven en las sombras. Ese es el ambiente, y a esos lugares fue Jesús.

Es interesante que, de Jesús mismo, aprendemos acerca de las etiquetas más peyorativas que sus enemigos proclamaron acerca de él: que él era “un comilón y un bebedor de vino” (Mat. 11:19; Luc. 7:34). “Estas calumnias nunca tendrían un efecto adverso contra Juan el Bautista o Gandhi, pero para uno que pasaba tanto tiempo como Jesús frecuentando y hablando acerca de comidas y banquetes, harían alguna mella, aun cuando pudiera ser exagerada”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 90. Por exagerado que fuera, no era nada menos que extraordinario que el Salvador del mundo fuera acusado de embriaguez y glotonería.

¿Qué podemos aprender de estos textos que podemos aplicar a nuestras propias vidas? ¿Qué no deberíamos aplicar? A Al responder, piensa en qué propósito pudo tener Jesús para estar con esa gente. ¿De qué modo tu respuesta nos ayuda a comprender qué principios prácticos podemos obtener?
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      <title>Miércoles 14 de Mayo: ¿DESCUIDAR A L A LOS PERSEGUIDOS?</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-13T23_33_47-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;En su descripción más dramática del Juicio Final, Jesús nos cuenta que dividirá a las naciones reunidas delante de él en dos grupos, las ovejas y los cabritos. A las ovejas les dice, entre otras cosas: “Estuve [...] en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mat. 25:36).

Lee los siguientes textos a la luz del pronunciamiento de Jesús sobre el Juicio. Expresa tu impresión inmediata acerca de cómo crees que el texto se relaciona con la referencia que da a la prisión, en el Juicio.
Mat. 4:12, 13 
Mat. 11:2, 3 
Mat. 14:1-13 

¿Cómo se explica la conducta de Jesús durante el tiempo que Juan el Bautista estuvo en la cárcel? Al oír por primera vez del apresamiento de Juan, él regresa a Galilea (Mat. 4:12). Y toda la evidencia sugiere que Juan no recibió ninguna visita de sus ilustres contemporáneos mientras estuvo en la mazmorra, una clara implicación que da Mateo 11:2 y 3. De acuerdo con este pasaje, Juan envía a dos de sus discípulos a Jesús con una pregunta; siendo este, aparentemente, el único contacto disponible para él. Siguiendo la visita de los enviados de Juan, Jesús inicia una elevada alabanza del confinado profeta, pero no lo visita.

Una de las preguntas más persistentes que afrontamos como seres humanos se centra alrededor del tema del sufrimiento: “¿Dónde está Dios cuando sufrimos?” En la experiencia de Juan, tenemos una respuesta parcial, en términos de la conducta de Jesús. Aunque él era Dios en carne humana, con poder para actuar, Jesús no interviene para rescatar a aquel que había ayudado a preparar el terreno para su propio ministerio. Y, siguiendo al asesinato de Juan, todo lo que recibimos de Jesús (quien, sospechamos, lo sintió profundamente) es silencio. Tampoco es probable que él o sus discípulos hayan asistido al funeral de Juan.

¿Cómo explicarías la conducta de Jesús durante este período oscuro de la vida de Juan? ¿Cuáles fueron las probables circunstancias atenuantes que pudieron haber tenido algo que ver con su decisión? (Ver el Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 307, que sugiere que las autoridades estaban intentando silenciar tanto a Juan como a Jesús.)

Y ¿cómo puede la conducta de Jesús, durante todo el episodio con el Bautista, ayudarnos a comprender el silencio de Dios en nuestros propios tiempos de dificultades?
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      <pubDate>Wed, 14 May 2008 06:33:47 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>En su descripción más dramática del Juicio Final, Jesús nos cuenta que dividirá a las naciones reunidas delante de él en dos grupos, las ovejas y los cabritos. A las ovejas les dice, entre otras cosas: “Estuve [...] en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mat. 25:36).

Lee los siguientes textos a la luz del pronunciamiento de Jesús sobre el Juicio. Expresa tu impresión inmediata acerca de cómo crees que el texto se relaciona con la referencia que da a la prisión, en el Juicio.
Mat. 4:12, 13 
Mat. 11:2, 3 
Mat. 14:1-13 

¿Cómo se explica la conducta de Jesús durante el tiempo que Juan el Bautista estuvo en la cárcel? Al oír por primera vez del apresamiento de Juan, él regresa a Galilea (Mat. 4:12). Y toda la evidencia sugiere que Juan no recibió ninguna visita de sus ilustres contemporáneos mientras estuvo en la mazmorra, una clara implicación que da Mateo 11:2 y 3. De acuerdo con este pasaje, Juan envía a dos de sus discípulos a Jesús con una pregunta; siendo este, aparentemente, el único contacto disponible para él. Siguiendo la visita de los enviados de Juan, Jesús inicia una elevada alabanza del confinado profeta, pero no lo visita.

Una de las preguntas más persistentes que afrontamos como seres humanos se centra alrededor del tema del sufrimiento: “¿Dónde está Dios cuando sufrimos?” En la experiencia de Juan, tenemos una respuesta parcial, en términos de la conducta de Jesús. Aunque él era Dios en carne humana, con poder para actuar, Jesús no interviene para rescatar a aquel que había ayudado a preparar el terreno para su propio ministerio. Y, siguiendo al asesinato de Juan, todo lo que recibimos de Jesús (quien, sospechamos, lo sintió profundamente) es silencio. Tampoco es probable que él o sus discípulos hayan asistido al funeral de Juan.

¿Cómo explicarías la conducta de Jesús durante este período oscuro de la vida de Juan? ¿Cuáles fueron las probables circunstancias atenuantes que pudieron haber tenido algo que ver con su decisión? (Ver el Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 307, que sugiere que las autoridades estaban intentando silenciar tanto a Juan como a Jesús.)

Y ¿cómo puede la conducta de Jesús, durante todo el episodio con el Bautista, ayudarnos a comprender el silencio de Dios en nuestros propios tiempos de dificultades?
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      <title>Martes 13 de Mayo: ¿DESTRUCCIÓN DE PROPIEDADES PERSONALES?</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-13T23_26_18-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Una preocupación subyacente en la lección de esta semana se centra en la forma en que usamos a Jesús como nuestro modelo. ¿Cuán sincera es la meta de “seguir su ejemplo”? Y, lo que estamos notando es que es un asunto que reclama el pensamiento y la discriminación más cuidadosos. Ciertamente hay casos y casos; de hecho, en la mayoría detectamos un claro y ético ejemplo para seguir; en otros, el principio no es muy claro. Veamos dos casos:

Lee Mateo 8:28 al 32 (comparar con Mar. 5:1-20; Luc. 8:26-39) y Mateo 21:18 y 19 (comparar con Mar. 11:12-14, 20, 21). ¿Por qué crees que Jesús permitió que los demonios entraran en la manada de cerdos? ¿Habríamos nosotros hecho lo mismo si los animales hubiesen sido ovejas? ¿Dónde estaba la simpatía en esta acción de Jesús, aquí? ¿Había una preocupación de parte de Jesús de que, sin tomar en cuenta las limitaciones de la dieta, la manada, de todos modos, representaba los ingresos de una o más familias de esa aldea? ¿De qué modo entraría en el cuadro la idea de una compensación?

“Si estos cerdos eran propiedad de gentiles, nos quedaríamos sin una verdadera explicación de su destrucción. Decir que los demonios recibieron solo la orden de abandonar a los hombres, y el entrar en los cerdos era un acto de los demonios mismos, contradeciría su pedido a Jesús, y la clara afirmación de Marcos y de Lucas de que Jesús les dio permiso”.–R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. Matthew’s Gospel, p. 353. Otro erudito bíblico ve, en la acción de Jesús, “una protesta muy fuerte”. “El nombre ‘legión’ y un cerdo como mascota”, dice este erudito, “ambos representan la ocupación militar romana”. De este modo, la intención de Jesús era “protestar contra la posesión opresiva de Israel por los romanos”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 101.

Elena de White dice que “esta pérdida había sido permitida por misericordia hacia los dueños de los cerdos. Estaban absortos en las cosas terrenales y no se preocupaban por los grandes intereses de la vida espiritual. Jesús deseaba quebrantar el hechizo de la indiferencia egoísta, a fin de que pudiesen aceptar su gracia” (DTG 305). A Aunque estos comentarios pueden ayudarnos a comprender ciertas calamidades que nos vienen personalmente, ¿cómo vemos que establecen algún tipo de precedente con respecto a nuestras acciones? ¿O es esta una de aquellas acciones que pertenecen al papel de Jesús como Mesías-profeta y, como tales, no tienen la intención de ser un ejemplo para que nosotros sigamos? Y ¿cómo haríamos que entrara en el mismo caso la maldición de la higuera (que probablemente tenía un dueño)? 
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      <itunes:summary>Una preocupación subyacente en la lección de esta semana se centra en la forma en que usamos a Jesús como nuestro modelo. ¿Cuán sincera es la meta de “seguir su ejemplo”? Y, lo que estamos notando es que es un asunto que reclama el pensamiento y la discriminación más cuidadosos. Ciertamente hay casos y casos; de hecho, en la mayoría detectamos un claro y ético ejemplo para seguir; en otros, el principio no es muy claro. Veamos dos casos:

Lee Mateo 8:28 al 32 (comparar con Mar. 5:1-20; Luc. 8:26-39) y Mateo 21:18 y 19 (comparar con Mar. 11:12-14, 20, 21). ¿Por qué crees que Jesús permitió que los demonios entraran en la manada de cerdos? ¿Habríamos nosotros hecho lo mismo si los animales hubiesen sido ovejas? ¿Dónde estaba la simpatía en esta acción de Jesús, aquí? ¿Había una preocupación de parte de Jesús de que, sin tomar en cuenta las limitaciones de la dieta, la manada, de todos modos, representaba los ingresos de una o más familias de esa aldea? ¿De qué modo entraría en el cuadro la idea de una compensación?

“Si estos cerdos eran propiedad de gentiles, nos quedaríamos sin una verdadera explicación de su destrucción. Decir que los demonios recibieron solo la orden de abandonar a los hombres, y el entrar en los cerdos era un acto de los demonios mismos, contradeciría su pedido a Jesús, y la clara afirmación de Marcos y de Lucas de que Jesús les dio permiso”.–R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. Matthew’s Gospel, p. 353. Otro erudito bíblico ve, en la acción de Jesús, “una protesta muy fuerte”. “El nombre ‘legión’ y un cerdo como mascota”, dice este erudito, “ambos representan la ocupación militar romana”. De este modo, la intención de Jesús era “protestar contra la posesión opresiva de Israel por los romanos”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 101.

