PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos, [...] y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía. Hay hogares donde se pone en práctica este principio, hogares donde se adora a Dios, y donde reina el amor verdadero. De estos hogares, de mañana y de noche, la oración asciende hacia Dios como un dulce incienso, y las misericordias y las bendiciones de Dios descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana” (HAd 31, la cursiva fue añadida).
“Son muchos los que consideran la manifestación del amor como una debilidad, y permanecen en tal retraimiento que repelen a los demás. Este espíritu paraliza las corrientes de simpatía. Al ser reprimidos, los impulsos de sociabilidad y generosidad se marchitan, y el corazón se vuelve desolado y frío. Debemos guardarnos de este error. El amor no puede durar mucho si no se le da expresión. No permitáis que el corazón de quienes os acompañen se agoste por falta de bondad y simpatía de parte vuestra” (HAd 92; la cursiva fue añadida).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Como clase, repasen la pregunta final de la sección del jueves: “¿tenemos realmente la verdad, si la Verdad, Jesús, no nos tiene a nosotros?” ¿Cuáles son las implicaciones de la respuesta que dieron ustedes?
2. “El amor no puede durar mucho si no se le da expresión”. ¿Qué significa esto, y por qué representa un principio que es muy importante para nosotros como iglesia?
3. Repasa los textos de esta semana que hablan acerca de que debemos ser “perfectos”. ¿Cómo deberíamos entender lo que significa esta idea? ¿Cuáles son los problemas y los malos entendidos con los que, como iglesia, hemos luchado en el uso y el significado de este término?
4. Repasa en tu propia experiencia cómo las actitudes de otros adventistas te han afectado a ti y a tu fe. Es decir, ¿fue la gente benigna contigo y, si fue así, de qué modo esa amabilidad te impactó? Por otro lado, ¿fue la gente poco amable contigo y, si fue así, de qué modo eso te impactó? Comparte tus historias con los demás en tu clase. ¿Qué puedes obtener de estas experiencias que puede ayudar a la clase a comprender mejor cuán importante es la benignidad en nuestra vida diaria y en nuestro testimonio?
Lee Colosenses 3:12 al 14 y luego reescríbelo con tus propias palabras. ¿De qué manera revelan estos versículos la esencia de lo que significa ser un seguidor de Cristo (nota el uso de las palabras perfecto o perfección)? Además, piensa acerca de cuán poderoso podría ser nuestro testimonio al mundo si pusiéramos en práctica estos versículos. ______________________________________________________________ ____________________________________________________________________________________________________________________________
Alexander Maclaren, destacado clérigo londinense de fines del siglo XIX, escribió: “La amabilidad es la fuerza más poderosa del mundo. Toma todos los martillos a vapor que alguna vez se forjaron y pelea contra un témpano de hielo; y excepto por la poca cantidad de calor que se desarrolla por los golpes, que derrite una porción pequeña, seguirá siendo hielo, aunque pueda estar pulverizado en vez de sólido. Pero permite que se mueva suavemente hacia el trópico, donde los rayos del sol eliminarán la frialdad mortal, y se disipará en el océano cálido. La amabilidad conquista”.
Como adventistas, tenemos una evidencia bíblica muy sólida para respaldar nuestra posición. (Si no la tuviéramos, entonces, ¿qué estaríamos haciendo aquí?) Y eso es importante, por supuesto. Pero necesitamos más que una enseñanza correcta, ¿verdad?
“Si quisiéramos humillarnos ante Dios, ser amables, corteses y compasivos, se producirían cien conversiones a la verdad allí donde se produce una ahora” (MB 91).
Cuando enseñamos las doctrinas de la iglesia, incluimos el sábado, el estado de los muertos, el origen del pecado, y otras enseñanzas distintivas. Pero, ¿somos tan cuidadosos en enfatizar la importancia de la benignidad y de los otros aspectos del fruto del Espíritu, junto con el Sermón del Monte y 1 Corintios 13? Saber que el sábado es el día de reposo, o que los muertos duermen hasta la resurrección, o que la justicia de Cristo nos cubre ahora y en el juicio final está muy bien y es importante. Pero tener el conocimiento solamente no es lo mismo que conocer la verdad como es en Jesús (Juan 14:6), porque la verdad nos hace libres (Juan 8:32); es decir, la verdad nos cambia y nos hace más semejantes a Cristo. ¿Podría alguien preguntar si realmente tenemos la verdad, si la Verdad, Jesús, no nos tiene a nosotros?
“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Luc. 6:38). ¿Qué está diciendo Jesús aquí? ¿Acerca de qué principio de vida está hablando? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Muy a menudo la forma en que tratamos a otros vuelve sobre nosotros. Es decir, si somos benignos, es mucho más probable que otros sean benignos con nosotros. También funciona de la otra manera: si somos malos, otros también serán malos con nosotros.
Por supuesto, no siempre sucede de este modo. (Mira a Jesús y considera cómo lo trataron.) Pero sea que ocurra o no, en un sentido, realmente no importa. Como cristianos, siempre debemos ser benignos, aun si esa amabilidad no nos es devuelta. De hecho, como hemos leído, ser benigno con los que no lo son con nosotros es una característica de un verdadero seguidor de Jesús. Sin embargo, en general, la manera en que tratamos a otros impactará sobre cómo somos tratados nosotros. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mat. 7:12).
Lee Lucas 6:35. ¿De qué manera concuerda esto con lo que hemos estado hablando esta semana? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Siempre es fácil ser benigno con alguien que podría darte algún beneficio más adelante. Cualquiera hará eso. Sin embargo, es más difícil ser amable, especialmente cuando tiene un costo, con los que nunca podrán hacer nada por ti a cambio. Esa es la verdadera prueba.
Examínate. ¿Es tu benignidad motivada por el amor abnegado y dispuesto al sacrificio personal, o es motivada, aun levemente, por el deseo de buscar ser el número uno? Si es esto último, ¿cómo puedes cambiar?
Efesios 4:32 comienza con las palabras: “Antes sed benignos unos con otros”. Considera cómo este versículo coincide perfectamente con lo que vimos ayer, acerca de tratar a otros como Dios nos ha tratado.
La benignidad debe marcar a los cristianos en todo tiempo. Pero hay por lo menos tres necesidades específicas que requieren tres clases específicas de estímulo.
Primero, hemos de mostrar benignidad hacia los infantes espirituales. “Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (1 Tes. 2:7).
Segundo, hemos de mostrar benignidad y dar ánimo a los débiles. “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Rom. 15:1).
Tercero, hemos de servir como un enfermero para los que están espiritualmente enfermos (2 Tim. 2:24, 25).
Un hombre de negocios dijo una vez: “No puedo esperar a llegar a casa por la noche: quedo tan cansado de ser amable todo el día”. ¡Qué actitud triste hacia la vida humana!
La benignidad, especialmente en nuestros hogares, es esencial. Y una de las maneras más importantes en que podemos manifestar amabilidad es la forma en que nos hablamos unos a otros. La atmósfera del hogar mayormente está determinada por las palabras que decimos. Tantos problemas, tantas heridas, tantas tensiones y tantas peleas podrían evitarse si fuéramos cuidadosos no solamente con lo que decimos, sino con cómo lo decimos. A menudo uno podría decir algo y no herir ni ofender, o uno puede decir las mismas palabras a la misma persona, y herirla y ofenderla grandemente. La clave es cómo hablamos. El lenguaje humano es más que solo el significado de las palabras mismas; el tono, la expresión facial, el lenguaje del cuerpo, el énfasis son partes de lo que trasmitimos a otros acerca de nuestros pensamientos, emociones e ideas.
Lee Proverbios 15:1 al 5 y Proverbios 25:11 al 15. ¿Qué principios importantes acerca de lo que dices y cómo lo dices se revelan en estos textos? Al leerlos, pregúntate acerca de cómo usas las palabras cuando hablas a otros. ¿De qué maneras podrías ser más amable en tu comunicación verbal con otros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Lee 2 Samuel 9:1 al 13. ¿De qué manera mostró David su benignidad aquí? ¿De qué modo, por este acto, reveló el carácter de Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
“Los informes propalados por los enemigos de David habían creado en Mefiboseth fuertes prejuicios contra él, y lo consideraba usurpador; pero la recepción generosa y cortés que le acordó el monarca, y sus bondades continuas ganaron el corazón del joven; se hizo muy amigo de David y, como su padre Jonatán, se convenció de que tenía el mismo interés que el rey escogido por Dios” (PP 771).
La benignidad de David hacia la casa de Saúl revela que él procuraba usar a Dios como el modelo de lo que él quería hacer en favor de la casa de Saúl. Reconoció que él, un pecador como todos nosotros, había recibido misericordia y benignidad no merecida de mano de Dios, y estaba por reflejar algo de esa amabilidad hacia otros.
Antes de compartir la benignidad de Dios con otros, ¿qué tenemos que reconocer? Ver Lucas 7:47. ¿Qué principio vital se encuentra aquí que puede desempeñar un rol importante para ayudarnos a comprender el tema de la benignidad hacia otros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Piensa por unos momentos acerca de la bondad y la benignidad de Dios hacia ti. ¿La mereces? ¿Es algo que se te debe? ¿Son tus pensamientos, tus acciones, tus palabras tan abnegados, tan santos, tan amantes y acogedores que Dios está meramente haciéndote a ti lo que tú les has hecho a otros? Lo más probable es que la respuesta sea “no”. Y aquí está el punto vital. Cuando nos damos cuenta de lo que Dios nos ha perdonado, cuando percibimos que Dios nos ama a pesar de lo que somos y de lo que hemos hecho, entonces realmente podemos entender lo que significa ser benigno y amante hacia aquellos que no merecen nuestra benignidad o nuestro amor. Entonces, cuán importante es que, en todo tiempo, mantengamos ante nosotros la cruz y lo que significa para nosotros, individualmente.
¿Qué cosas te ha perdonado Dios a lo largo de los años? ¿De qué modo el darte cuenta de esto te ayuda a tratar con los que han hecho cosas que te hirieron?
Domingo 31 de enero: EL MODELO DE BENIGNIDAD (Mat. 5:43-48)
Jesús claramente ilustra en el Sermón del Monte la benignidad y la bondad de Dios. Lee Mateo 5:43 al 48 y responde a las siguientes preguntas.
1. ¿A qué norma elevada nos está llamando Jesús aquí? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
2. ¿Qué razón da Jesúslune_________________________________________ ______________________________________________________________
3. Nota el uso que hace Cristo de la palabra perfecto en el versículo 48. ¿Cuál es el significado de perfecto aquí, y cómo puede el uso de esa palabra aquí ayudarnos a comprender lo que significa ser perfecto como “vuestro Padre que está en los cielos” es perfecto? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Los dones gratuitos de Dios son precisamente eso, dones gratuitos. No son ganados ni merecidos por los seres humanos, todos los cuales han pecado voluntariamente contra él y lo han ignorado o descuidado. En este sentido, el mayor pecador está en el mismo bote que el más santo: ninguno de los dos merece la benignidad y la bondad que Dios nos da a todos.
Con estos versículos, Jesús nos está llamando a ser “perfectos”, aun tan perfectos como Dios. ¿Cómo? Amando a nuestros enemigos, orando por los que nos maltratan, siendo bondadosos con los que no han sido bondadosos con nosotros. De este modo, Jesús define el ser “perfecto”. Trata de imaginar cómo sería nuestra iglesia y cómo serían nuestros hogares si morimos al yo lo suficiente como para que realmente podamos vivir de esa maera. Tendríamos un poder y un testimonio contra los cuales las puertas del infierno nunca podrían prevalecer. ¿Qué es lo único que nos detiene? Nada, sino nuestros corazones pecaminosos, deseosos de venganza, que con mucha frecuencia nos hacen actuar como “publicanos”.
¿Qué cambios dolorosos y profundos debes hacer si has de seguir las palabras de Cristo en estos versículos?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Samuel 9:1-13; Proverbios 15:1-5; 25:11-15; Mateo 5:43-48; Lucas 6:35, 38; Efesios 4:32; Colosenses 3:12-14.
PARA MEMORIZAR: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).
CUANDO PABLO ILUSTRÓ cómo se comporta el amor, la paciencia vino a su mente en primer lugar: “El amor es sufrido” (1 Cor. 13:4). Inmediatamente después de la paciencia, él escribió que el amor es “benigno”, mostrando que el amor y la benignidad van tan juntos que sin la amabilidad ningún acto es realmente hecho por amor.
La paciencia, vimos, es el amor que soporta. La benignidad, por otro lado, implica una expresión más activa del amor. A menudo la paciencia podría manifestarse al no hacer nada; la benignidad, en contraste, se manifiesta en aquello que decimos y hacemos. Esencialmente, en la manera en que lo decimos y hacemos; y, más importante aún, en el porqué lo decimos y hacemos.
La benignidad no está fuera del alcance de nadie, aunque pueda demandar sacrificio de tiempo y energía. La benignidad se revela de muchas maneras. Y, como su primo cercano el “amor”, tiene un poder increíble; la benignidad es un testimonio en sí misma y por sí misma de cómo es Dios.
“En su trato con la raza humana, Dios sobrelleva con paciencia al impenitente. Usa a sus instrumentos designados para inducir a los hombres a que sean leales, y les ofrece su perdón pleno si se arrepienten. Pero como Dios es paciente, los hombres abusan de su misericordia. ‘Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal’ [Ecl. 8:11]. La paciencia y la magnanimidad de Dios, que debiera enternecer y subyugar el alma, tienen una influencia completamente distinta sobre los descuidados y pecaminosos. Los induce a desechar las restricciones, y los hace más decididos en su resistencia. Piensan que Dios, que durante tanto tiempo los ha tolerado, no tendrá en cuenta su perversidad. Si viviéramos en una dispensación de retribución inmediata, las ofensas contra Dios no ocurrirían con tanta frecuencia. Pero, aunque se demore, el castigo no por eso es menos seguro. Hay límites aun para la tolerancia de Dios. Se puede llegar al límite de su paciencia, y entonces él castigará con toda seguridad. Y cuando trate el caso del pecador insolente, no se detendrá hasta haberle dado fin completo”. –“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 3:1184).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Decir que Dios es paciente no es lo mismo que decir que él es tolerante. ¿Cuál es la diferencia entre paciencia y tolerancia, y por qué es fácil confundir ambas?
2. Al considerar la vida de Cristo, ¿de qué modo revela lo que significa la paciencia? ¿Cuáles son algunos ejemplos destacados que muestran su paciencia? ¿Qué ejemplos provee él, si hubo alguno, de situaciones en las que la paciencia ya no era más apropiada?
3. Medita sobre las pruebas y el carácter. Sin duda las pruebas pueden mejorar nuestro carácter en muchos casos. Al mismo tiempo, ¿qué sucede cuando las pruebas amargan a las personas, las apartan de Dios, y las hacen cínicas y llenas de dudas? ¿Has visto alguna vez que esto le suceda a alguien? Si es así, ¿qué puedes aprender de esa experiencia?
4. Además de pruebas, ¿de qué otras maneras puede Dios enseñarnos paciencia? ¿Cómo has aprendido (o estás aprendiendo todavía) la lección de la paciencia?
5. ¿Hay alguien a quien debas pedir disculpas por tu falta de paciencia? ¿Por qué no humillarte y presentar la disculpa y hacer cualquier cosa necesaria para arreglar la situación? ¿No es eso lo que debe hacer un cristiano?
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte nada” (Sant. 1:2-4). ¿Cuál ha sido tu experiencia con la realidad de estos versículos? ¿Qué aprendiste de las diversas pruebas que afrontaste que, al fin, te han hecho una persona mejor, que refleja mejor el carácter de Jesús? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
La palabra griega para “pruebas”, que a veces se ha traducido como “tentaciones”, es la palabra peirázo, que tiene el significado más amplio de “probar” o “tomar un examen”. El diablo nos prueba o tienta a hacer lo malo. Las pruebas o tentaciones que Dios permite que nos sobrevengan tienen el propósito de desarrollar nuestro carácter.
“Las pruebas de la vida son los instrumentos de Dios para eliminar de nuestro carácter toda impureza y tosquedad. Mientras nos labran, escuadran, cincelan, pulen y bruñen, el proceso resulta penoso, y es duro ser oprimido contra la rueda de esmeril. Pero la piedra sale preparada para ocupar su lugar en el templo celestial. El Señor no ejecuta trabajo tan consumado y cuidadoso en material inútil. Únicamente sus piedras preciosas se labran a manera de las de un palacio” (DMJ 15).
Sin embargo, esto no significa que toda prueba proviene de la providencia divina. Frecuentemente, nos acarreamos sufrimientos sobre nosotros mismos por desobediencia; además, a menudo las pruebas y sufrimientos son simplemente el resultado de lo que significa vivir en un mundo caído y pecaminoso donde tenemos un enemigo que nos odia (1 Ped. 5:8). No obstante, lo que esto significa es que por medio de una entrega completa de nosotros mismos al Señor, aferrándonos a él con fe y obediencia, no importa lo que atravesemos, podremos salir mejores o más refinados, si permitimos que Dios obre en nosotros. Nadie dijo que sería divertido. La vida aquí a menudo no es divertida, pero se nos da la maravillosa promesa: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).
No hay manifestación más grande de paciencia que la que Dios muestra hacia a los seres humanos. Pero debemos comprender que aun la grande misericordia de Dios tiene un límite. La paciencia de Dios duró 120 años en los días de Noé, mientras se preparaba el arca (1 Ped. 3:20). Pero llegó el momento cuando la obstinación de la gente agotó la paciencia de Dios, y él destruyó la tierra con un diluvio.
Lee Génesis 6:3. ¿Qué principio importante aparece allí? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En el caso de Sodoma y Gomorra, de Israel en el desierto, y de la cautividad babilónica, ¿qué actitud de parte de la gente motivó las consecuencias que sufrió el pueblo? Deut. 31:27; Sal. 95:8; Jer. 17:23. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Podría alegarse que, siendo que la paciencia de Dios se agotó, esto nos da permiso para hacer lo mismo. Pero cuando estudiamos la historia de la paciencia de Dios, se hace evidente que esta no duró un día, una semana, o aun un año. A menudo pasaban generaciones antes de que su paciencia se agotara, lo cual, por supuesto, no es una opción abierta para nosotros.
¿Habrá algún punto en el que nuestra paciencia pueda agotarse legítimamente cuando tratamos con personas en una situación difícil? Depende de lo que eso significa. Podríamos decidir que hemos soportado suficiente de cierta situación y concluimos que eso debe terminar. Pero esto no es lo mismo que ser criticón, no amante o cruel en el proceso. Podría ser el momento de actuar, pero esa acción nunca debería ser contraria a los principios de la bondad, el amor y el interés por el bien de los demás.
Medita en situaciones en las que tu paciencia se agotó legítimamente, y en forma ilegítima. ¿Cuál fue la diferencia entre las dos? ¿Qué aprendiste de esas experiencias? Si tuvieras que hacerlo de nuevo, ¿qué harías en forma diferente?
Predicar y enseñar el evangelio es una de las áreas más difíciles en las cuales ejercitar paciencia. La mayoría de nosotros somos demasiado impacientes con la gente que no conoce la verdad o no parece interesarse en ella. Pero en un mundo lleno de falsas doctrinas y prejuicio contra la verdad, debemos ser pacientes al procurar conducir la gente a Cristo. Es demasiado fácil sacudir la cabeza y decir: “¿Por qué no lo entienden? La verdad es tan sencilla”.
La verdad siempre es clara para la persona que no está mirándola a través de los lentes de las falsas doctrinas, la tradición, la familia, etc. Debemos ser pacientes al procurar abrir las mentes, y desatar los tentáculos del prejuicio y las falsas enseñanzas que los atan al error y la tradición.
Lee Marcos 4:26 al 29. ¿Cuáles son algunas lecciones prácticas acerca de la paciencia para ganar almas, que surgen de esta parábola? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Tenemos la tendencia a pensar que, cuando alguien estudia una doctrina bíblica específica y no la acepta de inmediato, debe significar que la persona ha rechazado la verdad. Sin embargo, ese no siempre es el caso. El hecho es que la conversión puede ser un proceso largo y complicado que, a veces, podría llevar años. Aunque muchos de nosotros podríamos estar ansiosos de ver el fruto inmediato de nuestras labores, no siempre ocurre así. Lo importante es que, en nuestro celo, no lleguemos a ser un obstáculo para alguien; es decir, no debemos empujar tan fuerte que la persona se desanime. Pero más importante todavía es que nunca debemos condenar o juzgar a alguien que no hace un compromiso con las verdades que amamos tanto, en el momento en que pensamos que debería hacerlo. Tus labores, tu trabajo por la persona, podrían bien ser un paso importante en un proceso que puede no dar frutos hasta años más tarde. Sencillamente no lo sabes. Lo vital es no arruinarlo todo condenando o criticando a la persona.
¿Qué punto vital se encuentra en 1 Samuel 16:7 que siempre deberíamos recordar en este contexto (y en otros también)? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Lee Efesios 4:1 y 2. Considera los elementos que Pablo presenta a los que han de “andar como es digno” del Señor. Entre ellos está la paciencia. ¿De qué manera se vincula la paciencia con los otros atributos presentados? Es decir, ¿de qué modo se nutren unos a otros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
La iglesia es una mezcla de personas de diversos trasfondos y culturas. También incluye a personas que están en distintos peldaños de la escalera hacia la madurez. Se necesita paciencia para ser capaz de llevarse bien donde hay tantas diferencias. Los que son más maduros pueden verse tentados a ser impacientes con los que son menos maduros. A pesar de que a ellos les llevó años llegar al nivel actual de conocimiento, a menudo los maduros no están dispuestos a dar a los inmaduros la misma cantidad de tiempo y estudio para alcanzar su nivel de conocimiento y comprensión.
¿Cuál es el consejo de Pablo acerca de cómo hemos de tratar con los que son débiles en la fe? Rom. 14:1; 15:1. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
La paciencia en la iglesia es una cosa. Pero ¿qué diremos de la paciencia en el hogar? ¿Cuáles son algunas de las cosas que nos vuelven impacientes con otros miembros de nuestra familia? ¿Cuánto tiempo deberíamos orar por los miembros de la familia que están fuera de la fe? ¿Has conocido a alguien que oró por un ser amado durante muchos años hasta que la persona entregó su corazón al Señor? ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que podemos aprender a cultivar la paciencia con los miembros de la familia? ¿Por qué la muerte al yo aquí es tan importante?
Además, si podemos ser pacientes en casa, con los que siempre están delante de nosotros, entonces probablemente seremos pacientes también con otros.
Piensa acerca de la paciencia que el Señor ha tenido contigo. ¿De qué modo mantener esta realidad constantemente ante ti te ayuda a aprender a mostrar paciencia hacia otros? Si el Señor te tratara como tú tratas a otros, ¿cuál piensas que sería tu destino?
“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Éxo. 34:6).
Una de las muchas historias bíblicas que ilustran la paciencia de Dios es lo de su trato con Nínive. El profeta Jonás reconoció la paciencia de Dios: “Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal” (Jon. 4:2).
Nota algunas de las otras cualidades con las que se combina la paciencia en Éxodo 34:6. La gracia de Dios, la misericordia, la compasión, la bondad y la verdad protegen y sostienen aun a los pecadores más empedernidos a fin de darles el mayor tiempo y oportunidad para cambiar su vida. Si Dios eliminara a las personas con la misma rapidez con que los seres humanos frecuentemente lo hacemos, todos estaríamos muertos.
¿Por qué Dios es paciente con los pecadores? (2 Ped. 3:8, 9). ¿Cómo has visto la realidad de esta verdad manifestada hacia ti mismo y hacia otros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Si alguien te preguntara cómo te imaginas a Dios, ¿cómo lo describirías? Esto es revelador, porque la forma en que un cristiano piensa acerca de Dios tiene mucho que ver con su concepto del mundo y con cómo trata a otros. Si viéramos a Dios como airado y listo para castigar, ¿de qué manera trataríamos a otros en la iglesia y en nuestros hogares?
¿Cómo podemos aprender a hacer lo que Dios nos llama a hacer según Romanos 15:5? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 6:3; Éxodo 34:6; Marcos 4:26-29; Romanos 15:5; Efesios 4:1, 2; Santiago 1:2-4.
PARA MEMORIZAR: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Heb. 10:36).
EN GRIEGO, SON DOS LAS PALABRAS que expresan el significado de “paciencia”, otro fruto del Espíritu. La primera es hupomoné, traducida como “resistencia, constancia, y entereza” en circunstancias que no pueden ser cambiadas. La segunda palabra, makrothumía, significa “longanimidad”, “de gran disposición”. Es lo opuesto a “genio rápido”, “impaciente”, y “que se frustra fácilmente”. En general, significa mantenerse sin ser descarrilado por la adversidad. Generalmente se aplica a tener paciencia con la gente.
Una persona paciente es apacible, amable y constante en toda circunstancia. La verdadera prueba de la paciencia no está en la espera, sino en cómo se conduce uno mientras espera. “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant. 1:4).
Llegar a ese punto requiere práctica, demanda la gracia de Dios, y una disposición de poner el yo a un lado y entregarse a la dirección del Espíritu Santo. Las buenas noticias son que, si aprendemos paciencia, estaremos en condiciones de recibir también muchas otras bendiciones de Dios.
“Poco antes de su crucifixión, Cristo había dejado a sus discípulos un legado de paz: “La paz os dejo –aseveró–; mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Esta paz no es la paz que proviene de la conformidad con el mundo. Cristo nunca procuró paz transigiendo con el mal. La que Cristo dejó a sus discípulos es interior más bien que exterior, y había de permanecer para siempre con sus testigos a través de las luchas con contiendas” (HAp 70).
“La lucha por la supremacía manifiesta un espíritu tal que si se lo alberga cerrará el reino de Dios a aquellos que lo acarician. La paz de Cristo no puede morar en la mente y el corazón del obrero que critica y encuentra faltas en otro obrero simplemente porque el otro no practica los métodos que él cree mejores, o porque siente que no es apreciado. El Señor nunca bendice al que critica y acusa a sus hermanos, porque esta es la obra de Satanás (Manuscrito 21, 1894)” (Ev 79).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿De qué formas puedes trabajar en tu iglesia local para ayudar a mantener la paz entre los miembros cuando surgen tensiones y desacuerdos inevitables?
2. ¿Cuáles son las situaciones comunes que afrontamos en nuestras vidas diarias que amenazan nuestra paz? ¿Qué promesas bíblicas puedes reclamar cuando surge cada una de ellas?
3 Por supuesto, siempre es fácil hablar acerca de confiar en Dios no importa cuáles sean las circunstancias, y que esa confianza debiera darnos paz. Y eso es cierto. Al mismo tiempo, ¿qué pasos concretos y prácticos podemos dar para cambiar las circunstancias que hacen difícil que haya paz? En otras palabras, ¿cuán a menudo nuestra inquietud y nuestro temor son el resultado de las elecciones que hacemos?
4. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para ayudar a otros que están pasando por circunstancias que hacen que la paz sea difícil de lograr?
5. ¿Cuánta paz deberíamos esperar, en forma realista, en un mundo lleno de tanta lucha, caos, sufrimiento y agitación?
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mat. 5:23, 24). ¿Qué principio básico está enseñando Jesús con estas palabras? ¿Por qué nos resulta tan difícil poner en práctica este principio en nuestras vidas? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Es evidente que Jesús toma con mayor seriedad nuestras relaciones mutuas de lo que las tomamos nosotros. No es raro que la amargura y el resentimiento existan durante años entre algunos miembros de la iglesia. Imagínate cuán diferentes serían las cosas si todos siguiéramos esta enseñanza.
Identifica una característica de los hijos de Dios como se registra en Mateo 5:9. ¿Qué significa esto? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
De acuerdo con Colosenses 3:13 al 15, ¿cuáles son tres maneras de relacionarnos mutuamente como miembros de iglesia? ¿Qué significa cada una de ellas? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Nota la secuencia de las gracias cristianas en Santiago 3:17: “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. ¿Cómo serían nuestras iglesias si permitiéramos que el Espíritu Santo alimentara estas cualidades en nuestra feligresía? ¿Qué cosas estarían notablemente ausentes?
Piensa acerca de la última vez que tuviste un problema con otro miembro de la iglesia. ¿Seguiste las palabras de Cristo en Mateo 5? Lo más probable es que no, ¿verdad? Analiza las razones por las que elegiste la ruta “fácil”, mundana, en lugar del sendero que hubiera requerido humildad y negación propia. ¿Cómo puedes aprender a hacer lo que Jesús nos pide que hagamos en tales situaciones?
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Heb. 12:14). “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Rom. 12:18). ¿Qué podemos aprender de la vida y el ejemplo de Jesús que puede hacer que estas amonestaciones sean reales en nuestra vida? ¿Qué estamos haciendo que dificulta, si no imposibilita, que sean reales para nosotros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Por extraño que parezca, el lugar más difícil para ser cristiano es el hogar. ¡Cuán trágico, puesto que el hogar debería ser el mejor lugar del mundo para que todos pudiéramos tener paz! Dos jóvenes estaban en una batalla durante los días de la guerra de Vietnam. Las balas volaban y las bombas estallaban. Nada de esto parecía desconcertar a uno de los soldados. Cuando su amigo le preguntó cómo podía estar tan calmado, le contestó ¡que le hacía recordar su hogar!
Estudia Romanos 12:9 al 21. Identifica versículos que, si se pusieran en práctica, ayudarían a llevar paz al hogar. Sugiere una aplicación práctica para los versículos que elijas. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Como cristianos, se nos llama a seguir una norma increíblemente elevada, la norma presentada por Jesús mismo. Todos nosotros aun no hemos llegado a esa meta. Esto no significa que no podamos todavía reflejar los principios revelados en la vida de Jesús, principios de amor, de sacrificio propio, y una actitud intransigente hacia el mal y el pecado.
Imagínate cómo serían nuestros hogares si reflejáramos estos principios. Imagínate cómo sería si aprendiéramos a pensar en los demás antes que en nosotros mismos; si mostráramos a los demás un amor incondicional, aun a quienes no lo merecen. Imagínate si perdonáramos a quienes nos hieren. Imagínate si estuviéramos tan preocupados por el bienestar de los demás como lo estamos por el nuestro. Aunque poner en práctica estos principios no resolvería todos nuestros problemas familiares, sin duda sería de enorme ayuda.
Se cuenta la historia de dos pintores. Cada uno pintó un cuadro para ilustrar su concepto del descanso. El primero escogió para su escena un lago tranquilo, sereno, entre las montañas lejanas. El segundo pintó una atronadora catarata con un árbol frágil que se inclinaba sobre la espuma; en la horqueta de una rama, casi mojada con la niebla que levantaba la catarata, una avecilla estaba sentada en su nido.
¿Cuál de los dos mostraba mejor la esencia del descanso? No es frecuente en este mundo agitado que encontremos el descanso de un solitario lago de montaña. Más a menudo debemos encontrar nuestro reposo en medio de la agitación de la vida real.
Lee la historia registrada en Mateo 8:23 al 27, acerca de Jesús y sus discípulos en el Mar de Galilea (ver también Mar. 4:35-41; Luc. 8:22-25). Por singular que fuera la situación, ¿qué podemos obtener de este registro para nosotros? Es decir, ¿cuál es el mensaje para nosotros, y cómo podemos aplicarlo a nuestras vidas, no importa en qué situación nos encontremos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿Por qué crees que Jesús estaba preocupado de que sus discípulos tuvieran paz? Jesús nos dejó con una hermosa promesa acerca de la paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). ¿De qué modo la paz que el mundo trata de dar difiere de la paz que Jesús ofrece?
No debemos igualar la paz con una vida sin problemas. Es rara la persona, aun el cristiano más fiel, que pasa por la vida sin pruebas, dolor y sufrimiento. De hecho, algunas personas parecieran tener más que su cuota de sufrimiento. Sin embargo, la paz tiene más que ver con la forma en que manejamos estas situaciones que con las situaciones mismas. La paz tiene que ver con la confianza más profunda en un Dios amante y que se interesa en nosotros, que sabe por lo que estamos pasando, y que ha prometido no abandonarnos, no importa qué nos ocurra en el camino.
¿Qué tipo de cosas te perturban? Habla con Dios acerca de tus temores más profundos. Llámalos por su nombre. Pídele al Señor que te ayude a identificarlos. Luego tómate el tiempo para permitirle que comience a darte paz, suavemente, respecto de esos temores.
En una escala del 1 al 10 (1 es lleno de paz, 10 es muy ansioso), ¿cómo evaluarías tu vida? Las personas están cada vez más frustradas en su búsqueda de paz personal. En Mateo 11:28 y 29, Jesús hace una invitación. Aunque él no usa la palabra paz, usa una palabra que significa dar descanso, refrescar, reposar, tomar un descanso.
Lee los siguientes versículos: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28, 29). ¿Qué nos está diciendo Jesús aquí? ¿Cómo podemos experimentar por nosotros mismos la realidad de esta promesa maravillosa? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Por lo que Jesús está diciendo en estos versículos, ¿nos está proponiendo darnos paz como un regalo, o quiere indicarnos cómo obtenerla? ¿No está Jesús enseñando que la paz personal es un resultado de alguna causa, y nos invita a aprender de él cuál es esa causa?
“El amor a sí mismo es lo que trae inquietud. [...] Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud. Ninguna cosa del mundo puede entristecerlos cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta conformidad hay descanso perfecto. El Señor dice: ‘Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado’ (Isa. 26:3)” (DTG 298).
¿De qué modo el amor al yo conduce a la falta de tranquilidad personal y a la infelicidad? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿Cómo podemos aprender a morir al yo y descansar en Jesús? ¿Qué elecciones tenemos que hacer, cada día, que pueden ayudarnos a hacer real la promesa de paz en Cristo? Es decir, ¿qué cosas estamos haciendo, o no haciendo, que nos impiden tener la paz que Jesús nos ofrece?
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 5:1).
Tener paz con Dios es más que sentirnos cómodos en su presencia. Significa que nosotros, que éramos “en otro tiempo extraños y enemigos en vuestras mentes, haciendo malas obras” (Col. 1:21), hemos sido reconciliados y restaurados al compañerismo con Dios. Estábamos en guerra con Dios pero, por su muerte en la cruz, Jesús ha hecho posible que cesen las hostilidades y que nosotros seamos amigos de Dios y no sus enemigos.
En un sentido, esta paz no es algo que crece en nosotros, comenzando con un poco de paz. Más bien, somos reconciliados con Dios de una vez por todas, por la cruz de Cristo. Es un hecho consumado. Hay otro sentido, sin embargo, por el cual crecemos en paz con Dios. Cuanto más claramente vemos los caminos de Dios y andamos en ellos, tanto más nos apropiamos de su poder para vivir como sus hijos e hijas. En este sentido, la paz con Dios es realmente un fruto del Espíritu.
Al crecer a la madurez como hijos de Dios, experimentamos más y más las bendiciones y beneficios de vivir en su reino hasta que podamos decir: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal. 119:165).
Colosenses 1:20 al 22 dice que el pecado no hace que Dios sea misericordioso y perdonador; más bien, el pecado revela que él ha sido así desde la eternidad. El plan de salvación demostró que Dios nos amó y estuvo dispuesto a perdonarnos desde el principio.
Lee Romanos 5:1 al 11, y resume lo que crees que son los puntos principales allí. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Medita sobre esta idea de que solamente por causa de lo que Jesús hizo, por causa de su vida perfecta acreditada a ti por fe, puedes ser perdonado y aceptado ante Dios, no importa cuál haya sido tu pasado. ¿Por qué esta enseñanza es tan importante para nosotros si hemos de conocer realmente la paz?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 8:23-27; 11:28, 29; Romanos 5:1-11; 12:9-21; Hebreos 12:14; Colosenses 3:13-15.
PARA MEMORIZAR: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:17).
COMO CAMPEÓN DE LA PAZ, Pablo escribió: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efe. 4:3). La palabra griega traducida aquí como “solícitos” es un imperativo, excluyendo toda pasividad, cualquier actitud de “espera y veamos”. Debemos tomar la iniciativa. Si peleamos y discutimos en nuestros hogares, si formamos bandos en la iglesia, si rehusamos amar y honrar a otros, entonces estamos negando la paz de Dios en Jesucristo, la cual él estableció en la cruz.
Cuán irónico es tener que pelear por la paz. Eleanor Roosevelt, en una transmisión radial de Voice of America, dijo: “No es suficiente hablar acerca de la paz; debemos creer en ella. Y no es suficiente creer en ella; debemos trabajar por ella”. La paz que Cristo ganó para nosotros también requiere esfuerzo, duro trabajo, y constante autoexamen.
Al estudiar esta semana, debemos preguntarnos: ¿He aprovechado esta paz que Jesús ganó para mí en la cruz? ¿Cómo puedo cooperar con el Espíritu Santo mientras él injerta esa paz en mi vida diaria?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Es el deber de los cristianos convencer al mundo de que la religión de Cristo desviste el alma del ropaje de la pesadez y el luto, y la viste con gozo y alegría. Los que reciben a Cristo como un Salvador que perdona el pecado son vestidos con sus vestiduras de luz. Él quita sus pecados y les imparte su justicia. Su gozo es completo.
“¿Quién tiene más derecho que los cristianos de cantar himnos de regocijo? ¿No tienen ellos la expectativa de ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial? ¿No es el evangelio buenas noticias de gran gozo? Cuando se aceptan libre y completamente las promesas de Dios, el brillo del cielo entra en la vida” (Elena G. de White, A Call to Medical Evangelism and Health Education, p. 26, la cursiva fue añadida).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Recorre la Biblia y concéntrate en las vidas de algunos personajes bien conocidos. ¿Cuánto gozo piensas que experimentaron? ¿Qué en cuanto a Noé, a Abrahán, o a José? ¿A Daniel, a David, o a Jeremías? ¿A Pablo o a Juan el Bautista? ¿Qué podemos aprender de sus experiencias, tanto las buenas como las malas, acerca de lo que realmente es el gozo cristiano?
2. ¿Cuáles son algunas maneras terrenales de ser “feliz”? ¿Cuán buen resultado producen? ¿Qué has aprendido acerca de las maneras terrenales de alcanzar la felicidad? ¿Son todas ellas malas, o pueden y deben tener su lugar en nuestras vidas?
3. ¿Cuánta felicidad, o aun gozo, podríamos o deberíamos esperar en esta vida, incluso como un cristiano que vive con el conocimiento del infinito amor de Dios? Es decir, cuando a nuestro alrededor vemos enfermedad, sufrimiento y muerte, y cuando sabemos que muchas almas se perderán eternamente, ¿cuánta alegría deberíamos tener? ¿No es una especie de egoísmo regocijarnos en nuestra buena suerte mientras sabemos que otros perecerán?
4. ¿Por qué cuanto más centrados en nosotros mismos estamos, tanto más miserables tendemos a ser? ¿Por qué la esperanza y la promesa de vida eterna en una tierra totalmente nueva es tan vital para toda nuestra experiencia cristiana? ¿Qué tendríamos sin ella? ¿Cuán importante es, entonces, que la mantengamos siempre ante nosotros? Después de todo, aun si lo pasamos bien aquí en este mundo, esta vida no durará. De modo que, en última instancia, ¿cuán satisfactoria podría ser?
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:24, 25). ¿Qué principios de la vida cristiana se encuentran en estos versículos? (Ver también Luc. 9:23; Hech. 14:22; Fil. 1:29.) ¿Cómo podemos vincular estos versículos con la promesa de gozo? (Ver Heb. 11:16; 1 Ped. 1:6-8.) ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
La decisión de Moisés de dar la espalda al trono de Egipto no fue políticamente correcta. Podría haber decidido quedarse en Egipto y ser el siguiente Faraón. Podría haber racionalizado que esa era la voluntad de Dios para él. Después de todo, no habría sido difícil dado que, a menudo, hay muchas “buenas” razones para tomar una decisión equivocada.
Piensa en la última vez que tomas una decisión equivocada basado en “buenas” razones. ¿Qué lecciones duras aprendiste? ____________________________________________________________________________________________________________________________
Mientras que el gozo proviene de saber que estamos haciendo la voluntad de Dios, las consecuencias inmediatas a menudo pueden ser difíciles y dolorosas. Creer que cuando aceptamos a Jesús y obedecemos su Palabra todos nuestros problemas desaparecerán puede conducirnos a la desilusión. Llegar a ser un cristiano devoto no asegura obtener dinero, fama e influencia. Cada año miles de personas son perseguidas, y algunas de ellas martirizadas, por su fe en Cristo.
Al fin, nuestra esperanza, nuestra salvación, todo tiene que depender de algo más grande que este mundo, mayor que lo que este mundo ofrece. Cuán vital es que, no importa lo que nos está sucediendo, nos concentremos en lo que Jesús ha hecho por nosotros y lo que él nos ha prometido. De otro modo, no tenemos otra cosa que lo que este mundo nos ofrece y, como bien sabemos todos, lo que nos ofrece puede ser muy amargo.
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Una creencia sostenida por mucho tiempo sugiere que si una persona está pasando por situaciones difíciles es porque esa persona debe estar haciendo algo malo o no tiene suficiente fe. ¡Qué forma imperfecta y fría de considerar a Dios! Jesús dijo claramente que en esta vida todos tendríamos dificultades, tanto los creyentes como los incrédulos. Por mucho que nos guste la historia de Daniel en el foso de los leones, el hecho es que la mayoría de los cristianos que fueron arrojados a los leones fueron destrozados por las bestias. Lo mismo es valedero para los tres hebreos que sobrevivieron al horno de fuego: la mayoría de los cristianos atados a la estaca realmente fueron quemados allí.
Lee Gálatas 6:9; Santiago 1:2 al 4; y 1 Pedro 1:6. ¿Qué esperanza, qué promesas podemos encontrar en estos versículos que podrían ayudarnos durante esos tiempos dolorosos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Considera la posibilidad de que muchos creyentes hoy no tienen gozo sencillamente porque están centrados en sí mismos. Por reales que sean nuestros problemas, al concentrarnos únicamente en ellos solo los empeoramos en nuestras propias mentes. En realidad, tenemos razones para regocijarnos, no en nosotros mismos, sino en Dios.
Después de todo, ¿no dijo Dios que “aun vuestros cabellos están todos contados” (Mat. 10:30)? Piensa en la promesa implícita en esas palabras. Si, sabiendo que nuestra seguridad está en Jesús, tratáramos de ayudar a otra persona durante nuestros tiempos de prueba, sabríamos que la conmiseración propia puede ser transformada en gozo por un sencillo acto de la voluntad. “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos” (Job. 42:10).
No importa con qué estás luchando ahora, sal a ayudar a alguien que, tal vez, está pasando también por un momento difícil. Seguramente conoces una persona que necesita ayuda, ánimo, apoyo. ¿De qué manera el hecho de sobrellevar la carga de otro puede aliviar la tuya?
A fin de comprender plenamente el gozo cristiano, debemos considerar el estilo de vida de Cristo, lleno de gozo. ¿De dónde procedía su gozo? ¿Cuáles eran los principios según los cuales vivía?
¿Qué papel tiene el gozo en tres de las parábolas más populares que Jesús contó? ¿Cuál es el elemento común en las tres historias? La oveja perdida (Luc. 15:4-7) ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ La moneda perdida (Luc. 15:8-10) ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El hijo pródigo (Luc. 15:11-24) ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Estas tres parábolas nos dan una vislumbre del corazón de Dios. Es un corazón que está dispuesto a celebrar. Es el gozo puro de Dios, la alegría de alcanzar al perdido. No es extraño que, a pesar de las pruebas y los sufrimientos, Jesús fue ungido con gozo, porque él sabía que –por lo que realizaría– muchas personas se salvarían.
Considera la importancia de las palabras registradas en Hebreos 12:2, 3. Con oración piensa en las palabras: “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio”. Escribe algunos de los pensamientos que te vienen a la mente mientras meditas en el significado de estas palabras. ¿Cuál fue el gozo puesto delante de él? ¿Por qué la salvación de las almas perdidas es tan importante para Dios?
¿De qué modo puedes reconciliar la idea de que Jesús fue “varón de dolores, experimentado en quebranto” (Isa. 53:3) y no obstante, al mismo tiempo, fue un hombre de gozo? Escoge un problema específico de tu vida que te causa tristeza y dolor. ¿De qué modo, a pesar de esta tristeza, puedes experimentar por ti mismo la clase de gozo que experimentó Jesús?
Muchos creyentes permiten que las circunstancias los afecten y por ello su espiritualidad tiene altibajos. Para ellos, regocijarse parece irrazonable, aun imposible. Por eso el mandato es regocijarse “en el Señor” (Fil. 4:4).
No siempre podemos regocijarnos en nuestras circunstancias o en las de otras personas, porque pueden ser negativas. Sin embargo, podemos regocijarnos en el Señor, porque él es siempre bueno y nunca cambia.
Nuestra estabilidad espiritual está relacionada directamente con nuestro conocimiento de Dios y nuestro compromiso con él. Conocerlo nos ayuda a vivir por sobre nuestras circunstancias y nos proporciona estabilidad. Por eso los salmos fueron escritos en forma poética y se cantaban, de modo que el pueblo de Israel pudiera memorizar las Escrituras y cantar himnos a fin de profundizar su conocimiento de Dios. Conocerlo hace que todo lo demás sea menos importante.
Lee el Salmo 139; Romanos 8:28; y 1 Pedro 1:8 y 9. ¿Qué razones se dan aquí para que nos regocijemos? ¿Cómo podemos aprender a regocijarnos en estas promesas de Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿Necesitas otras razones para regocijarte? Regocíjate porque Dios nos salvó, nos adoptó, y prometió darnos una herencia en Jesucristo (Efe. 1:1-11). Cuando Cristo regrese, gozaremos de su presencia y de los lugares celestiales preparados para nosotros (Juan 14:2, 3). Hasta entonces, es un gozo saber que Dios promete suplir todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Además, tenemos el privilegio de servir a Aquel a quien amamos. Eso incluye compartir las buenas noticias con los perdidos, y animar a otros a que aumenten su amor y servicio a él. También es un gozo poder orar a Dios en cualquier momento (Heb. 4:15, 16). Finalmente, podemos gozarnos en saber que la muerte no tiene la última palabra (1 Cor. 15:54).
A pesar de estas promesas y de tantas razones que tenemos para regocijarnos, todos luchamos con la tristeza, el desánimo y el dolor. Estos son “hechos de la vida” ahora. Cualesquiera sean nuestras circunstancias, ¿cómo podemos aprender a encontrar el gozo que se nos ofrece en Cristo? ¿Qué elecciones estamos haciendo que podrían afectar el gozo que puede ser nuestro?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 139; Lucas 15:4-24; Juan 15:10, 11; Hebreos 11:16.
PARA MEMORIZAR: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).
EL GOZO Y LA ALEGRÍA no son necesariamente lo mismo. La alegría es el resultado de circunstancias favorables; el gozo, en contraste, es el resultado de estar conectado a Jesús, la Vid verdadera.
En Salmo 4:7, se contrastan el gozo y la alegría: “Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto”. La “alegría mayor” (el gozo), es el resultado de conocer y confiar en Dios; la alegría es un resultado de circunstancias agradables, tales como una cosecha abundante. El gozo interior es constante mientras confiamos en Dios; la alegría es tan impredecible como una cosecha. El gozo interior derrota el desánimo; la alegría lo cubre. El gozo interior es duradero; la alegría es temporaria.
El gozo es un deleite en la vida que cala más profundo que el dolor o el placer. Este tipo de gozo surge de percibir la presencia de Dios en nuestra vida, permitiéndonos elevarnos por sobre las circunstancias, y concentrarnos en la bondad y el amor de Dios. En el centro del gozo cristiano está el hecho de que Dios ha actuado y está actuando para salvar a los que confían en él.
