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October 09, 2009 06:55 AM PDT
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 5, 6; Ezequiel 33:15; Lucas 19:8, 9; Hechos 17:28; 1 Corintios 6:19, 20.
PARA MEMORIZAR: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
SOLO UN REFUGIADO PODRÁ IDENTIFICARSE con la situación de los hijos de Israel. Por supuesto, a diferencia de muchos refugiados actuales, los israelitas deseaban dejar Egipto, a diferencia de los que son expulsados. No obstante, debió haber sido desconcertante salir del único país que conocían y estar peregrinando por un desierto hostil.
En este contexto, podemos comprender mejor algunas de las reglas y reglamentos dados a este pueblo que los ayudarían a sobrevivir en el desierto. Al mismo tiempo, aunque algunas cosas terminaron después de haber entrado en la Tierra Prometida (tales como el maná , muchas reglas permanecieron, porque en ellas había principios que, si los seguían, hubieran bendecido grandemente sus vidas en un mundo lleno de pecado e idolatría.
Esta semana consideraremos algunas provisiones que Dios instituyó para su pueblo antiguo, que incluyen cosas tales como: la manera de tratar con la enfermedad y las plagas, cómo tratar la infidelidad marital (el temor de ella) y cómo tratar con los choques personales que surgen inevitablemente cuando las personas viven juntas.
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