Elena de White dice que “esta pérdida había sido permitida por misericordia hacia los dueños de los cerdos. Estaban absortos en las cosas terrenales y no se preocupaban por los grandes intereses de la vida espiritual. Jesús deseaba quebrantar el hechizo de la indiferencia egoísta, a fin de que pudiesen aceptar su gracia” (DTG 305). A Aunque estos comentarios pueden ayudarnos a comprender ciertas calamidades que nos vienen personalmente, ¿cómo vemos que establecen algún tipo de precedente con respecto a nuestras acciones? ¿O es esta una de aquellas acciones que pertenecen al papel de Jesús como Mesías-profeta y, como tales, no tienen la intención de ser un ejemplo para que nosotros sigamos? Y ¿cómo haríamos que entrara en el mismo caso la maldición de la higuera (que probablemente tenía un dueño)? 
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      <title>Lunes 12 de Mayo: ¿MOSTRAR ENOJO?</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-11T12_46_11-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jesús descendió del monte de la Transfiguración, un hombre salió de la multitud que esperaba en la base, con un pedido de que Jesús sanara a su hijo. Había llevado a su hijo a los discípulos, explicó el hombre, pero ellos no habían podido curarlo. La respuesta de Jesús, como nos llega en la traducción, da la impresión de que Jesús se enojó por el pedido: “¡Oh, generación incrédula y perversa!”, contestó Jesús, “¿hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá” (Mat. 17:17). Por lo menos, tales palabras parecen poco características de aquel a quien hemos llegado a conocer como el “tierno Jesús, manso y humilde”. ¿Cómo podríamos explicar el tono de Jesús aquí? Es un pedido difícil. Los evangelios mencionan otras ocasiones en las que Jesús también pareció estar enojado.

¿De qué modo comprendes los siguientes pasajes? Mateo 21:12, 13; Marcos 3:1-5.

Muchos cristianos consideran que la forma en que debemos hacer las elecciones en nuestro mundo contemporáneo y complejo es preguntar: ¿Qué haría Jesús? Suena bien sencillo, hasta que uno se hace la pregunta preliminar lógica: ¿Qué hizo Jesús? Aquí descubrimos que las respuestas no siempre son tan sencillas como pensamos. ¿Cuáles son, por ejemplo, las implicaciones de los pasajes recién indicados para nuestra conducta hoy?

“Presumiendo que lo que Jesús haría hoy tiene alguna correlación con lo que él hizo entonces –en la Palestina romana del siglo I d.C. [...]–, ¿de qué manera un cristiano contemporáneo replicaría y aplicaría estos incidentes extravagantes de maldecir un árbol y trastornar el Templo? Si nuestra frutería favorita no tuviera una fruta específica que deseamos ardientemente –porque tal vez no sea la temporada–, ¿maldeciríamos, con la bendición de Jesús, a la frutería, al productor y a todo lo que estuviera a la vista? Y si el predicador habla demasiado acerca del dinero un domingo o si nos disgustamos con diversos directivos y programas de la iglesia, ¿entramos furiosos a la hora del culto y comenzamos a dar vuelta los bancos, el púlpito, los adornos –todo lo que no esté clavado al piso– y echamos afuera a los ujieres?”–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. ix.

¿Qué principios debiéramos tomar en cuenta con respecto a preguntas como estas? ¿Dónde interviene el sentido común espiritual? Jesús vino como el Mesías, el S Salvador de la humanidad. ¿De qué modo distinguimos lo que él hizo estrictamente en ese papel, de lo que él quiere que nosotros sigamos?
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      <pubDate>Sun, 11 May 2008 19:46:11 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Cuando Jesús descendió del monte de la Transfiguración, un hombre salió de la multitud que esperaba en la base, con un pedido de que Jesús sanara a su hijo. Había llevado a su hijo a los discípulos, explicó el hombre, pero ellos no habían podido curarlo. La respuesta de Jesús, como nos llega en la traducción, da la impresión de que Jesús se enojó por el pedido: “¡Oh, generación incrédula y perversa!”, contestó Jesús, “¿hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá” (Mat. 17:17). Por lo menos, tales palabras parecen poco características de aquel a quien hemos llegado a conocer como el “tierno Jesús, manso y humilde”. ¿Cómo podríamos explicar el tono de Jesús aquí? Es un pedido difícil. Los evangelios mencionan otras ocasiones en las que Jesús también pareció estar enojado.

¿De qué modo comprendes los siguientes pasajes? Mateo 21:12, 13; Marcos 3:1-5.

Muchos cristianos consideran que la forma en que debemos hacer las elecciones en nuestro mundo contemporáneo y complejo es preguntar: ¿Qué haría Jesús? Suena bien sencillo, hasta que uno se hace la pregunta preliminar lógica: ¿Qué hizo Jesús? Aquí descubrimos que las respuestas no siempre son tan sencillas como pensamos. ¿Cuáles son, por ejemplo, las implicaciones de los pasajes recién indicados para nuestra conducta hoy?

“Presumiendo que lo que Jesús haría hoy tiene alguna correlación con lo que él hizo entonces –en la Palestina romana del siglo I d.C. [...]–, ¿de qué manera un cristiano contemporáneo replicaría y aplicaría estos incidentes extravagantes de maldecir un árbol y trastornar el Templo? Si nuestra frutería favorita no tuviera una fruta específica que deseamos ardientemente –porque tal vez no sea la temporada–, ¿maldeciríamos, con la bendición de Jesús, a la frutería, al productor y a todo lo que estuviera a la vista? Y si el predicador habla demasiado acerca del dinero un domingo o si nos disgustamos con diversos directivos y programas de la iglesia, ¿entramos furiosos a la hora del culto y comenzamos a dar vuelta los bancos, el púlpito, los adornos –todo lo que no esté clavado al piso– y echamos afuera a los ujieres?”–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. ix.

¿Qué principios debiéramos tomar en cuenta con respecto a preguntas como estas? ¿Dónde interviene el sentido común espiritual? Jesús vino como el Mesías, el S Salvador de la humanidad. ¿De qué modo distinguimos lo que él hizo estrictamente en ese papel, de lo que él quiere que nosotros sigamos?
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      <title>Domingo 11 de Mayo: ¿ABANDONAR A L A LOS PADRES?</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-11T12_39_22-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Como se afirmó antes, los evangelios son casi totalmente silenciosos acerca de los primeros treinta años de la vida de Jesús. Aunque no se dice mucho, hay un informe de ese período que nos hace detenernos.

Lee Lucas 2:41 al 51. A primera vista, ¿qué impresión deja este pasaje acerca de la consideración de Jesús por sus padres? Por otro lado, ¿qué otra cosa podría estar sucediendo allí? ¿Qué indicio podría darnos el versículo 47? 

El incidente, superficialmente, da la impresión de un muchacho irresponsable, totalmente despreocupado por el dolor y la ansiedad de sus padres. ¿Qué padres no estarían terriblemente enojados por esa aparentemente insensible falta de cuidado por el bienestar de sus padres y las reglas del hogar?

Este es uno de esos eventos que muestran los límites del uso de la conducta de Jesús, como modelo, en cada situación. Lo que ocurre aquí, aparentemente, es que el carácter mesiánico de Jesús ya comenzó a brillar a la tierna edad de 12 años. Él está llegando a ser consciente de una lealtad a un Poder infinitamente superior al de sus padres, por mucho que él los respetara. La brevedad del informe de Lucas deja una docena de preguntas sin responder, tales como: “¿Quién alimentó y alojó al muchacho esos tres días? ¿Tuvieron los sacerdotes alguna preocupación por encontrar a sus padres?

Lee la respuesta de Jesús a sus padres. ¿Qué les estaba diciendo, por lo menos, indirectamente? 

Lucas informa: “Mas ellos no entendieron las palabras que les habló” (Luc. 2:50). Jesús regresó a su hogar con ellos y, como niño, estuvo sujeto a ellos (vers. 51); pero él se había preocupado por establecer la posición de una lealtad superior. Tampoco hay alguna indicación de que él alguna vez pidiera disculpas por el terrible inconveniente que había causado a sus ansiosos padres.

La vida entera de Jesús fue guiada por la supremacía de Dios y del Reino de Dios, aun al costo de ser mal comprendido. ¿De qué maneras podría tu lealtad a Dios ser mal comprendida por otros? S Si esto alguna vez te ocurrió, ¿qué aprendiste, que tal vez puede ayudar a alguna otra persona que está pasando por una experiencia similar?
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      <pubDate>Sun, 11 May 2008 19:39:22 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Como se afirmó antes, los evangelios son casi totalmente silenciosos acerca de los primeros treinta años de la vida de Jesús. Aunque no se dice mucho, hay un informe de ese período que nos hace detenernos.

Lee Lucas 2:41 al 51. A primera vista, ¿qué impresión deja este pasaje acerca de la consideración de Jesús por sus padres? Por otro lado, ¿qué otra cosa podría estar sucediendo allí? ¿Qué indicio podría darnos el versículo 47? 

El incidente, superficialmente, da la impresión de un muchacho irresponsable, totalmente despreocupado por el dolor y la ansiedad de sus padres. ¿Qué padres no estarían terriblemente enojados por esa aparentemente insensible falta de cuidado por el bienestar de sus padres y las reglas del hogar?

Este es uno de esos eventos que muestran los límites del uso de la conducta de Jesús, como modelo, en cada situación. Lo que ocurre aquí, aparentemente, es que el carácter mesiánico de Jesús ya comenzó a brillar a la tierna edad de 12 años. Él está llegando a ser consciente de una lealtad a un Poder infinitamente superior al de sus padres, por mucho que él los respetara. La brevedad del informe de Lucas deja una docena de preguntas sin responder, tales como: “¿Quién alimentó y alojó al muchacho esos tres días? ¿Tuvieron los sacerdotes alguna preocupación por encontrar a sus padres?

Lee la respuesta de Jesús a sus padres. ¿Qué les estaba diciendo, por lo menos, indirectamente? 

Lucas informa: “Mas ellos no entendieron las palabras que les habló” (Luc. 2:50). Jesús regresó a su hogar con ellos y, como niño, estuvo sujeto a ellos (vers. 51); pero él se había preocupado por establecer la posición de una lealtad superior. Tampoco hay alguna indicación de que él alguna vez pidiera disculpas por el terrible inconveniente que había causado a sus ansiosos padres.

La vida entera de Jesús fue guiada por la supremacía de Dios y del Reino de Dios, aun al costo de ser mal comprendido. ¿De qué maneras podría tu lealtad a Dios ser mal comprendida por otros? S Si esto alguna vez te ocurrió, ¿qué aprendiste, que tal vez puede ayudar a alguna otra persona que está pasando por una experiencia similar?
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      <title>Sábado 10 de mayo,Lección 7, El Enigma de su Conducta</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-05-11T12_29_38-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:

Mateo 4:12, 13; 8:28-32; 11:18, 19; 21:12, 13; Lucas 2:41-51; 5:32; 1 Corintios 1:26-28.

PARA MEMORIZAR: “Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores” (Mat. 11:19).

Uno de nuestros problemas con Jesús es nuestra permanente tentación de recrearlo a nuestra imagen. El revolucionario piensa en Jesús como uno de ellos; los conservadores sociales creen que lo tienen en su propio rincón. Hasta cierto punto, esto es inevitable. Después de todo, nuestra propia cultura y nuestra situación forman el marco en el que, tanto consciente como inconscientemente, consideramos la realidad. Pero, ser conscientes de este hecho ofrece alguna esperanza de que podamos comenzar, por lo menos en una forma limitada, a trascenderlo, e intentar un enfoque tan objetivo como podamos, del Jesús que encontramos en los evangelios.

Una vez que hacemos esto, descubrimos que no es tan fácil encasillarlo, no es fácil ponerlo en un prolijo paquete con la etiqueta de resuelto. En cambio, nos encontramos legítimamente perplejos por aspectos de su conducta, preguntándonos: ¿Espera él que nosotros hagamos eso, y de la misma manera que él?

Esta semana consideraremos algunas de las acciones más enigmáticas de Jesús con el fin de aprender qué podemos aplicar y, tal vez, no aplicar, a nuestras propias vidas.
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      <pubDate>Sun, 11 May 2008 19:29:38 GMT</pubDate>
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Mateo 4:12, 13; 8:28-32; 11:18, 19; 21:12, 13; Lucas 2:41-51; 5:32; 1 Corintios 1:26-28.