El científico Arthur Zajonc llenó una caja de luz, de modo que nada de la luz se reflejara en ninguna de las superficies internas. Dentro de la caja había luz, y solo luz. Ahora, si miraras adentro de la caja, ¿qué verías? ¿A qué se parece la luz, en sí misma y por sí misma?
Verías pura oscuridad, la oscuridad del espacio vacío. A menos que se refleje sobre alguna cosa, o que mires directamente a la fuente de luz, la luz es invisible.
Zajonc entonces tomó una varilla y la movió en la oscuridad de la caja. Solo la varilla estaba iluminada del lado por el cual entraba la luz. Era como si una luz delgada brillara únicamente sobre la varilla. Aun cuando la luz estaba en todas partes dentro de la caja, solo cuando se reflejaba sobre una superficie (la varilla) se hacía visible. De otro modo, la luz era oscuridad.
La luz del sol sobre la Tierra hace que el cielo se vuelva azul, gris o rojo, dependiendo del tiempo y de la hora del día. En la luna, si miraras hacia arriba, sin importar cuánta luz del sol cae sobre ella, verías pura oscuridad, la del espacio vacío. Y eso es porque la luna no tiene atmósfera, ni aire, ni humedad, de ninguno de los gases o vapores que, al reflejar la luz del sol, le dan al cielo los colores que vemos desde la Tierra.
¿Qué queremos decir? La luz, a menos que se refleje en algo, parece pura oscuridad.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Qué lecciones espirituales sobre el amor podemos obtener de lo mencionado acerca de la naturaleza de la luz? Ver 1 Juan 1:5; 2:9-11; 4:8; Lucas 11:35.
2. Piensa en aquello de amar a nuestros enemigos. Lucas 23:34 dice: "Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". ¿Oras tú por tus enemigos? Es difícil tener la actitud correcta hacia los que nos odian, nos maltratan o nos persiguen. Pero el orar por nuestros enemigos cambia nuestro corazón y comenzamos a verlos como personas que necesitan la gracia de Dios. Eso nos ayudará a bendecirlos cuando nos maldigan y nos odien. ¿Cómo podemos cultivar la actitud de orar por aquellos a quienes desearíamos maldecir?
3. Una persona vio a alguien con un vehículo descompuesto. Se detuvo y se ofreció a ayudarlo, pero lo golpearon y lo asaltaron. Luego dijo: "Nunca más me detendré para ser un buen samaritano". ¿Cómo le responderías a esa persona?
4. ¿Has conocido a alguien que parece que personifica al amor? ¿Qué hacía? ¿De qué modo manifestaba amor? ¿Cuánto sufrimiento piensas que soportó a fin de mostrar el amor que daba?
Resumen: El amor proviene de Dios. Es inextinguible. Trae paz, confianza y libertad a nuestras vidas. Cuando Dios lo demuestra a través de nosotros, bendice y enriquece inmensamente otras vidas. Los cristianos amantes y amables tienen un valor enorme.
En un seminario, un profesor organizó a los alumnos de su clase de oratoria de una manera poco usual. Le pidió a cada uno que preparara un sermón sobre la historia del buen samaritano. Uno por uno debían ir de aula en aula predicando amor y compasión por otros. Había solo un breve receso entre clase y clase, lo que obligaba a los futuros predicadores a correr para cumplir su horario. Cada uno de ellos tenía que recorrer cierto corredor y pasar junto a un mendigo que había sido ubicado allí intencionalmente por el profesor.
¡Lo que sucedió fue una lección poderosa! Muy pocos predicadores estudiantes se detuvieron para ayudar a este hombre, especialmente los que estaban bajo la presión del tiempo. ¡Corriendo para predicar su sermón sobre el buen samaritano, casi todos pasaron de largo junto al mendigo que estaba en el corazón de la parábola!
En la lección de ayer, hablamos acerca de quién es mi enemigo. Hoy la pregunta es: ¿Quién es mi prójimo? ¿De qué modo la respondió Jesús en Lucas 10:25 al 37? ¿De qué manera esta parábola se vincula con todo el tema de lo que es el verdadero amo? Además, mientras lees esta parábola, pregúntate: ¿Por qué puso Jesús, específicamente, gente religiosa, incluso líderes religiosos, en el papel de "los malos"? ¿Qué lección hay allí también para nosotros? __________________________________________________________ __________________________________________________________
Considera estas palabras: "Tuve hambre, y tú formaste un club humanitario para analizar esto. Estuve en la cárcel, y tú te quejaste del aumento de la criminalidad. Estuve desnudo, y tú debatiste la moralidad de mi apariencia. Estuve enfermo, y agradeciste a Dios por tu salud. Estuve sin hogar, y tú me predicaste acerca del abrigo del amor de Dios. Tú pareces tan santo y tan cerca de Dios; pero yo sigo con hambre, solitario, con frío y con dolor. ¿Te importa?
Se honesto. ¿Qué clase de cambios de estilo de vida deberías hacer para llegar a ser un buen samaritano para otros? ¿A quién conoces, ahora mismo, que está del otro lado del camino, en el mundo del sufrimiento? ¿Cuánta muerte al yo se necesita para que trates a esta persona como a un "prójimo"?
Lee Mateo 5:43 al 48 y escribe una paráfrasis, en tus propias palabras, de lo que dijo Jesús. ¿Cuál es el punto principal de lo que nos dice Jesús acerca del amor? __________________________________________________________ __________________________________________________________
Si hemos de amar a nuestros enemigos, es mejor que descubramos quiénes son exactamente nuestros enemigos. Si un enemigo es solo el que amenaza tu vida, puedes pensar que este texto no se aplica a ti, si tu vida no fue amenazada recientemente.
Pero, por definición, un enemigo es un adversario, un rival, un competidor, uno que te desafía, uno que pelea contigo. Un enemigo es alguien que te odia, o que te maltrata. Podría ser hasta un cónyuge u otro miembro de tu familia. Puede haber ocasiones cuando un miembro de la familia no es muy amoroso; e incluso busca maneras de irritarte o cosas aún peores. Cuando sucede eso, es fácil caer en la trampa de la represalia y de la mezquindad.
A veces puedes experimentar conflictos en el trabajo, y aquellos con quienes has trabajado lado a lado durante años pueden comenzar a pensar en ti como un adversario. Un enemigo podría ser alguien por quien te has interesado mucho, o puede aun ser alguien de tu iglesia.
Necesitamos darnos cuenta de que el enemigo a quien se refiere Jesús no se limita a alguien que amenaza nuestras vidas, sino es cualquiera que nos produce suficiente consternación como para tentarnos a desquitarnos.
Lee Proverbios 15:1; 25:21; y 1 Pedro 3:9. ¿De qué modo estos textos nos ayudan a comprender mejor este principio importante respecto al amor? __________________________________________________________ __________________________________________________________
¿Amar a nuestros enemigos? A muchas personas les resulta difícil mostrar amor a sus amigos, y mucho más a sus enemigos. ¿Cómo podemos aprender a seguir el ejemplo de Jesús en esto? ¿Cómo pueden nuestros corazones ser cambiados de modo que lleguemos a amar a nuestros enemigos? ¿De qué modo el orar por ellos desempeña un papel importante en ayudarnos a alcanzar este ideal cristiano?
Repasa 1 Corintios 13:4 al 8, pero esta vez considéralo desde una perspectiva diferente. Observa lo que el amor no hace. Aunque están expresados en forma negativa, son realmente otras características positivas del amor.
Repasa cada una de las expresiones "negativas" en 1 Corintios 13:4 al 8, y anota los atributos positivos que ellas implican. Además, mientras lo hacer, pregúntate cuán bien o cuán mal manifiestas estos aspectos del amor, y cómo podrías ser capaz de mejorar en esa área.
No tiene envidia __________________________________________________________
No es jactancioso __________________________________________________________
No se envanece __________________________________________________________
No hace nada indebido __________________________________________________________
No busca lo suyo __________________________________________________________
No se irrita __________________________________________________________
No guarda rencor __________________________________________________________
No se goza en la injusticia __________________________________________________________
Al contemplar el significado del amor detallado en el capítulo del amor (1 Cor. 13), podemos apreciar el carácter de nuestro Padre celestial, quien es la personificación del amor. También podemos ver que la palabra amor, como se usa en la cultura popular, no llega ni por lejos a una comprensión correcta del amor de Dios.
"El amor es sufrido, es benigno;... no guarda rencor;... se goza en la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser" (1 Cor. 13:4-8).
Definir el amor es el primer paso; aplicarlo es el siguiente. Debemos ser prudentes para no decir livianamente que amamos; más bien, necesitamos analizar con cuidado cómo vivimos y cuán bien aplicamos los principios del amor como se expresan en la Biblia.
Lee 1 Corintios 13:4 al 8. Considera cada aspecto de lo que es el amor, y pregúntate. ¿Cómo puedo aplicar estos principios en mi propio hogar? __________________________________________________________ __________________________________________________________
Piensa por un momento cómo serían nuestros hogares si por la gracia de Dios practicáramos en forma consistente las cualidades del verdadero amor. Imagínate la bendición de vivir en un ambiente en el que los miembros de la familia sean positivos y se sostengan mutuamente. Tal vez no puedas conseguir que otros hagan esto, pero si tú aplicaras estos principios, podrías ver qué impacto poderoso producen sobre otros. No puedes discutir en contra del amor; es la fuerza más poderosa en toda la creación. Las personas pueden argumentar contra tu teología, tu estilo de vida, tus creencias, tu fe, contra todo. Pero ¿qué argumento podrían usar contra el amor incondicional, la clase de amor revelado al mundo por medio de Jesús, la clase de amor que podemos, mediante su gracia, manifestar a otros?
¿Qué características del amor bíblico encuentras más difíciles de poner en práctica en tu propia vida? ¿Cómo puedes hacer un esfuerzo decidido para, por medio de la gracia de Dios, cultivar más de este aspecto del amor? ¿Por qué es importante que lo hagas?
"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mat. 22:37-39; ver también Deut. 6:5).
Las traducciones bíblicas, como sucede en otras obras escritas, difieren en la elección de las palabras. Por ejemplo: "El ave era pequeña", podría decir en una traducción, en otra, "El ave era diminuta", o aun en otra, "El ave era minúscula"; y todas ellas serían correctas. Por lo tanto, al estudiar el fruto del Espíritu, es útil definir el significado en el idioma original. En Deuteronomio 6:5, la palabra hebrea para amor es ahábta, que se refiere al amor exhibido por la voluntad, la mente y las acciones, más bien que al amor demostrado por los sentimientos o las emociones. Es el tipo de amor más elevado porque motiva a la persona a hacer lo que es correcto y noble, no importa cómo se sienta ella. Así que el amor del que habla Jesús en el más grande mandamiento es la forma más noble, pura y elevada del amor que se sacrifica a sí mismo, y es el que cada persona debe tener hacia Dios.
El pueblo judío ya sabía que el mandamiento número uno era amar a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y, como añade Marcos, sus fuerzas (ver Mar. 12:30). Al mencionar los cuatro aspectos del ser humano, Jesús está reuniendo todo lo que es una persona. Está diciendo: "Necesitas amar a Dios con tu ser entero". La intención de Jesús no era la de definir el sentido de cada palabra, aunque nos ayudaría mucho estudiar estos cuatro aspectos.
Lee Mateo 7:12 y Mateo 22:39. ¿Cuál es el punto importante que presentan estos textos? ¿De qué manera es esto esencial para todo el concepto del amor? __________________________________________________________ __________________________________________________________
Amar a tu prójimo como a ti mismo significa amara todas las personas con todo el corazón. El amor en este "segundo mandamiento" es el mismo que el del "primer mandamiento". Es el amor en acción, que involucra la voluntad y la intención. Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos significa cuidar a alguien cómo nos cuidaríamos a nosotros mismos.
Es fácil hablar acerca de amar a otros como a ti mismo; pero no es fácil hacerlo. ¿Cuál es tu experiencia en esta área? ¿Cómo puedes aprender a morir al yo de ministrar a otros?
PARA MEMORIZAR: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor" (1 Cor. 13:13).
LA LISTA QUE DA PABLO de los rasgos de carácter que identifican el fruto del Espíritu comienza con el amor. El amor es la virtud máxima para los cristianos porque es el rasgo que más caracteriza a Dios. Fue el amor lo que motivó a Dios a crearnos, sostenernos, darse a conocer a nosotros, y darnos a su Hijo a fin de redimirnos.
Juan lo dice así: "Dios es amor" (1 Juan 4:16). Por cuanto el amor es central en su carácter, debe ser también el centro del nuestro. "El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él" (vers. 16).
Lamentablemente, la palabra amor se usa hoy en forma muy vaga. A menudo decimos que amamos el clima, una comida favorita, o a nuestro perro. Pero este amor no pasa la prueba del verdadero amor divino (ver 1 Cor. 13). Éste es muy diferente, es algo que impacta toda nuestra existencia, nuestra manera de vivir y de relacionarnos con otros. Los ingredientes del amor son un paquete, no una lista de la cual seleccionamos lo que más nos gusta y descartamos el resto. Eso no es, como veremos esta semana, amor verdadero.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee, en Patriarcas y profetas, “La roca herida”, pp. 436-446; “El viaje alrededor de Edom”, pp. 447-460; y “La conquista de Basán”, pp. 461-466.
“Nicodemo se sentía atraído a Cristo. Mientras el Salvador le explicaba lo concerniente al nuevo nacimiento, sintió el anhelo de que ese cambio se realizara en él. ¿Por qué medio podía lograrse? `Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna´.
“Este era terreno familiar para Nicodemo. El símbolo de la serpiente alzada le aclaró la misión del Salvador. Cuando el pueblo de Israel estaba muriendo por las mordeduras de las serpientes ardientes, Dios indicó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocase en alto en medio de la congregación. Luego se pregonó por todo el campamento que todos los que mirasen a la serpiente vivirían. El pueblo sabía muy bien que, en sí misma, la serpiente no tenía poder de ayudarlo. Era un símbolo de Cristo” (DTG 146).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Piensa en la historia de las serpientes ardientes y el acto de fe necesario. A los israelitas se les prometió que serían protegidos con solo mirar a la serpiente, para no morir. No había ninguna explicación natural; su vida dependía de un acto sobrenatural en su favor. ¿Cómo refleja eso el plan de salvación? ¿Qué nos debería enseñar esto acerca de cuán indefensos somos si dependemos de nosotros mismos, y no de Dios, para llegar a tener la vida eterna? ¿Por qué esta realidad nos debería mantener humildes?
2. ¿En qué formas podríamos, ya sea como individuos o como iglesia, estar cometiendo algunos de los mismos errores en los que incurrieran los hijos de Israel? ¿Por qué siempre es tan difícil ver nuestros puntos débiles en lo espiritual?
RESUMEN: Esta parte del libro de Números se concentra en el final de los cuarenta años de la peregrinación. Lamentando la muerte de su hermana María, Moisés y Aarón, en un momento de ira, pecaron contra Dios. Más tarde, la congregación quejosa, mordida por las serpientes mortales, encontró sanidad física y espiritual por la fe, al mirar a una serpiente de bronce que Dios ordenó a Moisés que hiciera y la pusiera ante ellos. Después de esta experiencia humillante, Dios permitió que Israel conquistara a los amorreos de Transjordania y tomara sus territorios.
Casi cuarenta años antes, Israel intentó atacar a los cananeos en esta misma región, y fueron derrotados (Núm. 14:40-45). Esa generación había muerto durante los años de peregrinación por el desierto, y una nueva generación se preparaba para seguir desde donde ellos habían quedado.
Lee Números 21:10 al 33 y responde las siguientes preguntas: * ¿Qué promesas hicieron los hebreos al rey pagano Sehón? ¿Qué le ofrecían en esas promesas? ______________________________________________________________
* ¿Quién atacó a quién? Vers. 23. ______________________________________________________________
* ¿Qué diferencia había entre cómo respondieron los israelitas al rey Sehón y al rey Og? ______________________________________________________________
“Estas naciones que estaban situadas en los confines de Canaán se habrían salvado si no se hubieran opuesto al progreso de Israel. [...] Aunque los amorreos eran idólatras que por su gran iniquidad habían perdido todo derecho a la vida, Dios los toleró cuatrocientos años. [...] Ellos conocían todas las maravillas que Dios había realizado al sacar de Egipto a los israelitas. Les dio suficiente evidencia” (PP 462).
Nota la diferencia en la estrategia con respecto a los dos reinos. No se hizo ningún pedido de pasar pacíficamente por la tierra de Og. Más bien, Dios hizo que el rey y sus ejércitos se alejaran de sus ciudades “con muros altos, con puertas y barras” (Deut. 3:5). Lejos de sus defensas, Israel –bajo la conducción y las promesas de Dios por medio de Moisés– fue totalmente capaz de derrotar al rey Og y su ejército amorreo en el campo.
La victoria sobre Sehon y Og –los reyes amorreos en Transjordania– fue inmortalizada para siempre en cantos (Sal. 135:10-12; 136:18-26) y en la memoria de la Nación (Juec. 11:18-22).
Cuarenta años más tarde, los hijos de Israel finalmente estaban entrando en la Tierra Prometida. Mira todo el tiempo perdido, todo debido a su propia falta de fe y de confianza, a pesar de toda la evidencia que tenían de la conducción divina. ¿Cuánto tiempo precioso estás desperdiciando, por no avanzar con fe? ¿Cómo puedes aprender a confiar más en las promesas de Dios y luego actuar sobre la base de esas promesas ahora, en lugar de desperdiciar tiempo?
Por más que la gente pensara que tenía cosas válidas por las cuales quejarse, es claro que Dios no tenía simpatía por su resentimiento. Después de todos esos años en el desierto en que vieron cómo Dios obraba en su favor, no hacían sino repetir la misma queja de haber sido llevados al desierto para morir. No sorprende que esto no haya sido agradable a Dios. Sus quejas eran aún peores ya que acababan de tener una victoria sobre los cananeos.
Lee Números 21:5 al 9. ¿De qué manera vemos otra vez a Moisés como intercesor? ¿Por qué necesitaba la gente un intercesor, especialmente ahora? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Hay unas 35 especies diferentes de víboras en Palestina, algunas muy ponzoñosas. Las serpientes venenosas que infectaban el desierto son llamadas “serpientes ardientes”, por causa de los terribles efectos producidos por su mordedura. En cuanto Dios quitó la mano protectora de sobre Israel, muchos fueron atacados por ellas. En otras palabras, Dios no las envió; más bien, Dios quitó la protección de sobre ellos, y ellos sufrieron las consecuencias.
Lee Juan 3:14 y 15. ¿Cómo relaciona Jesús el plan de salvación con el incidente de las serpientes? ¿En qué sentido todos hemos sido mordidos por serpientes ardientes? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Que la serpiente de bronce estuviera sobre el asta no era suficiente para impedir que las mordeduras mataran a la gente. Las personas tenían que mirar; tenían que elegir obedecer, y luego recibir los beneficios de la provisión hecha en su favor. De la misma manera, la muerte de Jesús no produce automáticamente la salvación del mundo. Su muerte proveyó el medio de salvación, pero así como la gente en el desierto tenía que mirar, nosotros tenemos que mirar a Jesús y creer, a fin de recibir lo que tan libremente nos ofrece en forma gratuita.
¿Cómo has conocido en tu propia vida el poder sanador de Cristo, hasta ahora? ¿Qué otros dolores necesitas padecer para ir a él por consuelo, curación y fuerza para avanzar a pesar de lo que parece un dolor insoportable?
Por cuanto Edom (descendientes de Esaú rehusó dar permiso para que Israel pasara sus fronteras, Israel tuvo que rodear a esa nación. (Ver Núm. 20:14-21.) Los edomitas ocupaban el territorio que se extendía hacia el sur, desde el Mar Muerto hasta el golfo de Akaba.
Lee Números 21:1 al 5. ¿Cuáles fueron las quejas de la gente? Piensa en todo lo que les había sucedido y en todo lo que ellos habían pasado. ¿Había alguna justificación para sus quejas? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Aunque pensaban que tenían razón para quejarse, Dios no estaba de acuerdo. Después de todo, cada día de su travesía habían sido sostenidos por un milagro de misericordia divina. Tenían toda el agua que necesitaban, aun en un desierto; tenían pan del cielo para comer (Sal. 78:25); y tenían paz y seguridad bajo la nube que les daba sombra y la columna de fuego por la noche. No había nadie con debilidad en sus filas. Sus pies no se habían hinchado en sus largos viajes, su ropa “nunca se envejeció” (Deut. 8:3, 4; Sal. 105:37). Sin duda, habían tenido sus luchas, sus problemas, sus temores, como nos pasa a todos. Pero, concentrándose en esos problemas, se olvidaron de las bendiciones divinas que habían gozado por tanto tiempo. Tal vez ese podría haber sido el problema de ellos: estaban tan acostumbrados a la misericordia, la gracia y la provisión de Dios que comenzaron a darlas por sentado. Y, una vez que las cosas se dan por sentado es muy fácil olvidarse de ellas.
¿Cuáles son algunas de las cosas que das por sentado en tu vida? ¿Por qué esto es tan necio? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
La única cura para esto es el agradecimiento diario a Dios por lo que nos ha dado. Por esto la alabanza es tan importante. Dios no necesita nuestra alabanza; nosotros necesitamos alabar a Dios tanto como podamos, porque esto sirve como un recordativo constante de cuánto tenemos que agradecer a Dios.
Escribe tu propio salmo de alabanza. Pon en él todas las cosas por las cuales estás agradecido. Imagínate que lo cantaras cada día. ¿Cómo podría esto ayudarte a evitar caer en la ingratitud y las peligrosas trampas a las que puede conducir?
Lee Números 20:23 al 29. ¿Qué puntos parecen pertinentes aquí en la descripción de la muerte de Aarón? ¿Qué lecciones podemos obtener de esto para nosotros mismos, cualquiera que sea la obra que estamos haciendo para Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El capítulo 20 se abre con la muerte de María y termina con la muerte de Aarón. La generación mayor estaba pasando, y una generación nueva debía seguir donde aquellos la habían dejado. Lo mismo sucede en nuestra iglesia. Una generación se va, y una nueva toma su lugar. La pregunta vital permanece: ¿Cuánto aprenderá la nueva generación, tanto de los errores como de los éxitos, de la anterior?
Nota la diferencia en los informes dados de la muerte de María y de Aarón. La muerte de ella se menciona en un corto versículo. Es casi como si su muerte hubiera ocurrido repentina e inesperadamente. ¡Qué contraste con la de Aarón, que claramente había sido predicha!
Antes de la muerte de Aarón, Moisés y el hijo de Aarón, Eleazar, fueron a la cumbre del monte Hor, donde a la vista de la congregación Moisés le saca las vestimentas sacerdotales a Aarón y las pone sobre su sobrino Eleazar, un fuerte símbolo de la transferencia del rol de una generación a otra. Aunque Aarón pronto sería “reunido a su pueblo”, la obra del sumo sacerdote debía continuar. En otras palabras, la obra y la misión de la iglesia son mayores que cualquier hombre o mujer. Si queremos, podemos realizar nuestro deber fielmente, pero nos tocará salir del escenario, y otros seguirán desde donde nosotros hemos dejado.
Es difícil de imaginar cuán emocionante debió haber sido este incidente para todos los que estuvieron involucrados. Moisés, sabiendo que su muerte seguiría muy pronto, le quita a su hermano las sagradas vestiduras y las pone sobre su sobrino, el hijo de Aarón; Aarón mismo, sin duda con remordimiento por su fracaso, sabe que él pronto ha de morir; y Eleazar, parado delante de su padre, ahora lleva la pesada responsabilidad de ser el sumo sacerdote. Entretanto, allá abajo, los hijos de Israel observan cómo se desarrolla esta transición.
Si tú fueras a morir mañana, ¿qué legado dejarías? ¿Qué has hecho para la obra de Dios? ¿Cómo puedes usar mejor el poco tiempo que te queda a ti, o a cualquiera de nosotros (Sant. 4:4-15)?
El agua dejó de fluir en Cades-barnea, e Israel tuvo una grandiosa oportunidad para buscar la ayuda de Dios. Él siempre los había provisto en lo pasado, de modo que ¿por qué sería diferente ahora? Sin embargo, olvidaron el pasado, y se volvieron contra Moisés y Aarón con sus quejas.
Lee Números 20:1 al 13. ¿Qué ordenó Dios a Moisés que hiciera, y qué hizo este en cambio? ¿Por qué crees que este manso, fiel y devoto siervo de Dios mostró tal falta de fe y confianza, no características en él? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Es fácil comprender la frustración de Moisés. Primero, él acababa de enterrar a su hermana, y sin duda eso le dolía. Y entonces oye que esta gente murmura: básicamente es la misma queja que sus antepasados habían hecho años antes. Pero, a los ojos de Dios, nada excusa su conducta.
“El agua brotó en abundancia para satisfacer a la hueste. Pero, se había cometido un gran agravio. Moisés había hablado, movido por la irritación [...]. Pero, cuando se arrogó la responsabilidad de acusarlos, contristó al Espíritu de Dios y únicamente le hizo daño al pueblo. Evidenció su falta de paciencia y de dominio propio. Así, dio al pueblo oportunidad de dudar de que sus procedimientos anteriores hubieran sido dirigidos por Dios, y de excusar sus propios pecados. Tanto Moisés como los hijos de Israel habían ofendido a Dios. Su conducta, dijeron ellos, había merecido desde un principio crítica y censura. Ahora habían encontrado el pretexto que deseaban para rechazar todas las reprensiones que Dios les había mandado por medio de su siervo” (PP 441).
Aun los mejores siervos de Dios necesitan ser cuidadosos. Moisés había tenido grandes privilegios, lo que hace que su pecado sea peor. Piensa en todo lo que Moisés había visto del poder de Dios; piensa en todas las increíbles revelaciones de Dios que había presenciado. Pero, con todo esto, permitió que el yo se levantara y dominara. ¡Qué advertencia para el resto de nosotros!
Piensa en una ocasión en que te sentiste impulsado a salirte del límite y hacer algo apresurado y pecaminoso. ¿Cuán a menudo desearías haber podido hacer retroceder el reloj y deshacer el daño? ¿Qué lecciones has aprendido de este incidente que, idealmente, te podrían ayudar a impedir que hicieras lo mismo otra vez?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 20, 21; Juan 3:14, 15; Santiago 4:4-15.
PARA MEMORIZAR: “Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán” (Deut. 3:27)
DESPUÉS DE PEREGRINAR POR EL DESIERTO, Israel finalmente regresó a Cades-barnea, en la frontera sur de Canaán. Después de todo lo que habían pasado, de las duras lecciones que Dios procuró enseñarles, de los fuertes castigos enviados a los que abiertamente se habían rebelado, se pensaría que este pueblo habría estado listo para que Dios lo usara. Como sabemos, eso no sucedió.
Esta semana estudiaremos lo que es tema permanente en toda la Biblia: la misericordia y la gracia de Dios, en contraste con la falta de fidelidad, el pecado y la ingratitud de su pueblo. Desde Adán y Eva en el Edén hasta la iglesia de Laodicea hoy (Apoc. 3:14-18), vemos la misericordia y la gracia de Dios al tratar con los que no han reclamado las promesas de victoria, fe y santidad que él ofrece. Al mismo tiempo, vemos su disposición a perdonar a los que tropiezan y caen, y aun a aquellos que sabían más, como Moisés mismo, quien, en un momento de debilidad, impaciencia y tal vez aun de arrogancia, perdió de vista al Dios que había hecho tanto por él. De este modo, si hasta Moisés podía caer, ¿qué sucede con el resto de nosotros?
Sábado 21 de noviembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 20, 21; Juan 3:14, 15; Santiago 4:4-15.
PARA MEMORIZAR: “Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán” (Deut. 3:27)
DESPUÉS DE PEREGRINAR POR EL DESIERTO, Israel finalmente regresó a Cades-barnea, en la frontera sur de Canaán. Después de todo lo que habían pasado, de las duras lecciones que Dios procuró enseñarles, de los fuertes castigos enviados a los que abiertamente se habían rebelado, se pensaría que este pueblo habría estado listo para que Dios lo usara. Como sabemos, eso no sucedió.
Esta semana estudiaremos lo que es tema permanente en toda la Biblia: la misericordia y la gracia de Dios, en contraste con la falta de fidelidad, el pecado y la ingratitud de su pueblo. Desde Adán y Eva en el Edén hasta la iglesia de Laodicea hoy (Apoc. 3:14-18), vemos la misericordia y la gracia de Dios al tratar con los que no han reclamado las promesas de victoria, fe y santidad que él ofrece. Al mismo tiempo, vemos su disposición a perdonar a los que tropiezan y caen, y aun a aquellos que sabían más, como Moisés mismo, quien, en un momento de debilidad, impaciencia y tal vez aun de arrogancia, perdió de vista al Dios que había hecho tanto por él. De este modo, si hasta Moisés podía caer, ¿qué sucede con el resto de nosotros?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “El plan de Dios en el sistema del diezmo es bello en su sencillez y equidad. Todos pueden aceptarlo con fe y valor, porque su origen es divino. En él se combinan la sencillez y la utilidad, y no requiere profundo saber para comprenderlo y ejecutarlo. Todos pueden sentir que les es posible hacer una parte en promover la preciosa obra de salvación. Cada hombre, mujer y joven puede hacerse tesorero del Señor, y puede ser un agente para suplir las demandas hechas a la tesorería [...].
“Este sistema logra grandes objetos. Si todos lo aceptaran, cada uno sería un vigilante y fiel tesorero de Dios; y no habría falta de recursos con que llevar a cabo la gran obra de proclamar el último mensaje de amonestación al mundo” (OE 235).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Cuáles son algunos de los problemas con respecto al diezmo en la iglesia hoy? ¿Por qué el diezmo es tan importante, no solo para el funcionamiento de la iglesia, sino también para el bienestar espiritual de aquel que diezma?
2. Vuelve a la sección del jueves sobre la vaca rojiza. Medita en lo que nos indica acerca de la muerte y el ministerio de Cristo en nuestro favor. ¿Qué nos sugiere acerca de nuestra necesidad de ser limpiados del pecado? ¿Qué hizo Cristo que nos capacita para obtener victorias sobre el pecado?
3. Piensa en tu hogar. ¿Hay cosas allí que necesitas limpiar, cosas que podrían estar contaminándolo? ¿Libros, DVD, música, revistas, lo que sea? ¿Cuáles son, y por qué deberías eliminarlas?
4. ¿En qué formas puedes ayudar a otros, especialmente a los jóvenes en tu iglesia, a usar para Dios los talentos que Dios les dio? Es decir, ¿cómo podemos ayudar a guiar a las personas que tienen dones en la dirección correcta, a fin de que usen esos dones para el propósito correcto? ¿De qué modo podemos ayudarlas? Resumen: Por causa de la rebelión y el deseo de Coré de obtener el cargo de sacerdote, Dios instruyó a Moisés (para decirle al pueblo) con respecto a la distinción entre los sacerdotes y los levitas. El sacerdocio era un don de Dios; los levitas eran un don para el sacerdocio. Ambos eran sostenidos por el plan del diezmo. Con las cenizas de la vaquilla roja mezcladas con agua, Dios proveyó un rito especial de purificación, que representaba la gracia de Dios al limpiar a una persona de la mancha del pecado.
El sacrificio de una vaca alazana (rojiza) era el rito más extraño del sistema del Santuario (Núm. 19). ¿Qué lecciones podemos obtener de esto? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Esta vaca, o vaquilla, debía ser rojiza, un símbolo de la sangre de Cristo. Tenía que ser sin mancha, y que nunca hubiera sido puesta bajo un yugo, otro símbolo de Cristo: un sacrificio sin mancha, voluntario, para realizar la obra de la expiación.
Esa vaca era degollada fuera del campamento. Cristo sufrió fuera de las puertas de Jerusalén (Heb. 13:12, el Calvario estaba fuera de la ciudad). Esto debía mostrar que Cristo no murió solamente por los hebreos sino por toda la humanidad (Rom. 5:12-20). Él proclama al mundo que vino para ser su Redentor, e invita a todos a aceptar la salvación.
El sacerdote, vestido de ropas blancas, tomaba de la sangre de la víctima, y la salpicaba hacia el Tabernáculo siete veces. De este modo, Cristo, en su propia justicia sin mancha, después de derramar su preciosa sangre, entró en el Santuario celestial para ministrar en favor del pecador. Y allí su sangre actúa en la obra de reconciliar a Dios con la humanidad (ver Heb. 10:21-23).
El cuerpo de la vaca se quemaba hasta ser reducido a cenizas, lo que significaba un sacrificio amplio y total. Una persona no contaminada recogía las cenizas y las guardaba en un lugar limpio, fuera del campamento. Para realizar una ceremonia de purificación, se ponía parte de estas cenizas en un recipiente con agua de un arroyo que corría. Una persona limpia tomaba una vara de cedro con una tela escarlata y un manojo de hisopo, y salpicaba del contenido del recipiente sobre la carpa y la persona. Esta ceremonia se repetía varias veces a fin de ser completa, y se hacía como purificación del pecado.
El agua purificadora, rociada sobre la persona impura, simbolizaba la sangre de Cristo derramada para limpiarnos de las impurezas morales. Las salpicaduras repetidas ilustran la obra completa que debe realizarse en favor del pecador arrepentido. Todo lo que esa persona tenía debía ser consagrado. No solo el alma del pecador debía ser purificada, sino también todos los aspectos de su existencia.
Considera tu vida. ¿Qué cosas todavía necesitan ser sometidas al proceso de purificación? ¿A qué te estás aferrando, y por qué?
Aunque la tribu de Leví no tenía tierras, se le dieron 48 ciudades, 13 de las cuales eran para las familias de los sacerdotes (Jos. 21:19, 41). Dios declaró que él era la “parte”, o porción, de ellos (Núm. 18:20).
Además de las porciones de las ofrendas sacrificiales de ellos, ¿qué otro plan diseñó Dios para atender tanto a los sacerdotes como a los levitas? Núm. 18:21-32. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Devolver a Dios un diezmo del ingreso de una persona (Lev. 27:30) era una práctica antigua. Se menciona por primera vez en la Biblia cuando Abraham le dio los diezmos a Melquisedec, el rey-sacerdote de Salem (Gén. 14:18-20; Heb. 7:1, 2). Jacob le prometió a Dios que le daría “el diezmo” de todo lo que ganara en su futuro (Gén. 28:22). Ahora bien, Dios adaptó el uso del diezmo de Israel, dándolo para el sostén de toda la tribu de Leví, incluyendo las familias de los sacerdotes.
Aun los levitas, que eran pagados con el diezmo, también diezmaban, y su diezmo iba a Aarón. Los levitas habían de dar la “mejor parte” de lo que recibían como diezmo. Por eso, no solo ese diezmo estaba destinado al sostén del sacerdocio; también permitía que los levitas se dieran cuenta de su dependencia de Dios y de que todo lo que recibían era de él. Ellos también necesitaban mostrar su gratitud devolviendo el “diezmo del diezmo”. Si la gente siempre necesitaba recordar su dependencia de Dios, ¿cuánto más los levitas?
Lee Números 18:32. ¿Qué aspecto deberíamos notar especialmente con respecto a lo sagrado de su llamamiento? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En este plan divino, todos tenían lugar; cada uno tenía algo que hacer. Los sacerdotes y los levitas tenían sus deberes sagrados que cumplir con respecto al servicio y el ministerio en el Santuario, mientras la gente tenía los suyos con respecto a la devolución de un diezmo fiel. El diezmo era algo pequeño para dar, considerando lo que los levitas y los sacerdotes realizaban en favor de ellos. En un sentido, todos los diferentes grupos dependían de las funciones de cada uno de los demás, y todos dependían de Dios.
Habiendo distinguido entre los dos grupos de obreros religiosos, Dios luego da instrucciones acerca de su apoyo económico. Aparentemente, sus cargos eran de tiempo completo. Es decir, no estaban para “servir a las mesas” (Hech. 6:2) a fin de sostenerse. El sostén tenía que provenir de otra parte.
Lee Números 18:8 al 20. ¿Qué aspectos te parecen más pertinentes? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Muchos pensamientos interesantes surgen de estos textos. Nota, por ejemplo, cuán estrechamente relacionaba Dios la ofrenda dada a él con lo que se les daba a los sacerdotes. Esto es, aunque las ofrendas y los dones eran hechos a él, él se los daba a los sacerdotes. De este modo, al dar ofrendas a Dios, al mismo tiempo las estaban dando a los sacerdotes. Esto muestra el estrecho vínculo entre Dios y el sacerdocio, que servía como intermediarios entre Dios y el pueblo.
Al mismo tiempo, podemos ver también la humanidad de los sacerdotes. Aunque en esa posición privilegiada, todavía dependían del pueblo al que servían para su sustento. Sin duda, al darle la gente los mejores aceite, vino, granos, etc., el sacerdocio debía recordar constantemente su obligación de servir a esas personas fielmente y no aprovecharse del cargo que se le había dado.
También, redimir a un niño o un animal por medio de dinero era una de las maneras en que Dios enseñó a Israel el concepto de la sustitución. Un día en el futuro, Cristo daría su vida como sustituto por los pecadores (ver 1 Ped. 1:18, 19). La sal que se añadía a todo sacrificio era un símbolo que significaba la permanencia del pacto de Dios con su pueblo (ver Lev. 2:13).
¿Qué clase de responsabilidades sagradas tienes tú? ¿Cuán fiel eres en las tareas que otros te confían? ¿Cómo podrías hacer mejor en el cumplimiento fiel de tus responsabilidades?
Cuando leemos las instrucciones de Dios en Números 18:1 al 7, se destacan algunos puntos: Dios es quien asigna a las personas a estos cargos. Tal vez este énfasis se debió a problemas previos, no sólo con Coré y su séquito, sino aun con María y Aarón. No obstante, ahora no habría dudas acerca de por qué estas personas recibieron esos roles. Estaban allí porque Dios los dio, y punto.
Nota, también, la razón por la que Dios quería hacer estas divisiones. Era para que “no venga más la ira sobre los hijos de Israel” (vers. 5). Aquí, otra vez, vemos la misericordia de Dios aun en medio de castigos fuertes. Dios procura salvar a su pueblo, no condenarlo ni destruirlo. Todo el plan de salvación revela el deseo de Dios de redimir a los seres humanos pecadores de la destrucción que, de otro modo, produciría el pecado (Juan 3:16-18).
¿Qué término se usa para describir lo que los levitas eran para el sacerdocio, y lo que el sacerdocio era para la familia de Aarón? ¿Qué lecciones deberíamos obtener de esto? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Cuando piensas en un regalo, te resulta claro que no lo ganaste. Es totalmente gratuito. Este fue un privilegio otorgado a ese pueblo, no porque tuvieran algún mérito sino sencillamente por la gracia y la providencia de Dios. Al fin, Dios necesitaba a alguien que hiciera esta obra, y en su divina sabiduría ellos fueron los elegidos.
Por supuesto, con esta tarea sagrada vinieron responsabilidades sagradas. Los problemas de la vida y la muerte, tanto física como espiritual, estaban involucrados allí, porque el Tabernáculo era la morada de Dios sobre la tierra. El Santuario también era un modelo de lo que Jesús haría aquí sobre la tierra, y de su ministerio en el cielo (Heb. 9). Era como un Calvario en miniatura, que se mostraba en tipos y sombras. El destino de las almas estaba en la balanza. Por eso, Dios asignó gran solemnidad a las funciones dadas a estos hombres.
Piensa acerca de tus talentos naturales. No importa cuánto trabajes para cultivarlos, siguen siendo regalos, algo que Dios te ha dado. ¿Qué estás haciendo con estos dones? ¿Los estás usando para ti mismo o para el bien de otros y el avance de la obra de Dios? ¿Podría ser necesario que hicieras un examen interior serio y algunos cambios?
“Ahora, pues, si dieres oído a mi voz, y guardares mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Éxo. 19:5, 6).
¿De qué modo podemos relacionar estas palabras con nosotros mismos, hoy, y como iglesia llamada a dar un mensaje al mundo? ¿Es incondicional este llamado? Ver 1 Ped. 2:9; Apoc. 14:6-12. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En Números 18:1, Dios quería darles a los adoradores la certeza de que ellos no morirían únicamente si se acercaban al Santuario por medio de los sacerdotes especialmente elegidos, que actuarían como mediadores entre ellos y Dios. Los sacerdotes, que eran diferentes del resto de los levitas, eran responsables por ver que ninguna persona no autorizada se acercara al Tabernáculo y, con ello, que lo contaminara. Esto aplacaría los temores de la congregación de que al acercarse al Santuario se arriesgaban a morir.
Lee Números 18:1 al 7. ¿Qué distinciones se hicieron en los papeles dados a estos hombres? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Lo importante de notar aquí es que, aunque toda la Nación debía ser un “reino de sacerdotes”, solo ciertas personas tenían permiso para desempeñar ciertos roles, como se ve en la división hecha entre la familia de Aarón y los levitas. Obviamente, en tiempos del Nuevo Testamento, los papeles hereditarios, tales como se encontraban entre los levitas, claramente se habían abolido; no obstante, encontramos en el Nuevo Testamento roles diferentes en la iglesia (1 Cor. 12:28-31; Efe. 4:11).
¿Cuáles son tus dones, y cómo podrías usarlos mejor para servir a tu iglesia local?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 9, 18, 19; 1 Pedro 2:9; Apocalipsis 14:6-12.
PARA MEMORIZAR: “Y Jehová dijo a Aarón: [...] Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel” (Núm. 18:20).
DESPUÉS DE LA REBELIÓN DE CORÉ y la prueba de las varas, fue necesario enfatizar los papeles específicos de sacerdotes y levitas. Cada uno de ellos tenía funciones asignadas por Dios, y él quería trazar claramente esas funciones. Y, aunque todos estos papeles y funciones hace mucho que llegaron a estar fuera de uso, hay todavía lecciones que podemos obtener de ellos para nosotros hoy.
Nota, por ejemplo, cuán sagradas y solemnes eran estas funciones. De este modo, podríamos aprender para nosotros cómo debemos tomar en serio nuestras responsabilidades sagradas, cualesquiera que sean ellas.
Nota, también, cuán interdependientes entre sí y con la Nación, como un todo, eran esas personas. Ciertamente podemos obtener lecciones de esto hoy para nosotros mismos y para el cuerpo de la iglesia.
Además, presta atención al lugar que tiene la gracia en estos capítulos, especialmente con respecto a los dones dados a estas personas sin ningún mérito de parte de ellas. Se les habían dado cargos solo porque Dios les dio esas posiciones, no por causa de ningún valor que tuvieran ellos en sí mismos o por sí mismos.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Analiza la antigua costumbre judía de “imponer las manos”. ¿Cuál parece ser su significado esencial? Gén. 48:8, 9, 13, 14, 17-20; Núm. 27:18-23; Mat. 19:13-15; Hech. 13:1-3.
“Para los judíos, esta ceremonia era significativa. Cuando un padre judío bendecía a sus hijos, ponía sus manos reverentemente sobre sus cabezas. Cuando se dedicaba un animal al sacrificio, alguien investido de autoridad sacerdotal ponía su mano sobre la cabeza de la víctima. Y, cuando los ministros de la iglesia de Antioquía pusieron sus manos sobre Pablo y Bernabé, pidieron a Dios, por medio de ese acto, que concediera su bendición a los apóstoles escogidos, al dedicarlos a la obra específica para la cual habían sido designados.
“Con el correr del tiempo se desvirtuó en gran medida el rito de la ordenación por imposición de manos, atribuyéndosele, sin fundamento, una importancia que nunca tuvo; se afirmó que sobre los que recibían la ordenación descendía inmediatamente un poder que los calificaba para toda tarea ministerial. Pero, en el relato de la dedicación de esos apóstoles no hay indicios de que hubieran recibido facultad alguna por el mero hecho de que se les hubiera impuesto las manos” (HAp 133, 134)
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿De qué modo el pastor local cumple hoy una función similar a la del levita? ¿Qué podemos hacer para sostener al pastor en esta función?
2. ¿De qué manera el acto de dar impacta nuestra relación con Dios? ¿De qué forma el dar de nuestros ingresos es un acto de adoración, de fe? ¿Por qué es tan importante dar generosamente?
3. ¿Cómo entendemos lo que Jesús hizo en la cruz por nosotros, ya que no podíamos hacerlo por nosotros mismos? ¿Por qué Jesús tuvo que morir? ¿No podría haber sido suficiente una reforma en nuestras vidas, y obedecer la Ley y amar a otros en forma incondicional, para reconciliarnos con Dios?
Resumen: Las formas de la adoración del antiguo Israel difieren de las de la iglesia moderna en el desierto del mundo, pero su sustancia es la misma. La dedicación de nuestros bienes materiales, la contemplación del significado de la Cruz, la oración, el reflejar la luz del Espíritu Santo que mora en nosotros y una consagración total a Dios, todo es una manifestación de la misma fe bíblica.
“Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel” (Núm. 8:16).
Nota cuán enfático fue Dios con respecto a esta vocación especial de los levitas. Ellos fueron “enteramente [...] dedicados a mí”. En el hebreo dice más literalmente que ellos “fueron dados dados (sic) a mí”, enfatizando por repetición cuán serio era su llamamiento.
Lee Números 8:19. ¿Qué se quiere decir con la frase “para que [...] reconcilien a los hijos de Israel”? ¿Cómo hemos de comprender esto a la luz de la Cruz? Rom. 5:11; Heb. 9:25-28. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Los eruditos están divididos en cuanto al significado exacto de la frase aquí. Obviamente, no significa que ellos harían “expiación” en el sentido de morir por los pecados de otros, del mismo modo que el macho cabrío de Levítico 16 haría la reconciliación [propiciación, NVI] pero no la expiación (vers. 10), algo que este macho cabrío, que nunca era sacrificado (y era un símbolo de Satanás), no podría hacerlo si se entiende la expiación como un sacrificio sustitutivo.
Obviamente, el verbo traducido “reconciliación”, en este contexto, tiene un significado más amplio que la forma en que generalmente se lo usa. En este caso, la respuesta puede encontrarse en el mismo versículo, en el que dice que los levitas, al cumplir su ministerio en favor de Israel, evitarían la plaga. Es decir, en su trabajo de ministerio estaban ayudando a proteger a los hijos de Israel de la ira divina que afrontarían si fueran a acercarse al Santuario (Núm. 8:19).
De este modo los levitas, como los sacerdotes mismos, estaban haciendo en favor de la gente lo que ellos no podían hacer por sí mismos. En este sentido más amplio, entonces, se dice que los levitas harían “reconciliación” por el pueblo.
Aunque ciertamente nada de lo que hacemos puede realizar ninguna clase de expiación, ¿de qué modo podemos, al cumplir fielmente nuestros deberes, actuar como los levitas en favor de la gente? ¿Qué estás haciendo en tu iglesia local para mejorar la iglesia y su misión?
Lee Números 8:6 al 26, que describe la dedicación de los levitas para su obra especial en el servicio de Dios. ¿Qué te impresionó más con respecto a esta consagración? ¿Qué nos enseña esto acerca de la santidad, acerca del pecado, acerca de la purificación y acerca de la consagración a Dios? ¿Qué principios puedes obtener de esto para tu vida hoy, sin tomar en cuenta el lugar que ocupas en el servicio de Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Las familias de las tres divisiones de los levitas estaban acampadas alrededor del Santuario. Por cuanto eran más de veinte mil (Núm. 3:39), es obvio que algunas partes de su dedicación fueron hechas por medio de una representación simbólica. Es decir, solo algunos de ellos, como representantes, en vez de que fueran todos los levitas, estuvieron involucrados en forma directa e inmediata.
Lo fascinante aquí, también, es la idea de que los levitas, después de que fueron limpiados y rasurados en todo el cuerpo, y después de que ofrecieron una ofrenda por el pecado (Núm. 8:7, 8), ellos mismos fueron llamados una “ofrenda” (vers. 11). Ciertamente esto no tenía nada que ver con un sacrificio humano. En cambio, daba la idea de dedicación, de consagración y de reconocimiento de que esos levitas tendrían una obra que hacer en favor de Israel, haciendo por ellos lo que ellos no podrían hacer por sí mismos.
Esto se ve aun mejor cuando Moisés dijo que “pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas” (vers. 10), reconociendo que estas responsabilidades habían pasado a los levitas. La tribu, como un todo, fue ofrecida como un sacrificio viviente a Dios, quien a su vez les daba como un regalo este ministerio especial en el Santuario en reemplazo de los primogénitos, a quien ellos ahora representaban.
Recordando los principios vistos en esta ceremonia, ¿cómo podemos comprender lo que Pablo dice en Romanos 12:1? ¿Cómo podemos ser un “sacrificio vivo”? ¿Qué significa eso en nuestra vida diaria?
Cuando Moisés entró en el santuario después de los doce días dedicados a la consagración del altar en el atrio, podemos suponer que estaba oscuro dentro del Lugar santo. En esa conversación, Dios indicó a Aarón que encendiera las siete lámparas del “candelero”, conocido en hebreo como menorah, basado en la palabra hebrea or, luz (Núm. 8:1-4).
La menorah (o candelero), con su tronco central y las seis ramas (tres a cada lado), fue hecha a martillo, de un solo trozo de oro, de un talento de peso. Su forma era como una rama de almendro estilizada (Éxo. 25:31-40). Las lámparas de aceite, en la parte alta de cada rama, eran atendidas por los sacerdotes dos veces por día: de mañana y de tarde (Éxo. 30:7, 8). “Sobre el candelero limpio [Aarón] pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová” (Lev. 24:4).
¿Qué vislumbre nos brindan los siguientes textos en cuanto al significado de la menorah? Zac. 4:1-6, 11-14._______________________________________________ ______________________________________________________________ Apoc. 4:2, 5; 11:4.______________________________________________ ______________________________________________________________
La visión de Zacarías implica que el aceite enviado por tubos a las lámparas de la menorah, permitiéndoles arder, es el Espíritu de Dios (vers. 5, 6). La palabra hebrea para “almendra” (Jer. 1:11, 12) significa “vigilar”, o “velar”. La almendra literalmente recibió el nombre de “árbol despierto”, o “árbol que vela”, porque era el árbol que “se despertaba” más temprano y florecía. Juan ve, en la representación del Santuario celestial, una menorah de siete lámparas de fuego que arden delante del Trono, las que se identifican como los “siete espíritus de Dios”, la forma en que Juan se refiere al Espíritu Santo en sus operaciones múltiples.
De este modo, Israel en el desierto recibió la seguridad de que, de noche y de día, la presencia de Dios estaba en el primer departamento del Santuario, así como en el segundo.
¿De qué modo te mostró Dios la realidad de su presencia en tu propia vida? Repasa esos momentos en los que claramente experimentaste la presencia de Dios de una manera notable. ¿De qué modo revivir estas experiencias te ayuda a mantenerte firme en ocasiones en que te sientes agitado de temor y oscuridad? Ver el Salmo 23.
En el Santuario del desierto, los sacrificios se centraban en el altar de los holocaustos. Construido con madera de acacia recubierto con bronce, el altar estaba dentro del atrio, cerca de la entrada al Santuario de dos departamentos. El altar de oro ante el velo del Lugar Santísimo servía solamente para quemar incienso.
Lee Números 7. ¿Qué pensamientos vienen a tu mente al leer acerca de las ofrendas dadas durante este rito solemne? ¿Qué aspectos espirituales de este informe pueden aplicarse a nosotros mismos, hoy? Por ejemplo, ¿dónde ves una representación de la Cruz aquí? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El altar ya había sido consagrado durante siete días (Éxo. 29:37). Ahora los príncipes –representantes de toda la Nación– trajeron ofrendas para celebrar la dedicación del altar por un período de doce días. Cada príncipe y su tribu tenían su día especial. Todos los regalos eran iguales; tal vez era esta una manera de mostrar que, no importa quiénes somos o qué lugar ocupamos en la vida, todos estamos delante de Dios en la misma posición, la de pecadores que necesitan gracia.
“Algunos se preguntan por qué Dios deseaba tantos sacrificios y estableció la ofrenda de tantas víctimas sangrantes en el sistema judío.
“Cada víctima que moría era un símbolo de Cristo, cuya lección era impresa en la mente y el corazón de la solemnísima y sacratísima ceremonia, y era explicada claramente por los sacerdotes. Los sacrificios fueron explícitamente diseñados por Dios mismo para enseñar esta grande e importante verdad, que solo mediante la sangre de Cristo hay perdón de los pecados” (MS 1:125).
Es tan fácil enredarse con las cosas del mundo, ¿verdad? ¿Qué puedes hacer cada día para ayudar a mantener la realidad de la Cruz, y lo que fue hecho allí por ti, como lo primero y principal en tu mente?
Lunes 12 de octubre: COMUNIÓN CON DIOS
Como símbolo, el arca estaba en el centro de la adoración de los israelitas. Simbolizaba el Trono celestial de Dios: “Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines” (2 Sam. 6:2). En el Lugar Santísimo, la gloria de la shekinah, ubicada entre los querubines, representaba la presencia de Dios. Los Diez Mandamientos debajo del trono de querubines testificaba de la voluntad divina, el fundamento del pacto entre Dios y su pueblo, y la base moral para su gobierno y su dominio universales. La Ley proporcionaba a los adoradores una vislumbre del carácter de Dios, además de estipular sus requerimientos justos.
Lee Éxodo 25:22 y Números 7:89. Trata de imaginarte qué clase de experiencia debió haber sido esta. ¿Cómo te gustaría tener esa clase de encuentro cercano con Dios? ¿Qué te hace pensar que no serías destruido completamente si te acercaras demasiado a él? Ver Éxodo 20:19. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿En qué sentido puedes hoy llegar más cerca de la presencia de Dios? Ver Heb. 4:14-16. ¿De qué modo Jesús hizo posible este acercamiento? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Nota, también, cómo Moisés había entrado en el Santuario para hablar con Dios. No obstante, de acuerdo con el texto, Dios le habló a Moisés. El punto es que la mayoría de nosotros sabemos cómo orar, la mayoría sabemos cómo hablar a Dios, cómo suplicar por nuestro caso, cómo pedir esto o aquello.
Pero, la comunión no existe en una sola dirección. En la mayoría de las relaciones, cada parte se comunica con la otra. ¿Debería ser diferente entre nosotros y nuestro Hacedor? Por supuesto que no.
La pregunta para nosotros, entonces, es: ¿Cuán abiertos estamos para escuchar la voz de Dios cuando él nos está hablando?
¿Cómo han sido tus experiencias de comunión con Dios? ¿De qué modo te comunicó Dios su voluntad para ti? ¿Cuán abierto estás para escuchar su voz? ¿Qué factores, en tu vida, podrían estar impidiéndote una comunión más plena con Dios?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 25:22; Números 7, 8; Zacarías 4:1-6, 11-14; Apocalipsis 4:2, 5; 11:4.
PARA MEMORIZAR: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Cor. 9:7).
NO HAY DUDAS DE QUE LOS HIJOS DE ISRAEL estuvieron separados de nuestro mundo moderno por enormes brechas en el tiempo y la cultura. El mundo de ellos fue, de muchas maneras, tan incomprensible para nosotros como el nuestro lo sería para ellos.
No obstante, el factor unificador es Dios, aquel que los creó y los redimió a ellos así como a nosotros. Cualesquiera que sean las brechas en la cultura, el idioma y la historia, adoramos al mismo Dios, no importa las diferencias de nuestras formas y expresiones. De hecho, las verdades básicas que les fueron enseñadas por medio de sus ritos y sus ceremonias son, en principio, las mismas que nosotros aprendemos hoy.
Esta semana seguiremos a nuestros antepasados espirituales en su jornada de fe. Examinaremos más los ritos, las leyes y los mandatos que Dios le dio a su pueblo en ese tiempo. Entre ellos, consideraremos la consagración del altar del holocausto, la de la menorah (el candelabro) en el Santuario terrenal, así como la ordenación de los levitas a su sagrada vocación de trabajo con los sacerdotes, a su ministración en el Santuario del desierto.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ‘Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti’. Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios, y será cada vez más semejante a la de Cristo” (CC 69,70).
“Las circunstancias pueden separar a los amigos; las aguas intranquilas del dilatado mar pueden agitarse entre nosotros y ellos. Pero ninguna circunstancia ni distancia alguna puede separarnos del Salvador. Doquiera que estemos, él está siempre a nuestra diestra, para sostenernos y alentarnos. Más grande que el amor de una madre por su hijo es el amor de Cristo por sus rescatados. Es nuestro privilegio descansar en su amor y decir: ‘En él confiaré; pues dio su vida por mí’” (MC 48).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Aunque conocemos los peligros de enredarse en las cosas de este mundo, y perder de vista de nuestro verdadero hogar, ¿podemos estar tan absortos en nuestro deseo del cielo que dejemos de lado nuestras responsabilidades aquí? ¿Cómo podemos alcanzar el equilibrio correcto en este tema importante? ¿Qué ejemplos puedes ofrecer en los cuales las personas esperaban tanto el cielo que no cumplieron sus responsabilidades terrenales?
2. ¿Cuáles son algunas de las presiones y tensiones que tu sociedad pone sobre el matrimonio? ¿Cómo pueden ustedes, como iglesia en esa sociedad, afrontar estos desafíos para proteger la santidad del matrimonio dada por Dios?
3. En la clase, conversen sobre situaciones en las que ustedes estuvieron en el error, o en las que hicieron algún daño a otro, y cómo pudieron resolver los problemas. ¿Qué lecciones aprendieron de esas experiencias? ¿De qué forma tratan situaciones en las que aparecen daños que son prácticamente imperdonables?
Resumen: Dios quiere que su pueblo sea feliz y esté en paz. La integridad física y espiritual se obtiene por una obediencia a sus leyes para la vida, por relaciones bondadosas con el cónyuge y los vecinos, y por una consagración diaria a la voluntad del Padre. Esto no significa que la vida siempre será fácil en este mundo maldecido por el pecado, pero puede facilitarse si procuramos andar en los caminos de Dios.
“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Núm. 6:24-26).
Después de leer cuidadosamente la bendición transcrita arriba, responde las siguientes preguntas:
* ¿Qué indicio se da aquí acerca de la naturaleza de la Deidad? Mat. 28:19. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
* ¿De qué modo revela esta oración la total dependencia de Dios que tenía Israel? Juan 15:5. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
* ¿Qué importancia tiene el hecho de que los sacerdotes debían pronunciar esta oración en favor del pueblo? Heb. 7:25. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Aquí hay varios puntos interesantes. Cada una de las líneas comienza con el nombre personal de Dios, que él usó para el Pacto (Jehová, Señor). Para la congregación, se usa el singular. Es decir, se habla de cada persona como un individuo. Cada persona podía saber lo que la bendición significaba individualmente, personalmente. Es decir, no importaba cuántos miembros tuviera la comunidad de Israel, cada uno podía tener una relación personal con Dios.
Israel no tenía las Escrituras en ese tiempo. Las bendiciones de Dios se veían en su liberación de la esclavitud, el cruce del Mar Rojo, y las provisiones hechas para su alimentación y agua. El poder conservador se hubiera visto por su presencia en el Santuario, cuyos ritos –el holocausto, el incienso y la menorah (el candelero)– siempre ardían, día y noche.
Aquí hay una evidencia clara de que la religión del Antiguo Testamento era totalmente de gracia (Gál. 3:7-14; Heb. 4:1, 2). La tercera línea asegura al creyente la sonrisa y la paz de Dios (ver Mat. 11:28-30).
¿En qué forma has experimentado las bendiciones enumeradas arriba en tu propia vida? ¿Qué cosas podrías estar haciendo que te dificulten ver estas cosas materializadas en tu jornada con Dios? ¿Qué cambios, por dolorosos que sean, debes realizar?
Dios tenía el propósito de organizar a Israel más ampliamente, a fin de que fuera para él un “reino de sacerdotes y gente santa” (Éxo. 19:6). De este modo, ellos serían testigos ante las naciones cercanas y lejanas acerca de las verdades con respecto al Dios viviente y Creador de todas las cosas. Sin embargo, en el Sinaí, Dios designó a los sacerdotes y a los levitas, especialmente, para servirlo en relación con la adoración en el Santuario-Tabernáculo.
¿Qué voto podía tomar una persona del común del pueblo (hombre o mujer) para consagrar un período específico a Dios? Núm. 6:1-21. ¿Qué lecciones espirituales podemos obtener de esto para nosotros hoy, a fin de profundizar nuestra propia espiritualidad y nuestro compromiso con Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Un nazareo era “uno consagrado”, que tenía el propósito de dedicarse a Dios por un período variable de tiempo. Un padre podía dedicar a un niño para ser un nazareo toda su vida. Por ejemplo, la madre de Sansón dedicó a su hijo, siguiendo la instrucción del ángel, para que comenzara a librar a Israel de los filisteos (Juec. 13:2-5; 16:17). Del mismo modo, el ángel Gabriel instruyó a Zacarías para criar a Juan (el Bautista) como nazareo, a fin de servir como precursor del Mesías (Luc. 1:15). Ana hizo el voto de que Samuel sería nazareo durante toda su vida (1 Sam. 1:10, 11).
También es interesante el mandato en cuanto a la bebida. La viña, y sus productos de jugo, vino y uvas, representaban para la mente antigua una tierra cultivada de chacras y casas de campo. Cuando un nazareo no bebía de la viña, estaba expresando en una forma concreta su creencia de que estaba dirigiéndose a una tierra mejor. La viña simbolizaba la vida sedentaria; sin embargo, el nazareo, por la forma en que vivía, mostraba en forma concreta el deseo de vivir “una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Heb. 11:16).
¿De qué modo, como adventistas, vivimos esperando una tierra “mejor”, no importa en qué país estemos viviendo ahora? ¿Cuáles son formas concretas con las que podemos protegernos de quedar enredados con nuestras viñas aquí, y que perdamos así de vista nuestro destino final?
El Creador estableció el vínculo del matrimonio en el Edén, al crear la humanidad en dos sexos y celebrar la primera unión (Gén. 1:26-28; 2:21-24). Dos Mandamientos, el séptimo y el décimo, protegen la institución del matrimonio. En la teocracia, la infidelidad debía ser castigada con la muerte de ambas personas (Lev. 20:10).
Lee Números 5:11 al 31. ¿Cómo debemos entender esto hoy? ______________________________________________________________
Obviamente, Dios quería enfatizar cuán seriamente tomaba la infidelidad matrimonial, que es por lejos la mayor amenaza a la estabilidad de la familia.
En este procedimiento, que incluía obviamente un elemento sobrenatural, el foco estaba en la bebida. El agua era santa; lo mismo, el suelo del cual el sacerdote tomaba un poco de polvo. El agua santa y el polvo no hacían que el agua fuera amarga; sencillamente subrayaban su santidad. Los juicios/maldiciones escritos, que eran borrados con el agua, simbolizaban su amargura potencial. “Todo dependía de si la mujer era santa (sin culpabilidad) o no santa (culpable). Si lo que era santo se encontraba con lo que no lo era, el castigo era inevitable. Si lo que era santo se encontraba con lo que no tenía culpa, prevalecía la armonía”.–Raymond Brown, The Message of Numbers, p. 46.
Este procedimiento (extraño para nosotros) no era un caso de magia. Más bien, era una ayuda visual concreta que los ex esclavos podían captar. No era el agua sino Dios quien leía el corazón de la mujer, y quien la castigaba o la absolvía.
¿De qué modo este procedimiento también era una protección para la mujer, que podía ser la víctima del celo no justificado de un esposo? ______________________________________________________________
Por raro que esto nos parezca hoy, podemos notar cuán importante es el voto del matrimonio a los ojos de Dios. Solo Dios sabe cuánto dolor, sufrimiento y daños ha causado la infidelidad matrimonial de uno u otro en la pareja. Es una tragedia que, en tantas sociedades, los votos matrimoniales parezcan tener tanta santidad como un apretón de manos.
¿Qué cosas puedes hacer, qué elecciones puedes realizar, a fin de capacitarte para tener un corazón puro?
Nos es difícil captar hoy los enormes problemas involucrados en la migración de miles de personas junto con sus rebaños de animales. Encerrados en el desierto delante del monte Sinaí, las personas enfermas han sido retiradas en favor de la salud de la Nación. Pero, tenían otro problema serio. Aunque habían sido instruidos en cuanto a “amarse” unos a otros (Lev. 19:18), cualquiera que vive en una comunidad sabe que esto no siempre es fácil. Aun en el mejor de los casos, surgen conflictos.
Cuando un israelita pecaba contra una persona en el campamento, ¿contra quién pecaba realmente esa persona? Núm. 5:6; ver también Sal. 51:3, 4. ¿De qué modo comprendemos este concepto? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Cometer una falta contra un vecino es pecar contra Dios mismo. En realidad, esto no es difícil de comprender. Todos pertenecemos a Dios; todos somos su propiedad, tanto por creación como por redención (1 Cor. 6:19, 20; Hech. 17:28). Si alguien viene y daña una propiedad tuya, el pecado no es solo contra la propiedad misma sino también contra ti, el dueño de ella. Lo mismo sucede cuando pecamos contra otra persona; estamos pecando contra aquel que creó a esa persona y quien, en la Cruz, la compró con su propia sangre. No sorprende que la Biblia exprese la idea de que al pecar contra otros estamos pecando contra Dios mismo.
¿Qué debía hacer la persona culpable? Núm. 5:6-8; ver también Eze. 33:15 y Luc. 19:8, 9. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El principio de enmendar los daños hechos a otros sigue teniendo aplicación hoy. ¿De qué modo podemos corregir el mal que le hacemos a Dios, contra quien también hemos pecado? El hecho es que no podemos. Es muy tarde para que nos reconciliemos con Dios de este modo. Esa es la razón por la que vino Jesús: para ponernos en armonía con Dios, no por medio de algo que pudiéramos hacer nosotros, sino por medio de lo que Jesús ha hecho por nosotros (Col. 1:20).
Al recordar lo que Jesús hizo para arreglar las cosas entre tú y Dios, ¿qué necesitas hacer para que las cosas estén arregladas con la persona con la cual tuviste un conflicto?
Imagínate al antiguo Israel en el desierto antes del monte Sinaí. Miles de nómades con sus ganados, muy lejos de la civilización más cercana. ¿Qué atención médica tenían a su disposición? Ninguna. Y, considerando cómo se practicaba la medicina entonces, hasta podrían haber estado mejor sin ella. Entonces, en ese ambiente, cuán fácilmente podrían esparcirse las epidemias.
¿Qué tres clases de personas ordenó Dios a Moisés que “echen del campamento”? Núm. 5:1-4. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Aparentemente, quien tuviera una enfermedad seria de la piel podría recibir el diagnóstico de lepra. La lepra verdadera (ahora llamada la enfermedad de Hansen) también estaba incluida en esta clase. Cualquier enfermedad infecciosa de la piel era considerada un peligro para la comunidad. Lo mismo, cualquier descarga o flujo con sangre, o el manejo de cuerpos en descomposición en el calor del desierto, podrían difundir enfermedades epidémicas en el campamento. Tanto hombres como mujeres eran expulsados hasta que mejorara su salud. Dios no odia a las personas con salud quebrantada; pero, por el bien de la salud de la Nación, los separó fuera del campamento, una especie de cuarentena. Aun en tiempos modernos, tenemos en los hospitales salas especiales para personas con enfermedades infecciosas.
¿Por qué razón teológica eran retiradas las personas enfermas del campamento? Núm. 5:3, última frase. ¿Qué mensaje espiritual podemos obtener para nosotros mismos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Considera este tema desde una perspectiva espiritual; la idea de la contaminación, del pecado, y de lo que el pecado nos acarrea. ¿Qué creyente no ha experimentado la realidad de cómo el pecado nos separa de sentir la presencia de Dios? ¿Quién no ha experimentado el sentido de aislamiento espiritual que proviene de estar contaminado delante de Dios?
¿Qué cosas estamos mirando, leyendo, comiendo, haciendo, o aun pensando, que nos hacen sentir como exiliados espiritualmente del campamento? Más importante todavía, ¿cuál es la única solución de este problema? 1 Juan 1:8, 9.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 5, 6; Ezequiel 33:15; Lucas 19:8, 9; Hechos 17:28; 1 Corintios 6:19, 20.
PARA MEMORIZAR: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
SOLO UN REFUGIADO PODRÁ IDENTIFICARSE con la situación de los hijos de Israel. Por supuesto, a diferencia de muchos refugiados actuales, los israelitas deseaban dejar Egipto, a diferencia de los que son expulsados. No obstante, debió haber sido desconcertante salir del único país que conocían y estar peregrinando por un desierto hostil.
En este contexto, podemos comprender mejor algunas de las reglas y reglamentos dados a este pueblo que los ayudarían a sobrevivir en el desierto. Al mismo tiempo, aunque algunas cosas terminaron después de haber entrado en la Tierra Prometida (tales como el maná, muchas reglas permanecieron, porque en ellas había principios que, si los seguían, hubieran bendecido grandemente sus vidas en un mundo lleno de pecado e idolatría.
Esta semana consideraremos algunas provisiones que Dios instituyó para su pueblo antiguo, que incluyen cosas tales como: la manera de tratar con la enfermedad y las plagas, cómo tratar la infidelidad marital (el temor de ella) y cómo tratar con los choques personales que surgen inevitablemente cuando las personas viven juntas.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El tema de la santidad de Dios corre como un hilo de plata en todas las Escrituras. Define esa santidad. ¿Qué relación tiene con el creyente? Éxo. 28:36; Lev. 11:44, 45; Isa. 6:1-7; Heb. 12:14; 1 Ped. 1:15, 16.
“Los ángeles trabajan en forma armoniosa. Un orden perfecto caracteriza todos sus movimientos. Cuanto más de cerca imitemos la armonía y el orden de la hueste angelical, más éxito tendrán los esfuerzos de estos agentes celestiales en nuestro favor. Si [...] somos desordenados, indisciplinados y desorganizados en nuestra forma de obrar, los ángeles [...] se mueven en perfecto orden [y] no pueden trabajar por nosotros con éxito. Se apartan apesadumbrados, porque no están autorizados a bendecir la confusión, la distracción y la desorganización. [...] Los que tienen la unción de lo Alto estimularán el orden, la disciplina y la unidad de acción en todo lo que emprendan, y entonces los ángeles de Dios podrán cooperar con ellos” (TM 28, 29).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Conversen sobre la idea de la religión organizada.¿Por qué resulta necesaria? Al mismo tiempo, ¿qué problemas potenciales podría traer? ¿Cómo podemos aprender a trabajar mejor con el sistema de la iglesia, a pesar de los problemas que podría originar?
2. Repasen las respuestas que dieron a la pregunta de la sección del jueves. Hagan una lista de lo que es santo y lo que es común. ¿Cómo podemos conocer la diferencia? ¿De qué maneras impactan nuestra cultura y nuestra educación sobre la comprensión de estas cosas?
3. Medita algo más en la idea de la sustitución (miércoles). ¿Por qué este concepto es tan central para todo el plan de salvación? ¿De qué modo actuó Jesús como nuestro Sustituto, y todavía lo hace, y por qué esto es tan importante?
Al establecer el sistema de adoración en el Sinaí, Dios eligió a una familia de levitas para actuar como sacerdotes, según Números 3 y 4. Moisés consagró a Aarón como sumo sacerdote, y a sus cuatro hijos –Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar– como sacerdotes ayudantes. El resto de la tribu de Leví ayudaría a los sacerdotes, pero no actuarían como tales. Cada levita en condiciones de trabajar tenía su lugar y su servicio, y lo hacían para conservar y proteger el carácter sagrado del sistema de culto de Israel.
Es claro que los levitas tenían una solemne responsabilidad. Lo mismo tenían los hijos de Aarón, como sacerdotes, ante Dios, en el Tabernáculo. Piensa en lo que fueron llamados a hacer. Dios mismo, el Creador, reveló su presencia en el Santuario (Núm. 14:10, 11), un recordativo notable de que su seguridad existía solo en Dios, aquel que los había redimido de Egipto. Estos sacerdotes eran mediadores entre un Dios santo y un pueblo caído. Los sacerdotes también eran símbolos de Jesús, nuestro verdadero Sumo Sacerdote en el Santuario celestial (Heb. 8).
Lee Levítico 10:1 al 11. ¿Qué sucedió, y qué lecciones hay allí para nosotros hoy? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Es difícil imaginar que estos jóvenes, dada su responsabilidad sagrada y que ya habían recibido tanto (ver Éxo. 24:9-11), violaran abiertamente un mandato expreso de Dios. Por duro y severo que nos parezca su castigo, solo subraya la realidad de lo sagrada que era su responsabilidad. Sin duda, otros también recibieron el mensaje de cuán seriamente espera Dios que las órdenes dadas con respecto al Santuario fueran cumplidas.
“Manejar las cosas sagradas como lo haríamos con las cosas comunes constituye una ofensa para Dios, porque lo que Dios ha apartado para su servicio, en la obra de dar luz a este mundo, es santo. Los que tienen cualquier relación con la obra de Dios no deben andar con la vanidad de su propia sabiduría, sino según la sabiduría de Dios, porque en caso contrario correrán el peligro de colocar las cosas sagradas y las profanas en un mismo vaso, y en esa forma se separarán de Dios” (Ev 464).
Lee cuidadosamente Levítico 10:10. ¿Cómo podemos hoy distinguir entre lo sagrado y lo común, entre lo limpio y lo impuro? Trae tu respuesta a la clase el sábado.
En memoria de su liberación de la esclavitud egipcia, cuando ocurrió la muerte de los primogénitos egipcios, y de la liberación de los de ellos mismos bajo la señal de la sangre, Dios pidió que los primogénitos de Israel fueran consagrados a él (Éxo. 13:2, 12-15).
¿Entregar a Dios nuestros primogénitos? Eso es muy fuerte. ¿Qué lección poderosa deberíamos obtener de esto acerca de cuánto debemos a Dios por nuestra redención y nuestra liberación? ¿Por qué, en este contexto, el orgullo y la autosuficiencia son tan pecaminosos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En el monte Sinaí, Dios hizo un intercambio para los primogénitos de todo Israel. En lugar de ellos, él tomaría a los Levitas (Núm. 3:12, 13). Este acto, entonces, requería que se contara a los levitas, que hasta ese momento no habían sido contados con el resto de Israel. Se le dijo a Moisés que censara a los hombres levitas, desde la edad de 1 mes en adelante (vers. 14, 15). Para hacer el intercambio, Moisés entonces contó a todos los hijos primogénitos de 1 mes de edad en adelante. El total fue de 22.273; es decir, los primogénitos israelitas eran 273 más que los levitas.
¿Qué habían de hacer esos israelitas excedentes para su redención? ¿A quién se debía dar ese rescate? Núm. 3:46-51. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Dios también entregó los levitas a Aarón, a sus hijos sacerdotes y a sus descendientes. Ellos debían ayudar en la adoración a Dios y en el cuidado del Tabernáculo. En un sentido, se los llamó al ministerio de la iglesia en el desierto.
Una vez que los hebreos alcanzaron la Tierra Prometida, los levitas continuaron estando ligados al Santuario en una variedad de tareas (1 Crón. 23:27-32): esparcidos entre las tribus, algunos llegaron a ser levitas que enseñaban (2 Crón. 17:7-9); otros llegaron a ser jueces (2 Crón. 19:8-11), que debían instruir al pueblo en los caminos de Dios.
¿De qué modos puedes ver que la Cruz, la muerte sustitutiva de Jesús (Juan 3:16), estuvo prefigurada en estos ritos de sustitución? ¿Qué significa que Jesús fue tu S ustituto? ¿De qué modo saber esta realidad debería cambiar tu vida?
“E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés; así acamparon por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres” (Núm. 2:34).
Lee Números 2. ¡Hablando de religión organizada! ¿Qué cosa resulta aparente acerca de cómo se suponía que debían vivir los israelitas? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El gobierno de Israel estuvo caracterizado por una estructura organizativa muy precisa, que se ve, por ejemplo, en cómo Dios había dispuesto el campamento mismo para que fuera ordenado y dónde la gente había de levantar sus tiendas. El campamento hebreo estaba separado en tres grandes divisiones, cada una de las cuales tenía su posición asignada en el campamento, todas basadas en lazos tribales y familiares.
La ubicación de cada tribu en el campamento también estaba especificada. Cada una debía marchar y acampar junto a su propia bandera. Nada era dejado al azar. Dios había organizado cuidadosamente, y en forma precisa, a la Nación. Y, aunque eran un pueblo, no se quebraron las conexiones familiares distintivas.
Lee Números 2:34. A pesar del claro diseño organizativo, ¿qué nos sugiere esto acerca de cómo Dios dejó lugar para lo distintivo y lo peculiar de las diversas tribus? ¿Qué lecciones podemos obtener de esto para nosotros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿Por qué es tan importante que la iglesia hoy también sea organizada? ¿Qué sucede cuando la gente hace lo que le parece bien? ¿Por qué eso es, muy a menudo, una receta para el caos y el engaño? ¿De qué modo el pertenecer a un cuerpo organizado te ayudó en tu jornada espiritual?
¿Qué tarea se le destinó a la tribu de los levitas? Núm. 1:50-54. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Moisés levantó el Tabernáculo portátil en medio del campamento de Israel. Los levitas ubicaron sus carpas alrededor de él, por los cuatro lados. Su presencia actuaba como una especie de barrera, protegiendo el lugar en el que Dios manifestaba su presencia.
¿Por qué se ubicaron de ese modo? La Biblia no lo dice directamente, pero se pueden aprender algunas lecciones importantes de esta disposición.
Yahweh, el Dios viviente, estaba en medio de ellos. Él, el Creador, estaba en medio de su pueblo: de modo que, ¿qué podría sucederles de malo si ellos permanecían fieles a él? No obstante, al mismo tiempo, ellos levantaron sus tiendas a cierta distancia del Tabernáculo (Núm. 2:2), y eso fue porque Dios es santo, y así ellos, como pecadores, como seres caídos, solo podían llegar a cierta distancia. De este modo, por un lado, tenían la realidad de la cercanía de Dios y su cuidado compasivo; pero, al mismo tiempo, constantemente se les recordaba su grandeza y su santidad, y que solo por una mediación podían ellos, como pecadores, acercarse a un Dios santo.
¿Qué dicen los escritores bíblicos acerca de la distancia (trascendencia) de Dios y su cercanía (inmanencia) respecto de la humanidad? Sal. 139:1-10; Isa. 57:15; Jer. 23:23, 24; Juan 14:15-18, 23. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
“En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos, y nos sentimos impotentes y solos, se envía al Consolador en respuesta a la oración de fe. Las circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial. Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre a nuestra diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos” (DTG 623).
¿De qué maneras has experimentado tú mismo la realidad de la presencia de Dios, de su cuidado compasivo y de su cercanía? Por otro lado, ¿qué cosas estás haciendo que te impiden una intimidad más profunda con Dios?
Salido milagrosamente de Egipto, Israel avanzaba hacia Sinaí. Acampados al pie del monte, oyeron la voz de Dios proclamando su voluntad (Éxo. 20). A pesar de esa manifestación increíble del poder de Dios, algunos adoraron el becerro de oro (Éxo. 32). Después, la Nación, arrepentida, construyó un santuario portátil (Éxo. 25:8). La obra se completó el primer día del primer mes del segundo año (Éxo. 40:17).
El mes siguiente, Dios organizó a la Nación más completamente (Núm. 1:1). Y, con la nueva organización y el orden nuevo, comienza el libro de Números, continuando la historia de la relación de Dios con su pueblo.
¿Qué clase de censo pidió Dios a Moisés y Aarón que hicieran, y por qué? Núm. 1:2, 3. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Los israelitas no eran una nación guerrera. Habían sido pastores (Gén. 47:3). Además, eran esclavos recientemente liberados, sin armas ni adiestramiento para la guerra. Puede parecer extraño que Dios los organizara en batallones. Pero, debe recordarse que su tarea incluía la destrucción de varias naciones de las más malvadas y corruptas del Cercano Oriente; entre ellos, los amorreos y los cananeos. Israel ejecutaría a esas naciones, que habían llenado la copa de su transgresión (Gén. 15:14-16). Israel era ahora una teocracia, dirigida por Dios mismo, y eran un pueblo, un ejército poderoso, en marcha.
Lee Génesis 15:14 al 16 (ver también Deut. 9:5). ¿Qué se implica aquí? ¿Cómo nos ayudan estos pasajes a comprender las guerras de Israel con los amorreos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En tiempos de Abraham, Dios no hubiera permitido la destrucción de los amorreos, revelando su gran paciencia. “Los amorreos estaban enemistados contra la ley de Dios [...] pero entre ellos había unas pocas personas buenas y, por causa de esas pocas, él fue indulgente mucho tiempo”.–“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 1:1.107).
Muchos se preguntan por qué Israel destruyó a esas personas, y es comprensible que así sea. ¿Por qué, en casos así, necesitamos avanzar por fe, confiando en la bondad de Dios, quien se reveló por medio de Jesús? Juan 14:9.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 15:14-16; Levítico 10:1-11; Números 1-4; Jeremías 23:23, 24; Juan 14:15-18, 23.
PARA MEMORIZAR: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).
UN CRISTIANO INICIÓ UNA CONVERSACIÓN con otro hombre, un biólogo profesional. Buscando una manera de dar su testimonio, el cristiano le preguntó: “¿Ve usted la mano de un Creador al estudiar las cosas de las que se ocupa?”
Al instante, el biólogo respondió: “Dondequiera que usted mire, ya sea hacia afuera o hacia adentro, usted ve orden”.
Por más que nuestro mundo haya sido dañado por el pecado, todavía podemos ver la obra de nuestro Creador en el diseño y en el orden del mundo natural. Aun un darvinista fanático fue forzado a admitir que la naturaleza es algo que da “la ilusión de un diseño”.
¿Ilusión? ¡Por favor! El diseño y el orden son reales, y representan la mano de nuestro Hacedor.
Pero, el orden de Dios no termina meramente en la naturaleza. También se ve en el trato con su pueblo del Pacto, los israelitas, aun mientras peregrinaban por el desierto. Esta semana consideraremos, de primera mano, cómo Dios organizó a su pueblo para su sagrada vocación, y todos obtendremos algunas lecciones para nosotros mismos en la actualidad.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee los siguientes pasajes sobre el gobierno y el liderazgo de la iglesia: Juan 13:1-12; Efesios 4:11-16; 1 Tesalonicenses 5:12, 13; 1 Timoteo 1:3, 4; 4:13; 5:22; Tito 1-3; 1 Pedro 5:1-4.
“Los que se inclinan a considerar su juicio individual como supremo están en grave peligro. Es un plan estudiado de Satanás separarlos de aquellos que son canales de luz y por medio de los cuales Dios ha obrado para unificar y extender su obra en la tierra. Descuidar o despreciar a quienes Dios ha señalado para llevar las responsabilidades de la dirección, en relación con el avance de la verdad, es rechazar los medios que ha dispuesto para ayudar, animar y fortalecer a su pueblo” (OE 459).
“Dios no ha establecido realeza alguna en la Iglesia Adventista del Séptimo Día para controlar todo el cuerpo, o para controlar algún ramo de la obra. No ha dispuesto que la carga de la dirección descanse sobre unos pocos hombres. Las responsabilidades están distribuidas entre un gran número de hombres competentes” (JT 3:240).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Piensa acerca del poder y cómo se usa el poder. ¿Cuándo el poder es algo bueno, cuándo es algo malo, y cómo podemos conocer la diferencia?
2. ¿Qué cristianos, en tu iglesia local, podrían ser estimados como modelos? ¿Qué hay en ellos que sea admirable? Al mismo tiempo, ¿qué peligros surgen cuando miramos hacia cualquiera de los pecadores como modelos?
3. ¿Has sufrido alguna vez un chasco muy grande al ver que alguien, que considerabas un modelo, comete un error? ¿Qué lecciones aprendiste de esto que podrían ser de valor para otros? ¿Cómo podemos aprender del buen ejemplo de otros y, no obstante, estar protegidos contra el chasco si ellos fallan?
4. ¿De qué modo debería reaccionar una iglesia cuando tiene un problema en el liderazgo mismo? ¿Cómo se puede llegar a un buen equilibrio al tratar con el problema con firmeza mientras, al mismo tiempo, se muestra la gracia y la misericordia de Cristo?
5. Fuera de Jesús mismo, ¿qué personaje bíblico es tu modelo favorito, y por qué? En la clase, compartan sus respuestas unos con otros, y vean lo que pueden aprender.
Lee 3 Juan 11. ¿Por qué Juan escribiría esto? ¿Qué punto importante está señalando aquí, especialmente dado el contexto, de advertir acerca de un líder de la iglesia que estaba actuando en contra de los principios de Cristo? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El versículo 11 es una afirmación de transición. Establece un puente entre lo que Juan ha dicho acerca de Diótrefes y lo que dirá acerca de Demetrio. El mal tiene un representante, y este es Diótrefes. El arrogante y ambicioso líder está claramente identificado como perteneciente al lado malo. Por otro lado, un buen ejemplo para que Gayo siguiera era el de Demetrio.
¿Qué sabemos acerca de Demetrio? 3 Juan 12. ______________________________________________________________
Hay otro Demetrio en Hechos 19:23 al 29. Él fue el platero responsable por el alboroto en Éfeso cuando Pablo predicó allí el evangelio. Nada, en el texto, indica que esta sea la misma persona. Demetrio era un cristiano de origen gentil. Demetrio apoyaba al apóstol Juan y pudo haber sido uno de sus asociados y uno de los misioneros itinerantes. Juan pudo haber querido que él estuviera presente cuando hacía planes para confrontar a Diótrefes.
Tal vez el principio más importante que podemos obtener de este versículo acerca de Demetrio tiene que ver con el poder de la influencia. Lee el versículo otra vez. ¿Quién podía dar testimonio de la fidelidad de Demetrio? Este testimonio venía de diferentes direcciones. El punto es que, si estamos viviendo una vida cristiana, si somos fieles, otros lo sabrán. Otros pueden ser testigos y dar testimonio de ello. Y, lo más importante es que otros pueden recibir esa influencia. Al fin, de una manera u otra, nuestra vida, nuestra existencia, envía un mensaje, y ese mensaje puede ser una influencia positiva o negativa. Esto no significa que seamos perfectos, esto no significa que no cometamos errores, esto no significa que no tengamos la posibilidad de mejorar. Significa, en cambio, que otros nos están observando, otros están escuchándonos, e influimos sobre otros. La pregunta es: ¿Qué clase de testimonio estamos dando?
Imagínate que alguien da un informe acerca de ti y de tu conducta cristiana. ¿Qué diría esa persona, y por qué? Medita en las implicaciones de tu respuesta.
“Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos” (Mar. 9:35).
¿Qué principio cristiano importante se encuentra en este versículo? Pero, más importante, ¿cómo podemos aprender a practicarlo nosotros mismos? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Después de haber señalado a Gayo y su ministerio, Juan está ahora listo para afrontar el problema de Diótrefes, el líder de la iglesia a la cual pertenecía Gayo. Este hombre, obviamente, era una fuente de muchos problemas, y Juan está decidido a tratar con él en el momento oportuno.
Lee 3 Juan 9 y 10. ¿Cuál era el problema con este hombre? De la poca información que tenemos, ¿de qué maneras estaba él yendo completamente en contra de lo que significa ser un cristiano? Ver también Isa. 14:13, 14; Mat. 12:37; 18:3-6; Fil. 2:3. ____________________________________________________________________________________________________________________________
Quienquiera que haya sido este Diótrefes, era un problema. Los miembros de la iglesia eran puestos a un lado o aun desfraternizados por mostrar cortesía cristiana básica a otros. Pero esto no era todo. Probablemente, Diótrefes estaba tratando de erigirse como el único líder de la congregación o, por lo menos, como el que tenía el control. Pudo haber confundido el ansia de poder con el celo por el evangelio. En forma arrogante, rechazaba la autoridad del apóstol Juan y de otros; Diótrefes aun fue más allá, y calumnió a Juan.
Esta se estaba transformando en una situación peligrosa, porque sonaba como si Diótrefes hubiese querido ser independiente de aquellos que supervisaban la iglesia en mayor escala. Tal actitud tenía el potencial de cambiar dramáticamente la naturaleza de la iglesia y el lugar que ocupaban los miembros en la iglesia.
¿Es posible que haya un poco de Diótrefes en todos nosotros? Considérate a ti mismo. ¿Ansías tener el poder? ¿Hablas en contra de aquellos que no te gustan? Más importante, ¿estás cometiendo el triste error de suponer automáticamente que lo que es mejor para ti, personalmente, es lo mejor para la iglesia como un todo?
Lee 3 Juan 5 al 8, y escribe una paráfrasis de lo que dice Juan. ¿Qué lección importante hay aquí para nosotros? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
En su segunda carta, Juan había tratado el tema de la hospitalidad y había advertido en contra de ser hospitalario con los misioneros itinerantes que enseñaban herejías. Los verdaderos creyentes no pueden apoyar a los anticristos. En 3 Juan, el apóstol vuelve al tema de la hospitalidad, y aquí enfatiza que algunos misioneros viajeros necesitaban ayuda. Estaban predicando el evangelio en forma gratuita, pero necesitaban un lugar para alojarse por las noches y algo de comida. A diferencia de los misioneros heréticos, a los que Juan ya se había referido, estos misioneros eran personas dedicadas a Dios en todo sentido.
Gayo los había apoyado y les había mostrado hospitalidad. Los misioneros estaban muy impresionados y habían mencionado favorablemente a Gayo en la iglesia.
Lo que vemos aquí se refiere no solo a la hospitalidad, no solo a dar a alguien un lugar para dormir de noche, sino también tiene que ver con el principio del apoyo a la obra del ministerio y de las misiones. Juan está agradecido de que Gayo haya tratado a esas personas como lo había hecho. Muestra su disposición y su voluntad de darse a sí mismo a la obra de difundir el evangelio. En este sentido, Gayo debe ser un ejemplo para todos nosotros. El Señor nos ha elegido, como creyentes, para esparcir esta verdad al mundo entero.
Lee Apocalipsis 14:6. ¿Quién es ese ángel, y cuán amplia es su misión? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Como cristianos en general, y adventistas en particular, debemos saber que tenemos un llamado a apoyar la obra de esparcir el evangelio en todas partes del mundo. Cualquiera que sea nuestro cargo, cualquiera que sea nuestra función, todos tenemos una parte que desarrollar.
¿Cuán involucrado estás en ayudar a esparcir las verdades que se nos han dado? ¿Qué más podrías hacer? ¿Cuánto de tu tiempo, de tu dinero y de tus placeres estarías dispuesto a renunciar por ayudar a otros a escuchar las buenas nuevas de Jesucristo y la promesa de su regreso?
Esta es una de las pocas cartas del Nuevo Testamento (junto con Filemón, 1 y 2 Timoteo, y Tito) que están dirigidas a una persona individual, no a una congregación.
Es interesante que Juan se refiera a sí mismo, aquí, como un anciano (3 Juan 1). Pero Juan era un apóstol, no un anciano de una iglesia local, así que ¿por qué lo hizo? Hay muchas razones posibles, algunas de las cuales no necesariamente excluyen a otras: 1) El título de anciano puede referirse a una posición, a la edad, o a ambas. En el caso de Juan, este último uso parece ser probable. 2) Al usar el título de anciano, Juan indica que la carta no es simplemente una carta a un amigo, sino una comunicación oficial. 3) El título apunta a manifestar respeto y autoridad, que eran debidos a quien lo poseía. 4) en 1 Pedro 5:1, Pedro se dirige a los ancianos, y él se llama a sí mismo un anciano también con ellos, aunque era un apóstol. Juan pudo haber aplicado esta forma de usar la palabra. 5) El uso de anciano, por Juan, podría señalar su humildad y su disposición a compartir su trabajo, que difiere ampliamente de la actitud de Diótrefes.
¿Qué aprendemos acerca de Gayo en 3 Juan 1 al 4? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Juan debió haber tenido una muy buena relación con Gayo. Lo llama amado y le dice que realmente lo ama. Tres veces se usan derivados de la palabra “amar”, en los versículos 1 y 2, para describir la relación de Juan con Gayo.
¿Cómo entendemos lo que significa, como cristianos, amarse unos a otros? ¿De qué modo mostramos ese amor? Ver 1 Corintios 13. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Juan se alegra de que Gayo anda en la verdad; menciona eso dos veces en los versículos 3 y 4, y dice que aun hermanos que se habían encontrado con Gayo alababan su maravillosa actitud y su estilo de vida cristianos. Juan, por su parte, anhela encontrarse pronto con Gayo y hablar con él personalmente. El saludo a Gayo muestra que había un círculo mayor de creyentes que lo conocían y que lo apoyaban.
Repasa 1 Corintios 13. ¿Cuán bien manifiestas los principios de los cuales habla Pablo allí? ¿En qué áreas estás bastante bien; en cuáles podrías y deberías mejorar?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 14:13, 14; Marcos 9:35; 1 Corintios 12:7-31; 1 Corintios 13; Filipenses 2:3; 3 Juan; Apocalipsis 14:6.
PARA MEMORIZAR: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios” (3 Juan 11).
LAS LUCHAS POR EL PODER TOMAN formas diferentes. Sea sobre el gobierno de imperios, sobre compañías, o aun sobre posiciones y autoridad religiosas, las luchas por el control pueden ser desagradables, y aun violentas. En un sentido real, la gran controversia en el cielo comenzó con una lucha por el poder: Satanás buscaba la posición y la autoridad que pertenecían solo a Jesús, el Creador, y no a una criatura. Desgraciadamente, aun en la iglesia puede manifestarse el mismo espíritu.
Tercera de Juan, la carta final de esta serie, trata acerca de una lucha por el poder en una de las primeras iglesias. Por un lado están el apóstol Juan, Gayo y Demetrio. Por el otro, Diótrefes, que está tratando de establecer su supremacía. ¿Una lucha por el poder en una iglesia local? Seguramente como cristianos, hoy, no afrontamos nada similar, ¿verdad?
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿A quién escribió Juan esta carta? ¿Qué sabemos acerca de Gayo y su carácter que podría ser de valor para nosotros? ¿Que tipo de lucha por el poder estaba ocurriendo en la iglesia?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee los siguientes pasajes: Gálatas 2:11-16; 1 Timoteo 4:1-7; 2 Timoteo 2:14-19; Apocalipsis 2:1-3, 12-16, 18-25.
“El apóstol enseña que, aunque debemos manifestar cortesía cristiana, estamos autorizados a llamar al pecado y a los pecadores por sus nombres correctos, pues esto es consecuente con la verdadera caridad. Aunque debemos amar a las almas por las cuales Cristo murió, y trabajar por su salvación, no debemos transigir con el pecado. No hemos de unirnos con la rebelión, y llamar a esto caridad. Dios exige que su pueblo, en esta época del mundo, se mantenga firme, como Juan en su tiempo, en defensa de lo recto, en oposición a los errores destructores del alma” (ECFP 85).
“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 57).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Analiza la idea de que la doctrina, o enseñanza, no es tan importante; que lo que importa es cuán bondadosos, amantes y dispuestos a aceptar a otros somos. ¿Qué debemos pensar de esta idea?