PARA MEMORIZAR: “Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores” (Mat. 11:19).

Uno de nuestros problemas con Jesús es nuestra permanente tentación de recrearlo a nuestra imagen. El revolucionario piensa en Jesús como uno de ellos; los conservadores sociales creen que lo tienen en su propio rincón. Hasta cierto punto, esto es inevitable. Después de todo, nuestra propia cultura y nuestra situación forman el marco en el que, tanto consciente como inconscientemente, consideramos la realidad. Pero, ser conscientes de este hecho ofrece alguna esperanza de que podamos comenzar, por lo menos en una forma limitada, a trascenderlo, e intentar un enfoque tan objetivo como podamos, del Jesús que encontramos en los evangelios.

Una vez que hacemos esto, descubrimos que no es tan fácil encasillarlo, no es fácil ponerlo en un prolijo paquete con la etiqueta de resuelto. En cambio, nos encontramos legítimamente perplejos por aspectos de su conducta, preguntándonos: ¿Espera él que nosotros hagamos eso, y de la misma manera que él?

Esta semana consideraremos algunas de las acciones más enigmáticas de Jesús con el fin de aprender qué podemos aplicar y, tal vez, no aplicar, a nuestras propias vidas.
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    <item>
      <title>Viernes 9 de mayo: PARA ESTUDIAR Y MEDITAR</title>
      <description>Sin duda, algunos de los dichos de Jesús son difíciles de comprender, especialmente si se toman aisladamente. Sin embargo, cuando se los considera en el contexto, especialmente con otras declaraciones correctivas que los equilibran, muchos de ellos llegan a ser mucho más fáciles de comprender. Aun entonces resulta claro que seguir a Jesús no puede ser una cosa a medias. O nos entregamos completamente a él, sin tomar en cuenta el costo, o no nos entregamos nada a él.

“El celibato no es el estado ordinario y normal, y es un engaño del diablo el que, por sí mismo, puede conducir a un estado superior de santidad que de otro modo no sería posible. Entre los judíos, el celibato era mal mirado o lamentado, y era practicado solo por grupos extremos de ascetas, como los esenios [...]. Las Escrituras registran específicamente que Pedro era casado, y probablemente los otros discípulos también lo estaban [...]. Jesús nunca recomendó el celibato, ya sea para los cristianos como un todo o para los líderes cristianos. No es natural, y no contribuye al desarrollo de un carácter simétrico en la forma en que lo hace una vida normal de casados.

“Las palabras de nuestro Señor (en Mat. 19:12), si se comprenden literalmente, irían en contra de todo el tenor de las Escrituras. La idea de una mutilación corporal es abominable. Parece apropiado considerar esta declaración como análoga de la declaración de Cristo en Mateo 5:30 (acerca de cortarse un miembro ofensivo)”.–The SDA Bible Commentary, t. 5, pp. 455, 456.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. La declaración sobre el celibato que antecede parece estar pensada para una cultura religiosa en particular. Pero ¿de qué modos podría, no intencionalmente, desanimar a los cristianos que son solos o viudos, o que por otras razones encuentran que es apropiado mantener el celibato? ¿De qué maneras podemos apoyar a las personas que tomaron esa decisión?

2. Trae a la clase tus respuestas a las últimas preguntas de la sección del lunes, y analicen la pregunta sobre si el perdón tiene límites o si debiera tenerlos.

3. Una cosa es repetir textos bíblicos acerca de cómo Dios debe ser el primero, aun antes que la familia; otra cosa es, por supuesto, ejercer la fe para hacerlo. En la mayoría de las iglesias alrededor del mundo, probablemente habrá personas que han sido alejadas por sus familias por causa de su fe. ¿Qué sucede en tu propia iglesia? ¿Hay alguien allí que ha perdido a su familia por causa de su adhesión a Jesús? Si es así, ¿cómo pueden ustedes, como familia de la iglesia, ayudarla a recuperar ese déficit?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:24:36 GMT</pubDate>
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“El celibato no es el estado ordinario y normal, y es un engaño del diablo el que, por sí mismo, puede conducir a un estado superior de santidad que de otro modo no sería posible. Entre los judíos, el celibato era mal mirado o lamentado, y era practicado solo por grupos extremos de ascetas, como los esenios [...]. Las Escrituras registran específicamente que Pedro era casado, y probablemente los otros discípulos también lo estaban [...]. Jesús nunca recomendó el celibato, ya sea para los cristianos como un todo o para los líderes cristianos. No es natural, y no contribuye al desarrollo de un carácter simétrico en la forma en que lo hace una vida normal de casados.

“Las palabras de nuestro Señor (en Mat. 19:12), si se comprenden literalmente, irían en contra de todo el tenor de las Escrituras. La idea de una mutilación corporal es abominable. Parece apropiado considerar esta declaración como análoga de la declaración de Cristo en Mateo 5:30 (acerca de cortarse un miembro ofensivo)”.–The SDA Bible Commentary, t. 5, pp. 455, 456.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. La declaración sobre el celibato que antecede parece estar pensada para una cultura religiosa en particular. Pero ¿de qué modos podría, no intencionalmente, desanimar a los cristianos que son solos o viudos, o que por otras razones encuentran que es apropiado mantener el celibato? ¿De qué maneras podemos apoyar a las personas que tomaron esa decisión?

2. Trae a la clase tus respuestas a las últimas preguntas de la sección del lunes, y analicen la pregunta sobre si el perdón tiene límites o si debiera tenerlos.

3. Una cosa es repetir textos bíblicos acerca de cómo Dios debe ser el primero, aun antes que la familia; otra cosa es, por supuesto, ejercer la fe para hacerlo. En la mayoría de las iglesias alrededor del mundo, probablemente habrá personas que han sido alejadas por sus familias por causa de su fe. ¿Qué sucede en tu propia iglesia? ¿Hay alguien allí que ha perdido a su familia por causa de su adhesión a Jesús? Si es así, ¿cómo pueden ustedes, como familia de la iglesia, ayudarla a recuperar ese déficit?</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Jueves 8 de mayo: ACERCA DE LA FAMILIA (Juan 19:25-27)</title>
      <description>Una mujer joven se unió al malhadado grupo de David Koresh en la década de 1990, y estaba en el grupo en Waco, Texas, EE.UU., cuando su madre falleció en Canadá. Mientras se preparaba para ir al funeral, el gurú carismático interceptó sus planes. No hay necesidad, le dijo, de gastar tiempo y dinero para esos propósitos mundanos; hay cosas más importantes que hacer en el complejo. Ella no fue.

Lee los siguientes dichos de Jesús: Mateo 10:34-37; 12:46-50; Lucas 9:59-62; 12:49-53; 14:26. ¿De qué modo responderías a la acusación de que ellos tienden a dar ayuda y apoyo a personas carismáticas como Koresh (y otros), que rebajan los lazos y las lealtades naturales de las familias?

“Esta nueva configuración de los valores familiares, al poner una cuña entre lo terrenal y lo celestial [...] llega a ser un tema importante en el Evangelio de Lucas. [...] Además de las declaraciones que abarcan a todos los que guardan la palabra de Dios como los verdaderos parientes (8:19-21; 11:27, 28) [...] el Jesús de Lucas plantea el mandato sorprendente de ‘odiar al padre y a la madre’ –aun hasta el punto de dejar que un padre muerto se sepulte a sí mismo– como condición para el discipulado (9:57-62; 14:25)”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 35.

Es cierto que las declaraciones de Jesús suenan severas para los oídos modernos. Pero ¿son realmente así cuando comprendemos lo que significan? En el caso de dejar que “los muertos entierren a sus propios muertos” (Luc. 9:60, NVI), por ejemplo, ¿había realmente muerto el padre del discípulo en perspectiva? ¿O esa persona estaba diciendo, en realidad: “Te seguiré después de que mi padre muera, y tenga asegurada toda la propiedad”? Y ¿cómo debemos entender el dicho de Jesús en Lucas 14:26, de que ninguno puede ser su discípulo si no “aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida”? Como se señaló en la sección de ayer, el pasaje paralelo de Mateo arroja luz sobre el significado de Jesús aquí, al hablar Jesús en el texto de Mateo acerca de aquellos que aman a su padre y madre y esposa, etc., más que a él (ver Mat. 10:37). “‘Aborrecer’ muchas veces debe entenderse como un hebraísmo que significa ‘amar menos’ (5 CBA 791). La idea que Jesús estaba tratando de enseñar era la importancia de poner a Dios primero.

A menudo nuestros lazos familiares son los vínculos terrenales más fuertes que conocemos, y así es. ¿Por qué, sin embargo, debe Dios estar siempre primero, aun antes que la familia, si es necesario?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:23:40 GMT</pubDate>
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Lee los siguientes dichos de Jesús: Mateo 10:34-37; 12:46-50; Lucas 9:59-62; 12:49-53; 14:26. ¿De qué modo responderías a la acusación de que ellos tienden a dar ayuda y apoyo a personas carismáticas como Koresh (y otros), que rebajan los lazos y las lealtades naturales de las familias?

“Esta nueva configuración de los valores familiares, al poner una cuña entre lo terrenal y lo celestial [...] llega a ser un tema importante en el Evangelio de Lucas. [...] Además de las declaraciones que abarcan a todos los que guardan la palabra de Dios como los verdaderos parientes (8:19-21; 11:27, 28) [...] el Jesús de Lucas plantea el mandato sorprendente de ‘odiar al padre y a la madre’ –aun hasta el punto de dejar que un padre muerto se sepulte a sí mismo– como condición para el discipulado (9:57-62; 14:25)”.–F. Scott Spencer, What Did Jesus Do?, p. 35.

Es cierto que las declaraciones de Jesús suenan severas para los oídos modernos. Pero ¿son realmente así cuando comprendemos lo que significan? En el caso de dejar que “los muertos entierren a sus propios muertos” (Luc. 9:60, NVI), por ejemplo, ¿había realmente muerto el padre del discípulo en perspectiva? ¿O esa persona estaba diciendo, en realidad: “Te seguiré después de que mi padre muera, y tenga asegurada toda la propiedad”? Y ¿cómo debemos entender el dicho de Jesús en Lucas 14:26, de que ninguno puede ser su discípulo si no “aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida”? Como se señaló en la sección de ayer, el pasaje paralelo de Mateo arroja luz sobre el significado de Jesús aquí, al hablar Jesús en el texto de Mateo acerca de aquellos que aman a su padre y madre y esposa, etc., más que a él (ver Mat. 10:37). “‘Aborrecer’ muchas veces debe entenderse como un hebraísmo que significa ‘amar menos’ (5 CBA 791). La idea que Jesús estaba tratando de enseñar era la importancia de poner a Dios primero.

A menudo nuestros lazos familiares son los vínculos terrenales más fuertes que conocemos, y así es. ¿Por qué, sin embargo, debe Dios estar siempre primero, aun antes que la familia, si es necesario?</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Miércoles 7 de mayo ACERCA DE LA PERFECCIÓN (Mat. 5:48)</title>
      <description>Para muchas personas, una de las afirmaciones más enigmáticas de Jesús está en medio del Sermón del Monte: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” (Mat. 5:48, NVI). A lo largo de los siglos, los cristianos conscientes han luchado para alcanzar la norma que les parecía que Cristo estaba señalando, un estado de victoria completa sobre el mundo, la carne y el demonio. Algunos se han flagelado y golpeado; otros han hecho peregrinaciones; otros han procurado seriamente cumplir con la Ley. Pero ¿es eso lo que Jesús está indicando en Mateo 5?