2. Repasa la idea de cómo la obediencia a los Diez Mandamientos es una expresión de amor. Trata de imaginar cómo sería expresar amor mientras violas los principios de los Diez Mandamientos. ¿Cuán bien funcionaría eso?
3. En la clase, pregunta: “¿Qué es la verdad?” Pide que los miembros no te den ejemplos de la verdad, sino que den una definición de ella, una expresión sencilla que cubra todo el concepto. ¿Qué puedes aprender de este ejercicio?
4. ¿Qué hacer con el asunto de “llamar al pecado por su nombre correcto”? ¿Cómo podemos tratar con miembros descarriados sin juzgar ni condenar? Al mismo tiempo, ¿no estamos evadiendo nuestro deber cristiano si no amonestamos a los hermanos o las hermanas de iglesia que están haciendo mal? ¿Cómo tratamos este tema difícil?
5. ¿Cuán bien actúa tu iglesia local en el área de la hospitalidad, en general? ¿Cómo puedes ayudar a la iglesia a mejorar en esta área, si es necesario?
Con los versículos 12 y 13 llegamos al fin de 2 Juan. Estos versículos constituyen la conclusión de la carta, y nos permiten ver el interés personal de Juan por sus oyentes y su deseo de encontrarse personalmente con estos creyentes.
Considera lo que Juan escribió en 2 Juan 12 y 13. ¿Qué ventajas hay en hablar cara a cara, a diferencia de una carta escrita? ¿Qué indicio puedes encontrar en esta expresión, “nuestro gozo sea cumplido” [“alegría sea completa”, NVI], acerca de por qué quería encontrarse con ellos? Ver también Hechos 2:42 al 47. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
El mensaje que Juan comunica es muy fuerte. Cuando es acerca de los anticristos, Juan no deja lugar a negociación o componendas. Nos hace recordar la actitud de Pablo cuando escribió a los gálatas (Gál. 1:6-9).
Juan pudo haber sido capaz de compartir su mensaje oralmente, pero también hay ventajas en una forma escrita de comunicación:
• Las cartas de los apóstoles eran consideradas como de especial importancia y autoridad, y se las tomaban con mucha seriedad. • La carta pudo haber llegado a la audiencia antes de haber podido hacer una visita personal. La urgencia de la situación demandaba una reacción rápida. • El mensaje fue conservado para otras iglesias y generaciones posteriores que se encontraran en situaciones similares. De hecho, Juan pidió que la carta fuera compartida con otra iglesia (vers. 13). • Una carta puede ser redactada muy cuidadosamente y, a menudo, puede ser más precisa que una presentación oral. • El Espíritu Santo lo estimuló a registrar su mensaje por escrito.
A pesar de todo esto, Juan todavía quería encontrarse con ellos cara a cara.
¿Por qué el contacto cara a cara a menudo es tan importante para desarrollar buenas relaciones? ¿Cuáles son las ventajas de esta clase de contacto personal? ¿Qué clase de ejemplo de contacto personal nos dejó Jesús? ¿Cómo puedes mejorar tu trato cara a cara con otros?
La Biblia da gran valor a la hospitalidad (Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9). Jesús se mezcló con publicanos, fariseos y otros que no siempre tuvieron su teología o su estilo de vida correctos. ¿De qué manera esa indicación se compara con lo que Juan está diciendo en 2 Juan 10 y 11? (Ver también Mat. 10:14, 15; 18:15-17.) ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Aunque la hospitalidad es una virtud cristiana, tiene sus límites. Si la hospitalidad conduce a apoyar falsas doctrinas en forma directa o indirecta, debe ser abandonada. En el primer siglo después de Cristo, los maestros viajaban, predicaban en diferentes lugares, y se alojaban con los feligreses que les proporcionaban alimento y alojamiento.
Si uno de estos maestros propagaba falsas doctrinas, la hospitalidad se hubiera entendido como un apoyo a su posición y realmente hubiera sido una ayuda en su obra. Además, los feligreses que estaban vacilando entre la enseñanza apostólica y las falsas ideas podrían haberse confundido o hasta podrían haber hecho decisiones equivocadas si hubieran visto a un miembro prominente de la iglesia permitiendo que un engañador se alojara con él.
Juan no está proponiendo que se odie a esas personas, o se evite todo contacto con ellas, pero debemos ser conscientes de que nuestra conducta podría ser comprendida como un apoyo a ideas opuestas a la verdad. Si este es el caso, debemos ser muy cuidadosos.
Se ha sugerido que, en los versículos 10 y 11, Juan está preocupado no tanto por la conducta de un creyente individual sino por la iglesia entera, y que la “casa” mencionada en el versículo 10 no era una vivienda privada sino el lugar en el que la iglesia se reunía para adorar. La iglesia no debía animar a un maestro que predicaba herejías.
En suma, dar la bienvenida a un falso maestro se percibiría como un apoyo a lo que esa persona presentaba. Hoy podemos haber perdido el sentido de cuán problemáticas pueden ser las herejías. Algunos consideran que aun hablar de “herejías” es emitir juicios o ser arrogantes, aunque la Escritura se ocupa con frecuencia de este tema. Juan nos recuerda que hay una diferencia básica entre la verdad y el error.
Piensa acerca de cómo tus actos impactan a otros. Piensa en cuán fácilmente tu ejemplo puede influir sobre otros para bien o para mal. ¿Qué clase de ejemplo de Cristo presentas tú? ¿De qué modos podrías hacer lo mejor?
Lee 2 Juan 7 al 9. ¿Acerca de qué cosa está advirtiendo Juan? ¿Cuáles pueden ser los resultados de caer en los engaños contra los cuales él está amonestando? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Con los versículos 7 al 9, volvemos a los engañadores y a la falsa comprensión que tenían de Jesús. Parece ser la misma situación que ya hemos encontrado en 1 Juan. Es muy triste que muchas personas hayan dejado la iglesia y aun hayan llegado a ser “engañadores” ellas mismas. Es cierto, están los que todavía andan en la verdad (vers. 4), pero un pastor se entristece por cada uno que ha dejado a Dios y a su iglesia.
Los conceptos que tienen los anticristos acerca de Jesús difieren de la enseñanza de los apóstoles. Los miembros de la iglesia deben vigilar a fin de no ser afectados por ellos y por sus conceptos falsos. Juan es muy claro aquí, al señalar que los creyentes pueden perder el camino, y que no hay tal cosa como “una vez salvo, siempre salvo”.
Lee 2 Juan 9. ¿Qué está enseñando Juan acerca de la importancia de tener una “doctrina” correcta? Ver también Mat. 16:12; Hech. 2:42; Rom. 6:17; Apoc. 2:14, 15. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Juan no está bajo la ilusión de que la doctrina no importa. Para él, las enseñanzas falsas pueden llevar a la pérdida de la vida eterna de una persona. Es decir, la doctrina importa.
En nuestro pasaje, es obviamente la enseñanza de los apóstoles acerca de Jesús lo que estaba en juego. Los que aceptan esta enseñanza bíblica, y fielmente permanecen en ella, tienen al Padre y al Hijo. Dios el Padre y Jesús están ubicados en el mismo nivel. El rechazo de la enseñanza acerca de Jesús conduce a una pérdida de la relación con el Padre.
¿Cuál ha sido tu experiencia con los maestros y las doctrinas falsos? ¿Pudiste ver, especialmente al principio, adónde podrían haberte conducido esas enseñanzas? ¿Qué aprendiste de esas experiencias que podría ser de ayuda para otros que luchan con algo similar?
El versículo 4 es un estímulo tanto para la iglesia como para Juan. Es estimulante y animador, para los feligreses, escuchar que su anciano se regocija grandemente porque ellos están “andando en la verdad”. Los motiva a seguir su vida cristiana “en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”. El mandamiento de andar en la verdad puede encontrarse en 1 Juan 3:23, donde él nos llama a creer en Jesús y a amarnos unos a otros.
¿De qué modo el amor y los mandamientos se relacionan mutuamente? Ver 2 Juan 5 y 6. ¿Por qué esto es especialmente importante para nosotros como Adventistas del Séptimo Día? Ver también Apocalipsis 14:12. ______________________________________________________________
Después del regocijo (vers. 4), viene un pedido que al mismo tiempo es una exhortación (vers. 5, 6). Juan otra vez habla acerca de un mandamiento (vers. 5). Es el mandamiento (singular) de amarse unos a otros. Así, avanza del concepto de “mandamiento” al concepto de “amor” y, de hecho, este mandamiento tiene el amor como su contenido.
En el versículo 6 continúa en la otra dirección, es decir, comienza con el amor y avanza hacia los mandamientos (plural). El amor se muestra guardando los mandamientos de Dios. En otras palabras, tenemos este mandamiento, y este mandamiento es amarse unos a otros, y revelamos este amor guardando los mandamientos.
¿De qué modo el guardar los Mandamientos (Éxo. 20:1-17) revela amor los unos por los otros? ______________________________________________________________
Cuán interesante es que algo como el guardar la Ley, las reglas, y las indicaciones de lo que hay que hacer y qué no hacer esté muy íntimamente ligado con el amor. Y, no obstante, tiene mucho sentido. El amor no es solo lo que sentimos; el amor es lo que hacemos, es cómo actuamos; es cómo nos relacionamos con otros. Aunque es más que solo obedecer los Diez Mandamientos, el verdadero amor no puede separarse de los principios que se encuentran en ellos.
Piensa acerca de alguien a quien amas. ¿Cómo tratas a esa persona? ¿Qué cosas dices y haces que revelan tu amor? ¿De qué maneras podrías mostrar aún mejor tu amor a esa persona? ¿De qué modo tu propio egoísmo a veces aflora aun en la manera en que muestras ese amor como sabes que deberías hacerlo?
Lee 2 Juan. ¿Qué semejanzas encuentras con 1 Juan en ella? ¿Cuál es el mensaje esencial? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Tan solo una lectura superficial de 2 Juan sugiere que la carta está dirigida a un grupo de creyentes (y no a una sola mujer). Esto tiene sentido, porque en otros lugares del Nuevo Testamento la iglesia está descrita gráficamente como una mujer (Efe. 5:22-32; Apoc. 12:1-6). Estos creyentes, entonces, son cristianos maduros, no niños literales.
Lee 2 Juan 1 al 4. ¿Qué palabra aparece vez tras vez, y cómo la usa Juan? Ver también 2 Tes. 2:10. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Nota, además, que Juan usa la palabra verdad combinada con amor, en los versículos 1 y 4. Para comprender la naturaleza del verdadero amor entre los cristianos, se necesita un calificativo, específicamente, verdad. El amor puede ser interpretado en una forma puramente emocional, y aun sensual y superficial. El amor cristiano es “verdadero” amor, amor expresado en el contexto de la verdad.
Hablar acerca de la verdad nos recuerda a Dios; a Jesús, quien es la verdad (Juan 14:6); y al Espíritu Santo. Como el Espíritu Santo está con los creyentes para siempre (Juan 14:16), así la verdad está con ellos para siempre (2 Juan 2). Ambos, la verdad y el amor, en última instancia, señalan a Dios, y van juntos en la fe y la experiencia cristianas.
Al mismo tiempo, la verdad y el amor parecen formar el tema principal de 2 Juan. Se analiza algo más del amor en los versículos 5 y 6. La verdad es necesaria para discernir los engaños y sus resultados (vers. 7, 8), y para permanecer en las enseñanzas de Cristo (vers. 9, 10).
A menudo consideramos el concepto de “amor” como algo bueno en sí mismo y por sí mismo, sin tomar en cuenta el contexto. Sin embargo, ¿cuándo el amor puede ser muy destructivo? ¿Has experimentado alguna vez la realidad de cómo el amor, fuera de la verdad, puede ser muy terrible? ¿De qué modo esa experiencia te ayuda a comprender mejor la importancia del amor en el contexto de la verdad, a diferencia de hacerlo fuera de él?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 20:1-17; Romanos 6:17; 2 Tesalonicenses 2:10; Hebreos 13:2; 2 Juan; Apocalipsis 2:14, 15; 14:12.
PARA MEMORIZAR: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 9).
LA SEGUNDA CARTA DE JUAN SE PARECE a la primera en muchos sentidos. Aunque es más breve, se usa el mismo vocabulario, aparecen los mismos temas y predomina la misma preocupación por los creyentes. También se encuentra un toque personal en ambas.
Sin embargo, en contraste con la primera epístola, la segunda tiene claramente la estructura de una carta, con una introducción formal y una conclusión. El cuerpo principal contiene alabanzas, una exhortación a amar y a caminar de acuerdo con los mandamientos, y una sección que trata acerca de los anticristos. La brevedad de 2 Juan, así como la de 3 Juan, pudieron haber sido causadas por el tamaño de la hoja de papiro. Si esto es cierto, el apóstol debió haber pesado cuidadosamente sus palabras mientras el Espíritu Santo actuaba sobre él al escribir.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Cuál es el mensaje básico de 2 Juan, y en qué se parece a su primera carta? ¿De qué modo relaciona el concepto de “amor” con el concepto de “verdad”? ¿Cuál es el vínculo entre el amor y el guardar los mandamientos? ¿Por qué Juan toma tan en serio el problema de las falsas enseñanzas? ¿Por qué Juan les dice a los miembros que no sean hospitalarios con los falsos maestros?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee, en Los hechos de los apóstoles, el capítulo “Un testigo fiel”, en las páginas 136 a 142.
Para nosotros hoy, 1 Juan es muy necesario, porque se están promoviendo toda suerte de ideas falsas. Juan llama a sus oyentes, y a nosotros, a no creer a cualquiera y no aceptar nuevas doctrinas sin analizarlas críticamente, sino a probar si son enseñanzas verdaderamente bíblicas o no. Se necesita discernimiento para distinguir la verdad del error.
De acuerdo con Juan, el cristianismo auténtico tiene estas características: 1) la creencia en Jesús como el Hijo de Dios, quien vino en la carne; 2) la observancia de los mandamientos de Dios; y 3) el amor hacia Dios y hacia los demás. Juan quiere poner un fundamento sólido y ayudar a sus oyentes a tener la seguridad de la salvación por medio de la fe en Jesucristo, como lo proclaman las Escrituras.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Aunque a los que creemos en absolutos morales nos cueste entenderlo, la idea del relativismo moral tiene cierto sentido lógico. Si no hay un Dios Creador y somos puramente los resultados de fuerzas al azar, entonces, ¿de dónde podría venir la moralidad sino de nosotros mismos? Y, si cambiamos nuestro concepto de lo que es moral, entonces ¿qué sucede? Desde un nivel puramente práctico, ¿qué tiene de equivocada esa manera de pensar?
2. Hace años, cuando le preguntaron al primer ministro Harold McMillan qué podía hacer el Gobierno británico para ayudar a los ciudadanos a ser más morales, este contestó: “Yo soy solamente el primer ministro. Vayan a hablar con el Arzobispo”. ¿De qué modo lo que estudiamos esta semana podría ayudar a nuestros miembros de iglesia a ser más morales? ¿Es el propósito del evangelio hacernos más morales?
3. Fiorello Enrico La Guardia era un juez durante los duros años de la depresión en los Estados Unidos. Un día, un padre fue llevado al tribunal, por haber robado pan. Cuando el juez La Guardia le preguntó por qué lo había hecho, el hombre, sollozando, dijo que era para dar de comer a sus hijos hambrientos. La Guardia le dijo al hombre: “Usted ha cometido un crimen, ¿sabe?” El hombre, compungido, apenas pudo alzar los ojos, asintió con la cabeza y dijo: “Sí, señor”. La Guardia dijo entonces, con severidad, que “la ley no tiene excepciones”. El hombre asintió. El juez puso entonces su mano en el bolsillo, sacó diez dólares y dijo: “Aquí está el pago de la multa que usted debe. Yo mismo la pagaré. Aunque usted es culpable, no tendrá que afrontar el castigo”. ¿De qué modo este incidente nos ayuda a comprender no solo el evangelio sino también lo que significa vivir como Jesús?
Desde el tiempo de los antiguos griegos hasta nuestros días, ha existido el concepto de que la verdad es relativa, que no hay absolutos, y que los seres humanos, lejos de tener alguna norma absoluta y trascendente para guiarlos a ellos y a sus actos, tienen que decidir más o menos por sí mismos lo que es verdad y lo que es el error, qué es bueno y qué es malo, qué es moral y qué es inmoral. Esto se conoce como relativismo; y, aunque viene en diferentes disfraces, el punto básico es el mismo: No hay norma absoluta de verdad, de bondad, de moralidad. Según este concepto, tenemos que arreglarnos con estas cosas nosotros mismos, haciendo lo mejor que podamos de acuerdo con nuestra propia cultura, comunidad y tradiciones.
Lee Juan 14:6. ¿Qué está enseñando Jesús aquí acerca de la naturaleza de la verdad absoluta? ______________________________________________________________
Jesús, evidentemente, no aceptó la idea de que la verdad sea relativa. En palabras tan claras y directas como es posible, Jesús nos muestra la realidad de la verdad absoluta, y ¡en él la vemos manifestada en la forma de una persona!
¿Qué enseña Juan acerca de la verdad? 1 Juan 2:4, 21; 3:19; 4:6; 5:20. ______________________________________________________________
Juan sabe que hay absolutos; más todavía, él muestra muy claramente que hay una distinción aguda entre la verdad y las mentiras, un contraste que tiende a borrarse en los conceptos relativistas. Hay verdad absoluta. Dios es verdadero. Jesús y el Espíritu Santo son verdad. Por otro lado, un mentiroso es una persona que hace afirmaciones sin sustento, que dice amar y no guarda los mandamientos, y que niega que Jesús sea el Cristo. En contraste, los cristianos sinceros conocen la verdad, aman la verdad y pertenecen a la verdad. De este modo, la verdad es tanto lo que captamos intelectualmente como lo que practicamos.
No hay dudas: de acuerdo con la Biblia, la verdad absoluta existe. Pero ¿es todo absoluto? ¿Hay cosas que no son tan firmes, sino más bien contingentes, personales, culturales y cambiantes? ¿Cómo podemos aprender a diferenciar entre lo que debe ser absoluto e inmutable y lo que puede cambiar y ser relativo, dependiendo de las circunstancias?
Aunque Juan, en su primera carta, trata acerca de una teología errónea, una y otra vez trata acerca de la ética. Juan ve claramente que la teología informa a la ética y que una teología errónea puede conducir a acciones equivocadas. Por eso, es importante que nuestra teología sea tan correcta como sea posible. Una comprensión equivocada, por ejemplo, de la Ley y la gracia ha provocado que incontables millones de personas pisoteen el sábado de Dios. Así que, debemos asegurarnos que nuestra comprensión teológica de Dios y de la Escritura sea madura, creciente y correcta.
También debemos asegurarnos que nuestra teología se traduzca correctamente a la práctica. Es triste ver a alguien, a un gran defensor de la teología ortodoxa, escaparse con la esposa de su prójimo. Es trágico que los estudiantes de Teología sean deshonestos en los exámenes. Es lamentable cuando los guardadores del sábado, que conocen la verdad acerca de la salvación, el Santuario celestial, y el estado de los muertos, se mienten los unos a los otros.
Repasa los siguientes textos y, en las líneas que siguen, resume lo que nos enseñan acerca de una conducta ética. 1 Juan 1:7; 2:1, 15, 16; 3:4, 7, 15, 17, 18; 4:7; 5:2, 3. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
Juan enfatiza la conducta ética con súplicas directas e indirectas. Invita a los cristianos a no mentir, a no pecar, a no odiar a los hermanos, a no amar al mundo con sus pasiones y orgullo jactancioso, y a no practicar la ilegalidad. En cambio, dice que debemos ser obedientes, hacer lo que es correcto y amarnos unos a otros en una forma tangible. Aunque Pablo es más detallado que Juan (ver, p. ej.: Efe. 4:25-5:21), Juan ha resumido todo esto cuando exalta la observancia de los mandamientos de Dios, y el caminar como Jesús caminó y vivió (1 Juan 2:6).
Juan aclara que ser nacido de Dios, conocer a Dios, amar a Dios, es algo que cambiará nuestras vidas. Para Juan, la verdad no es sencillamente algo que se cree; es algo que se vive. Tal vez ningún versículo lo dice más claramente que 1 Juan 3:7: “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo”.
¿De qué modo hemos de andar y vivir para imitar la manera en que Jesús vivió? ¿Qué significa esto de una manera práctica y diaria? ¿Estás afrontando ahora mismo, tal vez, algo que requiera mucha gracia y fortaleza para actuar como Cristo lo haría?
Toda la Biblia, del Génesis al Apocalipsis, trata acerca de Jesús. Pero no acerca de Jesús en un vacío. Es acerca de Jesús y la redención. Es acerca de lo que Dios ha hecho en favor de la raza caída. Es acerca del asombroso sacrificio propio de Dios mismo a fin de restaurarnos a lo que se nos dio originalmente, y aun más.
En suma, la Biblia trata acerca de la salvación, y ese también es un tema clave en 1 Juan.
De acuerdo con los siguientes textos, ¿de qué modo se nos da la salvación? 1 Juan 1:9 ____________________________________________________ 1 Juan 2:2 ____________________________________________________ 1 Juan 4:9, 10 _________________________________________________
El medio de nuestra salvación es la sangre de Cristo (1 Juan 1:7; 5:6, 8); es decir, su sacrificio expiatorio (1 Juan 2:2; 4:10). La Cruz no se menciona directamente en 1 Juan. Sin embargo, la sangre y el sacrificio expiatorio señalan la Cruz. No es el ejemplo de Jesús lo que nos salva, por importante que sea. Es su muerte. Y, no obstante, su ejemplo nos invita a caminar como él lo hizo (1 Juan 2:6).
Para Juan, la salvación de los creyentes es una realidad presente. Él la describe de diversas maneras:
• Ellos han llegado a conocerlo (1 Juan 2:2, 3). • Ellos están en él (1 Juan 2:5; 5:20). • Los pecados de ellos han sido perdonados (1 Juan 2:12). • Ellos han vencido al maligno (vers. 13). • Ellos han pasado de muerte a vida (1 Juan 3:14). • Ellos tienen vida eterna (1 Juan 5:12, 13).
Esta es una descripción maravillosa de lo que significa la salvación.
Considerando las grandes promesas y la esperanza que tenemos en Jesús, ¿qué más podrías hacer para alcanzar a más personas con las buenas noticias? ¿Qué sacrificios estás dispuesto a hacer a fin de dar a otros la oportunidad de conocer a Jesús y su salvación?
En el Nuevo Testamento, se presenta a la iglesia mediante muchas imágenes tales como la sal (Mat. 5:13), una columna (1 Tim. 3:15), un edificio o una casa (Efe. 2:21, 22), un templo (1 Cor. 3:16, 17), una madre (Apoc. 12:1, 2), una novia o una esposa (Apoc. 21:2) y el cuerpo de Cristo (Efe. 1:22, 23).
En 1 Juan, aunque la palabra iglesia misma no aparece, el concepto está presente. ¿Qué imágenes encuentras en el libro que te ayudan a comprender mejor acerca de qué debe ocuparse la iglesia? 1 Juan 2:9-11 __________________________________________________ 1 Juan 2:13, 14 ________________________________________________ 1 Juan 2:12, 18 ________________________________________________ 1 Juan 3:1 ____________________________________________________
En 1 Juan, la iglesia aparece principalmente como una familia. Está el Padre celestial (doce veces). Además, Juan mismo es una especie de figura paterna, al llamar a los miembros de la iglesia “hijitos” (1 Juan 2:18). Los miembros de la iglesia son hijos (trece veces), padres y jóvenes (dos veces cada uno), y hermanos (trece veces).
Estos términos implican cierta clase de intimidad, una relación estrecha y de amor por cada uno, y contienen el concepto de pertenecer juntos a una familia. Cada uno es necesario, y todos tienen lugar en la familia de Dios. Además, esta familia incluye a la Deidad. En consecuencia, esta comunidad tiene una dimensión horizontal y una dimensión vertical. Como miembros de la iglesia, somos literalmente partes de la familia de Dios.
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” (1 Juan 4:7). ¿De qué modo este texto refleja la clave de lo que significa ser parte de la iglesia de Dios? ______________________________________________________________ ______________________________________________________________
¿Cómo describirías tu relación con la familia de la iglesia? ¿Eres un hijo descarriado? ¿Un padre dominante? ¿Una madre amante? ¿Un bebé indefenso? ¿Qué cambios necesitas hacer a fin de ser una parte más productiva de esta familia especial?
En 1 Juan se nos da una vislumbre de la Deidad, del Padre (1 Juan 2:16), del Hijo (vers. 23) y del Espíritu Santo (1 Juan 5:6). Sin embargo, el énfasis principal está puesto en Jesús y el Padre. La carta nos cuenta que Dios es luz y que la oscuridad (el mal) no se encuentra en él. Nos dice que Dios es justo y que es amor. De hecho, nuestra capacidad de amar depende del Dios que es amor. La relación de Dios con los creyentes se expresa con el término hijitos, que en sí mismo revela el amor y el cuidado que él tiene por nosotros. Es decir, 1 Juan nos pinta un cuadro muy positivo y lleno de esperanza de cómo es Dios.
Pero, la carta también nos dice algo más. Nos dice lo que Dios está haciendo por nosotros. Aquí es donde debería encontrarse nuestra verdadera esperanza y estímulo.
De acuerdo con 1 Juan, ¿qué ha hecho Dios por nosotros y qué está haciendo por nosotros ahora? 1 Juan 1:9 ____________________________________________________ 1 Juan 2:1 , 2 __________________________________________________ 1 Juan 2:27 ___________________________________________________ 1 Juan 3:8 ____________________________________________________ 1 Juan 4:8-10 __________________________________________________ 1 Juan 5:11 ___________________________________________________ 1 Juan 5:14 ___________________________________________________
La carta se refiere a la venida de Cristo en carne humana, así como a su muerte por nosotros, que nos ofrece la oportunidad de tener vida eterna. Al mismo tiempo, su muerte derrotó las obras del diablo, nuestro enemigo. De acuerdo con 1 Juan, Dios perdona nuestros pecados, nos limpia, intercede por nosotros y nos da vida eterna. Él nos ofrece seguridad y nos hace sus hijos. El resultado final es que solo la cruz y la sangre de Jesús nos salvan, ninguna otra cosa.
¿Hay áreas de tu vida que no has entregado completamente al Señor? Es decir, ¿estás haciendo cosas que sabes, en lo profundo de tu interior, que son malas pero que todavía no has abandonado? Si es así, al fin solamente tú puedes hacer la elección de abandonarlas. Si el Espíritu te está tocando, ¿por qué no haces la elección ahora mismo? Cuanto más esperes, más difícil se volverá.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:13; Juan 14:6; Efesios 4:25-5:21; 1 Timoteo 3:15; 1 Juan.
PARA MEMORIZAR: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).
LA TRAGEDIA OCURRIDA EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001, los ataques terroristas en Nueva York y Washington, D.C., tuvo, sin embargo, algo positivo: para muchas personas resonó como el toque de muerte para el relativismo moral. La matanza a sangre fría de miles de personas, en plena luz del día, frente a nuestros televisores, demostró claramente el horror involucrado en tal asesinato en masa. Repentinamente fue muy obvio que un mal como este nunca podría justificarse sobre la base de la cultura. El 11 de septiembre la gente vio el rostro de un mal moral, un mal que trascendía toda cultura, todas las tradiciones, todas las épocas; y, repentinamente, a mucha gente le demostró la naturaleza objetiva de la moralidad, específicamente del mal, como nunca antes.
Por supuesto, para Juan, la relatividad moral nunca fue un problema. Él sabía que había una verdad absoluta, centrada en Cristo. Esta semana repasaremos algunos de los grandes temas de 1 Juan, incluyendo su comprensión de la naturaleza de la verdad, que siempre forma el fundamento de la moralidad.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Qué nos enseña Juan acerca de la obra de la Deidad? ¿Qué imágenes usa él para transmitir la idea de cómo debería ser la iglesia? ¿Cuál es la única base de nuestra salvación? ¿Qué enseña Juan acerca de la verdad?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee las páginas 112 a 114 del capítulo “Cómo aumentar la fe y la confianza”, en Palabras de vida del gran Maestro; y la página 115 del capítulo “De Jezreel a Horeb”, en Profetas y reyes.
“Cuando pedimos bendiciones terrenales, tal vez la respuesta a nuestra oración sea dilatada, o Dios nos dé algo diferente de lo que pedimos, pero no sucede así cuando pedimos liberación del pecado. Él quiere limpiarnos del pecado, hacernos hijos suyos y habilitarnos para vivir una vida santa. Cristo ‘se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro’ (Gál. 1:4). Y ‘ésta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado’ (1 Juan 5:14, 15). ‘Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad’ (1 Juan 1:9)” (DTG 231, 232).
“Si la vida de los enfermos puede glorificarlo, oramos que vivan, pero no que se haga como nosotros queremos, sino como él quiere. Nuestra fe puede ser muy firme e implícita si rendimos nuestro deseo al Dios omnisapiente y, sin ansiedad febril, con perfecta confianza, se lo consagramos todo a él. Tenemos la promesa. Sabemos que él nos oye si pedimos de acuerdo con su voluntad. Nuestras peticiones no deben cobrar forma de órdenes, sino de una intercesión para que él haga las cosas que deseamos que haga” (JT 1:213).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Como clase, analicen lo que escribieron al final de la sección del jueves. ¿Qué pueden aprender los unos de los otros?
2. Muchos han luchado con el tema de la “seguridad de la salvación”. ¿Cuál es, generalmente, la razón de este problema? ¿Cómo puedes ayudar a los que están luchando con ello?
3. Considerando todas las promesas maravillosas de victoria sobre el pecado que hay en la Biblia, ¿por qué tantos de nosotros todavía volvemos a caer una y otra vez en los mismos pecados?
4. ¿Cómo vemos la realidad de la gran controversia que se manifiesta en nuestro mundo actual? ¿De qué manera se presenta en tu propia comunidad, o aun en tu propio hogar? ¿Qué estás haciendo, en la controversia, en favor de la causa de Cristo? ¿Qué puedes hacer tú como individuo, o junto con tu iglesia, por la causa de Cristo, en la batalla de Cristo contra Satanás?
Otra vez Juan afirma que “sabemos”. Conocemos a aquel que es verdadero. El Hijo de Dios, Jesús, ha venido a este mundo y nos ha revelado a Dios el Padre. Este conocimiento no es meramente intelectual, sino un conocimiento que nos conduce a una conexión estrecha con Dios.
De acuerdo con 1 Juan 5:20, ¿quién es el verdadero?
A través de toda su primera carta, hemos visto que Juan pasa fácilmente del Padre a Jesús. En algunos casos, el pronombre personal él puede referirse a ambos, el Padre y el Hijo. Esto no es ninguna sorpresa, porque “el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23). En 1 Juan 5:20, se incluye la palabra verdadero tres veces. La primera referencia señala claramente a Dios el Padre: Jesús ha venido y nos ha dado percepciones que nos llevan a entender al Padre.
La segunda referencia puede ser a Jesús: “Estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo”. La última parte de esta cláusula parece explicar la primera: El Hijo de Dios es el que es verdadero. La palabra verdadero se encuentra en 1 Juan 2:8, y describe a Jesús (ver también Apoc. 3:7, 14), pero también es un atributo del Padre (Juan 7:28).
La última referencia que menciona la palabra verdadero aparece en la frase: “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”. Esta oración puede referirse a Dios el Padre, a Jesús, o a ambos. Los expositores están divididos en este tema. En cualquier caso, tiene sentido perfectamente si se relaciona con Jesús.
¿Qué enseña 1 Juan 5:21, y cómo podríamos aplicar este principio a nosotros mismos?
Hasta aquí, en toda la Epístola, Juan no ha mencionado la idolatría. En cambio, ha luchado con falsos conceptos acerca de Jesús y su influencia sobre los miembros de la iglesia. ¿Por qué, al final de su carta, como una amonestación última, presenta un tema que no se mencionó antes? Tal vez Juan considera que los falsos conceptos acerca de Cristo sean idolatría, y así la idolatría está asociada con las enseñanzas de los anticristos acerca de Dios y de Jesús. La comprensión de ellos acerca de la Deidad puede considerarse como la adoración de falsos dioses en lugar de adorar al Padre, quien en Jesús da vida eterna y confianza a todos los verdaderos creyentes.
Escribe un párrafo que exprese lo que “sabes” acerca de la naturaleza y el carácter de Dios, y llévalo a la clase el sábado. ¿Cuáles son algunas cosas que no sabes acerca de Dios? ¿Cuáles te gustaría saber?
En 1 Juan 5:18 y 19, Juan dos veces afirma que “sabemos”. Sin embargo, Juan no está preocupado solo por el conocimiento.
¿Qué desafío indirecto contienen los versículos 18 y 19? ______________________________________________________________
En el versículo 18, aparece la frase ha nacido de Dios y su equivalente, engendrado por Dios. La primera frase se refiere a todo creyente verdadero, mientras que la segunda frase se refiere a Jesús. En el griego, hay una diferencia en los tiempos verbales, que puede ser muy importante. Todo aquel que es nacido de Dios aparece en el tiempo perfecto y puede describir el efecto duradero de la regeneración. La segunda frase se encuentra en un tiempo que se refiere solo a un evento específico en el pasado. La segunda frase describe la encarnación de Jesús. La primera frase se refiere a la experiencia de los seres humanos que nacieron de nuevo (Juan 3:3, 5; 1 Juan 3:9). El uso del mismo término para Jesús puede señalar el hecho de que Jesús ha llegado a estar tan cerca de nosotros, hasta llegar a ser uno de nosotros.
¿Qué consuelo contienen estos versículos? 1 Juan 5:18, 19. ______________________________________________________________
Ambos versículos mencionan al maligno (también se lo menciona en 1 Juan 2:13, 14; 3:12). Describe a Satanás. Juan también lo llama el diablo (1 Juan 3:8, 10). Según Apocalipsis 12:9, él es la serpiente antigua, el diablo. Primera de Juan 5:18 y 19 proporciona un breve vistazo al gran conflicto entre Cristo y Satanás. Esta controversia está revelada en el libro del Apocalipsis, especialmente en el capítulo 12. Sin embargo, los diferentes bandos ya están señalados en 1 Juan.
En los versículos 18 y 19, Juan se refiere al mundo como el terreno del maligno. Del otro lado del conflicto, los discípulos de Jesús se encuentran junto a Dios el Padre y a Jesús. Jesús los cuida y no permite que Satanás los toque. Por lo tanto, ellos son capaces de decir no al pecado y resistir las tentaciones.
El versículo 19 afirma que somos de Dios. Podemos tener confianza porque tenemos una relación directa e íntima con Dios y estamos separados del mundo.
¿De qué modo experimentas la realidad del gran conflicto en tu propia vida? ¿Cómo puedes hacer que estas promesas de victoria y protección sean tuyas? Es decir, ¿qué estás haciendo que podría hacer imposible que aquellas promesas se cumplan para ti ahora? Al mismo tiempo, ¿qué esperanza puedes obtener del hecho de que Jesús ya ha ganado la guerra contra Satanás por nosotros, y nos ofrece su victoria?
Lee 1 Juan 5:14 y 15. ¿Qué promesa tenemos aquí? Pero más importante, ¿qué debería significar para nosotros? ______________________________________________________________
Podemos ir a Dios con todos nuestros gozos, cargas y pedidos. Podemos decirle que necesitamos dinero. Podemos decirle que tenemos problemas con nuestros hijos y necesitamos su intervención. Podemos decirle que estamos seriamente enfermos y necesitamos curación. ¿Sabemos que él nos enviará un cheque, enderezará a nuestros hijos o nos sanará de una cruel enfermedad? No necesariamente. Cuando Jesús oró en Getsemaní, él añadió a su oración: “Hágase tu voluntad” (Mat. 26:42); y Dios no lo libró de la cruz.
Sin embargo, si confesamos nuestros pecados y pedimos el perdón, Dios no nos pone en una lista de espera; más bien, podemos tener confianza en que, al terminar nuestra oración, el perdón ya ha llegado a ser una realidad. Si le pido que me haga su hijo porque acepto a Jesús como Salvador y Señor, Dios responderá esa oración de inmediato. Siempre que la voluntad de Dios esté revelada en las Escrituras –sea en un mandato o en una promesa– y reclamamos esa expresión de su voluntad, sabemos que la oración es respondida. En casos en los que no estamos seguros de cómo Dios nos guiará, deberíamos añadir “Hágase tu voluntad” a nuestras oraciones y, con confianza, creer que el Señor hará lo que es mejor.
No es fácil comprender 1 Juan 5:16 y 17. Los eruditos están divididos acerca de lo que significan estos textos (algunos dicen que es el pecado contra el Espíritu Santo). Sin embargo, sí sabemos que todo pecado es una injusticia y que no puede ser justificado ni tolerado. Pero ¿cuál es la distinción de los pecados que ha hecho Juan en estos versículos? Esto no es fácil de contestar. Sea lo que fuere lo que Juan está queriendo enseñar, podemos estar seguros de que él no está minimizando la seriedad del pecado.
A todos nos ha pasado que hemos hecho oraciones que no fueron respondidas de ninguna manera. Un ser amado fallece a pesar de las oraciones. Un trabajo se pierde a pesar de las oraciones. Y así podríamos seguir. En algunos casos, más tarde podemos ver cómo las cosas resultaron mejores cuando la oración no fue contestada como hubiéramos querido. En otros, todo lo que vemos es frustración, dolor de corazón y tristeza. ¿De qué modo debemos tratar con estas últimas situaciones? ¿Cómo debemos seguir viviendo por fe y confiar en Dios cuando las oraciones aparentemente no contestadas nos dejan llenos de dolor, chasco y, sí, aun dudas?
Lee 1 Juan 5:13. ¿De qué podemos estar seguros, de acuerdo con este texto? ______________________________________________________________
El versículo 13 proporciona una razón importante para que Juan escribiera esta carta. Él quería que sus oyentes tuvieran la seguridad de la salvación. Sus oyentes y sus lectores debían saber que ya tienen vida eterna. La vida eterna es una realidad actual. Juan hace una afirmación similar al final de su Evangelio (Juan 20:30, 31).
Primera de Juan 5:13 sobrepasa a los demás textos del Nuevo Testamento que tratan acerca de la vida eterna. Ellos mencionan una condición y contienen una promesa (p. ej., Juan 3:36), pero 1 Juan 5:13 afirma que los hijos de Dios deben saber que tienen vida eterna. No es una opción, algo que pueda ser añadido a la vida cristiana, o que pueda ser dejado fuera de ella. Dios quiere que tengamos la seguridad de la salvación. Moisés (Éxo. 32:32), Pedro (1 Ped. 5:1), Pablo (2 Tim. 4:7, 8), los cristianos de Éfeso (Efe. 2:8) y los creyentes de Colosas (Col. 1:12-14) tenían esta certeza.
¿De qué manera podemos, sin embargo, estar protegidos para no tomar esta seguridad y transformarla en presunción? Ver Mat. 10:22; 1 Cor. 9:27; Apoc. 3:11. ______________________________________________________________
Algunas personas han tomado esta “confianza” en la salvación y la transformaron en una “garantía incondicional”, la idea de que “una vez salvo, siempre salvo”. Si esto fuera cierto, ¿qué nos detendría de olvidarnos completamente de Dios y vivir una vida inmoral y sin ética, la que de acuerdo con la Biblia nos impediría entrar en el cielo (Gál. 5:21; Apoc. 21:8)? Después de todo, ya es difícil mantenernos puros, aun sabiendo que podemos apartarnos de Dios. ¡Imagínate cómo sería si pensáramos que no importa nada la manera en que vivimos!
La Biblia enseña que hay seguridad de salvación, pero esta certeza se puede perder por nuestras propias elecciones. Necesitamos aferrarnos a la corona de la vida manteniéndonos rendidos cada día al Señor en obediencia, en arrepentimiento y fe. Siempre debemos velar y orar, porque Satanás está buscando a quién devorar (1 Ped. 5:8). Y si sus víctimas no somos nosotros, ¿a quién buscaría?
Mírate bien de cerca (sabemos que es doloroso). ¿Estás luchando con la seguridad de tu salvación? Si es así, ¿no será por causa de las cosas que estás haciendo? Si es así, entonces primero debes reclamar el perdón que ya ganó Cristo para ti, y luego reclamar el poder para vencer que él te promete. ¿Qué te retiene sino tus propias elecciones?
En 1 Juan 5:14 está la palabra confianza, que también significa seguridad, valentía o, en otros contextos, denuedo (Hech. 4:29, 31) y claridad (Juan 16:25, 29).
De acuerdo con Hebreos 4:16 y 10:19, los cristianos pueden acercarse al Trono de Dios con confianza. ¿Por qué? Primero, porque Jesús derramó su sangre por ellos en la cruz. Y segundo, porque Jesús ha ascendido al cielo para servir allí como Sumo Sacerdote en favor de ellos. Juan usa el mismo término en 1 Juan 4:17 al hablar de “confianza” en el día del Juicio. Los cristianos no tienen temor del Juicio. Ellos dependen de lo que Jesús ha hecho por ellos. Su confianza no está en ellos mismos, o en lo que ellos hicieron o pudieran hacer alguna vez. Esta confianza descansa, en cambio, totalmente en Jesús.
Otra manera en que Juan expresa esta idea de confianza es por el uso repetido de la frase “sabemos”, al final de 1 Juan. Mientras esta frase se encuentra a lo largo de la carta solo dos veces (1 Juan 3:2, 14), aparece cinco veces en la conclusión de la epístola, y adicionalmente enfatiza el tema de la “confianza”.
De acuerdo con los siguientes textos, ¿en qué podemos tener confianza? 1 Juan 5:13 ___________________________________________________ 1 Juan 5:15 ___________________________________________________ 1 Juan 5:18 ___________________________________________________ 1 Juan 5:19 ___________________________________________________ 1 Juan 5:20 ___________________________________________________
En 1 Juan 5:13, el apóstol dice para que sepáis y habla acerca de la certeza de la salvación. Desde 1 Juan 5:15 en adelante, él usa sabemos. En 1 Juan 5:15, él enfatiza que nuestras oraciones son escuchadas. Podemos tener confianza. En 1 Juan 5:18, sabemos es seguida por la promesa de la protección divina. En 1 Juan 5:19, el mismo verbo sabemos introduce el maravilloso concepto de pertenecer a Dios, y en 1 Juan 5:20 enfatiza que sabemos que Jesús ha venido y, por lo tanto, por medio de Jesús, conocemos a Dios y estamos en él. Por ello, los cristianos tienen confianza con respecto a su relación con Dios, su vida de oración, su situación presente y su destino eterno.
¿Cuántas veces te has chasqueado contigo mismo en el último mes, la última semana o el último día? Podríamos decir: “Guarda un registro de esos chascos”, pero eso podría ser demasiado desanimador. ¿De qué manera la realidad de tus propias debilidades te hace sentir la necesidad de asegurarte que tu confianza se apoye en Jesús y no en ti mismo?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 3:36; Hechos 4:29; 1 Corintios 9:27; Hebreos 4:16; 1 Juan 5:13-21; Apocalipsis 12:9.
PARA MEMORIZAR: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).
BENJAMÍN FRANKLIN DIJO EN CIERTA OCASIÓN que hay solo dos cosas seguras en esta vida: la muerte y los impuestos. Hay una tercera cosa que es segura también: ¡La vida está llena de inseguridad!
No sabemos cuán seguro es nuestro empleo. Nada garantiza que estemos protegidos de enfermedades, de terrorismo, de guerras y de desastres naturales. No tenemos garantía de que cuando nos vamos a la cama nos despertaremos al día siguiente.
Afrontando esto, hacemos lo mejor que podemos para protegernos de estas dificultades; no obstante, al fin, nuestros mejores esfuerzos no nos pueden garantizar nada.
Pero ¿qué diremos acerca de Dios? ¿Y de las promesas de Dios para nosotros? ¿No son ellas seguras? ¿Cómo podemos vivir sin confianza y seguridad en lo que respecta a Dios? Nuestra relación con Dios y el vivir con él para siempre son más importantes que cualquier otra cosa. ¿Qué tiene Juan para decirnos acerca de esto, que es lo más importante en nuestras vidas?
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿En qué podemos tener confianza? ¿Qué hacer para no transformar nuestra confianza en presunción? ¿Qué confianza podemos tener de que nuestras oraciones puedan ser respondidas? ¿Qué protección contra Satanás se nos ofrece? ¿Cómo podemos llegar al conocimiento de Dios?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee Mateo 16:13 al 17 y Juan 12:37 al 46.
“‘En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres’ (Juan 1:4). No se especifica aquí la vida física, sino la inmortalidad, la vida que es exclusivamente la propiedad de Dios. El Verbo, que estaba con Dios y que era Dios, tenía esta vida. La vida física es algo que recibe cada individuo. No es eterna ni inmortal, pues la toma de nuevo Dios, el Dador de la vida. El hombre no tiene dominio sobre su vida. Pero la vida de Cristo no era prestada. Nadie podía quitársela. ‘Yo de mí mismo la pongo’ (Juan 10:18), dijo él. En él estaba la vida, original, no prestada, no derivada. Esa vida no es inherente en el hombre. Puede poseerla solamente mediante Cristo. No puede ganarla; le es dada como un don gratuito si cree en Cristo como su Salvador personal. ‘Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado’ (Juan 17:3). Esta es la fuente de vida abierta para el mundo” (MS 1:348, 349).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. En la clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final del martes. ¿De qué modo puedes obtener fuerzas y ánimo de las respuestas que da cada uno?
2. Juan habla acerca de los testigos que se nos han dado con respecto a Jesús. ¿Qué diremos de los testimonios que nosotros mismos presentamos al mundo? Si alguien hubiera visto cada aspecto de tu vida durante las últimas 24 horas, ¿qué clase de testimonio le habrías presentado? Si hubieses sabido que alguien te estaría mirando, ¿qué habrías hecho en forma diferente? Después de dar tu respuesta, pregúntate: ¿Por qué lo hubiera hecho en forma diferente? También, ¿no sabes que Alguien te mira, de todos modos?
3. Muy bien, tienes la promesa de la vida eterna. Pero ¿qué significa eso? ¿Cómo debiera impactar en la forma en que vives aquí y ahora? ¿Qué haces en forma diferente ahora, sabiendo que tienes esta promesa?
4. Repasa la cita de Elena de White que se presentó más arriba. ¿Qué se destaca en forma especial para ti, y te habla en forma especial? ¿Qué esperanza y ánimo puedes obtener de ella?
5. Con tanto en juego, la vida eterna o la destrucción eterna, ¿por qué todavía es tan fácil encontrarnos enredados en las cosas del mundo, cosas que sabemos que no pueden satisfacernos y que no pueden durar ni darnos vida eterna? ¿Cuál es el secreto de ser capaces de romper las ataduras del mundo sobre nosotros? ¿Cómo puedes ayudar a alguien que realmente quiere ser cristiano, que quiere estas promesas para sí mismo y, sin embargo, parece no poder romper con el mundo?
Dios ha provisto un don maravilloso a la humanidad. Este don es la vida eterna (1 Juan 5:11, 12). Sin embargo, está disponible solamente en Jesucristo. ¿Cómo podemos recibir este don? Aceptando el testimonio de Dios acerca de su Hijo; es decir, por creer en Jesús y por aceptarlo.
¿Qué enseña el apóstol Juan, en su Evangelio, acerca de la vida eterna? Juan 3:16 ___________________________________________________ Juan 3:36 ___________________________________________________ Juan 5:24 ___________________________________________________ Juan 6:54 ___________________________________________________
El análisis que hace Juan sobre la fe en Jesús, y quién es Jesús y por qué podemos aceptar el testimonio de Dios no es un ejercicio académico. Tiene una clara meta práctica; es decir, encontrar la vida eterna en el Hijo de Dios. Los adversarios de Juan –que cuestionaban la verdadera divinidad de Cristo, o que ponían en duda la verdadera humanidad de Cristo o que querían separar lo divino de lo humano– tenían un concepto diferente de Jesús y no creían en él en el sentido bíblico. Por cuanto ellos no tenían al Jesús de las Escrituras, no tenían vida eterna. Aun si hubieran alegado tener vida eterna, aun si hubieran tenido un conocimiento superior y un buen sentimiento acerca de poseer la vida eterna, sus pretensiones no serían verdaderas.
La vida eterna solo es posible por medio de Jesucristo. ¿Cuáles son las implicaciones de esta afirmación? 1 Juan 5:11, 12. ______________________________________________________________
Juan afirma claramente que los que no tienen al Hijo de Dios no tienen la vida, mientras que los que tienen a Jesús tienen vida eterna. Estas son palabras muy fuertes, llenas de tremendas implicaciones increíbles para toda la raza humana. No es extraño que los problemas de la salvación sean tan importantes. Ellos son, literalmente, una cuestión no solo de vida y muerte, sino de vida eterna y de muerte eterna. Esto es lo más serio que puede haber.
¿Qué diremos de personas que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar el evangelio presentado de una manera clara? ¿Están todos ellos automáticamente perdidos? Al pensar en tu respuesta, no te olvides de tomar en cuenta el amor universal de Dios por toda la humanidad. ¿Cómo puedes aprender a confiar mejor en el Señor acerca de esta pregunta tan difícil?
En algunas versiones de la Biblia aparecen estas palabras formando parte de estos textos: “[...] en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”. “Y tres son los que dan testimonio en la tierra” (1 Juan 5:7, 8). El único problema es que estas palabras son una adición posterior, que no se encuentra en los manuscritos más antiguos que tenemos.
Entre los eruditos bíblicos hay acuerdo con respecto a que esta declaración no es genuina y que ha sido añadida, probablemente para apoyar la doctrina de la Trinidad. Por supuesto, los textos bíblicos nunca deberían ser alterados ni cambiados, por muchas razones (Apoc. 22:18); una de las más importantes es que la gente podría comenzar a tener dudas acerca de la confiabilidad de las Escrituras como un todo, y comenzar a desconfiar de la Palabra de Dios.
El hecho es que, aun sin estas palabras, la doctrina de la Trinidad está firmemente establecida en los escritos juaninos. Aunque los autores del Nuevo Testamento creen que Dios es uno, ellos presentan a Jesús y al Espíritu Santo como Dios. El concepto de la Trinidad es vital para conciliar la unicidad de Dios con la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Juan tiene afirmaciones muy sólidas acerca de la divinidad de Jesús. ¿Qué se enseña acerca de Jesucristo en los textos siguientes? Juan 1:1-3, 14 _________________________________________________ Juan 8:58, 59 _________________________________________________ Juan 10:30, 31 ________________________________________________ Juan 20:28 ___________________________________________________ 1 Juan 2:23 ___________________________________________________ 1 Juan 5:20 ___________________________________________________
Aunque no hay dudas acerca de la divinidad de Jesús tal como la establecen estos textos (y muchos otros), el pasaje que estamos estudiando esta semana no trata de establecer la doctrina de la Trinidad. Ese no era el punto en discusión. En cambio, este es un pasaje acerca de la fe en Jesús como el Hijo de Dios y el testimonio dado al mundo acerca de él.
Recordando la divinidad de Jesús, vuelve atrás, a las escenas finales de su vida, hasta la cruz. Al hacerlo, recuerda que esta Persona era también el Dios Creador. Medita en las implicaciones de estas verdades. ¿Por qué esta realidad debería cambiar nuestras vidas?
El primer y el segundo testigos de la cualidad divina de Jesús como el Hijo son el agua y la sangre. El tercer testimonio es el Espíritu Santo (1 Juan 5:6, 8). De acuerdo con el Evangelio de Juan, Jesús había anunciado que el Espíritu Santo testificaría acerca de él (Juan 15:26).
¿Por qué se necesitan estos testigos? Dos o tres testigos se requerían en el Antiguo Testamento para confirmar un asunto (Deut. 19:15). Juan, aparentemente, quiere que quede claro que el caso de Jesús tiene un fundamento sólido. Él quiere mostrar que tenemos buenas razones para creer.
¿Qué nos está indicando Juan en 1 Juan 5:9 y 10? ¿Qué quiere que creamos? ______________________________________________________________
Para Juan, la idea de testigos o de diversos testimonios acerca de Jesús es muy importante. En su Evangelio, él menciona varios otros: el testimonio de Juan el Bautista (Juan 1:6, 7), el testimonio de Jesús mismo (Juan 3:32), el testimonio de la mujer samaritana (Juan 4:39), el testimonio de las obras de Jesús (Juan 5:36), el testimonio de las Escrituras (vers. 39), el testimonio de Dios el Padre (Juan 8:18), el testimonio de la gente que observó la resurrección de Lázaro (Juan 12:17), el testimonio del Espíritu Santo (Juan 15:26) y el testimonio del apóstol Juan mismo (Juan 21:24). Esto es un respaldo impresionante. Juan quiere establecer que la creencia en Jesús descansa sobre testimonios poderosos.
El testimonio del Padre, en nuestro texto, ha sido comprendido en formas diferentes. Parece tener más sentido si lo conectamos con el triple testimonio mencionado en los versículos precedentes. Es decir, este testimonio triple es, básicamente, el testimonio de Dios.
Juan dice que, si estamos dispuestos a aceptar el testimonio de los seres humanos, ¿cuánto más deberíamos estar dispuestos a aceptar el testimonio de Dios mismo? De hecho, a menudo aceptamos lo que nos dice la gente, ya sea por escrito o por la televisión, aun si no tenemos una buena base para creer lo que escuchamos. ¿Cuánto más deberíamos aceptar el testimonio de Dios mismo y creer en Jesús como lo describe el Nuevo Testamento?
Dios es confiable y verdadero (1 Juan 5:20). Si no aceptamos el testimonio de Dios, afirmamos que Dios es mentiroso, una acusación realmente seria.
¿Cuáles son todas las razones que tienes para creer en Dios, en Jesús, en la esperanza que el mensaje adventista nos presenta? Repasa esas razones, anótalas, ora sobre ellas y tráelas a la clase para compartirlas con otros.
Después de haber señalado la importancia de tener fe en Jesús como el Mesías e Hijo de Dios, Juan sigue mostrando a sus oyentes quién fue este Hijo de Dios, y una de las cosas que dice acerca de Jesús es que él vino “mediante agua y sangre” (1 Juan 5:6).
¿Qué significa esto?
En 1 Juan, el agua se menciona solo en estos versículos para hoy. Sin embargo, aparece con bastante frecuencia en el Evangelio de Juan y también en el Apocalipsis. El agua que Juan menciona en 1 Juan 5:6 y 8 debe estar –de acuerdo con el pasaje– relacionada con Jesús en su primera venida, y debe ser uno de los tres elementos que testifican que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios.
La frase “agua y sangre” se usa, en Juan 19:34, en conexión con la muerte de Jesús, pero no parece ser el agua que Juan menciona en 1 Juan 5:6 al 8. Más bien, en el comienzo del Evangelio de Juan, el agua se asocia con el bautismo (Juan 1:26, 31, 33; 3:5, 23). Este parece ser el ambiente para 1 Juan. Jesús vino como el Señor encarnado y comenzó su ministerio público al ser bautizado con agua. Terminó su ministerio terrenal sobre la cruz, cuando derramó su sangre. Aparentemente, el agua apunta al bautismo de Jesús y la sangre a su muerte en la cruz (1 Juan 1:7).
El bautismo y la crucifixión, entonces, señalan quién era Jesús y qué debía lograr para nosotros. En ambos casos, las manifestaciones divinas y las reacciones humanas mostraron que, de hecho, él era el Hijo de Dios (Mat. 3:17; 27:50-54).
En estos versículos, Juan todavía está tratando con las falsas enseñanzas de los anticristos. Estos conceptos estaban impactando las mentes de los creyentes. Si Jesús no fue el Mesías ni el Hijo de Dios, el mensaje de los falsos maestros sería: La muerte expiatoria del Hijo de Dios no es necesaria para nuestra salvación. El Hijo de Dios no murió en la cruz en lugar de nosotros a fin de redimirnos. Tal concepto llevaría a una comprensión completamente diferente de la salvación y de la Deidad. La redención se obtendría por medio del conocimiento (gnosis), no por medio de la Cruz. Por eso, Juan quería que la gente supiera exactamente quién fue Jesús y qué había hecho por ella mediante su vida y su muerte. Él no quería que las personas fueran engañadas por estas falsas enseñanzas.
Agua y sangre. Piensa en estas dos imágenes, y cómo se aplican a Jesús. ¿De qué modos hemos de experimentar la realidad del agua y la sangre en nuestras propias vidas? En otras palabras, ¿qué significó para ti tu bautismo? ¿Qué te dice acerca de ti, y qué cambios se produjeron en tu vida? Lo mismo con la sangre: ¿Qué significa el concepto del derramamiento de la sangre, por lo menos, en términos de ser un cristiano? Ver Mat. 16:24, 25; Heb. 12:4.
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Juan 5:1).
Después de haber estudiado la enseñanza de Juan acerca del amor fraternal, nos volvemos ahora al tema de la fe en Jesús como el Cristo/Mesías, el Hijo de Dios. De hecho, los dos temas, creencia y amor, se superponen en los primeros versículos del capítulo 5.
Juan quiere que sus oyentes crean en Jesús como el Cristo. Los que lo hacen, dice, son nacidos de Dios. Aman a Dios, se aman unos a otros y guardan los mandamientos. Los que creen en Jesús como el Hijo de Dios también vencen al mundo (1 Juan 5:1-5).
A lo largo de la historia, algunas personas han entendido la batalla que tienen que pelear los cristianos para vencer al mundo como alguna clase de conflicto militar literal. No obstante, eso está equivocado. En ninguna parte de las Escrituras se llama a los cristianos a salir como cruzados y obligar a otros a convertirse. En ninguna parte del Nuevo Testamento se iguala a una nación con el Reino de Dios y, como tal, que deba ser defendida o expandida por medio de la violencia. La batalla que tienen que pelear los cristianos es una batalla espiritual. En los escritos del apóstol Juan, la forma de vencer no es por el uso de la violencia y la fuerza física. La forma de vencer es por la fe, y la fe se muestra por la clase de vida que la persona vive.
En los siguientes textos, Juan está hablando acerca de conquistar y vencer. ¿Qué podemos aprender acerca de estas promesas por medio de los siguientes textos? Juan 16:33 ____________________________________________________ 1 Juan 4:4 ____________________________________________________ Apoc. 2:7, 11; 3:5, 21 ___________________________________________ Apoc. 12:11 ___________________________________________________
El conquistador por excelencia es Cristo Jesús. Por cuanto él ha ganado la victoria, sus seguidores también son capaces de vencer. Hasta cierto punto, ellos ya tienen la victoria, la victoria de él en favor de ellos. Los vencedores reciben promesas maravillosas de Dios: que ya no tenemos que ser esclavos del pecado (Rom. 6:1-6), sino que en Jesús, y por la vida nueva que tenemos en él, servimos al Señor, y no a Satanás, nuestro amo anterior.
¿En qué áreas de tu vida has experimentado la promesa de victoria y de vencer? ¿En qué áreas no has vencido, y por qué? ¿Cómo puedes tener la victoria que se te promete? ¿Qué te está reteniendo para no lograrla?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee Romanos 8:12 al 17; Filipenses 2:14 al 16.
“Nadie se engañe a sí mismo creyendo que puede volverse santo mientras viole premeditadamente uno de los preceptos divinos. Un pecado cometido deliberadamente acalla la voz atestiguadora del Espíritu y separa al alma de Dios. ‘El pecado es transgresión de la ley’. Y ‘todo aquel que peca [transgrede la ley], no le ha visto, ni le ha conocido’ (1 Juan 3:6). Aunque San Juan habla mucho del amor en sus epístolas, no vacila en poner de manifiesto el verdadero carácter de esa clase de personas que pretenden ser santificadas y seguir transgrediendo la Ley de Dios. [...] Y la aserción de estar sin pecado constituye de por sí una prueba de que el que tal asevera dista mucho de ser santo” (CS 526).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Qué significa, en términos prácticos, ser “semejantes a Dios”? ¿De qué maneras podemos ser “semejantes a Dios” de un modo positivo, y de un modo negativo?
2. Algunas personas tienen temor de la idea de que son salvados solo por lo que Jesús hizo por nosotros. Dicen ellos: si nuestra salvación descansa en la justicia de Cristo y no en nuestra propia justicia, ¿qué ha de impedirnos continuar pecando? ¿Cómo responderías a esta preocupación?
3. Alguien, en cierta ocasión explicó su comprensión de la Cruz de esta manera: “Yo no uso la Cruz como una excusa por el pecado o algo para taparlo. Lo que la Cruz hace por mí es impedirme que renuncie a Dios cuando peco”. Analiza el razonamiento que hay detrás de este pensamiento.
4. Es virtualmente imposible no ser impactado por lo que sucede en la sociedad y la cultura en la que vives. En tu sociedad específica, ¿qué pecados se consideran realmente malos, que tal vez en otra cultura pueden no ser considerados tan malos, o no malos de ninguna manera? ¿Cuánto debemos permitir que la sociedad influya sobre nuestra comprensión de lo que es el pecado? ¿Qué pecados, que tu sociedad no considera malos, en la Biblia se condenan explícitamente?
5. Todos sabemos las promesas que se nos dan para obtener la victoria sobre el pecado. Al mismo tiempo, ¿bajo qué condiciones, si las hay, debería alguien que está luchando con un pecado, tal vez alguna clase de adicción, buscar ayuda y consejo profesional? ¿Qué le dices a la persona que piensa que los que buscan ayuda profesional están mostrando falta de fe en el poder de Dios?
¿Cómo se pueden conciliar 1 Juan 3:6, 8 y 9 con 1 Juan 1:6 al 2:1 y 2? ______________________________________________________________ En 1 Juan 3:6 y 9 se encuentran afirmaciones fuertes y que dejan perplejas a las personas, declarando que ninguno peca si vive en Jesús y si ha nacido de Dios. Esto suena muy absoluto. Los cristianos han luchado con estas declaraciones y han tratado de encontrar explicaciones. Después de todo, ¿qué verdadero cristiano no ha luchado con la realidad del pecado en su vida? Lo que –de cualquier modo– podemos suponer con seguridad es que el apóstol Juan no se contradice a sí mismo. En el capítulo 1 dice que la gente que pretende estar sin pecado se engaña a sí misma. En el capítulo 2 señala nuestra meta, que es no pecar, pero añade que, si lo hacemos, entonces tenemos un abogado ante el Padre, a Jesucristo. Los pasajes que estamos considerando deben ser comprendidos a la luz del análisis previo sobre el tema del pecado: los cristianos se mantienen lejos del pecado; pero, si pecan, confiesan sus malas acciones y aceptan el perdón divino. Los expositores han planteado diferentes intentos de resolver estos textos difíciles. Mencionaremos brevemente dos: 1. Juan describe el ideal en 1 Juan 3:6, 8 y 9, lo que también menciona en 1 Juan 2:1. La diferencia es que en 1 Juan 3 no agrega ningún calificativo. Una razón puede ser que Juan quiere que a sus oyentes y sus lectores les quede claro el problema del pecado. El pecado no puede ser tomado livianamente. Los seguidores de Cristo no pueden jugar con el pecado. 2. Los verbos pecar y hacer (pecado) se encuentran en tiempo presente, que a menudo señala una acción que continúa. El significado sería que los discípulos de Cristo no pueden pecar continuamente. Pueden caer en pecado aquí o allá, pero se han separado del pecado y no practican una vida de pecado. No están dominados por el pecado. La versión Reina-Valera Revisada de 1960 (al igual que otras versiones) sigue este concepto al traducir practicar el pecado, en los versículos 8 y 9. No importa qué interpretación se acepte, el capítulo 3 debe entenderse a la luz de los capítulos 1 y 2. Aunque el pecado es real, los cristianos no tienen otra alternativa que eliminar el pecado de sus vidas, no importa el costo. Bueno, tú eres un pecador. Nadie discutirá esto. La pregunta es: ¿cuánta sangre, sudor y lágrimas gastas en la batalla contra el pecado en tu vida? ¿De qué maneras tu respuesta ayuda a explicar tu estilo de vida?
¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de Jesús y de lo que ocurrió en su primera venida? 1 Juan 1:2: 3:5, 8. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ Jesús, en su primera venida, apareció en carne humana. Vino para resolver el problema del pecado, y vino para destruir las obras del diablo. Si es así, entonces los creyentes no pueden tener nada que ver con el pecado o con el que originó el pecado, el diablo. Al hacer causa común con el pecado, estamos haciendo causa común con Satanás, y estamos rechazando a Jesús. De acuerdo con 1 Juan 3:5, Jesús quita los pecados. Esta afirmación parece ser una alusión a Juan 1:29. ¿De qué modo Jesús logró realizar esta tarea? Heb. 9:26, 28; 1 Juan 2:2; 4:10; Apoc. 1:5, 6. ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ En 1 Juan 3:5, no se nos dice directamente cómo Jesús quitó los pecados. Sin embargo, el contexto de 1 Juan y del Evangelio de Juan aclara muy bien que Jesús lo hizo al morir en la cruz. Mientras Hebreos dice claramente que Jesús quitó los pecados por su sacrificio propio, Apocalipsis nos enseña que Jesús nos liberó de nuestros pecados por su sangre. Mientras la primera parte de 1 Juan 3:5 puede señalar indirectamente a la Cruz, la segunda parte enfatiza la absoluta ausencia de pecado en Jesús, lo que era necesario para que su muerte en la cruz pudiera salvarnos. Los anticristos de 1 Juan pudieron no haber comprendido plenamente el verdadero valor de la Cruz y de la muerte sustitutiva en nuestro lugar. Cuán necio es esto, pues la muerte de Cristo en nuestro favor, en la cual él sufrió la penalidad por todos nuestros pecados, forma el fundamento del plan de salvación. La muerte de Cristo fue la única forma posible para que los seres humanos se salvaran y tuvieran la promesa de la vida eterna. Dejar de ver esto es no ver el centro de todo el evangelio. En tus propias luchas con el pecado, la culpa, el temor y la falta de certeza, ¿cómo responde la Cruz a todos estos desafíos que enfrentas? ¿Cómo puedes aprovechar mejor la esperanza y las promesas que tenemos mediante Jesús, no solo del perdón sino también del poder para vencer?
Las enseñanzas falsas que confrontó Juan en estas cartas pudieron haber enfatizado la bendición actual de la salvación, pero pudieron haber ignorado la importancia de vivir vidas puras. Los falsos maestros pudieron no haberse preocupado acerca del problema del pecado o sus consecuencias. Por lo tanto, Juan enfatiza que nuestro futuro depende de cómo vivimos ahora. Esto no tiene nada que ver con justificación por obras. Somos salvos solo por la gracia, pero nuestras vidas deben reflejar que somos salvados. Así que Juan, después de haber llamado a los cristianos a purificarse, sigue mostrando lo que esto significa.
¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de la naturaleza del pecado? Éxo. 9:27; Sal. 36:3; 51:4; Isa. 1:2; Jer. 3:13; Mat. 7:23; Rom. 6:17, 20; 1 Juan 1:8; 3:4; 5:17.
______________________________________________________________
En las Escrituras, el pecado es descrito como errar al blanco, falsedad, violación deliberada de la norma de verdad divina, rebelión, maldad, de-sobediencia, transgresión, infracción, ilegalidad e injusticia.
En 1 Juan 3:4, el pecado es definido como “ilegalidad” (quebrantar la ley). Más tarde, en 1 Juan 3:11 al 20, Juan relata la historia de Caín, que asesinó a su hermano, un claro ejemplo de “ilegalidad”. Entonces, en los versículos 22 y 24 del mismo capítulo, se refiere a los Mandamientos y a la necesidad de guardarlos.
Además de las implicaciones legales del término, ilegalidad nos recuerda al “hombre de pecado” en 2 Tesalonicenses 2:3, el anticristo por excelencia, y el clímax de su actividad justo antes de la segunda venida de Cristo. Esta ilegalidad es exhibida por los anticristos en 1 Juan, quienes flagrantemente se rebelan contra Dios y se alinean con Satanás. En 1 Juan 3:4, se anima indirectamente a los miembros de la iglesia a renunciar a tal actitud y a todo pecado. Es una de las grandes ironías del mundo cristiano actual que muchos de los mismos predicadores que vociferan contra el pecado continúen pretendiendo que la Ley de Dios ha sido abolida porque ahora estamos bajo la gracia. ¡Qué horrible distorsión de todo lo que es la gracia!
¿Cuál es tu pecado “favorito”? Es decir, ¿a qué pecado consientes continuamente? ¿Cuáles son las formas en que te justificas en tu mente? ¿Cuánto menos grave parece este pecado con cada año que pasa? ¿Cuándo despertarás y te darás cuenta de que, tarde o temprano, a menos que pidas el poder de Dios para vencerlo, ese pecado te destruirá?
Primera de Juan 3:1 es una introducción a los pensamientos desarrollados en el resto del pasaje para esta semana, que se refiere a los resultados de esta relación de padres a hijos, incluyendo las responsabilidades subsecuentes. Como una consecuencia de su relación con Dios, los creyentes viven una vida pura, no bajo el dominio del pecado (vers. 3-10). Sin embargo, primero se enfatiza que lo veremos y seremos como él.
Siendo que sabemos de nuestra condición actual como hijos de Dios, también sabemos que el futuro será todavía más extraordinario, aun cuando todavía no podamos comprenderlo completamente. El saber que veremos al Señor y seremos como él debería llenarnos de gozo y confianza, y no de miedo y aprensión.
¿Cuál es la diferencia entre los deseos de Satanás y los de Eva de ser semejantes a Dios (Gén. 3:5; Isa. 14:14; Eze. 28:2) y la promesa de 1 Juan 3:2 de que seremos como él?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Satanás quería ser como Dios en poder y pudo haber anhelado la adoración de todos los seres creados. Sin embargo, parece que él no estaba interesado en ser como Dios en carácter. Su deseo de ser como Dios en poder no profundizó su relación con Dios, sino que, por el contrario, la interrumpió y la arruinó.
Aunque los cristianos serán como Dios, no desean tomar el lugar de Dios. Quieren ser como él en amar a otros, en un servicio abnegado, en mostrar pureza de pensamiento y justicia de acción. Respetan la diferencia básica entre el Creador y las criaturas, y no quieren eliminarla. Para ellos, el aspecto en juego es el amor, no el poder. Como Jesús nos mostró, ser como Dios es darse a sí mismo totalmente y en forma abnegada para el bien de otros. Jesús vino para mostrarnos cómo es el Padre. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9).
Piensa en el increíble contraste entre el carácter de Jesús y el carácter de Satanás. Satanás, un ser creado, buscó tener una posición más alta que la que tenía, pero por motivos puramente personales y egoístas, mientras que Jesús –el Creador– eligió despojarse (Fil. 2:7) por el bien de otros. ¿Cuál es tu tendencia natural, ser más como Cristo o más como Satanás? Si es esta última, ¿cómo puedes cambiar?
Lee 1 Juan 3:1. ¿Qué maravillosa promesa se encuentra aquí? ¿Qué acarrea esta promesa? ¿Qué esperanza debería darnos? Ver también Juan 1:12; 1 Juan 2:29; 3:9.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
En 1 Juan 3:1 se señala un nacimiento espiritual; Juan 1:12 enfatiza la fe en Cristo, por la cual llegamos a ser hijos de Dios. En 1 Juan 3:1 se enfatiza que los creyentes ya son hijos de Dios. Dios ha tomado la iniciativa de hacer esto en nuestro favor. El nuevo nacimiento es obra de Dios, no nuestra. No podemos producir nuestro propio nacimiento ni nuestra adopción como hijos de Dios. Además, no necesitamos preocuparnos acerca de nuestro estatus como hijos de Dios mientras mantengamos nuestra relación con él. Esta relación se describe como la de un padre con su hijo; de este modo, es muy estrecha. El padre ideal nos cuida, nos ama y daría su vida por nosotros.
Detente y medita sobre las implicaciones de la promesa de que somos hijos de Dios. Según los últimos cálculos, hay más de cuatrocientos mil millones de galaxias visibles en el universo, cada una de las cuales contiene miles de millones de estrellas. ¿Quién sabe cuántos planetas hay entre esas estrellas y cuántos estarán habitados por vida inteligente? Dado el tamaño del universo en contraste con nuestro planeta, mucho más en contraste con cada uno de nosotros individualmente, ¿cómo no estaremos asombrados de que Dios, que creó todo, nos ame y nos haya hecho sus hijos? ¡Qué perspectiva maravillosa debe darnos esto acerca de lo que significa nuestra vida! Qué esperanza, qué certeza, qué confianza debemos tener para el futuro, independientemente de las circunstancias difíciles que podamos afrontar ahora. Dios, el Creador de todo lo que existe, nos ama, nos cuida y nos llama sus hijos. La Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce 1 Juan 3:1 en forma libre, pero capta su significado muy bien, cuando dice que el Padre derramó su gran amor sobre nosotros.
Medita en las implicaciones del concepto de que Dios no solo existe, sino también nos ama, se interesa por nosotros y aun murió por nosotros. ¿De qué modo esta realidad debería impactar la forma en que vivimos? ¿Por qué debería impactarla?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 3:5; Salmo 51:4; Isaías 1:2; Juan 1:12; Hebreos 9:26, 28; 1 Juan 3:1-10.
PARA MEMORIZAR:
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).
UN CONVERSO NUEVO FUE A VISITAR al predicador y le dijo: “No importa cuánto oro, no importa cuánto me esfuerzo, sencillamente parece que no puedo ser fiel a mi Señor. Pienso que estoy perdiendo mi salvación”. El predicador le respondió: “¿Ve usted este perro aquí? Es mi perro. Él está adiestrado para estar en la casa; nunca nos da problemas; es obediente; es una verdadera delicia para mí. Allá en la cocina tengo un hijo, un hijo bebé. Él me hace líos, tira su comida por todas partes, ensucia sus ropas, es un revoltijo. Pero ¿quién me heredará? No será mi perro; mi hijo es el heredero. Usted es el heredero de Jesucristo porque él murió por usted”. Somos hijos de Dios y herederos de su Reino, no por medio de nuestra perfección sino por su gracia.
Esta semana consideraremos lo que incluye esta promesa.
UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Qué significa ser un “hijo de Dios”? ¿De qué maneras debemos querer ser “semejantes a Dios”? ¿Cómo define Juan el “pecado”? ¿Qué hizo Jesús acerca del pecado en su primera venida? ¿Cómo hemos de entender las palabras de Juan cuando dice que el que es nacido de Dios “no practica el pecado” (1 Juan 3:9)?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Para un estudio adventista completo acerca de la naturaleza de la iglesia, ver Raoul Dederen, ed., Handbook of Seventh-day Adventist Theology, pp. 538-581. Ver también el capítulo 45 de El Deseado de todas las gentes, pp. 378-387.
“Jesús contestó a Pedro: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos’ [Mat. 16:17].
“La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser la vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad. Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. ‘Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?’ (Job 11:8). Solo el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios” (DTG 380).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Ser miembro de la iglesia ¿es una condición necesaria para ser salvos? ¿O nos unimos a la iglesia por otras razones? Si es así, ¿cuáles son? ¿Qué grandes ventajas tenemos al ser parte de un cuerpo? Al mismo tiempo, ¿acerca de qué cosas debemos ser cuidadosos y vigilar?
2. Algunas personas dicen: “He dejado de ir a la iglesia. Cuando asistía, salía vacío. Cuando voy afuera, a la naturaleza, tengo una experiencia religiosa más profunda que cuando escucho un sermón que no es interesante”. ¿Qué le responderías a una de esas personas?
3. Medita más en las preguntas planteadas en la sección del miércoles con respecto a la diversidad étnica en nuestra iglesia. ¿Por qué deberían los cristianos ser los que más aceptan o aman a los otros, sin tomar en cuenta las diferencias étnicas? ¿Qué podríamos hacer que nos ayude a vivir mejor a la altura de lo que sabemos que el Señor quiere que hagamos con respecto al tema importante de la armonía racial y étnica?
Resumen:
La iglesia es una iniciativa divina. Es la iglesia de Dios, en vez de ser la iglesia nuestra. Somos miembros del cuerpo de Cristo –cada uno con su función específica–, pero siempre debemos recordar que él es la Cabeza. No se llama a la uniformidad, sino que debemos hacer todo lo que podamos para mantener la verdadera unidad en Cristo.
A menudo hablamos de nuestra iglesia. Tenemos muchas razones para estar orgullosos de nuestra iglesia. Por otro lado, nos damos cuenta de que nuestra iglesia no es perfecta. Hemos invertido en ella mucho de nosotros, de nuestros talentos, tiempo, energía y dinero, y tenemos buenas razones para tener un claro sentido de propiedad. Sin embargo, en último análisis la iglesia no es nuestra. Es de Dios. Y eso marca una diferencia decisiva.
¿Qué afirmó Cristo mismo en respuesta a la pregunta de a quién pertenece la iglesia? Mat. 16:18.
______________________________________________________________
Muchos han entendido mal la afirmación de Cristo acerca de la roca sobre la cual debía ser edificada la iglesia de Dios. Cuando se toma en consideración el contexto completo y todas las demás evidencias bíblicas, no hay base para sugerir que Pedro era la roca sobre la cual se fundaba la iglesia y que se transfería una autoridad especial de él a todos los futuros obispos de Roma. Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mat. 16:16), es la Roca sobre la cual Dios fundó su iglesia.
Considera el significado de algunos otros símbolos usados para subrayar la misma verdad, es decir, que la iglesia está edificada sobre Jesucristo y que la iglesia es de él en vez de ser nuestra. Efe. 2:20; 4:15, 16; Apoc. 1:12-16, 20.
______________________________________________________________
Como tantos otros pasajes del libro del Apocalipsis, la descripción de Jesucristo en Apocalipsis 1:12 al 20 está llena de imágenes del Antiguo Testamento. Se presenta a Cristo como caminando en medio de siete candeleros, vestido como un sumo sacerdote. Nuestra mente automáticamente vuelve al símbolo del candelero en el antiguo Tabernáculo, que proclamaba la presencia de Dios entre su pueblo. Antes de que el libro del Apocalipsis entre en detalles acerca de “las cosas que deben suceder pronto” (1:1), se asegura que veamos todo desde la perspectiva correcta. Es la revelación de Jesucristo, el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, nuestro Sumo Sacerdote celestial, que no es una deidad distante y estática, sino aquel que camina en medio de su iglesia.
Si, en última instancia, la iglesia pertenece a Dios, ¿cuál es nuestro papel en ella? ¿No somos, entonces, mayordomos de ella? ¿Qué clase de responsabilidades pone esto sobre nosotros? ¿Cuán bien estás viviendo tu responsabilidad? ¿Qué puedes hacer mejor?
Muchos cristianos se esfuerzan por tener más unidad entre las muchas confesiones religiosas. Hablan del “escándalo” de la división y la falta de unidad, y nos recuerdan que Cristo repetidamente pidió que entre sus seguidores hubiera unidad. La unidad es también un tema clave para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que está amenazada por la fragmentación y la polarización desde adentro. Pero, la unidad que buscan los adventistas no se puede reducir solo a una unidad organizativa o a una uniformidad en estilos de adoración y de otras tradiciones. Debe ir mucho más profundamente.
¿Cuáles son las cualidades clave de una unidad verdaderamente cristiana? Juan 14:6; Efe. 4:3, 13.
Estar unidos a Cristo significa estar unidos a la verdad. Cristo se definió como la Verdad. Esto no quiere decir que no puede haber verdadera unidad entre personas que difieren con respecto a ciertos detalles teológicos o en la interpretación de ciertos pasajes. Pero, la verdadera unidad requiere un compromiso común con las Escrituras como la Palabra de Dios y con sus enseñanzas fundamentales, y un deseo común de practicar lo que la Palabra enseña. Sin embargo, no requiere que todos los miembros piensen exactamente del mismo modo y adoren exactamente de la misma manera. No anula la maravillosa diversidad cultural que enriquece tanto nuestra comunidad eclesiástica mundial.
¿De qué modo la descripción de la Nueva Jerusalén ilustra la rica diversidad que caracteriza al pueblo de Dios? Apoc. 21; 22:1-6; específicamente, 21:12-14, 19, 26; 22:2.
La Nueva Jerusalén se refiere a algo concreto y real que Dios crea para su pueblo, aun si la descripción es altamente simbólica. Lo que nos llama la atención cuando la leemos es el énfasis en la diversidad. No sorprende, pues, que los redimidos vendrán de “todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5:9; comparar con Apoc. 7:9).
“En las ramas de una vid hay diversidad y, no obstante, en esta diversidad hay unidad. Cada rama está unida al tronco paterno. Cada rama obtiene su alimento de la misma fuente. Cuando somos ramas de la Vid verdadera, no habrá peleas entre nosotros, no habrá luchas por la supremacía, no habrá menosprecio los unos de los otros” –E. G. de White, General Conference Bulletin, 25 de abril de 1901.
Si ha de haber tanta diversidad en el cielo, ¿por qué hay contiendas étnicas en nuestras iglesias actuales? ¿Por qué tendemos a querer congregarnos con los que son de nuestra misma raza en oposición a los otros? ¿Qué clase de mensaje estamos dando al hacer esto?
Pertenecer al cuerpo de Cristo es un gran privilegio. Otra figura del lenguaje subraya esta gran verdad: todos somos parte de la familia de Dios. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1). Pero, los privilegios siempre van acompañados por responsabilidades.
¿Qué implica la figura de la iglesia como el cuerpo de Cristo y cada uno de nosotros como miembros de ese cuerpo, en lo que respecta a nuestras responsabilidades personales? Efe. 4:1-13.
____________________________________________________________________________________________________________________________
“Todos deben proceder como partes de un mecanismo bien ajustado, en el cual cada una depende de la otra, aun cuando su actividad es diferente. Y cada uno debe ocupar el lugar que se le asigne y hacer la obra que se le encomiende. Dios ruega a todos los miembros de su iglesia que reciban al Espíritu Santo, que se unan en comprensión fraternal y que vinculen sus intereses con amor” (MeM 284).
¿Cuáles son otras responsabilidades clave para todos los miembros de la iglesia? 1 Cor. 16:2; 1 Tes. 5:14, 17, 25; Heb. 10:25; 1 Ped. 3:15.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Muchas personas viven en sociedades de consumo y, como resultado, tienden a traer esta mentalidad de consumidores a su iglesia. La primera pregunta a menudo es: ¿Qué hay en ella para mí? En vez de ¿Cómo puedo contribuir con mis talentos y mis dones? Cuando John F. Kennedy prestó juramento como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en 1961, pronunció estas palabras memorables: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”. Estas palabras también se pueden aplicar a nuestra actitud hacia la iglesia. Aun cuando la iglesia puede y hace mucho por los que asisten a ella fielmente y se unen en sus muchas actividades, deberíamos primero de todo preguntarnos constantemente: ¿Cómo puedo servir mejor? ¿Cómo puedo animar a otros? ¿Cómo puedo ser un modelo para nuestros jóvenes? ¿Cómo puedo contribuir a hacer de mi iglesia local un hogar espiritual en el que muchos puedan encontrar la paz interior y el alimento que necesitan?
Hazte estas preguntas personalmente, y en forma honesta considera tus respuestas: ¿Cuál es mi motivo principal para asistir a la iglesia? ¿Qué puedo obtener de ella; qué puedo darle?
Laurence J. Peter, un escritor y educador estadounidense, en cierta ocasión declaró: “¡Ir a la iglesia no te hace un cristiano más que ir a un garaje te hace un automóvil!” Realmente, pertenecer a la iglesia de Cristo es más que tener el nombre anotado en los registros de la iglesia. Implica darse cuenta de lo que es la iglesia y de cuál es el lugar que uno tiene en ella.
En numerosos lugares, Pablo se refiere a los creyentes como santos (Efe. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2). Esta palabra ha adquirido hoy un significado que no tenía en los tiempos bíblicos. Los santos no son personas perfectas; ciertamente no son personas que han sido declaradas “santas” después de un largo y complejo proceso eclesiástico mucho después de su muerte. “Para Pablo [y otros autores bíblicos], el término santo no tenía las connotaciones de los vitrales que tiene para nosotros. Un santo no era algún antiguo cristiano perfecto, que estaba por encima de la vida real, sino cualquier persona llamada y puesta aparte por Dios que llegaba a ser parte de la comunidad de la fe” –John C. Brunt, Romans, p. 42.
¿Qué lugar importante se les da a quienes pertenecen a la iglesia, el “cuerpo de Cristo”? ¿De qué modo cada “santo” debe relacionarse con otro? 1 Cor. 12:12-27.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Un feligrés no debe ser reducido a una estadística. Cada miembro de la iglesia tiene un lugar especial y una contribución específica para hacer. Ninguno puede desaparecer sin causar por lo menos cierta disfunción en el cuerpo. Al mismo tiempo, ningún miembro puede pretender que su contribución es muy superior a la de ningún otro miembro. La metáfora del cuerpo con sus muchos miembros, en forma sublime, ilustra esta verdad. Algunas partes parecen más vitales que otras. El corazón, el cerebro, los pulmones y el estómago pueden parecer estar entre las partes más destacadas, pero el funcionamiento o el mal funcionamiento de alguna glándula menor a menudo es un asunto de vida o muerte.
¿De qué modo te ubicas en tu cuerpo local? ¿Estás contento con el papel que desempeñas? ¿Estás celoso del papel de alguna otra persona? ¿Eres un órgano muerto, sin vida? ¿O tal vez estás tratando de hacer más de lo que necesitas hacer? ¿De qué modo las palabras de Pablo te ayudan a comprender mejor cuál debería ser tu papel?
En Génesis 11 encontramos el registro de un experimento en la edificación de una comunidad que no recibió la aprobación de Dios. Cuando, después del Diluvio universal, los descendientes de los sobrevivientes originales decidieron unirse y construir una ciudad con una enorme torre en la parte sur de lo que ahora conocemos como Iraq, Dios estaba muy disgustado. Esto no era lo que Dios había querido. No obstante, en el capítulo siguiente –Génesis 12– la idea de construir una comunidad se encuentra otra vez en el foco, pero ahora en un sentido bien positivo. Dios le dijo a Abraham (que en ese tiempo todavía se llamaba Abram) que él quería formar un pueblo a quien él pudiera llamar suyo.
¿Cuál era la diferencia más importante entre la iniciativa de la comunidad que edificaba la Torre de Babel y el plan de Dios de hacer un pueblo de Abraham y su posteridad? Comparar Gén. 11:1-4 con Gén. 12:1-3.
______________________________________________________________
Desde la historia del llamado de Abraham en adelante, el Antiguo Testamento se centra en las experiencias del pueblo de Dios, sus fracasos y sus triunfos. El pueblo de Israel tenía la misión de hacer que el Dios del pacto fuera conocido por todas las demás naciones. Debían preparar el camino para la venida del Mesías. Sabemos que, como pueblo, Israel no cumplió su tarea. Cuando vino el Mesías, este fue rechazado y muerto como un criminal por ciertos líderes que deberían haberle dado la bienvenida a él como su Redentor. Al mismo tiempo, muchos israelitas permanecieron fieles al Señor y formaron el núcleo de lo que había de llegar a ser la iglesia cristiana.
Lee 1 Pedro 2:9 y 10. ¿Cuál es el mensaje que contiene para nosotros hoy?
______________________________________________________________
El pueblo de Dios en tiempos del Nuevo Testamento constaba de judíos y gentiles, de hombres y mujeres de toda nación, tribu y lengua. Como el Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, tenían ahora la responsabilidad de enseñar a otros acerca de la gracia divina. Como el Israel de antaño, también los nuevos creyentes pertenecen a una comunidad especial.
¿Qué similitudes encuentras entre el antiguo Israel y la iglesia actual? ¿Qué lecciones deberías aprender de aquellos? ¿Qué equivocaciones deberías evitar?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 11:1-4; 12:1-3; 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:1-13; Apocalipsis 22:1-6.
PARA MEMORIZAR:
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Cor. 12:27).
LOS SERES HUMANOS SON SOCIALES. Dios podría haber creado cien millones de seres humanos perfectos “separados” y que cada uno siguiera tras sus propias metas independientes. En cambio, él primero creó un varón y una mujer, y afirmó que no sería bueno que el hombre estuviera solo. La primera pareja debía complementarse mutuamente. Y debían multiplicarse y crear una comunidad de miembros de familia y, con el tiempo, unidades sociales mayores.
Una de las unidades sociales más importantes a la que la gente puede pertenecer es su iglesia. Desgraciadamente, muchas personas ya no reconocen los beneficios sociales de pertenecer a una iglesia. Por supuesto, la iglesia es más que un club para hombres y mujeres que casualmente comparten ciertos intereses. La iglesia es una comunidad de creyentes que comparten la experiencia máxima de la salvación y reconocen a Cristo como su Señor.
UN VISTAZO A LA SEMANA:
Creer y pertenecer están estrechamente vinculados. Dios quiere que seamos parte de una comunidad que él inició. Es un privilegio pertenecer a esa comunidad, pero eso también lleva consigo responsabilidades. Todos tenemos que hacer nuestra contribución singular para constituir el cuerpo de Cristo.
Hay una dimensión importante en las parábolas acerca de los talentos y de las minas que no debemos pasar por alto. En Mateo 25, “el señor” (vers. 19) se fue lejos y volvió después de mucho tiempo para ajustar cuentas con sus siervos. En Lucas 19, se nos dice que “un hombre noble” (vers. 12) se fue a un país lejano. En su lugar de destino lo hicieron rey, y luego volvió (vers. 15).
Jesús claramente se estaba refiriendo a sí mismo. Él quería que sus discípulos supieran que él se iba y que pasaría un buen tiempo antes de que regresara. Pero, cuando lo hiciera, pediría cuentas de lo que habían hecho con lo que les había dado.
¿Qué debería caracterizarnos mientras esperamos la segunda venida de Cristo? Mat. 24:42-46. ¿Qué significan estos versículos para nosotros en el sentido práctico de cómo vivir?
______________________________________________________________
Mientras esperamos, vivamos con un propósito. No es esperar en ociosidad sino como discípulos consagrados que son capaces mayordomos de todo lo que han recibido. “Debemos ser vigilantes y velar por la venida del Hijo del Hombre. También debemos ser diligentes. Se requiere de nosotros que obremos y esperemos; debemos unir las dos actitudes. Esto equilibrará el carácter cristiano, y lo hará simétrico y bien desarrollado. No debemos creer que nos toca descuidar todo lo demás y entregarnos a la meditación, el estudio o la oración, ni tampoco debemos rebosar apresuramiento y actividad, con descuido de la piedad personal. La espera, la vigilancia y el trabajo deben combinarse. ‘En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu sirviendo al Señor’ [Rom. 12:11]” (HAd 19).
Estamos esperando que el Dueño de todo regrese. Pronto vendrá y querrá saber lo que hemos hecho con nuestros dones, nuestro tiempo, nuestras fuerzas físicas y nuestros recursos materiales. El hecho de que viene para inspeccionar los resultados de nuestra mayordomía fiel no debería asustarnos de ningún modo. La acusación del siervo que enterró su talento y rehusó emplearlo en forma provechosa, porque el dueño era un “hombre duro” que quería cosechar donde no había sembrado, era totalmente falsa. Nota que los siervos que fueron mayordomos fieles no compartieron este concepto negativo. Todo el esfuerzo que habían puesto en administrar lo que les había dado valió la pena cuando escucharon que el dueño decía: “¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (Mat. 25:21, NVI).
Si Jesús regresara la semana próxima, ¿qué piensas que te diría con respecto a lo que hiciste la semana anterior con las cosas que él te confió?
La mayordomía cristiana decididamente no se refiere solo al dinero. Pero, con el mismo énfasis, también se refiere al dinero. El dinero es una parte esencial de nuestras vidas y forma una parte central en la mayordomía.
Lee los siguientes textos: Lev. 27:30; Deut. 8:18; Sal. 50:12; Mal. 3:8-10; Mat. 6:31; 23:23. ¿Qué lecciones obtienes de ellos? Compara tus respuestas con lo que sigue más abajo.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Hecho número uno: Todo comienza con Dios. Dios es el Dueño de todo. Y él nos da la fuerza para trabajar y ganarnos la vida. Los que dicen Todo es el resultado de mi trabajo duro se olvidan de una verdad fundamental, que es solo Dios quien los capacitó para ganar lo que obtuvieron.
Hecho número dos: Dios ocupa el primer lugar en todo lo que tenemos y hacemos, incluyendo nuestro uso del dinero. Antes de gastar cualquier parte de tu dinero, asegúrate que has puesto aparte tus diezmos y tus ofrendas. Luego emplea el resto responsablemente, siempre recordando que la mayordomía se extiende al uso de todo el dinero que se te ha confiado.
Hecho número tres: Dios espera que su pueblo le devuelva, por lo menos, el diez por ciento de sus ingresos. Esa era la regla en el Antiguo Testamento, y ese principio nunca ha sido eliminado. En los tiempos del Antiguo Testamento, los sacerdotes recibían los diezmos y los usaban para el sostén de los cultos del Santuario. De la misma manera, hoy nuestros diezmos son recibidos y usados para financiar la comisión evangélica mundial que Dios ha encomendado a su iglesia.
Hecho número cuatro: Cuanto más damos, tanto más somos bendecidos. Pruébalo, y verás por ti mismo la verdad de las palabras de que “más bienaventurado es dar que recibir” (Hech. 20:35).
Hay un antiguo dicho inglés que reza: “Que ponga su dinero donde está su boca”. La idea es que la gente puede hablar acerca de cuánto cree en algo, pero a menos que esté dispuesta a poner algo de dinero en ello, lo dicho no tiene significado. ¿De qué modo el acto de dar diezmos y ofrendas revela dónde está realmente tu corazón? ¿Qué revela tu forma de dar acerca de tu fe?
En el mundo secular, la mayor parte de la gente considera sus cuerpos como su propiedad personal. Tienen la última palabra sobre todo lo que sucede con su cuerpo. Esto no solo se aplica al inmenso número de mujeres que pretenden ser libres para decidir si tendrán un aborto o no, sino también a todos los que sienten que tienen derecho a perjudicar sus cuerpos por el uso de sustancias a menudo ilegales, o por comer grandes cantidades de comida chatarra o por tener relaciones sexuales siempre que quieran, con tantas parejas como deseen.
Lee 1 Corintios 6:19 y 20, y ora sobre el pasaje. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de cómo usamos nuestros cuerpos? ¿En qué formas prácticas podemos aplicar estas palabras?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
El contexto inmediato indica que el apóstol Pablo está refiriéndose, específicamente, al abuso de nuestro cuerpo mediante la inmoralidad sexual. Desgraciadamente, esto es tan relevante hoy en muchas partes del mundo como lo era en la antigua Corinto, una ciudad conocida por sus perversidades.