Compara los siguientes pares de textos. Nota cómo cada uno informa y equilibra al otro.

Mat. 10:34-39 y Luc. 14:26, 27 
Mat. 7:7-11 y Luc. 11:9-13 
Mat. 5:48 y Luc. 6:32-36 

El lenguaje aparentemente severo de Jesús en Lucas 14 es suavizado por su paralelo en Mateo 10, que parece que nos da una mejor captación de lo que Jesús estaba tratando de decir. Y, mientras el pasaje sobre la oración en Mateo 7 presenta a Jesús prometiéndonos, acerca de “cosas buenas” (vers. 11, NVI) (las que pueden inadvertidamente concentrar la mente en lo material), Lucas dice que Jesús comprometió, en cambio, “el Espíritu Santo” (Luc. 11:13), un cambio muy grande de perspectiva.

La misma clase de síntesis sucede en el par final de textos: donde Mateo dice que Jesús declaró: “Sed, pues, perfectos” (Mat. 5:48), Lucas informa que sus palabras fueron: “Sed, pues, misericordiosos” (Luc. 6:36), que, de acuerdo con ambos contextos, habla de amar a nuestros enemigos y prestar sin esperar nada a cambio. Hacer cosas como estas, dice Jesús, nos hace “hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados” (vers. 35, NVI). En Mateo, la situación es idéntica: el versículo sobre ser perfectos es precedido por la indicación de amar a los enemigos, orar por los que nos tratan mal, y que Dios envía la lluvia igualmente sobre justos e impíos. Jesús quería, de esta manera, animarnos a ser justos como nuestro Padre celestial, quien es bondadoso y no muestra parcialidad. Esto es lo que significa perfecto en este contexto. Es cierto que es una orden muy elevada, pero ¿por qué otro ideal más alto debieran los cristianos esforzarse por alcanzar?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:22:34 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Para muchas personas, una de las afirmaciones más enigmáticas de Jesús está en medio del Sermón del Monte: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” (Mat. 5:48, NVI). A lo largo de los siglos, los cristianos conscientes han luchado para alcanzar la norma que les parecía que Cristo estaba señalando, un estado de victoria completa sobre el mundo, la carne y el demonio. Algunos se han flagelado y golpeado; otros han hecho peregrinaciones; otros han procurado seriamente cumplir con la Ley. Pero ¿es eso lo que Jesús está indicando en Mateo 5?

Compara los siguientes pares de textos. Nota cómo cada uno informa y equilibra al otro.

Mat. 10:34-39 y Luc. 14:26, 27 
Mat. 7:7-11 y Luc. 11:9-13 
Mat. 5:48 y Luc. 6:32-36 

El lenguaje aparentemente severo de Jesús en Lucas 14 es suavizado por su paralelo en Mateo 10, que parece que nos da una mejor captación de lo que Jesús estaba tratando de decir. Y, mientras el pasaje sobre la oración en Mateo 7 presenta a Jesús prometiéndonos, acerca de “cosas buenas” (vers. 11, NVI) (las que pueden inadvertidamente concentrar la mente en lo material), Lucas dice que Jesús comprometió, en cambio, “el Espíritu Santo” (Luc. 11:13), un cambio muy grande de perspectiva.

La misma clase de síntesis sucede en el par final de textos: donde Mateo dice que Jesús declaró: “Sed, pues, perfectos” (Mat. 5:48), Lucas informa que sus palabras fueron: “Sed, pues, misericordiosos” (Luc. 6:36), que, de acuerdo con ambos contextos, habla de amar a nuestros enemigos y prestar sin esperar nada a cambio. Hacer cosas como estas, dice Jesús, nos hace “hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados” (vers. 35, NVI). En Mateo, la situación es idéntica: el versículo sobre ser perfectos es precedido por la indicación de amar a los enemigos, orar por los que nos tratan mal, y que Dios envía la lluvia igualmente sobre justos e impíos. Jesús quería, de esta manera, animarnos a ser justos como nuestro Padre celestial, quien es bondadoso y no muestra parcialidad. Esto es lo que significa perfecto en este contexto. Es cierto que es una orden muy elevada, pero ¿por qué otro ideal más alto debieran los cristianos esforzarse por alcanzar?</itunes:summary>
    </item>
    <item>
      <title>Martes 6 de mayo: ACERCA DE LA RIQUEZA Y EL DAR (Luc. 12:32-34) </title>
      <description>Al joven rico que vino a él, Jesús le dijo: “Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres” (Luc. 18:22). Nuestra explicación de este mandato radical generalmente ha sido que la estipulación de Jesús era específica para este joven, basado en una vislumbre profética de la necesidad del joven rico. Aquí Jesús puso su dedo sobre el gran obstáculo entre el joven y la salvación: el dinero. Pero ¿no da acaso la misma directiva a todos?

En Lucas 12:33, Jesús parece aplicar a todos los que tienen recursos la misma orden que le dio al joven rico: “Vendan sus bienes y den a los pobres. Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo” (NVI).

¿Cómo debemos entender este dicho? ¿Estaba Jesús abogando por una redistribución de la riqueza para todos los cristianos de todos los tiempos y lugares? ¿Qué problema práctico surgiría si aplicáramos en la práctica esta orden? Toma cualquier comunidad dada, en la que todos los cristianos hayan vendido todas sus propiedades y dado el producto a los pobres; ¿cuál es la condición económica de esos cristianos? ¿Cómo podrían sostenerse a sí mismos y a sus propias familias? Y ¿cómo obtendrían ahora los medios para llevar adelante el resto de la misión de Jesús: llevar el evangelio a nuevas fronteras, por ejemplo?

Tres consideraciones pueden ser útiles aquí. Una es notar lo que realmente sucedió durante el ministerio de Jesús mismo: su pequeño grupo parecía tener fondos a mano; Judas los guardaba (Juan 12:6; 13:29). Una segunda es considerar cuidadosamente lo que sucedió en la iglesia primitiva, entre aquellos cristianos más cercanos al ambiente en el que Jesús hizo su declaración (en Hech. 4:32-37) observamos lo que parece ser un proceso ordenado y voluntario mientras ellos procuraban seguir la orden de Jesús). Una tercera consideración es examinar lo que sucedió en la iglesia primitiva más allá del libro de Hechos (en las cartas de Pablo, Juan, Pedro, etc., no vemos una venta masiva de propiedades).

Cuando tomas todos estos hechos en consideración, así como la Biblia entera (que no condena la riqueza por sí misma), ¿cuál te parece que era el punto que Cristo quería destacar? ¿De qué manera Lucas 12:34 capta la esencia del mensaje de Jesús?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:21:14 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Al joven rico que vino a él, Jesús le dijo: “Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres” (Luc. 18:22). Nuestra explicación de este mandato radical generalmente ha sido que la estipulación de Jesús era específica para este joven, basado en una vislumbre profética de la necesidad del joven rico. Aquí Jesús puso su dedo sobre el gran obstáculo entre el joven y la salvación: el dinero. Pero ¿no da acaso la misma directiva a todos?

En Lucas 12:33, Jesús parece aplicar a todos los que tienen recursos la misma orden que le dio al joven rico: “Vendan sus bienes y den a los pobres. Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo” (NVI).

¿Cómo debemos entender este dicho? ¿Estaba Jesús abogando por una redistribución de la riqueza para todos los cristianos de todos los tiempos y lugares? ¿Qué problema práctico surgiría si aplicáramos en la práctica esta orden? Toma cualquier comunidad dada, en la que todos los cristianos hayan vendido todas sus propiedades y dado el producto a los pobres; ¿cuál es la condición económica de esos cristianos? ¿Cómo podrían sostenerse a sí mismos y a sus propias familias? Y ¿cómo obtendrían ahora los medios para llevar adelante el resto de la misión de Jesús: llevar el evangelio a nuevas fronteras, por ejemplo?

Tres consideraciones pueden ser útiles aquí. Una es notar lo que realmente sucedió durante el ministerio de Jesús mismo: su pequeño grupo parecía tener fondos a mano; Judas los guardaba (Juan 12:6; 13:29). Una segunda es considerar cuidadosamente lo que sucedió en la iglesia primitiva, entre aquellos cristianos más cercanos al ambiente en el que Jesús hizo su declaración (en Hech. 4:32-37) observamos lo que parece ser un proceso ordenado y voluntario mientras ellos procuraban seguir la orden de Jesús). Una tercera consideración es examinar lo que sucedió en la iglesia primitiva más allá del libro de Hechos (en las cartas de Pablo, Juan, Pedro, etc., no vemos una venta masiva de propiedades).

Cuando tomas todos estos hechos en consideración, así como la Biblia entera (que no condena la riqueza por sí misma), ¿cuál te parece que era el punto que Cristo quería destacar? ¿De qué manera Lucas 12:34 capta la esencia del mensaje de Jesús?</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Domingo 4 de mayo A CERCA DEL MATRIMONIO Y LA ABS LA ABSTINENCIA</title>
      <description>Algunos de los dichos más duros de Jesús tratan con el tema del matrimonio y el divorcio. Lee el siguiente pasaje: ¿Qué conceptos son claros? ¿Cuáles no son tan fáciles de comprender? Aun con lo que no está claro, ¿cuál es el mensaje esencial que Jesús está dando aquí? Mat. 19:3-12 

Hay mucho que analizar en la pregunta de los fariseos. Nota, por ejemplo, la naturaleza orientada hacia los hombres en la pregunta: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” (vers. 3). Por supuesto, la respuesta es no, y Jesús aclara muy bien (vers. 4-6). Pero la verdadera motivación de quien preguntó surge al llegar al versículo 7: “¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?” Yendo más allá de Moisés, Jesús estrecha los términos de una separación marital, expresándose fuertemente hacia aquellos hombres que sienten ansias de eliminar esposas. Hay solo una condición, dice Jesús: infidelidad matrimonial. Cualquier otra causa constituiría adulterio (vers. 8, 9). Sacudidos, los discípulos entran en la discusión: “No conviene casarse” (vers. 10), afirman.

Su respuesta proporciona el impulso para una de las declaraciones más difíciles que salieron de los labios de Jesús.

Lee otra vez Mateo 19:11 y 12. ¿Quiénes son los que no pueden aceptar la tensa declaración de Jesús?

¿Quiere decir que Jesús los exceptúa? ¿Quiénes están incluidos entre “aquellos a quienes es dado” (vers. 11)? Este grupo ¿es un grupo especial de personas moralmente (sexualmente) dotadas? ¿Qué entendemos con la referencia de Jesús a los eunucos? ¿De qué modo se explican las tres categorías de eunucos, y cómo se aplican a nosotros? La declaración más enigmática de Jesús es la que aparece al final: “El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (vers. 12). ¿Es esta una concesión divina para las personas demasiado débiles para alcanzar la elevada norma que él describió? Y, si es una concesión, ¿se aplica a todo el discurso acerca del divorcio?