Pero, la idea básica es que no deberíamos “pecar contra nuestro cuerpo”, porque no somos sus dueños. Primero, hemos sido creados por Dios por medio de Jesucristo. Él es nuestro Hacedor, y por lo tanto somos responsables ante él por todo lo que hacemos. Segundo, él es nuestro Redentor, aquel que nos compró “por precio”. La mayordomía de nuestros cuerpos implica también cuidar bien de nuestra salud. Esto tiene que ver no solo con lo que comemos sino también con la cantidad de descanso que tomamos y con mantenernos en buena forma por medio de un ejercicio adecuado. Y no puede haber dudas en cuanto a que no debemos usar sustancias que son adictivas o nos dañan de algún modo.
No obstante, otra vez, se necesita equilibrio. “La salud misma no debe ser una preocupación. Debiera ser una parte del esquema cristiano de vivir, y de funcionamiento más bien automático. Una preocupación excesiva por la salud puede ser una forma de idolatría que nos estorba para lograr una relación satisfactoria con Dios. La salud nos capacita para servir a Dios, pero no es un fin en sí misma” –Leo R. Van Dolson y J. Robert Spangler, Healthy, Happy, Holy, p. 43.
Considera cuidadosamente todos tus hábitos de salud, además de la dieta. ¿Qué necesitas mejorar? ¿Qué cambios puedes y debes hacer? ¿Qué te frena de hacer lo que sabes que es lo correcto?
Hay una abundancia de libros y de cursos sobre el tema de la administración del tiempo. Han ayudado a millones de personas a usar mejor su tiempo. Muchos cristianos harían bien en leer algunos de estos libros o asistir a un buen seminario. Pero hay aspectos del uso cristiano del tiempo que uno aprenderá solamente leyendo la Biblia y, en particular, estudiando la vida de Jesús.
¿Qué aprendemos de los evangelios acerca de cómo usaba Jesús el tiempo? ¿Cuáles son algunos elementos que deben ser notados, fuera de su agenda completa de predicar y sanar? ¿Qué otros pasajes pueden añadir más información?
Mat. 4:23 _____________________________________________________
Mar. 1:29-31 __________________________________________________
Luc. 4:16 _____________________________________________________
Juan 2:1-11 ___________________________________________________
Juan 12:2 _____________________________________________________
En el mundo estresante actual, el ejemplo de Jesús es tan refrescante como digno de ser imitado. Jesús trabajaba mucho y estaba completamente comprometido con su misión. Pero, se aseguraba de no perder las bendiciones del sábado. Los evangelios dejan muy en claro que él tenía tiempo para su Padre, para sus amigos, para relajarse y para tener una buena comida. Este tipo de manejo del tiempo (o más bien: mayordomía del tiempo) será una bendición para todos los que lo practiquen.
La Biblia no alaba a los trabajadores compulsivos, ni felicita a los que siempre hacen lo menos posible. Como siempre, debe haber un equilibrio en hacer las cosas que hay que hacer, mientras al mismo tiempo no nos consumimos emocional o físicamente. Dios tiene el primer derecho sobre nuestro tiempo. Manifestamos esto al guardar el sábado y al usar nuestro tiempo diario de oración y adoración. Nuestros amados también tienen derecho a una parte justa de nuestro tiempo. Entonces, hay tiempo para trabajar, para el descanso y para una cantidad de otras cosas. La iglesia también reclama una parte sustancial de nuestro tiempo. Pero, siempre debe haber un equilibrio fin de que no caigamos en una trampa o en otra.
¿Hacia dónde te inclinas: hacia no hacer lo suficiente o hacia hacer demasiado? ¿Cómo podemos vivir una vida más equilibrada con respecto a la mayordomía de nuestro tiempo? ¿Por qué es importante que lo hagas?
Si hubiera un premio para la explicación más clara de un concepto profundo y que abarca todo, Jesús fácilmente sería el ganador con su parábola de los talentos.
Lee Mateo 25:14 al 30. ¿Qué mensaje básico acerca de la mayordomía encuentras en estas palabras de Jesús?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Realidad número uno: Todos tenemos talentos. Nota que, en la parábola, todos los siervos recibieron uno o más talentos. Ninguno quedó sin algún talento. Esta es la primera verdad que Jesús quería grabar en sus discípulos.
Realidad número dos: No todos tenemos el mismo número de talentos. Es un hecho de la vida que tendremos que aceptar. Algunas personas recibieron, de muchas maneras, más talentos que otras. Los que tienen varios talentos nunca debieran despreciar a los que tienen menos talentos. Lo que Jesús quería destacar es claro: la cantidad de nuestros talentos no es lo más importante; lo que importa es lo que hacemos con aquello que hemos recibido.
Realidad número tres: Algunos rehúsan usar sus talentos. Algunos nunca reconocen los talentos que tienen. Lamentablemente, ninguno les recordó sus dones. O se dieron cuenta de sus dones, pero, por diferentes razones, rehusaron invertir su energía en desarrollarlos.
Realidad número cuatro: No usar tus talentos es un asunto serio. El “siervo inútil” no tiene una segunda oportunidad. Es arrojado a “las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mat. 25:30); esa es la descripción simbólica de la nada total, es decir, de la muerte eterna. No usar lo que Dios nos ha confiado no solo nos perjudica en esta vida sino también pone en peligro nuestra vida eterna. Esto significa que el tema de ser mayordomos fieles no es algo que pertenece a la periferia de nuestra experiencia cristiana: es la característica vital del discipulado.
¿Cuáles son tus dones? Pero, más importante todavía, ¿qué estás haciendo con ellos? ¿Los estás usando para servirte solo a ti mismo y a tus deseos o los usas también en el servicio del Señor? ¿Por qué es tan importante esta pregunta?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Deuteronomio 8:18; Salmo 50:12; Mateo 24:46; 25:14-30; Lucas 4:16; 1 Corintios 6:19, 20.
PARA MEMORIZAR:
“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mat. 25:29).
LA MAYORDOMÍA NO SE LIMITA al cuidado de los recursos financieros y a asegurarse que Dios reciba su diez por ciento. Aunque eso es ciertamente parte de ella, hay mucho más involucrado.
“El término mayordomo es mal comprendido y aun es extraño para nuestra sociedad. No tenemos ningún término en nuestro vocabulario moderno que tenga la riqueza de este término. Cuidador no capta la responsabilidad puesta en el mayordomo. Administrador parece inadecuado para describir la relación entre el dueño y el mayordomo. Custodio es un término demasiado pasivo. Agente pone hoy demasiado énfasis en el servicio de sí mismo. Embajador es demasiado político, y le falta el aspecto del servicio. Vigilante es demasiado administrativo, y no tiene el sentido personal. Guardián está demasiado estrechamente vinculado solamente con las responsabilidades paternales” –R. Scott Rodin, Stewards in the Kingdom, p. 27.
UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Cómo uso mis talentos, mi tiempo, mis recursos materiales, todas las cosas que Dios me ha dado como mayordomo? ¿De qué modo realmente vivo mis responsabilidades hacia mi Hacedor y Redentor? De esto se trata la mayordomía.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Para comentarios sobre el llamado de los discípulos, lee en El Deseado de todas las gentes, el capítulo “Hemos hallado al Mesías”, pp. 106-117.
“No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego, rodeándolo tiernamente con sus brazos, dijo: ‘De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos’. La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el Cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza” (DTG 404).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Como clase, repasen la pregunta acerca de lo que cuesta ser un verdadero seguidor de Cristo. Pide a los que están dispuestos a hablar que cuenten lo que les costó seguir al Señor. Pregúntales también por qué creen que valió la pena.
2. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los nuevos creyentes que hay entre nosotros a llegar a ser mejores discípulos de Cristo? ¿Por qué ser un discípulo es mucho más que afirmar intelectualmente ciertas doctrinas, o aun más que creer que Jesús murió por tus pecados?
3. Somos llamados a ser discípulos de Jesús. Pero, en el ámbito humano, también tenemos modelos para imitar. ¿Es legítimo considerarnos también discípulos de un líder humano que respetamos y lo consideramos un modelo para nosotros? Si es así, ¿cómo podríamos hacer esto mientras al mismo tiempo no olvidamos a quién debemos nuestra lealtad suprema?
4. ¿Cómo podemos luchar contra el deseo humano pecaminoso de tener más exaltación propia, más adulación, más poder y prestigio? ¿Por qué estos deseos son tan contrarios a todo lo que significa ser un discípulo de Cristo?
Resumen:
Ser un discípulo de Cristo no es algo pequeño. Requiere mucha convicción y vigor, y una disposición a seguir al Señor, sin importar todo el sufrimiento que esto signifique. Ser un discípulo de Cristo significa vivir por fe, confiar en Dios aun en los momentos más duros. Significa estar dispuesto a morir al yo, y vivir para el bien de otros y para la gloria de Dios.
Ser un discípulo implica el reconocimiento de tener un maestro, una lealtad a alguien a quien estamos dispuestos a seguir y a servir. Nuestra relación con otros generalmente se expresa por la manera en que nos dirigimos a ellos.
¿Cuál fue uno de los títulos dados a Cristo por sus seguidores? Juan 20:28; 1 Cor. 16:22.
______________________________________________________________
El Nuevo Testamento usa una variedad de nombres para Jesús. Se lo llama el Hijo de Dios, pero también el Hijo del Hombre o el Mesías. Centenares de veces se hace referencia a Jesús como el Señor. Esta palabra, que inicialmente era bastante general en su aplicación, llegó a ser altamente significativa para los primeros cristianos. El emperador romano pretendía ser divino y quería que se dirigieran a él como el Señor. Confesar que Cristo era su Señor máximo en vez de que lo fuera el César romano no era sencillamente expresar una opinión. Literalmente podía ser un asunto de vida o muerte. Los que vivían en el Imperio Romano debían tener tan solo un kúrios [señor], y aplicar este título a cualquier persona que no fuera el emperador bien podía terminar en tortura y muerte.
Así que, se necesitaba fe y un discipulado consagrado para llamar “Señor” a Jesús. Pero hoy tampoco es cosa pequeña llamar a Jesús nuestro Señor y realmente decirlo con toda intención. Si él es nuestro Señor, él es el Soberano sobre nuestra vida entera, sobre todo lo que decimos y hacemos.
¿Cuál es el elemento clave que revela cuán genuinamente llamamos “Señor” a Jesús? Mat. 7:22, 23; Luc. 6:46.
______________________________________________________________
Una cosa es llamar a Jesús nuestro Señor y nuestro Dios, y profesar fe, amor y lealtad a él. Pero otra cosa es realmente vivirlo. Jesús fue claro: Nuestra fidelidad a él se manifestará por medio de nuestra obediencia a él y a sus mandatos. De hecho, la palabra para “maldad” en Mateo 7:23 significa “ilegalidad”. Sin dudas, un verdadero seguidor de Jesús, un verdadero discípulo, obedecerá sus mandamientos (Juan 14:15).
Trata de imaginarte cuán diferente sería nuestra iglesia si cada uno de los que profesan seguir a Cristo fuera verdaderamente un discípulo de Jesús. ¿Qué diferencias veríamos? Aunque no podemos cambiar a otros, ¿qué diferencia producirías si tu vida fuera de real conformidad con la voluntad de Jesús?
Jesús dijo a sus discípulos que, sin ninguna duda, seguirlo a él requeriría sacrificios. Fue totalmente franco con ellos con respecto a lo que debían esperar.
¿Qué prometió Jesús en cuanto a las recompensas a corto plazo que hay al seguirlo como discípulos? Lucas 9:57, 58; Juan 15:18-25. ¿Qué “promesa” específica le dio Jesús a Pedro? Juan 21:15-18. ¿Qué nos indica esto acerca del costo de seguir a Cristo?
______________________________________________________________
Los discípulos, excepto Judas, oportunamente llegaron a ser apóstoles. Desde los primeros capítulos del libro de los Hechos, es claro que estos hombres habían aprendido muchas lecciones. Habían estado con Jesús, y ahora, con el poder del Espíritu, eran capaces de tratar con la oposición y la persecución. Aunque no podemos estar completamente seguros de todos los detalles, hay buenas razones para creer las tradiciones del tiempo de la iglesia primitiva que dicen que todos los apóstoles, finalmente, sufrieron el martirio. Pareciera que todos sufrieron una muerte violenta, excepto Juan, pero su exilio en Patmos tampoco fue una vacación de lujo. Él también fue un “hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo” (Apoc. 1:9).
¿Qué aspecto del discipulado contrapesa todo el sufrimiento que pudiéramos tener al seguir a Cristo? Juan 10:10; Rom. 8:28-39.
______________________________________________________________
Los que siguen a Cristo afrontarán numerosos desafíos. Si se mantienen enfocados en su Maestro, serán capaces de sobrellevar todo lo que les suceda. Tendrán algo que es más precioso que las palabras. Dios les da paz, que es diferente de la clase de paz imperfecta y pasajera que el mundo ofrece (Juan 14:27). Es la paz que trasciende toda comprensión (Fil. 4:7). Esa paz es la característica de la vida abundante que Cristo da a sus discípulos (Juan 10:10). A pesar de todas las pruebas y las tentaciones, esta es la clase de vida que satisface en un nivel que está más allá del alcance de los que eligen vivir sin Cristo.
Aun más, los fieles seguidores de Cristo tienen la seguridad de la vida eterna, la seguridad de que cualquier cosa con la que luchen ahora no puede compararse con la promesa de la eternidad que los espera.
Lee Romanos 8:18. ¿Qué esperanza y consuelo puedes obtener para ti de esta promesa? ¿Por qué te dice que nunca, nunca, debes abandonar la lucha?
A la mayoría de nosotros nos gusta estar con gente importante. Encontrarnos con un jefe de Estado o un ministro del Gobierno u otra celebridad nos proporciona un tema de conversación muy codiciado. Conocer a alguien importante, o aun conocer a alguien que conozca a una persona importante, de alguna manera pareciera otorgarnos un halo de gloria. Parece natural desear trepar la escalera social en vez de permanecer en su base. Los discípulos de Jesús no fueron excepción a este rasgo humano desafortunado.
¿De qué modo algunos discípulos (y sus familiares) esperaban que seguir a Jesús fortalecería su condición social? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Mat. 20:20-23; Mar. 10:35-41. ¿A qué te recuerda esta actitud? Isa. 14:12-14.
______________________________________________________________
En lugar de prometer a sus discípulos prosperidad material y posición social, Jesús los preparó para una realidad de tipo diferente: Seguirlo cuesta mucho.
Lee Marcos 8:31 al 38. ¿Qué te enseña este pasaje acerca del costo del discipulado?
______________________________________________________________
En su conocido libro The Cost of Discipleship, Dietrich Bonhoeffer, el joven teólogo alemán que fue martirizado por los nazis en 1945, enfatiza que la gracia divina no viene en forma barata. Y seguir a Cristo no es algo fácil de hacer. Inevitablemente involucra sufrimiento. Así como Cristo dijo que él debía “padecer mucho”, también debemos sufrirlo nosotros. Si queremos identificarnos con él en esta vida, tenemos también que hacerlo con sus sufrimientos y su muerte. “Sobrellevar la cruz no es una tragedia; es el sufrimiento que ocurre como fruto de una lealtad exclusiva a Jesucristo. Cuando sucede, no es por accidente, sino por necesidad. [...] Solo un hombre [...] totalmente comprometido en el discipulado puede experimentar el significado de la cruz. La cruz está allí, desde el mismo principio, solo necesita tomarla; no hay necesidad de que salga y busque una cruz para sí mismo, no hay necesidad de correr intencionalmente al sufrimiento. Jesús dijo que cada cristiano tiene su propia cruz que lo espera, una cruz destinada y designada por Dios” –Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship, p. 98.
¿Cuál es la cruz que Dios te dio para llevar? ¿Qué te costó seguir a Cristo? Si tu respuesta es “Nada, realmente”, tal vez necesitas considerar más cuán de cerca sigues al Maestro.
Jesús no solo compartió conocimientos con sus discípulos, aunque debió haber sido un privilegio tremendo escuchar constantemente a Jesús cuando explicaba las Escrituras y respondía a las numerosas preguntas con que los líderes espirituales de sus días lo bombardeaban. Ellos notaron rápidamente lo que otros también percibían. Él enseñaba con una autoridad que sobrepasaba a la de los eruditos de sus días. Separaba las tradiciones muertas de los asuntos de la vida real, de los que se ocupa la Palabra de Dios. Sin embargo, había más cosas que los discípulos necesitaban aprender. También necesitaban aprender a hacer que su propia voluntad y sus deseos se sujetaran a la voluntad del Todopoderoso.
¿Qué principios del discipulado podemos encontrar en los siguientes textos? Mat. 4:19; 9:9; Mar. 8:34.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
“Sí, sígalo tanto en los buenos momentos como en los malos. Sígalo al amistarse con los más necesitados y desamparados. Sígalo al olvidarse de sí misma, y al abundar en actos de abnegación y sacrificio en beneficio de los demás; al no responder a la injuria con injuria; al manifestar amor y compasión por la raza caída. Él no consideró preciosa su vida: la dio por todos nosotros. Sígalo desde el humilde pesebre hasta la cruz. Él fue nuestro Ejemplo” (T 2:178).
¿De qué manera reaccionó Pedro cuando muchos seguidores abandonaron a Jesús? Juan 6:60-70.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
No todos los discípulos permanecieron con Jesús. Muchos se alejaron. Pedro habló en nombre de los discípulos cuando declararon su lealtad. Con la excepción de Judas, oportunamente demostraron ser seguidores fieles, aun cuando hubo momentos de graves dudas y desilusión cuando su Maestro fue tomado prisionero y ejecutado. Su experiencia nos da gran consuelo. Muchos de nosotros hemos tenido momentos en los que nuestra resolución de ser discípulos estaba en un punto muy bajo, pero, como en el caso de los apóstoles, esto no significa que no podemos sobreponernos a nuestra falla temporaria.
Si alguien te preguntara: “¿Cuán leal eres a Jesús?”, ¿cómo responderías, y por qué? ¿Qué evidencias externas darías de tu lealtad a él?
Lee Éxodo 18:13 al 27. ¿Qué principios de liderazgo se encuentran en estos versículos? ¿Qué podemos aprender de ellos acerca de los líderes y de los seguidores?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Aunque toda la gente es fundamentalmente igual a los ojos de Dios, hay grandes diferencias en la manera en la que actúa. Algunos tienen el don del liderazgo. Nuestra sociedad, y cada organización dentro de ella, pronto se desmoronaría si no hubiera líderes. Aun en el cielo parece que hay una diferenciación en los roles: Hay, por ejemplo, ángeles y arcángeles. Cuando Dios llamó a su pueblo a salir de Egipto, él designó líderes. Cuando organizó un servicio para el Santuario, se aseguró que hubiera un liderazgo adecuado. Dios actuó mediante jueces, profetas, reyes, etc.
Pero los líderes son inútiles sin seguidores que estén dispuestos a aceptar su liderazgo. Específicamente, ellos necesitan un grupo de asociados próximos que estén dispuestos a aprender de su líder y a ayudarlo en la realización de las metas que él tiene.
Jesús llamó a doce discípulos. Lee Marcos 3:13 al 19 para ver una versión condensada de su selección de los doce hombres. ¿Qué otros ejemplos de maestros que se rodearon de discípulos encontramos en una historia del Evangelio? Ver Mar. 2:18.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
No había nada extraordinario en el hecho de que Jesús tenía un grupo de discípulos. Era costumbre que los maestros tuvieran un grupo de “aprendices”. Sin embargo, lo notable es la clase de hombres que Jesús escogió. Jesús vio el potencial de estos hombres, que la mayoría de nosotros no habría discernido. Lo que también es notable fue la disposición instantánea de ellos a dejar sus ocupaciones diarias y seguir a este carpintero de Nazaret. Aparentemente vieron algo extraordinario en este hombre que aun la mayoría de sus familiares no había descubierto todavía.
No obstante, debería notarse que, aunque los Doce constituyeron un grupo muy especial, hay muchos otros que en los evangelios se designan como discípulos.
En algunas sociedades tiende a existir una actitud contraria a los líderes; en contraste, en otras sociedades prácticamente siguen ciegamente a sus líderes. ¿Cuál es la tendencia en tu sociedad, y de qué maneras logras alcanzar un equilibrio adecuado?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Éxodo 18:13-27; Mateo 4:19; 9:9; Marcos 3:13-19; 8:31-38; Romanos 8:18.
PARA MEMORIZAR:
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).
ES IMPORTANTE QUE USEMOS nuestras capacidades intelectuales para captar tanto como sea humanamente posible de lo que Dios nos ha revelado. No obstante, el conocimiento perfecto de todas las doctrinas no es un requisito previo para la salvación. Sin embargo, se nos ordena que hagamos todas las cosas que se nos ha instruido hacer. Ser un discípulo es ser un aprendedor de todo lo que hizo el Maestro durante su vida, y un seguidor permanente de él.
¿Qué es un discípulo? El Diccionario bíblico adventista lo define, básicamente, como una “persona que, como alumno o adherente, sigue las enseñanzas de otra, especialmente las de un maestro público.[...] En el NT, el sustantivo [...] se relaciona con el verbo mantháno, ‘aprender’; de allí que signifique ‘aprendiz’, ‘alumno’, ‘adherente’” (DBA 334). Consideremos un poco más de cerca lo que significa ser un discípulo.
UN VISTAZO A LA SEMANA:
Un discípulo es un aprendedor durante toda la vida. Cuando Cristo nos llama, hemos de seguirlo, dondequiera que nos conduzca y no importa el sufrimiento que involucre, porque habrá sufrimiento aunque no fuera por otra razón que porque debe involucrar sacrificio. En términos humanos, las recompensas del discipulado parecerían más bien escasas. Pero, cuando se descubre la verdadera dimensión de la vida en Cristo, nos damos cuenta de que vale la pena el sufrimiento, no importa cuál sea el costo aquí y ahora.
Resumen:
Somos personas con un destino que se extiende mucho más allá de nuestra breve existencia en este mundo actual. Somos ciudadanos de un reino celestial. Este Reino es tanto presente como futuro. Ya está con nosotros, pero se manifestará plenamente en toda su gloria cuando Cristo regrese para llevarnos a casa. Entonces la vida eterna, en la presencia de Dios, será nuestra.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Elena de White escribió mucho acerca del cielo y de nuestra entrada al Reino celestial. Los capítulos finales de El conflicto de los siglos son una descripción sublime de eso que será nuestro. Pero la compilación La historia de la redención también capta este tema en forma admirable. Considera los cuatro últimos capítulos, pp. 438-453.
“ ‘Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron’ ” (Apoc. 21:1). El fuego que consume a los malvados purifica la tierra. Todo rasgo de maldición desaparece. Ningún infierno eterno mostrará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado. Solo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las marcas de su crucifixión. En su frente herida, sus manos y sus pies, se encuentran los únicos vestigios de la cruel obra que el pecado realizó” (HR 450).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo tratamos el tema de la salvación con aquellos que nunca oyeron el nombre de Jesús? ¿De qué modo el hecho de que Jesús murió por los pecados de toda la humanidad, aun de aquellos que nunca escucharon de él, nos ayuda a confiar en que Dios no se ha olvidado de ellos tampoco?
2. La Biblia describe la muerte como un sueño, un estado de inconsciencia. ¿Cómo podemos explicar las experiencias “cercanas a la muerte”, en las que la gente pretende haber visto seres celestiales en luz incomparable, o a amigos y familiares ya muertos? ¿Cómo podemos ayudar a estas personas a darse cuenta de que lo que experimentaron puede no ser lo que ellos creen que fue? En otras palabras, ¿cómo podemos ayudarlas a darse cuenta de que lo que vieron no pudo ser lo que ellos creen que era, no importa cuán real les pareció a sus sentidos?
3. ¿De qué modo la gente ha abusado de la promesa de vida eterna de maneras que les permitió manipular a otros para su ganancia personal o política? ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos ser culpables de hacer lo mismo, aunque sea en escala menos dramática?
Resumen:
Somos personas con un destino que se extiende mucho más allá de nuestra breve existencia en este mundo actual. Somos ciudadanos de un reino celestial. Este Reino es tanto presente como futuro. Ya está con nosotros, pero se manifestará plenamente en toda su gloria cuando Cristo regrese para llevarnos a casa. Entonces la vida eterna, en la presencia de Dios, será nuestra.
Tenemos razones para creer que sobre la Tierra Nueva podremos reconocer a quienes conocimos en esta vida. Nuestros cuerpos resucitados se parecerán a los del Salvador resucitado. Cuando él apareció a sus seguidores después de su resurrección, claramente fue reconocido por los que habían estado con él antes de su muerte. Qué gozo indecible será estar reunidos con los que perdimos por la muerte. Pero, la experiencia suprema será encontrarnos con el Señor del universo. Nuestros cantos serán una realidad: “Cara a cara allá en el cielo, he de ver a mi Jesús”. Qué privilegio será estar ante el Alfa y la Omega del universo.
¿Qué seguridad tenemos de que nos encontraremos con el Señor de señores? 1 Tes. 4:16, 17; Apoc. 21:22, 23.
______________________________________________________________
No podemos todavía imaginar qué será encontrarnos con nuestro Salvador. ¡Cuántas preguntas desearemos hacer! Las preguntas acerca de por qué, que tan a menudo estuvieron en nuestros labios, finalmente recibirán su respuesta definitiva. Por fin entenderemos por qué Dios permitió ciertas pruebas y tentaciones específicas en nuestra existencia terrenal. Nunca más dudaremos de la sabiduría y la bondad de Dios. Toda desconfianza será disipada al descubrir por qué Dios permitió que ciertas cosas ocurrieran. Y solo entonces nos daremos cuenta plenamente de cómo hemos sido protegidos de toda clase de peligros.
¿Cuál será un aspecto dominante de la vida eterna? Rom. 14:11; 1 Tim. 1:17; Apoc. 5:13.
______________________________________________________________
La vida eterna será cantar alabanzas eternas y adorar al Rey. ¿Por qué? Porque él es digno de nuestra adoración. “El hecho de que el Hacedor de todos los mundos, el Árbitro de todos los destinos, dejara su gloria y se humillase por amor al hombre despertará eternamente la admiración y la adoración del universo. Cuando las naciones de los salvos miren a su Redentor y vean la gloria eterna del Padre brillar en su rostro; cuando contemplen su trono, que es desde la eternidad hasta la eternidad, y sepan que su Reino no tendrá fin, entonces prorrumpirán en un cántico de júbilo: ‘¡Digno, digno es el Cordero que fue inmolado, y nos ha redimido para Dios con su propia preciosísima sangre!’” (CS 709, 710)
¿Cómo será encontrarnos cara a cara con Jesús? ¿Qué piensas que le dirás, y por qué? ¿Qué piensas que él te dirá?
¿Te has preguntado alguna vez cómo serán el cielo nuevo y la nueva tierra? ¿Nos reconoceremos unos a otros? ¿Tendremos una juventud eterna? ¿Qué haremos allá? ¿Tendremos nuestras propias ocupaciones? ¿O solo cantaremos alabanzas a Dios? ¿Cuánto recordaremos de nuestra existencia sobre la tierra? ¡No somos los primeros en hacernos estas preguntas!
¿Qué quisieron saber los saduceos acerca de la vida en el más allá? Mat. 22:23-28.
______________________________________________________________
¿Qué les contestó Jesús? Mat. 22:29, 30.
______________________________________________________________
La declaración de Jesús que se registra en Mateo 22 fue parte de una discusión con los saduceos. Estos eran un grupo de líderes judíos que negaban la posibilidad de una resurrección corporal. Es claro que no era la intención de Jesús darles una descripción detallada de las condiciones de la vida eterna. El contexto aclara que Jesús quería enfatizar que la muerte había sido conquistada. Él les señaló más allá de la realidad de la muerte y la resurrección. Los que mueren están seguros en la memoria de Dios, y él, por lo tanto, puede todavía llamarse el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. No obstante, las declaraciones de Jesús también indican claramente que, a pesar de toda continuidad, seremos resucitados con la identidad singular que teníamos en esta vida temporaria; pero también habrá mucha discontinuidad.
¿Cuáles son algunas de las cosas que ya no experimentaremos en la tierra hecha nueva? Apoc. 21:1, 4, 22-27; 22:5.
______________________________________________________________
A los que nos gusta tomar vacaciones a orillas del mar podremos estar chasqueados de que el mar “ya no existía más”. Sin embargo, para la gente que oyó estas palabras por primera vez, el mar era una amenaza. Israel nunca fue una nación navegante. Por buenas razones, temían las oscuras profundidades del océano. Y sabemos, por los evangelios, que aun cruzar el mar de Galilea podía ser una experiencia aterradora. Juan el Revelador nos cuenta que, en el nuevo mundo que Dios creará, todo lo que pudiera ser una amenaza para nosotros habrá sido eliminado y todo lo que pudiera representar un peligro para nosotros estará ausente. ¡Estaremos eternamente seguros!
Trata de imaginarte un mundo sin enfermedades, muerte, temor, pérdidas, un mundo en el que solo creceremos en conocimiento y amor. ¿Qué cosas aquí nos dan una sugerencia de cómo será allí? Permite que tu imaginación capte cómo será esa nueva existencia. ¿Qué estás esperando tú en forma especial?
Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, entramos en una nueva clase de existencia. Aunque todavía estamos sujetos a los resultados del pecado –envejecimiento, enfermedad y el “sueño” temporario de la muerte–, ya tenemos, en un sentido muy real, la vida eterna. Es importante que nunca perdamos de vista este hecho vital. Hemos nacido de nuevo y tenemos una vida nueva “en Cristo”. Los que han declarado su lealtad a Cristo son “hijos” de Dios (1 Juan 3:2). “Han pasado”, declara Jesús, “de muerte a vida” (Juan 5:24). Han llegado a ser ciudadanos del Reino de Dios al incorporar los valores del Reino en su vida. Ahora tienen un Amo diferente y su foco, en última instancia, ya no son las cosas de este mundo, sino la Ciudad Eterna.
¿De qué modo expresó Jesús la realidad de la ciudadanía del Reino para sus seguidores aun en este mundo? Luc. 17:21; Juan 14:27.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
¿Qué confirmación de esta verdad encontramos en las palabras de Pablo? Rom. 14:17; Col. 1:10-14.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Pero no se detiene allí. Lo que experimentamos de la realidad del Reino celestial mientras estamos aquí sobre la tierra es solo un anticipo de la “herencia” que vendrá. Esto nos hace desearla aún más. Cuando Jesús venga en su gloria, “todas las naciones” se reunirán delante de él (Mat. 25:32). “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (vers. 34). ¡Ese es el momento que los hijos de Dios han estado esperando. Por fin estarán en casa!
“Mejor que toda la amistad del mundo es la amistad de los redimidos de Cristo. Mejor que un título de propiedad para el palacio más noble de la tierra es un título a las mansiones que nuestro Señor ha ido a preparar. Y mejores que todas las palabras de alabanza terrenal serán las palabras del Salvador a sus siervos fieles: ‘Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación el mundo’ (Mat. 25:34)” (PVGM 308).
Repasa los textos para hoy. ¿Cómo has experimentado la realidad de lo que se promete en ellos? ¿Qué elecciones estás haciendo que podrían impedirte gozar de lo que Cristo ofrece ahora mismo?
No todas las personas serán salvadas. Algunos estarán eternamente perdidos. Los seres humanos fueron creados con libre albedrío. Alguien una vez lo dijo de este modo: Hay solo dos clases de personas: los que dicen: “Señor, sea hecha tu voluntad”, y aquellos a quienes el Señor dice: “Tengo que respetar tu elección; ¡sea hecha tu voluntad!” Al fin, ninguno pidió nacer. Estamos aquí solo porque hemos sido creados sin nuestro consentimiento. Dios nos ofrece la esperanza de la vida eterna, si la escogemos. Si no lo hacemos, entonces volveremos a ser nada, que es desde donde salimos. Al fin, es nuestra propia elección.
Toda la humanidad espera uno de los dos destinos finales. ¿Cuáles son? Mat. 25:46; Juan 5:29; Apoc. 21:1-4, 8.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
El cielo es una realidad. Es un lugar. Es donde vive Dios junto con los otros miembros de la Deidad y una hueste de ángeles no caídos. También es donde viviremos si permanecemos del lado de Dios. Cuando Cristo regrese y ocurra la primera resurrección, los santos resucitados acompañarán al Señor al cielo, donde permanecerán por mil años (Apoc. 20:4-6). Después de mil años ocurrirá una serie de eventos, que culminarán con la creación de un “cielo nuevo” y una “tierra nueva” (Apoc. 21:1), donde vivirán para siempre los redimidos.
Pero el infierno también será una realidad. La creencia popular en un lugar donde los pecadores serán atormentados y quemarán durante toda la eternidad no tiene apoyo bíblico. Pero tampoco lo tiene la idea popular de que al fin todas las personas serán salvadas. Aquellos que rechazan las buenas nuevas de salvación y rehúsan ser obedientes a Dios serán juzgados y condenados, y afrontarán una muerte de la cual nunca habrá resurrección. Los que creen que toda la gente se salvará alegan que un Dios de amor no permitirá que ninguno se pierda la bienaventuranza eterna. Es cierto que Dios es, realmente, el amor personificado y quiere salvar a todos los hombres y las mujeres. Pero, trágicamente, no todas las personas quieren ser salvas. Cristo no podría haberlo dicho más claramente: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación”, pero añade que “Los que hicieron lo malo, [saldrán] a resurrección de condenación” (Juan 5:24, 29).
Es nuestra elección. El cielo puede ser nuestro si elegimos creer en Dios y estamos dispuestos a ser discípulos de su Hijo, Jesucristo.
Es sorprendente cómo la idea de un alma inmortal –que puede separarse del cuerpo físico y que asciende al cielo al morir– ha llegado a ser tan dominante entre los cristianos. La mentira de Satanás en el Edén fue: “No moriréis” (Gén 3:4).
¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca de la verdadera naturaleza de la muerte?
1 Rey. 11:21 ___________________________________________________
Sal. 13:3 ______________________________________________________
Ecl. 9:5, 6 _____________________________________________________
1 Cor. 15:51 __________________________________________________
Cuando morimos, entramos en un estado de inconsciencia que la Biblia compara con el sueño. Sin saber lo que ocurre en el mundo, esperamos la mañana de la resurrección. Solo entonces la gran multitud de los redimidos entrará en el cielo para unirse a los pocos, tales como Enoc y Elías, que los han precedido. Pero no será una espera larga. Luego del momento en que cerramos los ojos en la muerte, lo siguiente que sabremos será que Cristo viene por segunda vez. En otras palabras, en lo que respecta a los que mueren en Cristo, no hará diferencia si murieron hace tres mil años o el día antes del regreso de Cristo. Cierran sus ojos en la muerte, y lo siguiente de lo que son conscientes es que Jesús regresa para llevarlos consigo. Para ellos, les parecerá instantáneo.
¿Cuál es la gloriosa verdad acerca de nuestra entrada futura en el ámbito celestial? Juan 14:1-3; 1 Tes. 4:13-18.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
“En el Nuevo Testamento, la esperanza bienaventurada nunca se concentra en la muerte individual, sino siempre en el regreso de Cristo, y en la resurrección y la traslación de los santos para encontrarse juntos con Cristo al mismo tiempo. Es en este futuro, y no en lo que sucede en la muerte, donde los santos pueden encontrar consuelo” –Norman Gulley, ¡Cristo viene!, p. 315.
¿Por qué la promesa del cielo es tan importante para nosotros? Si no hubiera cielo y esta vida fuera todo lo que existe, ¿qué esperanza habría para todos?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Eclesiastés 9:5, 6; Colosenses 1:10-14; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 21:1-4, 8.
PARA MEMORIZAR:
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo” (Juan 14:2, 3).
PARA MUCHOS, LA PALABRA CIELO ha perdido totalmente su significado, un concepto que pertenece al campo de los cuentos de hadas. Dicen ellos: Nos engañamos a nosotros mismos, si pensamos que hay alguna clase de vida más allá de la existencia terrenal. Algunos hasta llegan a decir que es totalmente erróneo decir a la gente que hay un cielo. Alegan que impide que la gente ponga todos sus esfuerzos en lo que podrían lograr aquí y ahora en la vida.
Aun muchos cristianos luchan con este concepto. No están seguros de que el cielo sea un lugar real. ¿No sería mejor que el cielo sea interpretado como un estado de la mente? Por otro lado, hay muchos que creen que en la muerte el alma es liberada y entra en el cielo para vivir con Dios. Están confiados de que su padre, su madre, su esposo, su esposa o su hijo –que los han precedido en la muerte– están ahora con Dios en el cielo y que unos pocos años los separan para reunirse con sus amados.
¿Cuál es la verdad en este tema importante?
UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Por qué la promesa del cielo es tan importante para nosotros? ¿Cómo será la vida allá? ¿Cómo podemos experimentar un anticipo de ello ahora? ¿Qué destino espera a aquellos cuyas elecciones los excluyan del cielo?
El sábado es el don de Dios para la humanidad. Es el antídoto perfecto para la inquietud y el estrés actual. Es una cantidad muy específica de tiempo en la semana, que Dios ha “hecho santa” para nosotros. Ese día puede ser, si lo enfocamos con la actitud correcta, una fuente de descanso físico y espiritual, y un tiempo de gran gozo. El ejemplo máximo de la verdadera observancia del sábado es Jesús, quien se refirió en forma muy significativa a sí mismo como el Señor del sábado.
Lee los comentarios que hizo la señora de White acerca de cuando Dios dio la ley de los Diez Mandamientos, en Patriarcas y profetas, pp. 310-318, y sobre la historia de la observancia del sábado junto con los discípulos de Jesús, en El Deseado de todas las gentes, pp. 248-256.
Una rica fuente de información adicional es el artículo “The Sabbath in the New Testament”, en Kenneth A. Strand, ed. The Sabbath in Scripture and History, pp. 92-113.
Nota específicamente este pasaje: “En el informe de Marcos (cap. 2:27), Jesús planteó el tema del propósito del sábado. El sábado no era un fin en sí mismo. [...] Esta diseñado con el fin de ser una bendición para el hombre, un día de descanso físico, pero también un día dedicado a ejercicios espirituales. Los fariseos trataron el día como si el hombre hubiera sido creado para servir al sábado, en vez de que el sábado satisficiera las necesidades del hombre. El rabí Shim’on ben Menasya, alrededor del año 180 d.C., hizo una afirmación similar [a la declaración de Jesús]: ‘El sábado les fue dado a ustedes, pero ustedes no se han rendido al sábado’” (p. 96).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. En la clase, comparen las descripciones de cómo sería un sábado “perfecto”. ¿Qué pueden hacer para acercarse lo más posible a ese ideal?
2. A comienzos de esta semana se sugirió que algunas de las reglas y las restricciones que aplicamos al sábado están arraigadas más en la tradición que en la Palabra de Dios. Como clase, analicen cuáles podrían ser estas reglas humanas, frente a lo que dice la Biblia. ¿Cómo podemos determinar la diferencia?
3. Medita más en la idea que se expresa en la sección del jueves. ¿Cómo podemos mostrar mejor al mundo que el descanso especial del que gozamos en Jesús por medio del sábado revela la realidad de la gracia de Cristo en nuestras vidas? ¿Qué cosas podríamos haber hecho para dar a otros una impresión equivocada?
Resumen:
El sábado es el don de Dios para la humanidad. Es el antídoto perfecto para la inquietud y el estrés actuales. Es una cantidad muy específica de tiempo en la semana, que Dios ha “hecho santa” para nosotros. Ese día puede ser, si lo enfocamos con la actitud correcta, una fuente de descanso físico y espiritual, y un tiempo de gran gozo. El ejemplo máximo de la verdadera observancia del sábado es Jesús, quien se refirió en forma muy significativa a sí mismo como el Señor del sábado.
Como observadores del sábado, se nos acusa a menudo de tratar de ganar nuestro camino al cielo mediante la observancia del sábado. Escuchamos esto todo el tiempo. ¿Cómo deberíamos reaccionar?
Lee de nuevo el mandamiento del sábado en Éxodo 20. ¿Qué nos enseña que debemos hacer? Nos indica que debemos descansar: nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros siervos, nuestros animales y aun los extranjeros entre nosotros. Todo tiene que ver con el descanso.
Ahora, una pregunta sencilla: ¿Cómo es que el Mandamiento dedicado al descanso, el Mandamiento que específicamente expresa reposo, el mandamiento que nos da una oportunidad especial para descansar, se ha convertido en el universal símbolo de obras del “Nuevo Pacto”? El único Mandamiento que, por su misma naturaleza, habla del descanso ha llegado a ser, para muchos que no lo comprenden correctamente, la metáfora de la salvación por obras. ¿Qué está mal en este cuadro?
De hecho, lejos de ser un símbolo de obras, el sábado es el símbolo bíblico eterno del descanso que el pueblo de Dios siempre ha tenido en Dios.
Lee Hebreos 4:9 al 11. ¿Cuál es el mensaje para nosotros aquí acerca del sábado?
Desde el mundo anterior a la caída de Adán y Eva en el Edén hasta el descanso del Nuevo Pacto que los seguidores de Dios tienen en la obra de redención de Cristo para ellos, el sábado es una manifestación, en tiempo real, del descanso que Cristo ofrece a todos. En Mateo 11:28 al 30, Jesús nos llama a descansar en él. Él nos dará reposo, y ese reposo encuentra una expresión en su universal día de sábado. Cualquiera puede decir que está descansando en Cristo: cualquiera puede decir que es salvado por gracia. Pero, la observancia del sábado es una expresión visible de ese descanso, una parábola viviente de lo que significa estar cubierto por su gracia. Nuestro descanso semanal de nuestras obras seculares y mundanas es como un símbolo de nuestro reposo en la obra completada de Jesús en nuestro favor.
Nuestra obediencia a este Mandamiento es una manera de decir: “Estamos tan seguros de nuestra salvación en Jesús, estamos tan firmes y seguros en lo que Cristo hizo por nosotros, que podemos –de una manera especial– descansar de cualquiera de nuestras obras, porque sabemos lo que Cristo ha realizado en favor de la humanidad por medio de su muerte y su resurrección”.
El sábado es una expresión y una manifestación muy real, muy expresiva y muy visible del descanso que tenemos en Jesús y lo que él hizo por nosotros. No tenemos que decirlo; pero podemos expresarlo de una manera real, una manera que aquellos que no guardan el sábado no pueden expresar.
Lee Isaías 58:12 al 14. ¿Qué principios podemos obtener de estos versículos, acerca de la observancia del sábado, que nos ayudarán a experimentar mejor las bendiciones que Dios tiene para nosotros, si recordamos adecuadamente el sábado?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
Es una realidad sumamente desafortunada: muchos adventistas no gozan verdaderamente del sábado de Dios. Algunos recuerdan con total frustración la forma en la que el sábado se guardaba en su hogar paterno. Aun en las instituciones adventistas, la observancia del sábado puede dejar mucho que desear. Las reglas y los reglamentos deberían asegurar que el sábado sea guardado “santo”. Algunas de estas reglas están basadas en principios bíblicos, pero otras, de hecho, tienen más que ver con la tradición y la cultura que con un “así dice Jehová”.
El sábado nunca debe ser un día principalmente asociado con prohibiciones y restricciones. Si estamos buscando un modelo para seguir, debemos dejarnos inspirar por el ejemplo de Jesús.
Considera cuidadosamente los siguientes pasajes y descubre cómo guardaba Jesús, nuestro Modelo máximo, el sábado como “santo”. Mar. 2:23-3:6; Luc. 4:16; 6:1-11.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
“La obra del cielo no cesa nunca, y los hombres no debieran nunca descansar de hacer bien. El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La Ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; sino que, como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado, y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas. La obra que hacía Cristo al sanar a los enfermos estaba en perfecta armonía con la Ley. Honraba el sábado” (DTG 177).
Trata de imaginar cómo sería un “sábado perfecto”. ¿Cómo lo observarías? ¿Qué tendrías a tu disposición que no podrías tener durante la semana de trabajo? Lleva tu descripción a la clase el sábado.
Cuando hablamos acerca del mandamiento del sábado, generalmente nos referimos a la versión que encontramos en Éxodo 20. Allí, el mandamiento está vinculado con la creación del mundo. Cada sábado nos recuerda que Dios es nuestro Creador y que somos sus criaturas, con todo lo que esta gloriosa verdad implica. Pero, en la versión de los Diez Mandamientos en el libro de Deuteronomio descubrimos un aspecto adicional. El sábado semanal también es una conmemoración de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud egipcia y, por ello, por extensión, de toda clase de esclavitud de la cual la gracia de Dios ha liberado a la humanidad.
Lee Deuteronomio 5:12 al 15 cuidadosamente y compara el pasaje con Éxodo 20:8 al 12. ¿Qué añaden el uno al otro? ¿De qué modo se complementan? ¿Podría haber posiblemente otras cosas que deberíamos “recordar” en nuestra observancia del sábado? Si es así, ¿cuáles podrían ser?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
El sábado es una señal no solo de la Creación sino también de la Redención. Nos señala la salvación que tenemos en Jesús, quien no solo nos re-crea ahora (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15) sino también nos ofrece la esperanza de una eternidad en un cielo nuevo y una tierra nueva (2 Ped. 3:13). De hecho, los judíos habían visto el sábado como un símbolo del “mundo por venir”; es decir, los cielos nuevos y la Tierra Nueva. Es un anticipo semanal de lo que tendremos por la eternidad y debería servir como un recordativo especial de lo que se nos ha dado en Jesús.
En un nivel más práctico, el sábado nos ayuda a librarnos de la esclavitud del reloj y del calendario. Muchos son, además, esclavos de las computadoras y los teléfonos móviles. Para muchas personas, ha llegado a ser increíblemente difícil separar el tiempo del trabajo del tiempo de ocio. Parece que la vida moderna demanda que siempre podamos ser alcanzados y siempre debemos estar listos para pasar a la modalidad de trabajo. El sábado es el antídoto perfecto para esta enfermedad, que amenaza a cada forma del reposo verdadero, tanto físico como espiritual.
“Guardar el sábado santo significa que podemos cesar de nuestra productividad y realizaciones durante un día de cada siete. Lo emocionante de esta práctica es que cambia nuestras actitudes para el resto de la semana. Nos libera de preocuparnos acerca de cuánto producimos los otros días. Además, cuando terminamos esa inútil carrera con el viento, podemos verdaderamente descansar y aprender a deleitarnos de maneras nuevas” –Marva J. Dawn, Keeping the Sabbath Wholly, p. 19.
La palabra santo aparece en la Biblia en una variedad de lugares. A veces se hace referencia a que las personas son santas, lo mismo que objetos y períodos de tiempo. El significado básico es “poner aparte para un uso específico”. Los sacerdotes eran personas santas porque habían sido apartados para el servicio del Santuario. Ellos usaban vasos e instrumentos santos, que fueron retirados del servicio secular para un propósito ritual específico. Una vez que habían sido apartados como santos, ya no estaban disponibles para el uso común, porque habían sido destinados a un propósito más elevado. Las actividades en tales días santos debían corresponder con el propósito que Dios había asignado a esos días.
Debemos “acordarnos” de guardar santo el sábado. ¿Somos nosotros o es Dios quien hace santo el día? ¿Qué diferencia produce esto? Gén. 2:3; Isa. 58:13.
______________________________________________________________
“El sábado es un testimonio poderoso de la soberanía de Dios. Solo él puede crear, y solo él puede hacer que algo sea santo. Por eso, los adventistas tienen una objeción muy fuerte al cambio del sábado al domingo como el día de descanso y adoración cristiano. Sin un mandato divino claro, ese cambio no es menos que una afrenta a Dios” –Richard Rice, The Reign of God, p. 403.
¿De qué modo el santo sábado semanal impacta a quienes eligen obedecer el mandato de observar el sábado, el día de tiempo santo, designado por Dios? Éxo. 31:12, 13.