Como a veces es el caso, hay aspectos de la B Biblia que son difíciles de entender (2 Ped. 3:16). ¿Por qué es tan importante no quedarnos anclados en ellos, sino más bien concentrarnos en los que podemos entender, y vivirlos?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:20:04 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Algunos de los dichos más duros de Jesús tratan con el tema del matrimonio y el divorcio. Lee el siguiente pasaje: ¿Qué conceptos son claros? ¿Cuáles no son tan fáciles de comprender? Aun con lo que no está claro, ¿cuál es el mensaje esencial que Jesús está dando aquí? Mat. 19:3-12 

Hay mucho que analizar en la pregunta de los fariseos. Nota, por ejemplo, la naturaleza orientada hacia los hombres en la pregunta: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” (vers. 3). Por supuesto, la respuesta es no, y Jesús aclara muy bien (vers. 4-6). Pero la verdadera motivación de quien preguntó surge al llegar al versículo 7: “¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?” Yendo más allá de Moisés, Jesús estrecha los términos de una separación marital, expresándose fuertemente hacia aquellos hombres que sienten ansias de eliminar esposas. Hay solo una condición, dice Jesús: infidelidad matrimonial. Cualquier otra causa constituiría adulterio (vers. 8, 9). Sacudidos, los discípulos entran en la discusión: “No conviene casarse” (vers. 10), afirman.

Su respuesta proporciona el impulso para una de las declaraciones más difíciles que salieron de los labios de Jesús.

Lee otra vez Mateo 19:11 y 12. ¿Quiénes son los que no pueden aceptar la tensa declaración de Jesús?

¿Quiere decir que Jesús los exceptúa? ¿Quiénes están incluidos entre “aquellos a quienes es dado” (vers. 11)? Este grupo ¿es un grupo especial de personas moralmente (sexualmente) dotadas? ¿Qué entendemos con la referencia de Jesús a los eunucos? ¿De qué modo se explican las tres categorías de eunucos, y cómo se aplican a nosotros? La declaración más enigmática de Jesús es la que aparece al final: “El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (vers. 12). ¿Es esta una concesión divina para las personas demasiado débiles para alcanzar la elevada norma que él describió? Y, si es una concesión, ¿se aplica a todo el discurso acerca del divorcio?

Como a veces es el caso, hay aspectos de la B Biblia que son difíciles de entender (2 Ped. 3:16). ¿Por qué es tan importante no quedarnos anclados en ellos, sino más bien concentrarnos en los que podemos entender, y vivirlos?</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Sábado 3 de Mayo Lección 6 El desafio de sus dichos</title>
      <description>LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27.

PARA MEMORIZAR:
“¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46).

ALGUNOS DE LOS DICHOS DE JESÚS presentan todo un conjunto de valores radicalmente opuestos a los que, a menudo, son considerados normales. Él dijo que debemos volver la otra mejilla; es decir, no debemos resistir al mal. Por supuesto, casi todos suponen que el mal debe ser resistido, a menudo por todos los medios posibles. Y ¿amar a aquellos que son nuestros enemigos? ¿No deberían ser odiados los enemigos? Debemos amar solo a los amigos y a los familiares, ¿verdad? No, de acuerdo con Jesús.

Pero él llega a ser aún más confuso. De acuerdo con Jesús, son los desechados, las prostitutas y otros como ellos los que entrarán en el Reino de Dios antes que muchos de los así llamados justos. ¿Cómo puede ser esto?

Jesús dice que los bienaventurados son los que lloran, los misericordiosos, los que son puros de corazón. Pensábamos que los bienaventurados serían los ricos, los poderosos, los que tienen buena presencia y muchos amigos, ¿verdad?

No obstante, aun estos dichos no fueron los más desafiantes que salieron de los labios de Jesús. Esta lección examinará unos pocos de los pronunciamientos de Jesús que caen en esta categoría de dichos, ya que no son enseñanzas en el sentido estricto del término.

¿Qué quiso indicar Jesús por medios de estos dichos? Y ¿cómo se espera que nosotros los apliquemos a nuestras vidas actuales?</description>
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      <pubDate>Fri, 02 May 2008 23:14:22 GMT</pubDate>
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Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27.

PARA MEMORIZAR:
“¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46).

ALGUNOS DE LOS DICHOS DE JESÚS presentan todo un conjunto de valores radicalmente opuestos a los que, a menudo, son considerados normales. Él dijo que debemos volver la otra mejilla; es decir, no debemos resistir al mal. Por supuesto, casi todos suponen que el mal debe ser resistido, a menudo por todos los medios posibles. Y ¿amar a aquellos que son nuestros enemigos? ¿No deberían ser odiados los enemigos? Debemos amar solo a los amigos y a los familiares, ¿verdad? No, de acuerdo con Jesús.

Pero él llega a ser aún más confuso. De acuerdo con Jesús, son los desechados, las prostitutas y otros como ellos los que entrarán en el Reino de Dios antes que muchos de los así llamados justos. ¿Cómo puede ser esto?

Jesús dice que los bienaventurados son los que lloran, los misericordiosos, los que son puros de corazón. Pensábamos que los bienaventurados serían los ricos, los poderosos, los que tienen buena presencia y muchos amigos, ¿verdad?

No obstante, aun estos dichos no fueron los más desafiantes que salieron de los labios de Jesús. Esta lección examinará unos pocos de los pronunciamientos de Jesús que caen en esta categoría de dichos, ya que no son enseñanzas en el sentido estricto del término.

¿Qué quiso indicar Jesús por medios de estos dichos? Y ¿cómo se espera que nosotros los apliquemos a nuestras vidas actuales?</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Viernes 2 Mayo, PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: </title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T08_01_52-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Examina la siguiente declaración. ¿De qué manera se relaciona con la lección de esta semana en general? ¿Ves áreas de tensión? ¿O plantea el mismo punto general de una manera diferente? Aquí está: “Los evangelios están llenos con los informes de los milagros de Jesús, pero sería un error poner nuestro énfasis allí. Por un lado, Jesús mismo no puso énfasis en ellos; casi todos ellos fueron realizados en forma silenciosa, lejos de la multitud y como demostraciones del poder de la fe. Obtenemos una mejor perspectiva de las actividades de Jesús si ponemos el énfasis donde uno de los discípulos lo puso. Una vez, al dirigirse al grupo, Pedro encontró necesario resumir la vida de Jesús, y dijo: “Anduvo haciendo bienes”. Moviéndose en forma fácil y sin afectación entre la gente común y los desajustados sociales, sanándolos, aconsejándolos, Jesús anduvo haciendo bien. Lo hizo así con tal efectividad sincera que los que estaban con él constantemente encontraban que su estimación de él se modulaba en otro tono. Se encontraron pensando que si la bondad divina había de manifestarse en forma humana, de este modo debía comportarse”.–Huston Smith, The Illustrated World’s Religions, p. 210.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Elena de White dijo que “la gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella”. Ella habló de un impulso vigoroso y mundial al acercarse el fin, y dijo que “se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes” (CS 669, 670). ¿Cómo ves que esta profecía se ha de cumplir? ¿De qué modo visualizas tu propia participación en ella? ¿Qué lugar ocupa tu iglesia local en todo esto? ¿Qué cosas puedes hacer a fin de prepararte para ese tiempo?

2. Supón que alguien apareciera haciendo milagros sorprendentes, como los hizo Jesús, milagros que testifican que son claramente sobrenaturales. ¿Cómo podrías, o deberías, responder?

3. Trae a la clase tu respuesta a la pregunta del lunes sobre milagros modernos, y analiza las respuestas de todos y las razones para ellas.</description>
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      <pubDate>Wed, 30 Apr 2008 15:01:52 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Examina la siguiente declaración. ¿De qué manera se relaciona con la lección de esta semana en general? ¿Ves áreas de tensión? ¿O plantea el mismo punto general de una manera diferente? Aquí está: “Los evangelios están llenos con los informes de los milagros de Jesús, pero sería un error poner nuestro énfasis allí. Por un lado, Jesús mismo no puso énfasis en ellos; casi todos ellos fueron realizados en forma silenciosa, lejos de la multitud y como demostraciones del poder de la fe. Obtenemos una mejor perspectiva de las actividades de Jesús si ponemos el énfasis donde uno de los discípulos lo puso. Una vez, al dirigirse al grupo, Pedro encontró necesario resumir la vida de Jesús, y dijo: “Anduvo haciendo bienes”. Moviéndose en forma fácil y sin afectación entre la gente común y los desajustados sociales, sanándolos, aconsejándolos, Jesús anduvo haciendo bien. Lo hizo así con tal efectividad sincera que los que estaban con él constantemente encontraban que su estimación de él se modulaba en otro tono. Se encontraron pensando que si la bondad divina había de manifestarse en forma humana, de este modo debía comportarse”.–Huston Smith, The Illustrated World’s Religions, p. 210.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Elena de White dijo que “la gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella”. Ella habló de un impulso vigoroso y mundial al acercarse el fin, y dijo que “se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes” (CS 669, 670). ¿Cómo ves que esta profecía se ha de cumplir? ¿De qué modo visualizas tu propia participación en ella? ¿Qué lugar ocupa tu iglesia local en todo esto? ¿Qué cosas puedes hacer a fin de prepararte para ese tiempo?

2. Supón que alguien apareciera haciendo milagros sorprendentes, como los hizo Jesús, milagros que testifican que son claramente sobrenaturales. ¿Cómo podrías, o deberías, responder?

3. Trae a la clase tu respuesta a la pregunta del lunes sobre milagros modernos, y analiza las respuestas de todos y las razones para ellas.</itunes:summary>
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    <item>
      <title>Jueves 1º de mayo SEÑAL DE LA RESTAURACIÓN FINAL </title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_58_21-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;La maravillosa curación del hombre poseído por el demonio, que era ciego y mudo, en vez de generar aleluyas de parte de los fariseos, trajo en cambio una acusación: “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mat. 12:24). De este modo, Jesús fue impulsado a dar una explicación educativa del significado de lo que estaba sucediendo: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios”, rechazando así la inferencia de los fariseos, “ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (vers. 28).

La declaración es importante, siendo que en la enseñanza de los evangelios el Reino de Dios no solo es una realidad presente (como es evidente, en forma más directa, en la declaración citada), sino también es una realidad futura (ver Mat. 26:29; Luc. 23:42; Juan 18:36).

Esto significa que las obras de Cristo también apuntaban hacia adelante, a la restauración final. Cuando Jesús aplicó la profecía fundamental de Isaías acerca de sí mismo durante la lectura de los rollos en la sinagoga de Nazaret (Luc. 4:18, 19), él estaba proclamando mucho más de lo que ocurriría en los breves tres años y medio de su propio ministerio terrenal. “El año agradable del Señor”, volviendo atrás, al antiguo Jubileo, era un anuncio de la inauguración del Reino de Dios, comenzando con la venida del Mesías, y alcanzando hasta la consumación final, cuando todos los prisioneros hayan sido puestos en libertad, toda visión restaurada, toda opresión eliminada, y cuando el gozo saturaría el cosmos entero.

¿Que nos enseñan los pasajes siguientes acerca de la relación entre el ministerio de Jesús y la restauración final? Marcos 5:35-42; Lucas 7:11-15; Juan 11:38-44; Hechos 3:19-21.

La señal más poderosa del reinado del pecado es la muerte. Y la restauración de la vida por Jesús, durante su ministerio, apuntaba hacia el día final, cuando la muerte ya no será más. “[Yo soy] el que vivo”, dice el Cristo resucitado en la visión apocalíptica de Juan, “y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos [...]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apoc. 1:18). Aquellos a quienes Jesús había restaurado a la vida durante su ministerio, todos sucumbieron a la muerte otra vez. Pero Jesús miraba más allá de eso, a la restauración final, cuando “se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles” (1 Cor. 15:52).

¿Cuán esencial es la esperanza de la resurrección? ¿Qué tenemos sin ella? ¿Qué razones tienes para confiar en la promesa de Dios de que un día destruirá la muerte para siempre?</description>
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      <pubDate>Wed, 30 Apr 2008 14:58:21 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>La maravillosa curación del hombre poseído por el demonio, que era ciego y mudo, en vez de generar aleluyas de parte de los fariseos, trajo en cambio una acusación: “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mat. 12:24). De este modo, Jesús fue impulsado a dar una explicación educativa del significado de lo que estaba sucediendo: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios”, rechazando así la inferencia de los fariseos, “ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (vers. 28).

La declaración es importante, siendo que en la enseñanza de los evangelios el Reino de Dios no solo es una realidad presente (como es evidente, en forma más directa, en la declaración citada), sino también es una realidad futura (ver Mat. 26:29; Luc. 23:42; Juan 18:36).

Esto significa que las obras de Cristo también apuntaban hacia adelante, a la restauración final. Cuando Jesús aplicó la profecía fundamental de Isaías acerca de sí mismo durante la lectura de los rollos en la sinagoga de Nazaret (Luc. 4:18, 19), él estaba proclamando mucho más de lo que ocurriría en los breves tres años y medio de su propio ministerio terrenal. “El año agradable del Señor”, volviendo atrás, al antiguo Jubileo, era un anuncio de la inauguración del Reino de Dios, comenzando con la venida del Mesías, y alcanzando hasta la consumación final, cuando todos los prisioneros hayan sido puestos en libertad, toda visión restaurada, toda opresión eliminada, y cuando el gozo saturaría el cosmos entero.

¿Que nos enseñan los pasajes siguientes acerca de la relación entre el ministerio de Jesús y la restauración final? Marcos 5:35-42; Lucas 7:11-15; Juan 11:38-44; Hechos 3:19-21.

La señal más poderosa del reinado del pecado es la muerte. Y la restauración de la vida por Jesús, durante su ministerio, apuntaba hacia el día final, cuando la muerte ya no será más. “[Yo soy] el que vivo”, dice el Cristo resucitado en la visión apocalíptica de Juan, “y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos [...]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apoc. 1:18). Aquellos a quienes Jesús había restaurado a la vida durante su ministerio, todos sucumbieron a la muerte otra vez. Pero Jesús miraba más allá de eso, a la restauración final, cuando “se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles” (1 Cor. 15:52).

¿Cuán esencial es la esperanza de la resurrección? ¿Qué tenemos sin ella? ¿Qué razones tienes para confiar en la promesa de Dios de que un día destruirá la muerte para siempre?</itunes:summary>
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      <title>Miércoles 30 de abril SEÑALES DE UN NUEVO DÍA</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_53_07-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Desde su celda de prisionero, Juan el Bautista envió un mensaje urgente a Jesús: “¿Eres tú aquel había de venir, o esperaremos a otro?” (Mat. 11:3). Para el lector de los evangelios, es una pregunta sorprendente e inesperada. ¿No era este el mismo Juan que con tanta confianza anunció que Jesús era el Mesías a orillas del Jordán (Juan 1:29-36)? Y ¿por qué plantearía esta pregunta precisamente después de que él había oído “en la cárcel, los hechos de Cristo” (Mat. 11:2)? Sin embargo, lo importante para nuestro estudio aquí es la respuesta de Jesús: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (vers. 4, 5).

El mensaje codificado de Jesús a Juan era que su ministerio era la señal del amanecer de un nuevo día; el Mesías, realmente, había llegado. Seguramente en la mente de Jesús estaban las profecías mesiánicas gloriosas del libro de Isaías, entre otras.

Lee Isaías 29:18 y 19; 35:5 y 6; y 61:1 al 3. ¿De qué modo se relacionan estos pasajes con el ministerio de Jesús? ¿Por qué crees que Juan y otros fueron lentos para darse cuenta de esto?

La idea del ministerio de Jesús como el cumplimiento de la profecía y el amanecer de la edad mesiánica aparece claramente en la interpretación que da Mateo a los eventos, en la forma en que ubica las actividades de Jesús en el contexto más amplio del mesianismo: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias” (Mat. 8:17, citando a Isa. 53:4). Vemos la misma idea desarrollada en la descripción resumida de Mateo acerca del ministerio general de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:35, 36; ver también Mat. 4:23-25).

Mirando hacia atrás, nos maravillamos de cómo Juan y otros pudieron haber sido tan lentos para ver quién era Jesús. Por supuesto, la mirada hacia atrás es siempre muy clara. ¿Qué sucede hoy con nosotros? ¿Cómo podríamos estar igualmente ciegos a lo que son verdades obvias? Pero, más importante, ¿cómo podemos cambiar?
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      <pubDate>Wed, 30 Apr 2008 14:53:07 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary>Desde su celda de prisionero, Juan el Bautista envió un mensaje urgente a Jesús: “¿Eres tú aquel había de venir, o esperaremos a otro?” (Mat. 11:3). Para el lector de los evangelios, es una pregunta sorprendente e inesperada. ¿No era este el mismo Juan que con tanta confianza anunció que Jesús era el Mesías a orillas del Jordán (Juan 1:29-36)? Y ¿por qué plantearía esta pregunta precisamente después de que él había oído “en la cárcel, los hechos de Cristo” (Mat. 11:2)? Sin embargo, lo importante para nuestro estudio aquí es la respuesta de Jesús: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (vers. 4, 5).

El mensaje codificado de Jesús a Juan era que su ministerio era la señal del amanecer de un nuevo día; el Mesías, realmente, había llegado. Seguramente en la mente de Jesús estaban las profecías mesiánicas gloriosas del libro de Isaías, entre otras.

Lee Isaías 29:18 y 19; 35:5 y 6; y 61:1 al 3. ¿De qué modo se relacionan estos pasajes con el ministerio de Jesús? ¿Por qué crees que Juan y otros fueron lentos para darse cuenta de esto?

La idea del ministerio de Jesús como el cumplimiento de la profecía y el amanecer de la edad mesiánica aparece claramente en la interpretación que da Mateo a los eventos, en la forma en que ubica las actividades de Jesús en el contexto más amplio del mesianismo: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias” (Mat. 8:17, citando a Isa. 53:4). Vemos la misma idea desarrollada en la descripción resumida de Mateo acerca del ministerio general de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:35, 36; ver también Mat. 4:23-25).

Mirando hacia atrás, nos maravillamos de cómo Juan y otros pudieron haber sido tan lentos para ver quién era Jesús. Por supuesto, la mirada hacia atrás es siempre muy clara. ¿Qué sucede hoy con nosotros? ¿Cómo podríamos estar igualmente ciegos a lo que son verdades obvias? Pero, más importante, ¿cómo podemos cambiar?
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      <title>Martes 29 de abril EL MOTIVO DETRÁS DE ELLO</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_49_41-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;En la década de 1980, investigadores ocultos realizaron una operación sobre ciertos televangelistas estadounidenses. Notaron que junto con invitar a la gente a enviar sus pedidos personales de oración al canal de televisión, estos predicadores realizaban apelaciones urgentes para que incluyeran un donativo “para mantener el programa en el aire”. Los investigadores querían saber qué pasaba con esas donaciones y esos pedidos de oración. Lo que descubrieron los sacudió. El personal de los televangelistas iba a la oficina del correo, recogía las cartas enviadas por los oyentes, las abrían allí mismo, retiraban las donaciones, y luego arrojaban los pedidos de oración en el recipiente para la basura en la oficina postal. En el pasaje clave indicado arriba, leemos que Jesús atravesaba toda la región de Galilea, y grandes multitudes lo seguían por todas partes. Y, cuando Mateo regresa al mismo tema en el capítulo 9, añade una dimensión crítica que distingue para siempre los motivos de Jesús de los de esos charlatanes de las ondas en el aire.

Lee Mateo 9:35 y 36. ¿De qué modo describe el motivo que impulsaba el ministerio de Jesús?

La palabra compasión viene de una palabra griega (splágjnon) que se refiere a las “partes interiores”, “entrañas”, consideradas como el asiento de las emociones en el mundo antiguo. La compasión va más allá de la simpatía (que puede ser meramente intelectual). La compasión viene del interior, del corazón, y aun de las entrañas.

Esto era lo que Jesús tenía. Para él, recibir el dinero de la gente y arrojar sus pedidos de oración, que rompen el alma, al recipiente de la basura en la oficina postal, hubiera sido inconcebible. Una y otra vez en los evangelios, la cualidad de la compasión describe la actitud de Jesús hacia la gente. Un leproso le suplicó: “Si quieres, puedes limpiarme”. Jesús, “movido a compasión”, extendió la mano y tocó al hombre: “Sí quiero. ¡Queda limpio!” (Mar. 1:40, 41, NVI; compara con Mat. 20:29-34; Mar. 10:46-52).

Si puedes imaginarte a alguien haciendo todo esto sin ningún pensamiento de ganancia personal, que nunca creyó que lo que hacía sería tomado por la prensa, o por lo menos que se vería bien en un currículum vítae, sin absolutamente ningún pensamiento de ganancia personal alguna, entonces estás pensando en Jesús. L La fuerza única que lo impelía era el amor, amor de las entrañas, amor de su interior. Los evangelios lo llaman compasión. ¿Hasta qué punto esta compasión apuntala tus sentimientos y tus acciones hacia otros?
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      <itunes:summary>En la década de 1980, investigadores ocultos realizaron una operación sobre ciertos televangelistas estadounidenses. Notaron que junto con invitar a la gente a enviar sus pedidos personales de oración al canal de televisión, estos predicadores realizaban apelaciones urgentes para que incluyeran un donativo “para mantener el programa en el aire”. Los investigadores querían saber qué pasaba con esas donaciones y esos pedidos de oración. Lo que descubrieron los sacudió. El personal de los televangelistas iba a la oficina del correo, recogía las cartas enviadas por los oyentes, las abrían allí mismo, retiraban las donaciones, y luego arrojaban los pedidos de oración en el recipiente para la basura en la oficina postal. En el pasaje clave indicado arriba, leemos que Jesús atravesaba toda la región de Galilea, y grandes multitudes lo seguían por todas partes. Y, cuando Mateo regresa al mismo tema en el capítulo 9, añade una dimensión crítica que distingue para siempre los motivos de Jesús de los de esos charlatanes de las ondas en el aire.

Lee Mateo 9:35 y 36. ¿De qué modo describe el motivo que impulsaba el ministerio de Jesús?

La palabra compasión viene de una palabra griega (splágjnon) que se refiere a las “partes interiores”, “entrañas”, consideradas como el asiento de las emociones en el mundo antiguo. La compasión va más allá de la simpatía (que puede ser meramente intelectual). La compasión viene del interior, del corazón, y aun de las entrañas.

Esto era lo que Jesús tenía. Para él, recibir el dinero de la gente y arrojar sus pedidos de oración, que rompen el alma, al recipiente de la basura en la oficina postal, hubiera sido inconcebible. Una y otra vez en los evangelios, la cualidad de la compasión describe la actitud de Jesús hacia la gente. Un leproso le suplicó: “Si quieres, puedes limpiarme”. Jesús, “movido a compasión”, extendió la mano y tocó al hombre: “Sí quiero. ¡Queda limpio!” (Mar. 1:40, 41, NVI; compara con Mat. 20:29-34; Mar. 10:46-52).