______________________________________________________________
Guardar el sábado combina los aspectos interno y externo. Cuando nuestra observancia del sábado es solo una cuestión de conducta externa, de seguir una lista de reglas, hemos perdido de vista su verdadero significado. Pero, al mismo tiempo, nuestra observancia del sábado es visible para los demás. Les dice a otras personas que somos separados y diferentes. Es una señal de nuestra lealtad a nuestro Creador y Redentor.
Dios quiere que su pueblo sea “santo”; es decir, quiere personas que se hayan separado conscientemente de las cosas de este mundo. ¿De qué manera el guardar el sábado debería ayudarnos de una forma concreta a estar “separados” del mundo? ¿De qué modo la realidad de la proximidad del sábado, cada semana, debería servir como un recordativo para ti cuando afrontas tentaciones durante la semana, ya que se espera que seas una persona santa, un pueblo separado de las cosas que contaminan en el mundo?
Hay dos instituciones básicas para toda la humanidad desde la primera semana de la historia de la tierra: el matrimonio y el sábado. Son una parte intrínseca del programa divino para la felicidad humana. No resulta extraño que ambas, a lo largo de los siglos, hayan estado tanto bajo el ataque del Maligno. Dios sabía lo que la humanidad necesitaría y, por lo tanto, creó el tiempo con un ciclo perfecto de seis días “normales” más un día extraordinario: el sábado. Y, desde entonces, los que han respetado este ritmo instituido por Dios han sido bendecidos por él.
¿Por qué Dios mismo descansó el séptimo día después de la creación del mundo? Gén. 2:2, 3.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
¿Con qué término se refiere el profeta Ezequiel al sábado? ¿Qué piensas que significa? Eze. 20:12.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
“Después de descansar el séptimo día, Dios lo santificó; es decir, lo escogió y apartó como día de descanso para el hombre. Siguiendo el ejemplo del Creador, el hombre había de reposar durante este sagrado día para que, mientras contemplara los cielos y la tierra, pudiese reflexionar sobre la grandiosa obra de la creación de Dios; y para que, mientras mirara las evidencias de la sabiduría y la bondad de Dios, su corazón se llenara de amor y reverencia hacia su Creador. [...]
“Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el paraíso. Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades durante un día de cada siete para poder contemplar más de lleno las obras de Dios, y meditar en su poder y su bondad. Necesitaba el sábado para que le recordara más vivamente la existencia de Dios, y para que despertase su gratitud hacia él. Pues todo lo que disfrutaba y poseía procedía de la mano benéfica del Creador” (PP 28, 29).
¿Cuál es tu experiencia con el sábado? ¿Lo gozas? ¿Llegas a apreciar más profundamente a Dios al contemplar las maravillas de su creación? Si no, ¿qué cambios podrías hacer para ayudarte a tener una experiencia sabática más satisfactoria?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 2:2, 3; Deuteronomio 5:12-15; Isaías 58:12-14; Ezequiel 20:12; Hebreos 4:9-11.
PARA MEMORIZAR: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).
SI HAY ALGO RELEVANTE en la fe cristiana para la gente que vive a comienzos del siglo XXI es el sábado. Es el remedio que necesitan con urgencia millones de personas en las sociedades afligidas por el estrés, los problemas del corazón y la depresión. Ofrece una salida de las presiones incesantes de la vida moderna. Proporciona una posibilidad de recargar nuestras baterías agotadas y reenfocar las prioridades reales de la vida. El sábado nos dice que hay un tiempo en que debemos cerrar las puertas de nuestro hogar y de nuestra mente a la confusión y el ruido del mundo, y llegarnos a la presencia de aquel que nos hizo y que sabe lo que necesitamos.
“Si hay un mandamiento que necesita la gente moderna, tan apurada y ocupada, es el del sábado. Estamos tan ocupados tratando de darle sentido a nuestra vida y sirviéndonos a nosotros mismos que nos olvidamos de que Dios es el único que puede darle sentido a nuestra vida. Mostramos que ‘descansamos’ en él al reposar en su día” –Jon L. Dybdahl, Éxodo, p. 195.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué es tan importante el sábado para nosotros? ¿Por qué Dios instituyó el sábado? ¿Qué es tiempo santo? ¿Quién o qué hace que el sábado sea santo? ¿Cómo podemos hacer de la observancia del sábado una experiencia deliciosa y significativa?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
El famoso libro de Elena de White El camino a Cristo se concentra en nuestra vida en Cristo. Si, en el contexto de esta lección, uno tuviera que elegir un capítulo específico, podría ser el capítulo 8: “El secreto del crecimiento” (pp. 66-75). “La vida en Cristo es una vida de reposo. Puede no haber éxtasis de la sensibilidad, pero debe haber una confianza continua y apacible. Tu esperanza no está en ti; está en Cristo. Tu debilidad esta unida a su fuerza. Tu ignorancia, a su sabiduría; tu fragilidad, a su eterno poder. Así que, no debes mirarte a ti mismo, ni dejar que la mente se espacie en el yo. Mira a Cristo. Piensa en su amor, en su belleza y en la perfección de su carácter” (CC 70).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Cuando las personas están severamente discapacitadas o con enfermedades terminales, con frecuencia se hacen la pregunta de si su vida todavía es de “calidad”. ¿Debería la calidad de la vida definirse principalmente en términos físicos o hay otros aspectos también importantes, o tal vez aun más esenciales? Además, ¿cómo influye sobre nuestra respuesta la forma en que comprendemos el origen de la vida?
2. Para muchas personas, la aparición del espectro de la muerte quita a la vida todo significado y propósito. Después de todo, si más temprano o más tarde todos moriremos y se olvidará todo recuerdo de nosotros, ¿qué sentido puede tener esta vida? ¿De qué modo respondió Jesús a esta pregunta y eliminó toda nuestra preocupación?
3. ¿Qué aspecto de tu cultura contemporánea le roba todo sentido a tu vida? Es decir, ¿qué clase de ideales y valores morales se promueven que reducen la vida a algo menos de lo que debería ser? ¿Cómo podemos nosotros, como cristianos adventistas, responder a estos desafíos?
4. ¿De qué manera pueden nuestro mensaje de salud y nuestros principios de una vida mejor participar en la promesa de una “vida abundante”? ¿Podríamos, sin quererlo, estar limitando el alcance de esta promesa?
Resumen:
Esta semana nos concentramos en la vida “abundante”, o “plena”, que se encuentra en Jesucristo. Es una vida vivida en forma responsable, que atiende nuestra vida física de la mejor manera posible. También es una vida de relaciones, pues Dios diseñó a los seres humanos para vivir en comunidad con otros. Pero, sobre todo, es una vida totalmente renovada en Jesús, una vida que será transformada por la gracia de Dios y que crecerá en ella.
En Juan 10:10 se registra la famosa afirmación de que Jesús había venido para dar vida en forma abundante. Otras traducciones hablan de que las personas “vivan plenamente”.
Aquí hay una lista parcial de componentes importantes de esta vida “abundante”. Trata de añadir otros componentes a esta lista, y encuentra apoyo bíblico para estos diversos aspectos:
1. Es una vida llena de posibilidades.
2. Es una vida con propósito.
3. Es una vida de paz interior.
4. Es una vida con una misión.
A medida que crecemos en nuestra vida cristiana, llegamos a convencernos más y más de que Dios realmente nos ofrece vida “abundante”. Sin embargo, a menudo tenemos dificultades para explicar esto a los que no se han comprometido con Cristo. Para ellos, la vida cristiana aparece más bien como aburrida. No les gusta el hecho de que parece traer toda clase de restricciones. Pero, los cristianos han aprendido que no todas las experiencias que uno tiene hacen que la vida sea más rica. Muchas cosas que hacemos pueden llevar un signo menos en vez de un signo más, y contribuir a un vacío interior más bien que a una vida abundante.
¿Cuáles son algunos tipos de experiencias que sería mejor no tener, y por qué?
________________________________________________________
________________________________________________________
La “vida abundante” no es una combinación de buena salud, buena presencia, educación satisfactoria y buenos ingresos. Y, aunque las relaciones sólidas y amantes son una parte de ella, hay muchas cosas más que estas. La vida “abundante” es la clase de vida que tiene sentido. Es una vida llena de paz interior. Su felicidad no depende principalmente de las circunstancias externas o materiales. Es una vida que está conectada con la Fuente de la vida y que, por lo tanto, es eterna.
¿Por qué suena tan agradable todo este tema de la “vida abundante”? ¿Qué sucede con los que parecen tener una “vida abundante” pero no conocen a Jesús, y no parecen tener el menor interés en conocerlo? ¿Cómo entendemos este fenómeno, especialmente cuando todos conocemos a cristianos que ahora sufren terriblemente? Ver 2 Cor. 4:16.
Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales. Por supuesto, hay momentos en que nos gusta estar solos. Necesitamos momentos privados para la oración y la contemplación. Algunos necesitan más espacio y tiempo privado que otros. Pero tendemos a sentir lástima por las personas que siempre están solas, y especialmente por aquellos que no tienen suficientes capacidades sociales para establecer vínculos de amistad y que constantemente dejan de iniciar relaciones significativas.
La Biblia describe a las personas como partes de diversas redes sociales. La familia, los amigos, los grupos étnicos, la comunidad y la iglesia son temas dominantes. La Biblia señala al Padre de Jesús como el Padre de toda la humanidad, lo que significa que todos somos hermanos y hermanas en un sentido muy real (Hech. 17:26). Las relaciones activas son la esencia de la vida humana. Cuando Dios creó a Adán, de inmediato le creó una compañera. La vida de familia fue un modelo diseñado por Dios para la felicidad humana. La Biblia repetidamente subraya el enorme valor de la amistad genuina y las bendiciones de pertenecer a una comunidad más amplia.
¿Cuál es la clave del manejo exitoso de nuestras relaciones sociales? ¿Cuán bien manifiestas tú mismo estos principios? Fil. 2:1-5.
__________________________________________________________
________________________________________________________
Los diversos aspectos de nuestra vida cristiana se reúnen en nuestra pertenencia al cuerpo de Cristo: la iglesia. La iglesia es más que un lugar donde se reúnen y gozan de compañerismo personas con una mentalidad similar. Sin embargo, para muchos la iglesia es realmente el punto central de su vida social. Esto tiene aspectos tanto positivos como negativos. Sin amigos cristianos, tenemos muy pocos modelos de desempeño. Asociarnos con otros que también sirven a Dios y que también han adoptado un estilo de vida bíblico nos ayudará a permanecer fieles y a crecer en nuestras relaciones cristianas. Pero, si no tenemos amigos fuera del círculo de los creyentes, tendremos pocas oportunidades para testificar. En muchas partes del mundo la evangelización por la amistad es el método que tiene mayor éxito en el crecimiento de la iglesia.
Las investigaciones han mostrado que la mayoría de los adventistas nuevos virtualmente pierden a todos sus amigos no adventistas antes de que pasen siete años. Considérate a ti mismo. ¿Es esto lo que ves? ¿Cuáles son las razones? ¿Por qué vale la pena invertir tiempo y energía en edificar amistades con no adventistas, o aun con no cristianos?
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).
¿Qué significado tiene para ti el texto de arriba? ¿De qué modo somos “nuevas criaturas” en Jesús?
_________________________________________________________
_________________________________________________________
Todos los habitantes de esta tierra, sea que se den cuenta o no, son de Dios por nacimiento. No obstante, la vida que todos compartimos en este mundo es, como bien sabemos, muy temporaria. El pecado ha traído consigo la decadencia y la muerte no solo a cada ser humano sino también a todo lo viviente en el planeta. Nada es inmune a la aplastante devastación causada por el pecado.
Sin embargo, las buenas nuevas son que tenemos la posibilidad de elegir si esta vida es todo lo que tendremos o si aceptaremos el maravilloso don de la vida eterna.
No obstante, esta vida eterna demanda un cambio total, una conversión. La Biblia utiliza varias metáforas para describir esta experiencia vital. La más gráfica es la del nuevo nacimiento, la imagen usada para describir el momento crucial en el que una persona acepta el don de la vida eterna en Cristo. Cuando eso sucede, la “persona antigua” muere, y nace una “persona nueva”.
En ningún lugar de la Biblia se describe con más claridad este nuevo nacimiento que en Juan 3. Lee esta sección (vers. 1-21) que relata el encuentro de Jesús con Nicodemo. ¿Qué nos indica acerca de la naturaleza de este nuevo nacimiento? ¿Cómo entiendes tú mismo el nuevo nacimiento?
_________________________________________________________
_________________________________________________________
La vida nueva del seguidor de Jesús, que se ha vuelto de una vida de servicio propio a una vida de compromiso con el Reino, estará caracterizada por el crecimiento. La persona que recién ha nacido espiritualmente necesita alimentarse con la clase correcta de alimento espiritual y debe madurar gradualmente. El apóstol Pedro nos anima a crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 3:18).
Si alguien te preguntara: “¿Has nacido de nuevo?”, ¿qué le responderías? ¿Qué indica tu respuesta acerca de tu caminar con Jesús?
Si debemos nuestra existencia a nuestro Creador, es razonable que también debamos ser cuidadosos con lo que él nos ha confiado. Hay abundantes evidencias en la Biblia de que Dios está interesado en nuestro bienestar físico. Él manifestó su cuidado por el pueblo de Israel una y otra vez. Le dio numerosas instrucciones acerca de una comida saludable e higiene pública. Le dio maná en el desierto. Cuidó a Elías cuando había hambre en la tierra. Estos son solo unos pocos de los muchos ejemplos del cuidado de Dios hacia nuestro bienestar físico.
Esta verdad llega a ser aún más clara en el ministerio de nuestro Señor. Aun una lectura superficial de los evangelios no deja ninguna duda de que Jesús comprendía la religión en una forma muy práctica.
¿De qué maneras mostró Jesús interés en su propio bienestar físico y en el de la gente que estaba a su alrededor? Considera los siguientes pasajes y analiza las implicaciones que tienen para nosotros actualmente.
- sanó (Mar. 5)
- descansó (Mar. 6:30-32)
- alimentó (Mar. 6:33-43, especialmente el vers. 34)
- el sábado (Luc. 4:16)
¿En qué otras áreas mostró Jesús su preocupación por el bienestar físico de la gente?
__________________________________________________________
La forma en que tratamos nuestro cuerpo tiene mucho que ver con la mayordomía. Sean nuestras posesiones materiales, nuestro tiempo, nuestros talentos o nuestro cuerpo: todo es propiedad de Dios y, por lo tanto, se nos demanda que seamos fieles mayordomos en el cuidado de estos dones. Pero, el cuidar nuestro cuerpo también está íntimamente relacionado con el concepto bíblico de la persona humana. Muchos cristianos creen que consistimos en un alma inmortal que habita una cáscara mortal de carne y sangre. Sin embargo, la Biblia describe la humanidad como una unidad de cuerpo, alma y espíritu, que no pueden separarse. Nuestra religión, por lo tanto, no se preocupa solo por un “algo” inmortal sino por nuestro ser entero. Impacta todos los aspectos de nuestra existencia.
Mientras la Biblia indica que ciertos alimentos no son apropiados para el consumo humano (ver, p. ej., Lev. 11), el Reino de Dios no ha de reducirse a un asunto de lo que comemos o bebemos (ver Rom. 14:17). ¿De qué modo alcanzamos un equilibrio correcto, no solo en este aspecto sino también en todas las áreas de la vida?
¿Cómo se originó la vida? Algunas personas señalan un desarrollo evolutivo sin Dios para la existencia humana. Otros alegan que hubo una participación divina en el lento proceso de millones de años, durante los cuales las formas “sencillas” de la vida aparecieron de alguna manera y, posteriormente, se desarrollaron para producir organismos más complejos, incluyendo a los humanos. Sin embargo, esta teoría crea más preguntas que las que responde (y, además, nada en la Biblia siquiera sugiere que Dios usó la evolución para crear a la humanidad). Entretanto, varios eruditos renombrados han alegado, en los últimos años, en forma convincente, que esta teoría está en una profunda crisis. Aun los defensores más firmes del pensamiento evolucionista deben admitir que la vida sigue siendo un misterio tan grande como siempre.
Al mismo tiempo, los que creemos en Dios como el Creador de este mundo y de todo el universo no tenemos tampoco todas las respuestas. Pero, el enfoque creacionista es mucho más lógico y coherente que la improbable teoría de que la vida humana ocurrió por azar.
¿Qué nos enseña la revelación divina acerca del origen de la vida? Gén. 2:7; Juan 1:1-3.
Lo que es cierto para el misterio de la vida en general, también es cierto para cada vida humana. Aunque poseamos mucho conocimiento científico acerca de los procesos involucrados en la concepción y el crecimiento de la vida humana, cada nuevo padre que sostiene a un niño recién nacido en sus brazos sabe, intuitivamente, que esta vida nueva no es nada menos que un milagro. Es una convicción cristiana fundamental que la vida –y la vida humana en un sentido muy especial– es sagrada.
¿Con qué palabras describe David el milagro de la vida humana y el magnífico diseño del cuerpo humano? Sal. 139:13, 14.
¿Quién no conoce las palabras de un canto bien conocido que dice que Dios “tiene al mundo entero en sus manos”? Esto se aplica al universo y a nuestro planeta mismo. Pero, también a cada uno de nosotros individualmente; quienesquiera que seamos y dondequiera que estemos, Dios nos tiene en sus manos. Le debemos nuestra vida física; toda ella: desde el principio hasta el fin.
¿Qué diferencia produce que Dios sea el Creador de toda vida, incluyendo la nuestra? ¿Cómo debería nuestra actitud hacia el origen de la vida impactar nuestros conceptos acerca de cosas tales como la pena de muerte, el aborto y la eutanasia?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en El camino a Cristo, el capítulo “Amor supremo”, pp. 7-14. Lee también, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “El Calvario”, pp. 690-705, y “Consumado es”, pp. 706-713.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. No podemos escapar de la pregunta “por qué”: Si Dios es amor, ¿por qué hay tanto sufrimiento? No es solo la escala de sufrimiento lo que causa que la gente cuestione el amor de Dios sino también el hecho de que pareciera que tantas cosas afectan a las personas inocentes y tantas parecen totalmente sin sentido. ¿De qué modo nosotros, cristianos adventistas del séptimo día, tratamos esta realidad? ¿De qué modo nuestra comprensión del gran conflicto nos ayuda a comprender este tema tan difícil?
2. ¿Cómo podemos amar a un padre abusivo, a un homicida serial o a una persona totalmente egoísta? ¿Cómo amó Jesús a los que eran totalmente difíciles de amar?
3. ¿Cómo podemos amar continuamente si no hay respuesta a ese amor? ¿Cómo siguió amando Jesús a los que nunca responderían a su amor?
4. ¿Quiénes son los despreciados, los marginados, los que son rechazados por tu propia sociedad? ¿Qué clase de ministerio tiene tu iglesia en favor de tales personas? ¿Qué sería necesario para que tú mismo y tu iglesia se involucraran en ese trabajo?
5. En un sentido real, el verdadero amor demanda una muerte al yo, una disposición a poner a un lado el yo para el bien de otros. ¿Qué elecciones tenemos que hacer a fin de experimentar esa muerte al yo?
6. Además de la Cruz, ¿de qué otras maneras podemos ver el amor de Dios por la humanidad?
Resumen:
Dios es amor. Esta característica es básica para todo lo que Dios es y hace. Este Dios amante ya fue revelado en el Antiguo Testamento, pero su forma máxima de amor se ve en el don de su Hijo, Jesucristo, para nuestra salvación. Este amor divino encuentra una respuesta en el amor del cristiano. Si profesamos ser discípulos de nuestro Señor Jesucristo, nuestra vida estará marcada por el amor incondicional hacia nuestro Hacedor y un amor abnegado hacia los demás.
Jesucristo es nuestro modelo máximo. Si nos preguntamos cómo debería ser nuestro amor, solo necesitamos mirar a nuestro Salvador. En él vemos el ejemplo perfecto. Humanamente hablando, Cristo tenía todas las razones para que no le gustaran muchas personas, o aun podría haberlas odiado. Los líderes espirituales tenían tanta envidia por su éxito que constantemente lo molestaban y finalmente decidieron eliminarlo. ¿Por qué él debía haber amado a esa gente? Su propia familia, a veces, tampoco lo apoyaba. Sus discípulos a menudo peleaban entre sí y estaban ausentes cuando su presencia hubiera sido muy importante. ¿Cómo podía amarlos en esos momentos cuando lo abandonaron completamente? Además de todo esto, Jesús también manifestó su amor en particular hacia aquellos que no recibirían mucha atención positiva de los líderes espirituales de sus días: las mujeres (incluyendo prostitutas), los que sufrían de lepra, la gente de Samaria, los miembros de la fuerza invasora y los recolectores de impuestos.
Considera cuidadosamente algunos ejemplos concretos en los que Jesús mostró amor abnegado, en circunstancias en las que la mayoría de la gente hubiera encontrado difícil hacerlo.
1. Lucas 17:12-19 __________________________________________________________
2. Juan 13:1-17 _________________________________________________________
3. Juan 19:25-27
__________________________________________________________
¿De qué modo debería impactar, en nuestro discipulado, la manifestación del amor divino del ministerio de Jesús? 2 Cor. 5:14; Fil. 2:2.
_________________________________________________________
_________________________________________________________
Pablo dice que el amor de Cristo nos constriñe (2 Cor. 5:14 ). La construcción del original griego puede traducirse como que el amor que viene de Cristo nos obliga o constriñe, o también lo hace el amor que tenemos por Cristo. Ambos significados son gramaticalmente justificados y, además, teológicamente correctos. Cuando captamos algo de la magnitud del amor de Cristo, esto creará en nosotros una respuesta amante, y esto nos dará el intenso deseo de compartir ese amor con otros.
Jesús también amó a los que eran despreciados por la mayoría de la gente y eran considerados más bien difíciles de amar. Él hizo esfuerzos especiales para mostrarles su amor. ¿De qué modo muestro mi amor hacia los desposeídos, a las personas que viven en la marginalidad de la sociedad y a los que de ninguna manera representan los valores que aprecio más?
¿Por qué vino Jesucristo al mundo? ¿Por qué tuvo que sufrir, y fue necesario que él muriera en una cruz? Y ¿por qué volverá y restaurará este mundo a su condición inmaculada original? ¿No había otro camino? Y, si no lo había, ¿por qué pasa tanto tiempo antes de que el problema del pecado sea totalmente resuelto? No tenemos posibilidades de responder estas preguntas. En su sabiduría infinita, Dios “ideó” un plan para tratar con el problema del pecado de la mejor manera posible. Siendo un Dios santo, no podía pasar por alto la rebelión contra su Ley perfecta; siendo amor, no podía quedarse atrás y permitir que sus criaturas perecieran sin hacer lo máximo para salvarlas.
“La santidad de Dios es su majestuosa pureza, que no puede tolerar el mal moral. El amor de Dios es su abrazo expansivo y tierno al pecador. La santidad de Dios es su alejamiento de lo que es impuro y profano. El amor de Dios es su disposición a identificarse con los que son impuros, con el fin de ayudarlos”.–Donald G. Bloesch, God the Almighty: Power, Wisdom, Holiness, Love, pp. 140-143.
¿Qué nos enseñan los siguientes textos sobre el mensaje que da el Nuevo Testamento acerca del amor de Dios?
1. El don divino de su Hijo (Juan 3:16).
___________________________________________________________
2. El Hijo, que se da a sí mismo (Fil. 2:5-8).
______________________________________________________
3. El don del Espíritu Santo (Juan 14:15-18; Hech. 2:1-4).
________________________________________________________
4. La disponibilidad de los dones espirituales (Efe. 4:11-13).
_______________________________________________________
5. La certeza de la salvación (1 Juan 3:1-3).
_________________________________________________________
6. Un futuro eterno en un ambiente de amor (2 Ped. 3:13).
________________________________________________________
¿De qué modo resumirías el mensaje del Nuevo Testamento acerca del amor de Dios?
________________________________________________________
__________________________________________________________
¿De qué manera los mensajes de los tres ángeles, de Apocalipsis 14:6 al 12, se ajustan a este tema general del amor divino que presenta el Nuevo Testamento? Elena de White habla acerca del mensaje del tercer ángel como la buena nueva de la justificación por la fe, “en verdad”. ¿De qué modo todo eso se adecua al tema del amor de Dios por la humanidad?
Se dice a menudo que el amor de Dios se manifiesta claramente solo en el Nuevo Testamento, mientras que “el Dios del Antiguo Testamento” es un Dios de justicia e ira. Pero, un estudio cuidadoso de toda la Biblia muestra que Dios no tiene una personalidad dividida. Aunque el amor de Dios se manifestó en la medida más plena en Cristo (como se describe en el Nuevo Testamento), el Dios de los tiempos del Antiguo Testamento es igualmente un Dios de amor supremo. Dios no cambia (Sant. 1:17). Él no evoluciona gradualmente de un Dios de ira o un Dios de justicia a un Dios de amor. El amor de Dios es eterno. Las palabras a su pueblo del Antiguo Testamento se aplican siempre: “Con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3).
Considera unas pocas evidencias importantes del amor de Dios en los tiempos del Antiguo Testamento como se enumeran abajo, y añade algunas otras evidencias claras de su amor que se encuentran en otras partes del Antiguo Testamento.
1. El amor de Dios en la Creación (Génesis 1:26 - 31; 2:21-25)
_______________________________________________________
2. La provisión de una solución al problema del pecado (Gén. 3:15; 22:8; Isa. 53).
_______________________________________________________
3. El don del sábado (Éxo. 31:12-17).
____________________________________________________
4. El continuo don de profecía (Amós 3:7).
_______________________________________________________
Hay historias y declaraciones, en el Antiguo Testamento, que son, por lo menos superficialmente, difíciles de comprender. Es cierto lo que leemos acerca de derramamiento de sangre y de guerras. Pero nunca olvidemos que Dios se describe en forma consistente como el Dios del pacto, que atrae a la gente a sí mismo y no la abandona, a pesar del hecho de que ella le da la espalda una y otra vez. Debemos recordar, también, que la paciencia de Dios tiene un límite.
¿Qué respondes cuando te confrontan con preguntas acerca de la guerra y el derramamiento de sangre en el A ntiguo Testamento? ¿Cómo concilias el mandato divino de eliminar naciones enteras (por ejemplo, cuando Israel tomó posesión de la tierra de Canaán) con el concepto de un Dios de amor?
Necesitamos comer y beber a fin de mantenernos vivos. Sin líquidos para beber o comida para comer, pronto llegaremos al final. Pero, a fin de vivir en el sentido real de la palabra, también necesitamos amor. La vida sin amor es una clase subhumana de existencia. Hay una necesidad interna, en nosotros, de recibir amor. Necesitamos el amor de los padres. Necesitamos el amor de la familia y de los amigos. Necesitamos ser una parte de una comunidad amante. Pero tanto como necesitamos recibir amor, también necesitamos dar amor. No somos verdaderamente humanos si no podemos amar. Pero, que esto sea claro: el verdadero amor no comienza con nosotros. La capacidad de amar es creada en nosotros por nuestro Creador. (Ver Gén. 1:26; Juan 3:16.)
¿Cuán totalmente importante es el amor en la vida del seguidor de Cristo? Mateo 22:37- 39; 1 Corintios 13: 1-3; 1 Juan 3:14.
_________________________________________________________
_________________________________________________________
El amor de Dios siempre es anterior a nuestro amor. El amor es vital. El verdadero “amor no es un impulso, sino un principio divino, un poder permanente. El corazón no consagrado no puede originarlo ni producirlo. Solo se encuentra en el corazón en el que reina Jesús. ‘Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero’ (1 Juan 4:19). En el corazón renovado por la gracia divina, el amor es el principio de acción dominante” (HAp 455).
El escritor británico C. S. Lewis usa los términos “amor de regalo” y “amor de necesidad” para diferenciar entre el amor de Dios y las formas humanas del amor. Mientras que Dios quiere nuestro amor más que ninguna otra cosa, él no necesita nuestro amor del mismo modo en el que nosotros necesitamos de él y de los demás seres humanos. “Nosotros [debemos] comenzar en el principio real, con el amor como una energía divina. Este amor fundamental es amor de regalo. En Dios no hay apetito que necesite ser calmado; solo abundancia que desea dar”.–C. S. Lewis, The Four Loves, p. 121. Nuestro amor humano necesita ser transformado por el amor divino, de modo que –mientras continuamos anhelando el amor de otros– seamos capaces de dar amor en una manera realmente cristiana.
Por tu propia experiencia, ¿cuál es la diferencia entre el amor humano y el amor de Dios? ¿Qué clase de amor humano ejemplifica mejor el amor de Dios? ¿De qué modo podemos manifestar mejor el amor de Dios en nuestras propias vidas?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en Mensajes selectos, tomo 1, “Actitudes acerca de los testimonios”, pp. 45-55.
La oposición o la indiferencia hacia los escritos de Elena de White generalmente son el resultado de: 1) no leer lo suficiente de sus escritos como para reconocer y comprender sus instrucciones generales y bien equilibradas; 2) no comprender la relación apropiada de sus escritos con las Escrituras; 3) no reconocer la verdadera naturaleza de la inspiración divina; 4) no reconocer el principio del tiempo y el lugar en relación con el consejo que ella ha dado; 5) no reconocer que sus consejos todavía son relevantes hoy; 6) no reconocer que, aunque hay evidencia suficiente para convencer a los honestos de corazón, Dios no elimina las oportunidades para dudar; 7) una falta de disposición de hacer un sacrificio personal de algún hábito o práctica acariciados que parece estar fuera de armonía con los consejos dados en los escritos de Elena de White.
La mayor parte de la oposición al espíritu de profecía desaparecería: 1) si la gente dejara de usar alguna frase o algún párrafo favorito como garrote para golpear a otra persona; 2) si todos aplicaran los consejos a sí mismos, en vez de tratar de aplicarlos a otra persona; 3) si no la citáramos sin saber dónde se encuentra la cita (hay, en existencia, demasiados dichos apócrifos); 4) si no discutiéramos algo que ella escribió sin haber estudiado todo lo que escribió sobre un tema en particular (un conocimiento parcial puede ser más peligroso que la ignorancia completa); 5) si reconociéramos que el fracaso de la gente en vivir a la altura de los consejos que dio Elena de White, o no cumplirlos, no tiene absolutamente nada que ver con la confiabilidad de sus visiones y sus instrucciones. (Basado en Dento E. Rebok, Believe His Prophet, pp. 309-312.)
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Como clase, hablen acerca de las bendiciones que la Iglesia Adventista ha recibido del ministerio de Elena de White. ¿Cuáles son algunas de las citas favoritas de los miembros de la clase? ¿De qué modo sus escritos han impactado personalmente en el crecimiento espiritual de cada miembro? Al mismo tiempo, ¿qué luchas ha tenido la gente, a veces, con sus escritos? ¿Cuál ha sido la causa de esos problemas, y cómo podemos ayudar a esas personas a superarlos?
2. Muchas personas nuevas que entran en la Iglesia Adventista tienen preguntas acerca de Elena de White. ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos ayudarlas a tener una comprensión equilibrada del don profético?
3. ¿Qué has aprendido este trimestre que te ayudará a comprender mejor el papel del Espíritu de Profecía? ¿Qué posiciones has tenido que cambiar? ¿Qué nuevas vislumbres has obtenido? ¿Qué preguntas todavía quedan sin responder?
“Y se difundió su fama [la de Cristo] por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó” (Mat. 4:24).
Piensa en el ministerio de Cristo cuando estuvo en la carne. Una y otra vez, Jesús realizó milagro tras milagro. Ya sea volver el agua en vino (Juan 2:1-11), la alimentación de los cinco mil (Mat. 14:14-21), la curación de los enfermos (Mat. 4:24) o la resurrección de la muerte (Juan 11:1-45), Jesús marcó su ministerio con milagros, un poderoso testimonio de su poder divino.
Lee Lucas 24:13 al 27, la historia de Jesús y de los dos discípulos en camino a Emaús. ¿Qué les señaló con el fin de persuadirlos de que Jesús de Nazaret era, en realidad, el Mesías? ¿Por qué es esa respuesta muy importante para nosotros, especialmente en el contexto del don profético?
A pesar de todas las cosas milagrosas que hizo Cristo mientras estuvo aquí, él les señaló a los dos discípulos la Palabra de Dios y la Biblia sola para enseñarles la verdad acerca de su muerte y su resurrección, y lo que ellas significaban.
Este punto no debería ser pasado por alto. A través de los años, ha habido numerosos informes de las formas milagrosas en las que Dios obró por medio del ministerio de Elena de White. Algunos de esos informes son más fáciles de verificar que otros. Como quiera que sea, al fin, nuestras creencias en la manifestación de este don no debería descansar sobre milagros y cosas así. Aunque puedan tener su lugar, la prueba máxima debe ser siempre la Palabra de Dios y de qué modo el don armoniza con la Biblia. Los milagros están bien, pero difícilmente puedan ser la prueba final, y no significan nada si las enseñanzas no son bíblicas.
Así como con la inspiración de la Biblia, también permanecen algunas preguntas acerca de la manifestación del don profético en la vida de Elena de White. No obstante, el don habla por sí mismo y da el mejor testimonio con respecto a sí mismo. Hay poco más que nosotros, por causa de los milagros, podríamos o deberíamos añadir. Se ha dado evidencia más que suficiente para que cualquiera pueda hacer una decisión informada con respecto al don, sin importar las preguntas no respondidas que nosotros, que “vemos por espejo, oscuramente” (1 Cor. 13:12), pudiéramos tener todavía.
“Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad. ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los justos. Y dicen: Si hubiéramos vivido nosotros en los días de nuestros antepasados, no habríamos sido cómplices de ellos para derramar la sangre de los profetas. Pero así quedan implicados ustedes al declararse descendientes de los que asesinaron a los profetas” (Mat. 23:28-31, NVI).
¿Qué dicen las palabras de Jesús acerca de la actitud que muchos tienen hacia los profetas? ¿Qué lecciones podemos obtener de estas palabras para nosotros mismos?
A pesar de toda la evidencia en favor de la integridad y la validez del ministerio de Elena de White, aun entre nosotros hay quienes, en un sentido, están derramando “la sangre de los profetas”. Entre nosotros, como en el antiguo Israel, hay quienes de diversas maneras, sutiles y a veces no tan sutiles, están trabajando para destruir la confianza en el ministerio profético de Elena de White. Ha sido así desde el principio, y también podemos estar seguros de que será así hasta el fin. Casi cada acusación contra ella y sus obras es similar a las acusaciones hechas contra los profetas de la antigüedad y contra la misma Palabra de Dios.
Las razones para estas actitudes varían (ver la sección del viernes). Algunas personas han elevado sus escritos a un nivel que es inapropiado, y así otros han reaccionado ante esto, y algunas veces van demasiado lejos. Otros tienen una comprensión falsa de cómo actúa la inspiración, y como sus escritos no se adecuan a su comprensión, se han vuelto contra ellos. Algunos hablan, tal vez, por ignorancia; otros, tal vez, desde una hostilidad maliciosa. Afortunadamente, no hemos de juzgar los motivos o los corazones. Sencillamente, debemos ser capaces, como escribió Pedro: “[de] presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped. 3:15). Al fin, cada uno de nosotros tendrá que hacer una elección, por sí mismo, con respecto a las voces que escuchará y a las que creerá.
¿Cuál es tu propia actitud hacia los escritos de Elena de White? ¿Por qué tienes esa actitud? Piensa en razones para tenerla. ¿Estás abierto al cambio, si fuera necesario?
Jesús dijo: “Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor” (Juan 5:39, NVI). ¿Qué nos dicen los siguientes textos del Antiguo Testamento acerca de Jesús? Sal. 16:9, 10; 41:9; Isa. 53:4-6; Miq. 5:2.
Jesús dijo: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día” (Juan 8:56), “Moisés [...] de mí escribió él” (Juan 5:46) y “David le [me] llama Señor” (Mat. 22:45). Él comenzó su ministerio en la sinagoga en Nazaret con las palabras de Isaías: “El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres” (Isa. 61:1, NVI). Jesús, entonces, dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Luc. 4:21). Jesús sabía que el Antiguo Testamento estaba repleto con referencias a él. Él era el personaje central en la esperanza de Israel.
Los autores bíblicos, desde Moisés hasta el apóstol Juan, dirigieron a sus lectores a aquel que vendría la primera vez para salvar a su pueblo de sus pecados (Mat. 1:21) y una segunda vez para librarlos de la presencia del pecado (Apoc. 21:4).
Siguiendo en los pasos de los profetas bíblicos, Elena de White, en forma consistente, señaló a la gente a su Salvador Jesucristo. “No importa cuál hay sido la experiencia del pasado ni cuán desalentadoras sean las circunstancias del presente, si acudimos a Cristo en nuestra condición actual –débil, sin fuerza, desesperados–, nuestro compasivo Salvador saldrá a recibirnos mucho antes de que lleguemos, y nos rodeará con sus brazos amantes y con la capa de su propia justicia” (DMJ 13). Y ella amonesta a los pastores a hacer de Cristo el centro de todo. “Poned a Cristo en cada sermón. Espaciaos en las excelencias, la misericordia y la gloria de Jesucristo, hasta que Cristo se forme interiormente como la esperanza de gloria” (Ev 140).
Repetidamente ella enfatizó que Jesús era muy real para ella. “Yo sé que mi Salvador me ama, y yo amo a mi Jesús. Descanso en su amor, a pesar de mis imperfecciones” (4 MR 245). Jesús era el centro de su ministerio. “El objeto de todo ministerio”, dijo ella, “es mantener oculto el yo y hacer que aparezca Cristo. La exaltación de Cristo es la gran verdad que han de revelar todos los que trabajan en palabra y doctrina” (1 MS 182).
Olvidando por un momento las doctrinas y la teología, hazte esta pregunta básica: ¿Cuán bien conozco a Jesús? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo y de tu vida espiritual? ¿Qué cambios podría ser necesario que hagas?
¿Por qué estudiaron los bereanos las Escrituras cada día para ver si lo que decía Pablo era verdad? ¿Por qué no confiaron en sus palabras? Hech. 17:11.
Por cuanto Pablo predicaba a Cristo a partir de las Escrituras, mostrando que él era el Mesías prometido, los que lo oían con una mente abierta fueron impulsados a estudiar las Escrituras por sí mismos, para ver si estas cosas eran realmente así. En otras palabras, aun las palabras de Pablo no eran suficientemente buenas. Tenían que ser confirmadas por la Biblia.
¿Qué nos enseñan los textos siguientes acerca de la importancia de estudiar las Escrituras? Prov. 2:1-6; Isa. 34:16; Mat. 4:4; Apoc. 1:3.
Elena de White, en forma consistente, elevó la Palabra de Dios y animó a los feligreses a estudiarla. “Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica” (PE 78). En la introducción a El conflicto de los siglos, ella escribió: “En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter, nos revelan doctrinas y son la piedra de toque de la experiencia religiosa” (CS 9).
¿Por qué los profetas, a lo largo de la historia, amonestaron al pueblo de Dios a leer y estudiar la Palabra de Dios? La razón es sencilla: Dios “dio su Palabra a los hombres como una revelación de sí mismo. Cada verdad que vamos descubriendo es una nueva revelación del carácter de su Autor. El estudio de las Sagradas Escrituras es el medio divinamente instituido para poner a los hombres en comunión más estrecha con su Creador y para darles a conocer más claramente su voluntad. Es el medio de comunicación entre Dios y el hombre” (CS 75).
Los escritos de Elena de White no deben ser usados nunca en lugar de la Biblia; por el contrario, ella pasó su vida tratando de lograr que los miembros de la iglesia leyeran la Biblia y la hicieran la regla de fe para sus vidas.
¿Cuáles son algunas maneras en que puedes obtener más provecho de tu propio estudio de la Biblia? ¿Cómo puedes hacer que el tiempo que pases con la Biblia sea más beneficioso de lo que es ahora?
¿Qué similitudes ves entre la experiencia de los discípulos después de la crucifixión y la de los primeros creyentes adventistas después del Gran Chasco en 1844? Luc. 24:13-27; Hech. 10:9-16, 44-48.
Los discípulos experimentaron su gran chasco en la crucifixión. Habían esperado que Jesús redimiría a Israel; mientras lo observaban andar en el asno entrando en Jerusalén, en cumplimiento de la profecía de Zacarías, estaban seguros de que él se establecería como su Rey, expulsaría a los romanos e iniciaría el Reino de Dios sobre la tierra. Solo después de su muerte, cuando “les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Luc. 24:45), vieron por primera vez que él había venido con un propósito diferente. En otras palabras, aun con todos esos años en que Jesús estuvo en medio de ellos, aun teniendo un testimonio directo, cometieron errores, todavía no comprendían lo que las Escrituras habían enseñado. Jesús les señaló la Biblia, y en ella debían basar sus creencias.
Lee Hechos 1:6. ¿Qué indica esto acerca de cómo, aun cuando Jesús estuvo con los discípulos después de la resurrección, ellos todavía tenían ideas falsas acerca de lo que significaba su venida?
Los primeros creyentes adventistas también experimentaron un gran chasco, por causa de la idea errónea de Guillermo Miller y otros de que el Santuario de Daniel 8:14 era la tierra. Y, así como el repasar lo dicho por Jesús, y estudiar la Biblia y las intervenciones sobrenaturales de Dios ayudó a los discípulos a abandonar sus conceptos equivocados, también los primeros adventistas llegaron a una nueva comprensión de la verdad del Santuario por medio del estudio de las Escrituras y por la conducción de Dios en el ministerio profético de Elena de White.
Al fin, por útil que fuera el don profético, nuestros pioneros estaban decididos a basar sus doctrinas en la Biblia, sin usar el don profético como una autoridad en lo doctrinal.
También hoy, la fortaleza y la seguridad de lo que creemos como Adventistas del Séptimo Día deben estar basadas en la Palabra de Dios sola. Una vez que estamos seguros de nuestras doctrinas a partir de la Biblia, y trabajando desde esa base firme, podemos tener verdaderamente confianza en el don profético.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Salmo 41:9; Isaías 53:4-6; Mateo 23:28-31; Juan 5:39; Hechos 10:9-16, 44-48; 17:11.
PARA MEMORIZAR:
“Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Crón. 20:20).
ALGUNAS PERSONAS ESTABAN INTERESADAS en unirse a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Habían llegado a aceptar las enseñanzas de la iglesia por medio de su estudio de la Biblia, pero tenían preguntas acerca de Elena de White. Después de todo, con tantos profetas y maestros falsos por allí, ellos querían ser cuidadosos. Sabiendo de sus preocupaciones, y comprendiéndolas, el pastor les dijo: “Esto es algo que tendrán que decidir por ustedes mismos, por medio de una convicción personal dada por el Espíritu Santo. Tómense el tiempo de leer sus escritos. Algunas cosas les sonarán claras de inmediato; de otras cosas, podrán tener algunas preguntas. Al fin, sus escritos son realmente el testimonio mejor y final con respecto a su origen”.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué debe ser la Biblia nuestra autoridad final en asuntos de doctrina? ¿Cuán importante es el estudio de la Biblia en nuestras vidas actualmente? ¿Qué sucede cuando las personas ignoran la palabra profética? ¿Qué lugar ocupan los milagros en el establecimiento de nuestra fe? ¿Por qué las personas se rebelan contra el don profético?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en Fe y obras, los capítulos: “Cristo, nuestra justicia”, pp. 34-39; “Elena G. de White traza claramente las líneas”, pp. 40-46; y “Fe y obras”, pp. 47-50.
Pautas adicionales para la interpretación de escritos inspirados
Además de las pautas estudiadas en la lección de esta semana, necesitamos: a) pedir la conducción del Espíritu Santo en el estudio de su Palabra; b) asegurarnos de usar una o más buenas traducciones; c) buscar principios que sean universales y se apliquen a todas las personas, en todo lugar y en todo tiempo; d) estar dispuestos a obedecer las verdades que descubramos; e) estar con la mente abierta y dispuesta a renunciar a posiciones previamente mantenidas; f) cuidarse de las interpretaciones extremas; g) trabajar junto con personas de experiencia; y h) usar el sentido común.
Elena de White acerca de Una vez salvo, siempre salvo:
“No hay nada que ofenda tanto a Dios, o que sea tan peligroso para el alma humana, como el orgullo y la suficiencia propia. De todos los pecados, es el más desesperado, el más incurable. La caída de Pedro no fue instantánea, sino gradual. La confianza propia lo indujo a creer que estaba salvado, y dio paso tras paso en el camino descendente, hasta que pudo negar a su Maestro. Nunca podemos, con seguridad, poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando, como nos hallamos, fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación. Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados. Eso es engañoso. Debe enseñarse a todos a acariciar la esperanza y la fe; pero, aun cuando nos entregamos a Cristo y sabemos que él nos acepta, no estamos fuera del alcance de la tentación” (PVGM 119, 120).
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Considera todo el contexto de la cita de Elena de White que está arriba. Ahora considera la declaración acerca de no decir que somos salvos. Cuán fácil es tomar esa sola declaración, sacándola del contexto, y llegar a una conclusión totalmente diferente de la que ella quería decir. ¿Por qué debemos ser siempre cuidadosos de no sacar las declaraciones de su contexto? ¿Qué otros ejemplos puedes encontrar de personas que han hecho precisamente eso? ¿Por qué eso es una tentación?
2. ¿Cuáles son algunas otras maneras en que los escritos de Elena de White han sido mal usados? ¿Qué podemos hacer, sin embargo, para evitar la trampa de desechar todo, sencillamente porque sus escritos no ha sido usados apropiadamente?
3. Piensa en lo que se nos ha entregado con el mensaje de salud tal como aparece en los escritos de Elena de White. ¿Qué bendición grande podemos obtener de ellos si los usamos adecuadamente? ¿Qué trampas debemos evitar?
El contexto más amplio se refiere a lo que otros textos, en el resto de las Escrituras, tienen que decir acerca de un tema específico.
¿Somos salvados por la gracia solo por medio de la fe o también necesitamos obras? (Efe. 2:8, 9; Sant. 2:14-26). ¿Está Pablo en conflicto con Santiago en el tema de la salvación? ¿Qué tienen para decir los siguientes textos sobre este tema? Rom. 3:21-28; 4:3; Gál. 3:6-12.
Cuando consideramos el contexto más amplio en las Escrituras, descubrimos que Santiago no está alegando en favor de las buenas obras como un medio para la salvación. Más bien, él insiste en que hay dos clases de fe, una válida y otra no válida. Pablo habla acerca de la fe válida, que es seguida por buenas obras. Santiago se refiere a la fe no válida, que se detiene en el nivel intelectual.
Pablo usa el ejemplo de Abraham, para mostrar que somos justificados sobre la base de una fe válida. Santiago muestra que la fe de Abraham era real porque produjo buenas obras. Solo necesitamos fe, una fe válida, para ser salvos, y nuestra conducta mostrará si nuestra fe es válida o no.
Cuando leemos a Elena de White, también necesitamos considerar el contexto más amplio en sus escritos; es decir, todo lo que ella escribió sobre un tópico específico.
En el libro Consejos sobre el régimen alimenticio, por ejemplo, ella dice: “Las hortalizas, las legumbres, las frutas y los cereales deben constituir nuestro régimen alimenticio. Ni un gramo de carne debiera entrar en nuestro estómago. El consumo de carne es antinatural. Hemos de regresar al propósito original que Dios tenía en la creación del hombre” (p. 454). Cualquiera que lee solamente esta declaración tendría que llegar a la conclusión de que bajo ninguna circunstancia deberíamos comer carne. Sin embargo, unas pocas páginas más adelante, está esta declaración: “Un régimen de carne no es el más sano, y sin embargo yo no asumiría la posición de que la carne debe ser descartada por todos. Los que tienen órganos digestivos debilitados pueden a menudo usar carne cuando no pueden comer legumbres, hortalizas, frutas o gachas” (p. 472). Cuando consideramos todo lo que ella ha escrito sobre un tema específico, surge un cuadro equilibrado.