Si puedes imaginarte a alguien haciendo todo esto sin ningún pensamiento de ganancia personal, que nunca creyó que lo que hacía sería tomado por la prensa, o por lo menos que se vería bien en un currículum vítae, sin absolutamente ningún pensamiento de ganancia personal alguna, entonces estás pensando en Jesús. L La fuerza única que lo impelía era el amor, amor de las entrañas, amor de su interior. Los evangelios lo llaman compasión. ¿Hasta qué punto esta compasión apuntala tus sentimientos y tus acciones hacia otros?
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      <title>Lunes 28 de abril LA ABSOLUTA MARAVILLA DE ELLO</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_39_21-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;No es frecuente que uno preste atención a los encabezamientos de las secciones y los capítulos en las versiones modernas de la Biblia que los tienen. Pero una, en Mateo 9, en la Nueva Versión Internacional, llega a estar muy cerca de una descripción amplia de las maravillas de las obras de sanidad, misericordia y poder de Jesús. “Una niña muerta y una mujer enferma”, dice. Las palabras describen el desafío que constantemente confrontaba al Salvador durante su tiempo con nosotros; no es la clase de desafíos que uno podría pasar sin ser advertido. No obstante, Jesús afrontaba todos. Ese día, la niña muerta volvió a vivir; y la mujer que sangraba, después de doce años de miseria, tuvo un gran reinicio en su vida.

Reflexiona sobre los siguientes pasajes (o, por lo menos, tantos como puedas). No escribas nada. Sencillamente, asómbrate por la absoluta maravilla de todo ello, por el asombroso Salvador que tenemos. Mateo 9:27-34; 12:22, 23; 14:25-31, 34-36; 15:29-31; 20:29-34; Marcos 2:1-12; Lucas 6:19.

Para captar el poder pleno de estos pasajes, uno debe tomarlos lentamente, tratando de capturar el ambiente original en que sucedieron. En Mateo 12:22 y 23, por ejemplo, el hombre que trajeron a Jesús era ciego y mudo. Cierra tus ojos y pon un dedo sobre tus labios por un momento, y trata de imaginarte la condición de ese desafortunado. En esa condición no sabes qué hay alrededor de ti, y no puedes preguntar. Pero el mismo hombre se encuentra con Jesús, y sale de su santa presencia con los ojos bien abiertos y con su lengua libre de ataduras, alabando a Dios.

Qué diremos de Mateo 15:30 y 31: “Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más, y los pusieron a sus pies; y él los sanó. La gente se asombraba al ver a los mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel” (NVI). Hasta llegó a ser mejor todavía. Mateo 14:34 al 36 y Lucas 6:19 nos dicen que la “gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos” (Luc. 6:19, NVI).

Jesús prometió que sus seguidores harían cosas mayores que las que él hizo. ¿Qué significa eso? ¿Por qué no vemos tales maravillas de curaciones y restauraciones hoy en día? O, en algunos lugares, ¿las estamos viendo? ¿De qué manera el ministerio de curación de la iglesia se compara con el ejemplo que estableció Jesús? ¿De qué modo puedes, como persona en tiempos modernos, ayudar a continuar con el ministerio sanador de Jesús?
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      <itunes:summary>No es frecuente que uno preste atención a los encabezamientos de las secciones y los capítulos en las versiones modernas de la Biblia que los tienen. Pero una, en Mateo 9, en la Nueva Versión Internacional, llega a estar muy cerca de una descripción amplia de las maravillas de las obras de sanidad, misericordia y poder de Jesús. “Una niña muerta y una mujer enferma”, dice. Las palabras describen el desafío que constantemente confrontaba al Salvador durante su tiempo con nosotros; no es la clase de desafíos que uno podría pasar sin ser advertido. No obstante, Jesús afrontaba todos. Ese día, la niña muerta volvió a vivir; y la mujer que sangraba, después de doce años de miseria, tuvo un gran reinicio en su vida.

Reflexiona sobre los siguientes pasajes (o, por lo menos, tantos como puedas). No escribas nada. Sencillamente, asómbrate por la absoluta maravilla de todo ello, por el asombroso Salvador que tenemos. Mateo 9:27-34; 12:22, 23; 14:25-31, 34-36; 15:29-31; 20:29-34; Marcos 2:1-12; Lucas 6:19.

Para captar el poder pleno de estos pasajes, uno debe tomarlos lentamente, tratando de capturar el ambiente original en que sucedieron. En Mateo 12:22 y 23, por ejemplo, el hombre que trajeron a Jesús era ciego y mudo. Cierra tus ojos y pon un dedo sobre tus labios por un momento, y trata de imaginarte la condición de ese desafortunado. En esa condición no sabes qué hay alrededor de ti, y no puedes preguntar. Pero el mismo hombre se encuentra con Jesús, y sale de su santa presencia con los ojos bien abiertos y con su lengua libre de ataduras, alabando a Dios.

Qué diremos de Mateo 15:30 y 31: “Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más, y los pusieron a sus pies; y él los sanó. La gente se asombraba al ver a los mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel” (NVI). Hasta llegó a ser mejor todavía. Mateo 14:34 al 36 y Lucas 6:19 nos dicen que la “gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos” (Luc. 6:19, NVI).

Jesús prometió que sus seguidores harían cosas mayores que las que él hizo. ¿Qué significa eso? ¿Por qué no vemos tales maravillas de curaciones y restauraciones hoy en día? O, en algunos lugares, ¿las estamos viendo? ¿De qué manera el ministerio de curación de la iglesia se compara con el ejemplo que estableció Jesús? ¿De qué modo puedes, como persona en tiempos modernos, ayudar a continuar con el ministerio sanador de Jesús?
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      <title>Domingo 27 de abril ¿QUÉ HOMBRE ES ESTE?</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_33_50-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;Lee Mateo 8:1 al 4. En estos versículos, ¿qué encuentras importante con respecto a las razones para la venida de Jesús al mundo?

Por la forma en que Mateo la cuenta, la curación del leproso sucedió tan pronto como Jesús bajó del monte. Acababa de presentar el Sermón del Monte, y Jesús se encuentra de golpe con la necesidad humana en el valle. Y el primer desafío que confronta es la lepra, un símbolo de nuestra condición humana. Jesús tocó al leproso (¿qué nos dice esto?), ¡y la lepra desapareció! Tal es el poder de nuestro Señor.

En lo que sigue en el resto de Mateo 8 y en el capítulo 9, Mateo describe a Jesús como quien tenía poder sobre la naturaleza: él calma la tormenta (Mat. 8:23-27); tiene poder sobre los demonios: él libera a los endemoniados (vers. 28-33); tiene poder “sobre la enfermedad y las dolencias”: él sanó al paralítico y a la mujer con una hemorragia (vers. 1-9, 20-22); y poder sobre la muerte: resucitó a la hija de Jairo (vers. 18, 19, 23-26). Haciéndolo personal, Jesús tiene poder sobre las tormentas en nuestras vidas, sobre los demonios en nuestras vidas y sobre los desórdenes (cualquiera que sea su tipo) que nos afligen.

¿Qué lecciones podemos aprender de Mateo 8:23 al 27?

En ciertas mitologías antiguas, el agua era considerada como un enemigo que Dios vence. “Para Israel, las aguas furiosas y desordenadas simbolizaban los poderes que se oponen a la soberanía de Dios”.–The Interpreter’s Dictionary of the Bible, t. R-Z, p. 809. La reacción de los discípulos de Jesús debería también ser la nuestra: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mat. 8:27). En cierta forma, su exclamación recuerda una declaración que hay en el primer capítulo de Isaías, donde Dios llama al cielo y a la tierra como testigos de la rebelde determinación de su pueblo: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isa. 1:3). De toda la creación, su pueblo es el único desleal. Así que, aquí podemos bien preguntarnos si somos las únicas entidades de la naturaleza que se resisten a Jesús. Los vientos y las olas le obedecen. ¿Y nosotros?
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      <itunes:summary>Lee Mateo 8:1 al 4. En estos versículos, ¿qué encuentras importante con respecto a las razones para la venida de Jesús al mundo?

Por la forma en que Mateo la cuenta, la curación del leproso sucedió tan pronto como Jesús bajó del monte. Acababa de presentar el Sermón del Monte, y Jesús se encuentra de golpe con la necesidad humana en el valle. Y el primer desafío que confronta es la lepra, un símbolo de nuestra condición humana. Jesús tocó al leproso (¿qué nos dice esto?), ¡y la lepra desapareció! Tal es el poder de nuestro Señor.

En lo que sigue en el resto de Mateo 8 y en el capítulo 9, Mateo describe a Jesús como quien tenía poder sobre la naturaleza: él calma la tormenta (Mat. 8:23-27); tiene poder sobre los demonios: él libera a los endemoniados (vers. 28-33); tiene poder “sobre la enfermedad y las dolencias”: él sanó al paralítico y a la mujer con una hemorragia (vers. 1-9, 20-22); y poder sobre la muerte: resucitó a la hija de Jairo (vers. 18, 19, 23-26). Haciéndolo personal, Jesús tiene poder sobre las tormentas en nuestras vidas, sobre los demonios en nuestras vidas y sobre los desórdenes (cualquiera que sea su tipo) que nos afligen.

¿Qué lecciones podemos aprender de Mateo 8:23 al 27?

En ciertas mitologías antiguas, el agua era considerada como un enemigo que Dios vence. “Para Israel, las aguas furiosas y desordenadas simbolizaban los poderes que se oponen a la soberanía de Dios”.–The Interpreter’s Dictionary of the Bible, t. R-Z, p. 809. La reacción de los discípulos de Jesús debería también ser la nuestra: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mat. 8:27). En cierta forma, su exclamación recuerda una declaración que hay en el primer capítulo de Isaías, donde Dios llama al cielo y a la tierra como testigos de la rebelde determinación de su pueblo: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isa. 1:3). De toda la creación, su pueblo es el único desleal. Así que, aquí podemos bien preguntarnos si somos las únicas entidades de la naturaleza que se resisten a Jesús. Los vientos y las olas le obedecen. ¿Y nosotros?
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      <title>Sábado 26 de abril, La Maravilla de Sus Obras</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-30T07_29_43-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt;LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:  Mateo 4:23-25; 8:25-27; 11:2-6; 12:22, 23; Hechos 3:19-21.

PARA MEMORIZAR:
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:36).

HASTA LA LECTURA MÁS SUPERFICIAL de la vida de Jesús como la presentan los evangelios revela un hecho interesante: con la excepción de los asombrosos eventos que rodearon su nacimiento, se cuenta muy poco de la infancia y los primeros años de Jesús. Este espacio ha conducido a toda suerte de especulaciones a lo largo de los siglos acerca de lo que Cristo pudo haber hecho durante todos esos años perdidos. Sin embargo, nada se acerca tanto a lo que Elena de White escribió en El Deseado de todas las gentes (“La niñez de Cristo” y “Días de conflicto”).

En cambio, la Biblia se concentra en su vida adulta, específicamente en los tres años y medio de su ministerio. ¡Qué tres años y medio fueron!

El mundo no ha experimentado nada semejante. Sus obras, siempre en favor de otros, y completamente sin caprichos, se presentan como evidencia del amanecer de un nuevo día, el nacimiento del Reino de Dios. El momento del Sermón del Monte terminó, la escena cambió abruptamente, y Jesús se lanzó a atender las necesidades de la gente (ver Mat. 8, 9). Para Jesús no eran solo palabras. Él tenía obras para apoyar las palabras.

El Reino de Dios había llegado, y Jesús estaba allí para inaugurarlo.
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      <pubDate>Wed, 30 Apr 2008 14:29:43 GMT</pubDate>
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PARA MEMORIZAR:
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:36).

HASTA LA LECTURA MÁS SUPERFICIAL de la vida de Jesús como la presentan los evangelios revela un hecho interesante: con la excepción de los asombrosos eventos que rodearon su nacimiento, se cuenta muy poco de la infancia y los primeros años de Jesús. Este espacio ha conducido a toda suerte de especulaciones a lo largo de los siglos acerca de lo que Cristo pudo haber hecho durante todos esos años perdidos. Sin embargo, nada se acerca tanto a lo que Elena de White escribió en El Deseado de todas las gentes (“La niñez de Cristo” y “Días de conflicto”).

En cambio, la Biblia se concentra en su vida adulta, específicamente en los tres años y medio de su ministerio. ¡Qué tres años y medio fueron!

El mundo no ha experimentado nada semejante. Sus obras, siempre en favor de otros, y completamente sin caprichos, se presentan como evidencia del amanecer de un nuevo día, el nacimiento del Reino de Dios. El momento del Sermón del Monte terminó, la escena cambió abruptamente, y Jesús se lanzó a atender las necesidades de la gente (ver Mat. 8, 9). Para Jesús no eran solo palabras. Él tenía obras para apoyar las palabras.

El Reino de Dios había llegado, y Jesús estaba allí para inaugurarlo.
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      <title>Viernes 18 de Abril, Para Estudiar y Meditar</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-11T09_09_07-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt; En la controversia acerca de la persona de Jesús, que ya dura siglos, el Concilio de Calcedonia (451 d.C.) marcó un momento significativo. Esencialmente, acordaron y proclamaron que Jesucristo es plenamente Dios y plenamente hombre: “Todos a una voz enseñamos que [...] nuestro Señor Jesucristo es uno y el mismo Dios, el Mismo perfecto en la Deidad, el Mismo perfecto en la humanidad, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre [...] [uno] con el Padre en cuanto a su Deidad, y [...] [uno] con nosotros en cuanto a su humanidad; en todas las cosas igual a nosotros, con la sola excepción del pecado [...]”.–Citado en Justo L. González, A History of Christian Thought, t. 1, p. 390. Para una evaluación de las implicaciones de la declaración de Calcedonia desde la perspectiva adventista, ver Roy Adams, The Nature of Christ, pp. 57-72.

“Al contemplar la encarnación de Cristo en la humanidad, quedamos perplejos ante un misterio insondable. [...] Cuanto más reflexionamos sobre él, tanto más asombroso aparece. ¡Cuán amplio es el contraste entre la divinidad de Cristo y el infante indefenso en el pesebre de Belén! ¿Cómo podemos cubrir la distancia entre el poderoso Dios y un niño indefenso? Y, no obstante, el Creador de los mundos, aquel en quien estaba la plenitud de la Deidad corporalmente, se manifestó en el bebé indefenso en el pesebre. ¡Más alto que cualquiera de los ángeles, igual con el Padre en dignidad y gloria, y no obstante vestido con el ropaje de la humanidad! La divinidad y la humanidad se combinaron misteriosamente, y el hombre y Dios llegaron a ser uno. En esta unión encontramos la esperanza de nuestra raza caída”.–E. G. de White, en Signs of the Times, 30 de julio de 1896.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Cuáles son, para ti, los grandes problemas que rodean la humanidad de Cristo? ¿Por qué son importantes para ti? Al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos de no ser demasiado severos o dogmáticos acerca de los detalles más pequeños de la humanidad de Cristo?

2. Elena de White declara que la humanidad de Cristo es todo para nosotros (ver Mensajes selectos, t. 1, p. 286). ¿Qué quiso decir ella con esto? ¿De qué maneras prácticas te afecta la idea de la humanidad de Cristo en tu caminar cristiano?

3. ¿De qué modo podríamos usar lo que hemos estudiado en la lección de esta semana en nuestro testimonio personal? ¿De qué manera la realidad de la humanidad de Cristo afecta a la gente donde está viviendo hoy?</description>
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      <pubDate>Fri, 11 Apr 2008 16:09:07 GMT</pubDate>
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“Al contemplar la encarnación de Cristo en la humanidad, quedamos perplejos ante un misterio insondable. [...] Cuanto más reflexionamos sobre él, tanto más asombroso aparece. ¡Cuán amplio es el contraste entre la divinidad de Cristo y el infante indefenso en el pesebre de Belén! ¿Cómo podemos cubrir la distancia entre el poderoso Dios y un niño indefenso? Y, no obstante, el Creador de los mundos, aquel en quien estaba la plenitud de la Deidad corporalmente, se manifestó en el bebé indefenso en el pesebre. ¡Más alto que cualquiera de los ángeles, igual con el Padre en dignidad y gloria, y no obstante vestido con el ropaje de la humanidad! La divinidad y la humanidad se combinaron misteriosamente, y el hombre y Dios llegaron a ser uno. En esta unión encontramos la esperanza de nuestra raza caída”.–E. G. de White, en Signs of the Times, 30 de julio de 1896.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Cuáles son, para ti, los grandes problemas que rodean la humanidad de Cristo? ¿Por qué son importantes para ti? Al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos de no ser demasiado severos o dogmáticos acerca de los detalles más pequeños de la humanidad de Cristo?

2. Elena de White declara que la humanidad de Cristo es todo para nosotros (ver Mensajes selectos, t. 1, p. 286). ¿Qué quiso decir ella con esto? ¿De qué maneras prácticas te afecta la idea de la humanidad de Cristo en tu caminar cristiano?

3. ¿De qué modo podríamos usar lo que hemos estudiado en la lección de esta semana en nuestro testimonio personal? ¿De qué manera la realidad de la humanidad de Cristo afecta a la gente donde está viviendo hoy?</itunes:summary>
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      <title>Jueves 17 de Abril, UNA SOLIDARIDAD ETERNA</title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-11T09_06_44-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt; Cuando imaginamos la enorme diferencia entre Dios y nosotros mismos, es asombroso pensar que Dios se extendería a nosotros condescendiendo a tomar la carne humana. Pero, después de que hubiera concluido su sacrificio, la mayoría de nosotros hubiéramos estado contentos de que él abandonara su afinidad con nosotros, y retornara plenamente a lo que era antes. Sin embargo –y eso nos asombra absolutamente– descubrimos que ¡Jesús para siempre mantendrá su solidaridad con nosotros al retener nuestra naturaleza!

Considera las implicaciones de los siguientes pasajes con respecto a la solidaridad eterna de Jesús con nosotros:

Luc. 24:36-43 
Hech. 1:10, 11 
Hech. 17:31 
1 Tim. 2:5 

“Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros. ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo’ [...]. Lo dio no solo para que llevase nuestros pecados y muriese como sacrificio nuestro; lo dio a la especie caída. Para asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza humana. [...] Dios adoptó la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la llevó al más alto cielo. Es ‘el Hijo del Hombre’ quien comparte el trono del universo” (DTG 17). “Cristo ascendió al cielo llevando una humanidad santificada y sagrada. Llevó esa humanidad consigo a las cortes celestiales, y a través de los siglos eternos la retendrá, como aquel que redimió a cada ser humano que está en la ciudad de Dios”(“Comentarios de Elena G. de White”, 6 CBA 1.054).

Un amigo tuyo, escuchando acerca de la solidaridad eterna de Jesús con nosotros, dice: “Eso es ir demasiado lejos. ¡Es demasiado!” ¿Qué le dirías a esa persona? Y ¿cómo te sentirías acerca del hecho de que Jesús será como nosotros por toda la eternidad? Por increíble que sea este concepto, ¿qué nos dice acerca del amor de Dios por la humanidad?
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      <pubDate>Fri, 11 Apr 2008 16:06:44 GMT</pubDate>
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      <itunes:summary> Cuando imaginamos la enorme diferencia entre Dios y nosotros mismos, es asombroso pensar que Dios se extendería a nosotros condescendiendo a tomar la carne humana. Pero, después de que hubiera concluido su sacrificio, la mayoría de nosotros hubiéramos estado contentos de que él abandonara su afinidad con nosotros, y retornara plenamente a lo que era antes. Sin embargo –y eso nos asombra absolutamente– descubrimos que ¡Jesús para siempre mantendrá su solidaridad con nosotros al retener nuestra naturaleza!

Considera las implicaciones de los siguientes pasajes con respecto a la solidaridad eterna de Jesús con nosotros:

Luc. 24:36-43 
Hech. 1:10, 11 
Hech. 17:31 
1 Tim. 2:5 

“Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros. ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo’ [...]. Lo dio no solo para que llevase nuestros pecados y muriese como sacrificio nuestro; lo dio a la especie caída. Para asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza humana. [...] Dios adoptó la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la llevó al más alto cielo. Es ‘el Hijo del Hombre’ quien comparte el trono del universo” (DTG 17). “Cristo ascendió al cielo llevando una humanidad santificada y sagrada. Llevó esa humanidad consigo a las cortes celestiales, y a través de los siglos eternos la retendrá, como aquel que redimió a cada ser humano que está en la ciudad de Dios”(“Comentarios de Elena G. de White”, 6 CBA 1.054).

Un amigo tuyo, escuchando acerca de la solidaridad eterna de Jesús con nosotros, dice: “Eso es ir demasiado lejos. ¡Es demasiado!” ¿Qué le dirías a esa persona? Y ¿cómo te sentirías acerca del hecho de que Jesús será como nosotros por toda la eternidad? Por increíble que sea este concepto, ¿qué nos dice acerca del amor de Dios por la humanidad?
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      <title>Miercoles 16 de Abril, SENTIR NUESTRO DOLOR </title>
      <description>&lt;img src="http://escuelasabatica.podOmatic.com/2008-04-11T09_02_33-07_00.gif" alt="itunes pic" /&gt;&lt;br /&gt; ¿Por qué tuvo que venir Dios al mundo en carne humana? La pregunta es importante. Pero deberíamos alejarnos de las respuestas puramente racionales a ella. No es como si tuviéramos que encontrar una respuesta que tenga sentido para nosotros. No hay investigación independiente que podamos hacer, en filosofía, ciencia, sociología u otro estudio, que pueda llevarnos a una respuesta. Tampoco necesitamos fabricar nuestra propia respuesta. La forma más segura es escuchar cuidadosamente lo que la Biblia misma revela sobre este punto. Y, en el libro a los Hebreos encontramos algunas de las declaraciones más claras e intencionales sobre el tema. Además, ocurre que Hebreos es el libro que se concentra más directamente en el ministerio sumosacerdotal actual de Jesús en el Santuario Celestial.

Cada uno de los siguientes pasajes destaca un aspecto específico de la venida de Jesús en carne humana. Luego de leerlos, responde a la pregunta implícita: ¿Por qué hizo eso? En cada caso se da una razón para ese aspecto específico de su humillación. ¿Cuáles son esas razones?

Heb. 2:9 
Heb. 2:14, 15 
Heb. 2:16, 17 
Heb. 2:18 
Heb. 4:14-16 
Heb. 5:8, 9 

Nota que, en cada caso, el foco está sobre Jesús; y, en todos ellos, el beneficio es para nosotros. Estas razones inspiradas dadas para la humanidad y el sufrimiento de Jesús deberían tomarse con total seriedad. Debería traernos gozo inmenso el saber que Jesús satisface nuestras necesidades; sus brazos están abiertos para recibirnos; él conoce nuestras luchas porque él ha estado aquí; él sintió nuestro dolor. ¿Podemos imaginarnos un Salvador más misericordioso, un Sumo Sacerdote más comprensivo y compasivo? Un gozo inmenso y una profunda gr