Aunque no debemos hacer de la comida y la bebida nuestra religión, Dios nos ha dado consejos maravillosos acerca de la dieta, que pueden tener un impacto positivo sobre nuestra salud. ¿Cuán cuidadoso eres tú en tu dieta y en todos tus hábitos? ¿Por qué esperar hasta que la enfermedad te ataque antes de hacer los cambios que podrían ser para tu bien?
Lee Isaías 65:17. ¿Qué es el nuevo cielo y la nueva tierra a los que se refiere Isaías? ¿Es la Tierra Nueva que esperan los cristianos en el futuro?
En el contexto inmediato, Isaías dice: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito” (vers. 20). ¿Muerte en la Tierra Nueva? Esta no puede ser la Tierra Nueva que esperamos que siga al milenio. ¿Qué es, entonces, el nuevo cielo y la nueva tierra en el versículo 17?
En este pasaje, Isaías describe una “nueva creación” que habría sucedido a Israel, después de la restauración de la cautividad babilónica, si permanecían fieles a Dios y cumplían la comisión divina de ser una luz para el mundo (Isa. 42:6). Desgraciadamente, no sucedió, y por eso esa profecía, que era condicional, no se cumplió. Estos “cielos nuevos y tierra nueva” nunca llegaron a ser una realidad. No obstante, en un sentido secundario, estos versículos apuntan hacia adelante, al cielo nuevo y la Tierra Nueva que serán introducidos al final del milenio. Pero, en esos “tierra nueva y cielo nuevo” no nacerán niños a los redimidos (Mat. 22:30), ni habrá más dolor ni muerte (Apoc. 21:4), de modo que tenemos que ser cuidadosos de cuán lejos deseamos estirar las imágenes.
En el libro Palabras de vida del gran Maestro, la Sra. de White hace la declaración de que “nunca debe enseñarse, a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados” (p. 119). ¿Significa esto que nunca podemos estar seguros de nuestra salvación? 1 Juan 5:12, 13.
Cuando estudiamos el contexto, descubrimos que ella está hablando acerca de si una persona puede caer de la gracia después de la conversión. Muchos cristianos de sus días creían en la doctrina de “una vez salvos, siempre salvos”. Elena de White claramente estaba en contra de esta enseñanza. En el contexto, ella dice: “Nunca podemos con seguridad poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando como nos hallamos fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación” (PVGM 119).
El contexto inmediato aclara que ella está tratando el tema de la confianza propia y las tentaciones después de la conversión. Nunca estamos seguros contra la tentación, nunca podemos decir que no podemos caer, que somos salvados y, por lo tanto, estamos seguros contra la tentación, pero esto no significa que en Jesús no podemos tener cada día la seguridad de la salvación.
Un principio importante de interpretación bíblica es el principio de estudiar el tiempo y las circunstancias durante las cuales un texto específico fue escrito, y quién lo escribió.
¿Qué describe el profeta en Jeremías 4:23 al 26?
Cuando la mayor parte de los adventistas leen estos textos, piensan en el milenio. Sin embargo, cuando Jeremías escribió este texto, alrededor del año 600 a. C., no estaba pensando en el milenio. El contexto de este pasaje es la destrucción de Jerusalén en 586 a.C. En el versículo 1, Dios le dijo a Israel: “Vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, [...}”. Es decir, todavía había tiempo de que se arrepintieran. Si hubiesen retornado a Dios, no habrían sido llevados a la cautividad.
Dios, por medio de Jeremías, estaba suplicando a su pueblo que se volviera de sus malos caminos, pero ellos no escuchaban. En los versículos 23 al 26, el profeta en visión vio lo que sucedería si ellos desobedecían. En lenguaje poético describe la desolación y la ruina que vendría sobre la tierra de Judá por causa de su desobediencia. El punto principal es que, cuando procuramos interpretar un texto, se necesita tomar en cuenta cuándo fue escrito ese texto y en qué circunstancias.
Lo que ocurrió con Judá y Jerusalén en el año 586 a.C. es un tipo de lo que ocurrirá con el mundo en el futuro. Jeremías 4:23 al 26 será una descripción apropiada de esta tierra durante el milenio, cuando Jesús venga y la tierra sea purificada con fuego. De este modo, exegéticamente, Jeremías 4:23 al 26 se refiere a la destrucción de Jerusalén. Sin embargo, simbólicamente también se refiere al tiempo del milenio. Elena de White, por lo tanto, cita Jeremías 4 para describir la situación de la tierra durante el milenio. (Ver CS 791.)
Al leer a Elena de White, también necesitamos tener en cuenta el tiempo y las circunstancias. Por ejemplo, en 1897, la Sra. de White escribió que “habrá que dar cuenta del dinero invertido en bicicletas, vestidos y otras cosas innecesarias” (TM 398).
A fines del siglo XIX, la bicicleta no era un medio de transporte económico, sino más bien el juguete de una persona rica, una inversión comparable al costo de un auto de lujo actual. La gente estaba hipotecando sus ingresos por adelantado durante meses para comprar lo que era un elemento costoso y de lujo. En pocos años, la bicicleta llegó a ser un medio de transporte útil y económico, y ella nunca más habló contra la bicicleta.
Su norma acerca de las bicicletas estaba basada en el principio bíblico de una buena mayordomía. Si ella viviera hoy, probablemente aplicaría este principio a otras cosas en las que la gente gasta frívolamente su dinero.
La homilética es el arte de predicar. En una clase de homilética, el estudiante aprende a preparar sermones y a usar las Escrituras al predicar. Algunas veces un predicador puede usar solo las palabras de un texto, sin considerar en forma especial su significado original, para presentar algún punto o hacer una apelación durante un sermón. Esto se llama uso homilético de las Escrituras.
En Marcos 1:15, ¿cuál era el reino que Jesús proclamó que estaba cerca?
El reino que Jesús estaba proclamando en ese tiempo era el Reino de la gracia, que él estableció en su primera venida. Pero el texto también puede aplicarse a nuestra situación actual. Un predicador puede decirle a su congregación el sábado de mañana: “Todas las profecías de tiempo se han cumplido, el Reino de Dios se ha acercado”. Y puede llamar a su congregación a que se arrepienta y crea en el evangelio. El reino que el predicador moderno tiene en mente, sin embargo, ya no es el Reino de gracia sino el Reino de gloria, que Cristo iniciará con su segunda venida. La primera interpretación de Marcos 1:15 es exegética, la segunda, homilética.
De acuerdo con Marcos 1:17, Jesús estaba caminando un día junto al Mar de Galilea cuando vio a Simón y a Andrés, su hermano, echando la red al mar (eran pescadores). Jesús les dijo: “Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres”, y ellos dejaron inmediatamente sus redes y lo siguieron.
Un predicador moderno, usando las palabras de Marcos 1:17, puede llamar a sus feligreses a seguir a Jesús, pues solo él puede hacernos pescadores de hombres. Exegéticamente, el texto se aplica a Simón y Andrés, pero homiléticamente puede aplicarse a cada cristiano, pues Jesús quiere que todos seamos pescadores de hombres (Mat. 28:19, 20).
Elena de White con frecuencia usó las Escrituras en forma homilética. Ella estaba saturada con el lenguaje de la Biblia, y siempre que hablaba o escribía acerca de un tema usaba lenguaje y textos bíblicos para transmitir a la iglesia el mensaje que había recibido del Señor. Por ejemplo, en el libro La educación, Elena G. de White tiene un capítulo sobre el estudio de la fisiología. Hablando de una buena postura, ella dice: “Entre las primeras cosas que se debería tratar de lograr, figura la postura correcta, tanto cuando se está sentado como de pie. Dios hizo al hombre erguido [en inglés, upright, que también significa recto], y desea que obtenga no solo beneficio físico, sino también mental y moral, como asimismo la gracia, la dignidad, el aplomo, el valor y la confianza en sí mismo que tiende a producir esa postura” (Ed 198). Que Dios “hizo al hombre erguido [upright]” es una cita de Eclesiastés 7:29; pero, cuando Salomón escribió Eclesiastés, se estaba refiriendo a la rectitud moral, no a la postura.
La exégesis se ocupa del significado original de un texto. Se concentra en lo que el autor quería decir y lo que el texto significaba para el lector original.
¿Cuál es el significado original, o exegético, de Romanos 2:14 al 16? Comparar con Ezequiel 3:17 al 19 y Romanos 10:12 al 17.
No hay dudas de que habrá personas en el cielo que nunca oyeron hablar del evangelio. “Entre los paganos, hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán. Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios” (DTG 593).
Dios, en algunas ocasiones, aparte de los mensajeros humanos, se extiende hacia las personas que están en tierras paganas y las salva. Sin embargo, se salvan porque el Espíritu Santo ha tocado sus corazones, y ellos han respondido adecuadamente, como lo demuestran sus obras. No se salvan sencillamente porque vivieron a la altura de sus conciencias; si así fuera, entonces se salvarían por guardar la ley, y el Nuevo Testamento claramente niega esa posibilidad (Rom. 3:28; Gál. 2:16). El problema, en Romanos 2:11 al 16, es la responsabilidad de los judíos y de los gentiles, no su salvación. El hecho de que Dios no hace acepción de personas (vers. 11) se ilustra con lo que Pablo dice en Romanos 2:12: “Todos los que han pecado sin conocer la ley, también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley, por la ley serán juzgados” (NVI). Los que están “sin conocer la ley” son los gentiles que no tienen la ley escrita que fue dada a los israelitas en el monte Sinaí. Sin embargo, ellos perecerán, no porque no tuvieron la ley escrita, sino porque son pecadores que han transgredido la ley “llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia” (vers. 15, NVI).
En el Juicio, los judíos y los gentiles serán juzgados y condenados por sus leyes respectivas: los judíos, por la ley escrita, y los gentiles por la ley “escrita en el corazón”. Entre los gentiles, la conciencia realiza la misma función que la ley escrita realiza entre los judíos. Las Escrituras dicen claramente que “no hay justo, ni aun uno” (Rom. 3:10). Esto significa que tanto judíos como gentiles son pecadores por igual, y todos son salvados de la misma manera, no por guardar alguna ley sino solo por la muerte de Jesús en la cruz.
¿Cuán confiable es la guía de tu conciencia? Seguir tu conciencia, ¿es siempre una garantía de que harás una decisión correcta? Justifica tu respuesta.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Isaías 65:17; Marcos 1:15; Romanos 2:14-16; Efesios 2:8, 9; Santiago 2:14-26; 1 Juan 5:12, 13.
PARA MEMORIZAR:
“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Luc. 24:27).
COMO ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA, creemos que Elena de White manifestó el don de profecía. Sin embargo, la siguiente pregunta es: ¿Cómo interpretamos sus escritos?
Aunque creemos que su inspiración, no su autoridad, está al mismo nivel que el de los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, cuando interpretamos lo que ella escribió, debemos aplicar a sus escritos los mismos principios de interpretación que aplicamos a la Biblia. De hecho, los principios para interpretar la Biblia pueden ser usados cuando interpretamos los escritos de Elena de White, aun cuando la autoridad de la Biblia está por encima de la autoridad de esos escritos. Para usar una analogía, pensemos en las leyes nacionales: se pueden usar los mismos principios tanto para interpretar una decisión de la Corte Suprema del país como para interpretar una decisión de una corte menor; pero, al final, la decisión de la Corte Suprema es la que tiene la autoridad final.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre el uso exegético y el uso homilético de un texto bíblico? ¿Por qué es tan importante el contexto? ¿Pueden salvarse las personas que nunca oyeron el evangelio? ¿Qué distingue al Reino de la gracia del Reino de la gloria?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en El conflicto de los siglos, los capítulos “¿Pueden hablarnos nuestros muertos?” (pp. 607-618) y “La liberación del pueblo de Dios” (pp. 693-710).
Durante los primeros años del movimiento adventista, muchos de nuestros pioneros llegaron a estar desequilibrados en su predicación de la Ley. Por eso, en 1890 Elena de White escribió: “Como pueblo, hemos predicado la Ley hasta que estamos tan secos como los montes de Gilboa, que no tenían lluvia ni rocío. Debemos predicar a Cristo en la Ley” (R&H, 11 de marzo de 1890). En la sesión de la Asociación General reunida en Minneapolis en 1888, E. J. Waggoner y A. T. Jones hicieron precisamente esto. El énfasis de su mensaje era “afirmar la verdad de que la única manera en que se puede obtener la justicia es por una fe viva en el Cordero de Dios, cuya sangre fue derramada en la cruz del Calvario como propiciación por los pecados del mundo. Ninguno puede entrar en el Reino de Dios sin estar vestido con el manto inmaculado de la justicia de Cristo. Este manto no puede ser comprado con plata u oro, ni ganado con buenas obras. Este mensaje fue un llamado de clarín para hacer de Cristo y su justicia el centro de toda nuestra vida y predicación. Puso énfasis especial en la justificación por la fe como una experiencia personal real en vez de una mera teoría” (A. V. Olson, Through Crisis to Victory, p. 35). Waggoner también enseñó que la obediencia de la humanidad nunca puede satisfacer la Ley de Dios, que sólo la justicia de Cristo imputada es la base de nuestra aceptación por Dios, y que constantemente necesitamos estar cubiertos con la justicia de Cristo, no solo por nuestros pecados pasados. Elena de White apoyó sólidamente a Waggoner. Ella calificó sus presentaciones como “un preciosísimo mensaje” (TM 91).
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. ¿Hay alguna enseñanza de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que se basa en cualquier otra cosa que no sea nuestra comprensión de la Biblia? Es decir, ¿hay alguna doctrina que proviene de Elena de White en vez de provenir de la Biblia? Aunque creemos en el don de profecía, ¿por qué debemos asegurarnos de saber que todas nuestras enseñanzas proceden de la Biblia, y de la Biblia sola? ¿Qué problemas surgirían si nos apoyáramos en Elena de White para crear nuestras doctrinas? Al mismo tiempo, ¿por qué sus escritos son tan útiles para nosotros al querer clarificar y comprender enseñanzas que hemos obtenido de la Biblia?
2. Medita en la idea de que la observancia del sábado es una expresión del reposo que tenemos en Cristo, de que nuestra salvación está basada en las obras de Cristo para nosotros, no en las nuestras. ¿De qué modo esto ayuda a responder a la acusación falsa de que guardando el sábado estamos negando el evangelio de la gracia de Dios?
Desde comienzos de la década de 1970, Hal Lindsey, autor del libro The Late Great Planet Earth [El fallecido gran planeta Tierra], ha vendido más de quince millones de ejemplares. En los años más recientes, la serie Left Behind [Dejados atrás], por Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins, también ha vendido millones de ejemplares. Estos hechos indican que hay una percepción general, entre muchos cristianos, de que estamos viviendo en el tiempo del fin.
La palabra Adventista, que se encuentra en el nombre de nuestra iglesia, significa que creemos en la segunda venida de Cristo con tanta intensidad que es parte de nuestra identidad. No obstante, nuestra comprensión de la Segunda Venida es muy diferente de la defendida en la serie Dejados atrás o en el libro de Hal Lindsey Dejado atrás.
¿Qué enseña la Biblia acerca de la forma en que volverá Cristo, y por qué es de vital importancia saber esto? ¿Acerca de qué engaños nos advirtió Jesús con respecto a la forma en que volverá? Mat. 24:5, 24-31; Apoc. 1:7.
______________________________________________________
________________________________________________________
El concepto de que la venida de Cristo consistirá de dos etapas fue introducido por primera vez por John N. Darby en el siglo XIX, y ha capturado el pensamiento de muchos protestantes actuales. La supuesta primera etapa involucra un rapto secreto, en el que todos los verdaderos cristianos serán raptados o levantados por Cristo, y la segunda se concentra en la aparición de Cristo siete años más tarde, para gobernar la tierra durante mil años.
Los Adventistas del Séptimo Día no pueden encontrar apoyo bíblico para dividir la segunda venida de Cristo en un rapto y una aparición. De acuerdo con el Nuevo Testamento, el regreso de Jesús será un evento indivisible, único, literal, audible y visible (1 Tes. 4:16, 17; Apoc. 19:11-21). Igualmente importante es que Jesús nos advirtió contra falsas interpretaciones acerca de la manera de su venida. Jesús, evidentemente, sabía que el engaño sería feroz (Mat. 24:24), y por eso la Palabra de Dios es tan clara acerca de la manera en que retornará.
Aunque el transcurso de cada día nos lleva un día más cerca del regreso de Cristo, el paso de cada día también hace que su regreso parezca más y más demorado. ¿De qué modo podemos establecer un equilibrio entre vivir con la expectativa del regreso de Cristo y, no obstante, seguir con la rutina diaria de la vida?
¿Qué nos enseñen los siguientes textos acerca de la condición de la humanidad en la muerte? Sal. 146:4; Ecl. 9:5, 6; Juan 11:11-14; Hech. 2:34.
__________________________________________________________
La inspiración nos enseña que solo Dios es inmortal (1 Tim. 6:16) y que los seres humanos, separados de Dios, están sujetos a la muerte. Jesús enseñó que la muerte es un sueño que termina en una de las dos resurrecciones: una resurrección para vida o una resurrección de condenación (Juan 5:28, 29). William Temple, arzobispo de Canterbury, reconoció esto cuando escribió: “El hombre no es inmortal por naturaleza o por derecho; pero es capaz de ser inmortal, y se le ha ofrecido la resurrección de los muertos y la vida eterna, si la recibe de Dios y en los términos de Dios”–Nature, Man and God, p. 472.
¿De qué modo debemos entender textos como el de Mateo 25:46 y Apocalipsis 14:9 al 11? ¿Enseñan estos el tormento eterno en el infierno?
__________________________________________________________
La idea de la inmortalidad humana se encuentra en todas las religiones primitivas, animistas y politeístas. También era un concepto importante en la filosofía griega, que concebía el Hades (el mundo de los muertos) como un mundo subterráneo, de fantasmas, en el cual el alma vivía una existencia crepuscular. Los griegos consideraban a los seres humanos como consistentes de materia y alma. A la muerte, ellos creían que la materia y el alma se separan, liberando el alma de la prisión de la materia, hacia una existencia independiente.
En Mateo 25 y Apocalipsis 14, las palabras traducidas como “eterno” y “para siempre” no significan necesariamente algo que no tiene fin. Las palabras griegas aión y aiónios expresan duración tan larga como lo permite el sujeto. Por ejemplo, en Judas 7 se nos dice que las ciudades de Sodoma y Gomorra estaban sufriendo el castigo del fuego eterno (aiónios). No obstante, en 2 Pedro 2:6 dice que se transformaron en cenizas. Cuando el sujeto de las palabras “eterno” o “para siempre” es la vida de los redimidos que han recibido la inmortalidad, la palabra significa un tiempo sin fin. Cuando se refiere al castigo de los malvados, que no reciben la inmortalidad, la palabra tiene el significado de un período limitado de tiempo.
Tanto los predicadores populares como las películas populares, el mundo, están inundados con el espiritismo (bajado en la idea de que los muertos viven ahora en otra existencia). ¿De qué modo nuestra comprensión del estado de los muertos nos da una protección poderosa contra este terrible engaño?
El sábado y el matrimonio son las únicas instituciones terrenales que nos vienen del tiempo de antes que el pecado entrara en el mundo. Por esto, a veces se las llama los hermanos gemelos del Paraíso. Cuando miramos nuestro mundo hoy, es obvio que Satanás ha trabajado mucho para desfigurarlos y corromperlos.
Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿Qué hay en el mandamiento del sábado que lo destaca de los demás Mandamientos?
_________________________________________________________
En un sentido, el cuarto Mandamiento es un mandamiento probatorio. Prueba la espiritualidad de la humanidad, por cuanto trata con el tiempo, que es invisible, más bien que con objetos tangibles, y es bien adecuado para medir la actitud de la humanidad hacia Dios. Cómo nos sentimos hacia el sábado es un indicador de cómo nos sentimos hacia Dios. Es el único Mandamiento que una persona puede quebrantar y, sin embargo, ser plenamente aceptada como una buena persona en cualquier sociedad cristiana conservadora.
En cierto sentido, el sábado es arbitrario. ¿Por qué el séptimo día y no algún otro? Es porque Dios lo dijo. Hay mucho de obvio y de lógica aparente en no robar, no matar, no codiciar, etc. No hace falta ser cristiano para seguir esos preceptos; muchos no cristianos los cumplen.
Pero, obedecer el sábado del séptimo día, que no está basado en ningún fenómeno natural, es revelar una disposición de obedecer sencillamente porque Dios nos dice que lo hagamos. El guardar el sábado es un acto de fe; guardamos el sábado no porque es socialmente aceptable, no porque es popular, no porque es parte de algún ciclo natural. No, guardamos el sábado porque Dios nos lo manda, y como cristianos del Nuevo Testamento, salvados por gracia, revelamos nuestra fe mediante la obediencia a los mandamientos de Dios (Sant. 2:10, 11; 1 Juan 5:2, 3; Apoc. 14:12).
De hecho, al descansar en sábado, estamos revelando al mundo que toda esa conversación de descansar en Cristo no es solo hablar. Como guardadores del sábado, realmente descansamos en la obra de salvación de Cristo en nuestro favor, no solo diariamente, sino también, de una manera especial cada semana, revelamos la plenitud de nuestra seguridad en Cristo al descansar en sábado (ver Heb. 4:1-11). La observancia del sábado es una expresión externa de nuestro descanso en Cristo.
Aunque en un sentido el sábado es arbitrario, ¿cuáles son los beneficios prácticos y tangibles que obtenemos por guardar como santo el sábado, como Dios ordenó? ¿Qué puedes hacer mejor para gozar de los beneficios de la observancia del sábado?
¿Cuáles eran las ceremonias del Tabernáculo del Antiguo Testamento y cómo ilustraban el plan de salvación? Heb. 9:1-8.
_________________________________________________________
___________________________________________________________
Con las ceremonias del Santuario, Dios proveyó una demostración visual que capacitó a los pecadores para comprender el gran plan de salvación. La confesión, el sacrificio, el perdón, la fe, la reconciliación, la santidad, todo fue gráficamente demostrado en las ceremonias diarias y las anuales del Santuario terrenal.
De acuerdo con Hebreos 8:1 y 2, Jesús ministra en el Santuario celestial. ¿En qué consiste este ministerio y por qué Hebreos 9:23 dice que el Santuario celestial necesita purificación?
__________________________________________________________
__________________________________________________________
En el Antiguo Testamento, el pecador recibía el perdón por medio de la fe en la sangre expiatoria de la simiente prometida (Gén. 3:15), la que fue prefigurada en el sacrificio animal de las ceremonias del Santuario. Y, así como en los ritos terrenales había un Día de Expiación, un día de Juicio, al final del año, durante el cual el Santuario era purificado, en los ritos del Santuario celestial hay un día de Juicio antes de la segunda venida de Cristo.
El Juicio previo al Advenimiento revela al universo que, con respecto a los que han profesado a Cristo y que son realmente sus seguidores, Dios, por decirlo así, abre los libros del cielo a fin de que todo el universo vea que, en cada caso, su decisión fue justa y equilibrada. En ese sentido, este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús (Rom. 3:4).
En Levítico 16, el elemento clave que aparece una y otra vez es la sangre. Y eso tiene sentido, porque ese es el Día de la Expiación, y solo la sangre puede hacer la expiación. Y ¿qué es la expiación, sino la obra de Dios que nos salva? Por eso, el juicio es una buena noticia; es la obra de Dios que nos salva porque no podemos salvarnos a nosotros mismos. El punto más importante es que, así como el sumo sacerdote nunca entraba en el Lugar Santísimo sin sangre, tampoco nosotros podemos hacerlo, porque entrar en el Lugar Santísimo sin sangre significa la muerte, no la expiación. Medita en estas ideas. ¿Qué esperanza y ánimo deberían darnos, siendo que vivimos en el gran Día antitípico de la Expiación?
¿Cuál es la suerte común a todos los seres humanos, y por qué? ¿Cuál es la única solución para la situación en que nos encontramos? 1 Rey. 8:46; Rom. 3:21-28; 5:12.
_________________________________________________________
_________________________________________________________
El pecado es el mayor problema que afrontamos. Los egipcios pensaban que la muerte era el mayor problema de la humanidad, y por ello desarrollaron el arte de la momificación y construyeron enormes pirámides para preservar las momias. Los filósofos griegos pensaban que la ignorancia era el principal enemigo de la verdadera felicidad, de modo que enfatizaron la educación. Pero el principal problema de la humanidad es el pecado. El pecado destruye la felicidad y la paz mental. El pecado mata, y ninguna medicina moderna lo cura. Desde el momento en que nacemos, comenzamos a morir. La única cura es Jesucristo y la Cruz. “No hay un punto que precisa ser considerado con más fervor, repetido con más frecuencia o establecido con más firmeza en la mente de todos, que la imposibilidad de que el hombre caído haga mérito alguno por sus propias obras, por buenas que estas sean. La salvación es solamente por fe en Cristo Jesús” (FO 16).
De acuerdo con el poeta griego Homero, los barcos que pasaban por el estrecho de Mesina corrían el peligro de chocar con la roca Escila de un lado, o el remolino de Caribdis por el otro. Los cristianos siempre están en peligro de caer ya sea en el legalismo o en la gracia barata. Los que temen que hablar de la seguridad de la salvación en Cristo los llevará a la gracia barata y a la tolerancia de la conducta pecaminosa enfatizan la importancia de la obediencia. Los que temen que hablar de la obediencia y la vida cristiana victoriosa aparta la atención de Cristo, y conduce al legalismo, enfatizan la parte de Dios en la salvación.
El cristiano equilibrado tendrá la seguridad de la salvación en Jesús y tendrá una vida victoriosa en Cristo al mismo tiempo. Las dos van juntas, como los dos lados de una moneda. A quienquiera que Dios justifica, él también lo santifica. No podemos tener lo uno sin lo otro. Somos salvados por la fe sola, pero la fe que salva no está sola; siguen las buenas obras, aun cuando estas buenas obras sean hechas bajo la dirección del Espíritu Santo.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Éxodo 20:1-17; Levítico 16; Mateo 24:24-31; Romanos 3:21-28; Hebreos 8:1, 2; 9:23.
PARA MEMORIZAR:
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Tim. 4:16).
EL MARCO DOCTRINAL DE LA IGLESIA ADVENTISTA del Séptimo Día fue creado mayormente por un grupo pequeño y dedicado de pioneros adventistas. Sus reuniones se caracterizaron por un estudio serio de la Biblia y ferviente oración. Más de medio siglo después de los eventos, Elena de White escribió: “Con frecuencia permanecíamos juntos hasta tarde en la noche, y a veces pasábamos toda la noche orando en procura de luz y estudiando la Palabra” (1 MS 241). A veces, cuando no podían avanzar más, Elena de White suministraba respuestas que le habían sido dadas en visión, aunque ella nunca inició la formulación doctrinal. Las visiones no fueron dadas para tomar el lugar de la fe, de la iniciativa, del trabajo duro o del estudio de la Biblia. Es importante recordar que las doctrinas de nuestra iglesia están basadas exclusivamente en la Biblia. No dependen de los escritos de Elena de White, por útil que ella haya sido para clarificar algunas de aquellas enseñanzas.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué necesitamos guardar los mandamientos cuando somos salvados por la gracia? ¿Qué es la purificación del Santuario celestial? ¿De qué modo el mandamiento del sábado difiere de los otros Mandamientos? ¿Qué ocurre al morir, y por qué el conocimiento del estado de los muertos es importante? ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la forma de la segunda venida de Cristo?
Los profetas no recibieron toda la luz de Dios de una sola vez. Mientras ministraban fielmente como siervos de Dios, recibían más luz y crecían en su comprensión.
¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de la experiencia de crecimiento espiritual de los profetas bíblicos? Dan. 8:27; 9:2; Gál. 2:11-16; 1 Ped. 1:10.
_________________________________________________________
__________________________________________________________
La posesión del don profético en los tiempos bíblicos no implicaba un conocimiento completo, inmediato y pleno de los asuntos espirituales, y otros que hubiera. Los profetas recibían luz creciente a medida que se desarrollaba la historia y cuando eran capaces de comprenderla. También tenían que estudiar las Escrituras, como lo ilustra el caso de Daniel (Dan. 9:2). En Daniel 8:27, el profeta dijo: “Estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”. Unos diez años más tarde, el ángel Gabriel vino y le explicó todo el significado de la visión (Dan. 9:20-23).
Los profetas sabían solo lo que Dios les había revelado, y solo eso se les permitía dar como un “Así dice Jehová”. Siendo que los mensajes de un profeta a menudo complementaban los dados a otros, llegó a ser necesario estudiar y comparar las diversas revelaciones a fin de obtener un concepto equilibrado y amplio de los mensajes del cielo.
Lo mismo sucedía con Elena de White: “Durante sesenta años he estado en comunicación con los mensajeros celestiales y aprendiendo constantemente con referencia a las cosas divinas, y con respecto a la manera en que Dios está trabajando continuamente para sacar a las almas del error de sus caminos y traerlas a la luz de Dios” (3 MS 79).
Por eso, cuando comparamos los primeros escritos de Elena de White con sus obras posteriores, a veces encontramos que sus escritos posteriores modifican, o expanden, sus escritos anteriores, reflejando una vislumbre más profunda de los mensajes de Dios.
Ella no era una teóloga sistemática, sino más bien una evangelista y comunicadora de lo que Dios le había mostrado. Su comprensión de la teología, aunque fundada en la Escritura e informada por sus visiones, creció con los años mientras continuaba estudiando la Escritura y los escritos de otros, y estaba abierta a la conducción del Espíritu Santo.
Debemos ser cuidadosos de no asignar los atributos de Dios, tales como la omnisciencia (conocer todas las cosas), a sus mensajeros. ¿Cuál es el peligro de considerar infalibles a los profetas y tener un conocimiento completo en todas las áreas de la vida?
“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mat. 28:18).
_______________________________________________
_________________________________________________
En Mateo 21:23, mientras Jesús enseñaba, los principales sacerdotes y los ancianos le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?” Jesús respondió a la pregunta en forma bien rabínica, es decir, con una contrapregunta: “El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?” (vers. 25; ver los vers. 24-27). En los debates rabínicos, la contrapregunta tenía la intención de señalar la respuesta a la pregunta original. Cuando ellos rehusaron contestar, a su vez él rehusó darles una respuesta clara. Así como ellos rehusaban reconocer el poder de Dios en el ministerio de Juan, había poco valor en analizar su propio ministerio, que también era de Dios.
¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de la autoridad de Jesús? Mat. 7:28, 29; Mar. 1:21-27; Luc. 8:22-25; 9:1; Juan 5:25-27.___________________________________________
La autoridad final pertenece a Cristo como nuestro Creador (Juan 1:3) y Redentor (Rom. 3:24). Él es la corte suprema de apelación y, a la vez, la norma absoluta por la cual cada vida ha de ser juzgada. La autoridad divina encuentra su foco y su finalidad en él. Los evangelios, por lo tanto, declaran que su enseñanza causó asombro, pues él enseñaba como quien tiene autoridad (Mat. 7:29).
En todos los evangelios, encontramos la autoridad más que humana de Cristo. Él perdonó pecados (Mar. 2:10), expulsó demonios (Mar. 3:15), y pretendió el derecho de juzgar los corazones de los hombres (Juan 2:24, 25) y darles vida eterna (Juan 10:28). No obstante, la autoridad que Cristo ejerció dentro de su comisión terrenal le fue otorgada por el Padre (Juan 17:2). Todo lo que él hacía, incluyendo todos los milagros que realizó, siempre fueron hechos en dependencia del Padre y con su cooperación (Juan 5:19). Al mismo tiempo, él tenía autoridad absoluta (Mat. 28:18). Por lo tanto, él podía delegar autoridad a sus discípulos (Mar. 6:7) y al final juzgará a toda la gente (Juan 5:27).
Vivimos en una época cuando está de moda cuestionar la autoridad. ¿Cómo nos relacionamos con la autoridad? ¿Qué factores deberían determinar nuestra respuesta?
Lee, en Éxodo 4:10 al 16, el diálogo entre Dios y Moisés. ¿Qué ocurrió allí, y qué podemos aprender de esa conversación acerca de cómo Dios llama a los profetas y cómo actúan ellos?
_______________________________________________________
________________________________________________________
De acuerdo con la disposición de Dios, Moisés literalmente “llegaría a ser Dios” para Aarón (ver Éxo. 4:16) y Aarón llegaría a ser el vocero, o “profeta”, de Moisés (Éxo. 7:1). Esto define con exactitud la relación íntima entre Dios y todos sus profetas; ellos debían ser sus portavoces, sus voceros. Además, como en el caso de Moisés y Aarón, Dios “enseñó” a todos sus profetas lo que debían hacer con respecto a ser sus voceros. Sin embargo, Moisés fue un profeta un tanto reacio.
Según su propio testimonio, Elena de White también fue reacia cuando Dios recién la llamó. “En mi segunda visión, unos ocho días después de la primera, el Señor me mostró las pruebas que yo iba a tener que sufrir, y me dijo que yo debía ir y relatar todo cuanto él me había revelado. Se me mostró que mis trabajos tropezarían con recia hostilidad, que la angustia me desgarraría el corazón; pero que, sin embargo, la gracia de Dios bastaría para sostenerme en todo ello.
“Al salir de esta visión, me sentí sumamente conturbada, porque en ella se me señalaba mi deber de ir entre la gente a presentar la verdad. Estaba yo tan delicada de salud que siempre me aquejaban sufrimientos corporales y, según las apariencias, no prometía vivir mucho tiempo. Contaba, a la sazón, con 17 años, era menuda y endeble, sin trato social, y naturalmente tan tímida y apocada que me era muy penoso encontrarme entre personas desconocidas.
“Durante algunos días, y más aún por la noche, rogué a Dios que me quitara de encima aquella carga y la transfiriese a alguien más capaz de sobrellevarla. Pero no se alteró en mí la conciencia del deber, y continuamente resonaban en mis oídos las palabras del ángel: ‘¡Comunica a los demás lo que te he revelado’” (NB 76).
¿De qué maneras cada uno de nosotros, sin tomar en cuenta nuestra situación en la iglesia, somos llamados a “comunicar a los demás lo que te he revelado”? ¿Qué te ha revelado Dios? ¿Cómo puedes compartirlo mejor con otros?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Éxodo 4:10-16; 1 Samuel 12:1-14; 2 Reyes 22:10-13; Jeremías 36:22-31; Marcos 1:21-27; Hechos 16:25-34.
PARA MEMORIZAR:
“No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tes. 5:20, 21).
POR TODA LA BIBLIA, hay un tema recurrente: Dios habla a la gente por medio de sus profetas, y el pueblo acepta o rechaza lo que se le está diciendo. Por supuesto, al rechazar las palabras de los profetas, no están rechazando a los profetas están rechazando a Dios, quien los envió.
Entonces, es muy serio pretender hablar en nombre de Dios. Si pretendes eso y hablas, entonces eres un vocero del Creador del universo, lo que no es una responsabilidad pequeña. Hay personas a quienes se les ha delegado autoridad para hablar en nombre del presidente de su compañía, o el presidente o el primer ministro de su país; pero ¿hablar en nombre de Dios? Esto es muy serio. Desgraciadamente, gran parte de la historia bíblica es la historia de que Dios habla por medio de sus profetas y la gente rechaza lo que se le dijo. Cuán cuidadosos debemos ser para no cometer el mismo error hoy.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué Moisés estuvo tan reacio a ser un profeta de Dios? ¿Qué autoridad tuvieron los profetas en Israel, aun los que no escribieron ningún libro de la Biblia? ¿Hay alguna diferencia entre la autoridad de los profetas canónicos y los extracanónicos?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en El conflicto de los siglos, “Los Estados Unidos en la profecía”, pp. 486-503; y, si lo tienes a tu alcance, en Arthur L. White, “The Messenger of the Lord at Work”, pp. 73-89.
“Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el Estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la imposición de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola” (CS 498).
Por más de ciento cincuenta años, los adventistas han estado advirtiendo al mundo acerca de la venidera reconciliación entre católicos y protestantes, aun cuando todas las indicaciones políticas y religiosas hacían parecer que tal reconciliación era imposible. Por supuesto, hoy lo imposible ha llegado a ser casi inevitable, mientras una y otra vez los católicos y diversos grupos protestantes se reúnen en relación con una cantidad de problemas. Pero, es interesante, y en armonía con lo que escribió Elena de White más de un siglo antes, los protestantes son los que están haciendo las componendas más increíbles, con el fin de realizar esta unidad con Roma. Aunque todavía hay mucho que tiene que desplegarse, estos eventos están conduciendo a un cumplimiento asombroso de la profecía, y constituyen otra vindicación poderosa del don profético de Elena de White.
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Hasta donde sea posible, haz una investigación acerca del clima religioso en los Estados Unidos en el siglo XIX, específicamente con respecto a las relaciones católico-protestantes. Lleva lo que hayas encontrado el sábado a la clase, y analicen las predicciones que la mensajera del Señor hizo durante ese tiempo en relación con los protestantes y Roma.
2. Dialoguen acerca de la hostilidad que algunas personas tienen hacia la religión organizada. ¿Cuáles son sus quejas? ¿Son, con frecuencia, válidas esas quejas? Si es así, ¿qué podemos hacer, como iglesia organizada, para resolver tantas cosas que producen esta hostilidad, como sea posible?
3. ¿Cuáles son las maneras en se puede abusar de los escritos de Elena de White? ¿Qué clase de principios podemos seguir para protegernos contra el mal uso de este don maravilloso?
¿Cuáles son algunas de las profecías bíblicas que se han cumplido? Isa. 44:28; Jer. 25:11; Dan. 9:24-27.
__________________________________________________________
__________________________________________________________
Unos ciento cincuenta años antes del tiempo de Ciro, Isaías profetizó que un rey llamado Ciro traería de vuelta a los judíos desde Babilonia y reconstruiría el Templo en Jerusalén. El cumplimiento de esta profecía se encuentra en Esdras 1:1 al 4.
Jeremías predijo la duración del cautiverio en Babilonia; y Daniel predijo el momento de la aparición del Mesías, casi seiscientos años antes de que naciera Jesús. Ambas profecías proporcionan evidencias en favor de la inspiración de las Escrituras.
Y, con respecto a Elena de White, también podemos encontrar muchas predicciones cumplidas. Por ejemplo, el 12 de enero de 1861, tres meses antes del comienzo de la Guerra Civil estadounidense, la Sra. de White recibió una visión en la iglesia de Parkville, Michigan, en la que se le mostraron campos de batalla cubiertos de muertos y moribundos. Cuando relató lo que vio, les dijo a sus oyentes: “Hay hombres en esta casa que perderán a hijos en esta guerra”–Pacific Union Recorder, 7 de marzo de 1912 (Arthur L. White, Ellen G. White: The Early Years, t. 1, p. 463). No menos de cinco familias que estaban presentes en la sala perdieron hijos en la Guerra Civil.
En 1885, Elena White predijo: “Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo [...] entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca” (2 JT 151).
Cuando ella escribió estas palabras, los protestantes y los católicos estaban casi en guerra unos con otros. En 1885, el movimiento ecuménico todavía estaba en el futuro distante, pero los tiempos han cambiado grandemente. Baste un solo ejemplo: El 29 de marzo de 1994, 39 protestantes evangélicos destacados y dirigentes católico-romanos firmaron un documento titulado: “Evangélicos y católicos juntos: la misión cristiana en el tercer milenio”, un asombroso cumplimiento de las tendencias proféticas.
¿Cuáles son algunas formas en que los profetas entregaron los mensajes de Dios a su pueblo? Núm. 9:1-5; Jer. 37:16, 17; Eze. 4:1-6; Col. 4:16.
__________________________________________________________
___________________________________________________________
Dios encargó a los profetas que entregaran a su pueblo los mensajes que ellos habían recibido de él. A veces proclamaron las palabras de Dios en un discurso ante un grupo de personas. En otras ocasiones, entregaron sus testimonios en entrevistas privadas. Con frecuencia, a los profetas se les dijo que escribieran los mensajes recibidos, a fin de que no solo la gente que vivía en ese tiempo sino también todas las generaciones futuras pudieran escuchar lo que Dios tenía para decir.
Cuando Elena Harmon (nombre de soltera de la Sra. de White) recibió su segunda visión en diciembre de 1844, se le dijo que debía ir y contar a otros lo que se le había revelado. Por varios días ella oró para que esta carga pudiera serle quitada, pero las palabras del ángel sonaban continuamente en sus oídos: “Comunica a otros lo que te he revelado” (PE 20).
Durante 1845, por lo tanto, Elena Harmon, acompañada por su hermana Sara y otras amigas, visitó a ex milleritas en Maine, New Hampshire y Massachusetts, que habían experimentado el Gran Chasco el 22 de octubre de 1844, y compartió con ellos sus primeras visiones. Jaime White, un ex predicador millerita, se convenció de que las visiones de ella eran legítimas, y comenzó a viajar con ella y sus compañeras, y en 1846 Jaime y Elena se casaron.
A comienzos de su ministerio, a Elena de White también se le dijo que escribiera las cosas que le habían sido reveladas. Con frecuencia comunicaba mensajes a personas individuales por medio de cartas (a menudo llamadas testimonios). Miles de comunicaciones tales fueron enviadas desde su hogar a lo largo de los años. Acerca de ellas, escribió: “En estas cartas que escribo, en los testimonios que doy, os presento lo que el Señor me ha presentado a mí” (2 JT 26). Cuando Elena de White falleció, dejó unas cien mil páginas de material publicado y no publicado.
¿Qué significan para ti, personalmente, los escritos de Elena de White? Analiza tu respuesta, con las de los demás, en la clase.
¿Cuáles fueron algunos de los males contra los cuales hablaron los profetas, y qué semejanzas puedes ver con problemas en nuestros propios días? 1 Rey. 18:21; Isa. 1:10-14; Amós 5:12; Mal. 3:8-10; Mat. 3:7-10.
__________________________________________________________
__________________________________________________________
Los profetas fueron comisionados por Dios para resistir la injusticia social, desarraigar la idolatría, protestar contra la inmoralidad, y condenar la adoración formal y la hipocresía. A veces les pareció que sus voces eran las únicas que disentían (1 Rey. 19:14); no obstante, sus protestas eran las protestas de Dios, y fueron entregadas sin temor a las consecuencias.
¿De qué modo trató Elena de White con los mensajes de reprensión para diferentes personas?
Como los profetas de la antigüedad, Elena de White tuvo que reprender los pecados conocidos solo por la persona y Dios. Era una obra con la que no gozaba. “Di mi testimonio y cosas relacionadas que me habían sido mostradas en la historia pasada de algunos presentes, advirtiéndoles de sus peligros y reprobando su erróneo curso de acción. Afirmé que había sido puesta en posiciones muy desagradables. Cuando se me presentaban familias y personas en visión, con frecuencia el caso que se me mostraba en relación con ellos era de naturaleza privada, reprobando pecados secretos. He trabajado con algunos durante meses con respecto a males de los que otros no sabían nada. Al ver mis hermanos a estas personas tristes, y escucharles expresar dudas con respecto a su aceptación con Dios, también teniendo desaliento, me han censurado, como si yo tuviera la culpa porque ellos estaban sufriendo pruebas. [...] Ha sido una tarea desagradable la que me fue asignada, de reprender pecados privados. Si, para evitar sospechas y celos, diera una explicación completa de mis actos, e hiciera público lo que debería ser mantenido como privado, pecaría contra Dios y haría mal a las personas. Debo mantener en mi interior las reprensiones privadas de males privados, encerradas en mi propio ser. Juzguen los demás como quieran; yo nunca traicionaré la confianza que me fue otorgada por los que están equivocados y arrepentidos, o revelaré a otros aquello que solo debe ser presentado a los que son culpables” (1 T 584, 585).
Si Dios le hubiera dado a Elena de White un mensaje para ti, ¿cuál pensarías que sería, y por qué? Lo más importante, ¿cómo responderías tú?
Jesús designó a Pablo y a los doce apóstoles, algunos de los cuales también tuvieron el don profético, para liderar y conducir a la iglesia cristiana primitiva. ¿Cuáles son algunas áreas específicas en las cuales Pablo y los apóstoles proporcionaron consejo y conducción a la iglesia? Hech. 6:1-7; 1 Cor. 5:1-5; 7:10-16; Tito 1:5; 1 Juan 4:1-3.
_________________________________________________________
_______________________________________________________
Los líderes de la iglesia primitiva afrontaron muchos problemas. Asuntos como la inmoralidad, la apostasía, la organización de la iglesia, y numerosos otros temas, ocuparon el tiempo y la atención de la iglesia primitiva. Los profetas y apóstoles guiaron y dirigieron al pueblo de Dios en armonía con la voluntad revelada de Dios.
Los primeros días de nuestra iglesia tuvieron también luchas específicas. Durante los primeros veinte años de nuestra iglesia, no había organización de iglesia, de modo que tampoco había un ministerio rentado; los predicadores trabajaban en otras tareas para poder vivir. Cualquiera podía predicar si se sentía llamado y, como resultado, prosperaron las herejías. Además, los edificios de las iglesias y hasta la Review and Herald (la imprenta de nuestra denominación) estaban a nombre de diferentes personas, y esto creaba muchos problemas. Durante años, Jaime White estuvo promoviendo la organización, pero con poco éxito.
Entonces, en 1854, la Sra. de White publicó un artículo en cuanto al orden en la iglesia. “El Señor ha mostrado que el orden evangélico ha sido temido y descuidado en demasía. Debe rehuirse el formalismo; pero, al hacerlo, no se debe descuidar el orden. Hay orden en el cielo. Había orden en la iglesia cuando Cristo estaba en la tierra, y después de su partida el orden fue estrictamente observado entre sus apóstoles. [...] Me fue mostrado el peligro de aquellos que viajan sin que Dios los haya llamado. [...] Vi que puede cerrarse esta puerta por la cual el enemigo entra para perturbar la grey y dejarla perpleja. Pregunté al ángel cómo podía cerrarse. Dijo: ‘La iglesia debe recurrir a la Palabra de Dios y establecerse en el orden evangélico, que ha sido pasado por alto y descuidado’” (PE 97, 100).
Llevó otros seis años antes de que se adoptara un nombre para la iglesia, en 1860, en Michigan. En 1861 se estableció la Asociación de Michigan, y en 1863 se estableció la Asociación General.
Las personas a veces hablan de no querer tener parte en una iglesia organizada. ¿Cuáles son las ventajas de ser parte de una estructura organizada? ¿Cómo puedes servir mejor a la iglesia organizada y ayudar a remediar aspectos de ella que tú crees que podrían mejorarse?
¿Dónde encontramos el evangelio de la salvación en el Antiguo Testamento? Gén. 22:1-14; Lev. 4:27-31; Isaías 53.
__________________________________________________________
El plan de salvación fue explicado a Adán y a Eva tan pronto como hubieron pecado; en forma gráfica fue ilustrado en la prueba de Abraham en el monte Moriah y en el servicio del Santuario instituido por Moisés. Los ritos del Santuario estaban diseñados para un pueblo agrícola, que vivía en relación estrechamente con sus animales. Los animales sacrificados simbolizaban la muerte de Cristo en la cruz, y los ritos de los sacerdotes ilustraban el ministerio de Jesús en el Santuario celestial.
¿Difiere la predicación del evangelio en el Nuevo Testamento de la proclamación de la salvación en el Antiguo Testamento? Juan 1:29; Rom. 3:21-26.
_________________________________________________________
Mientras el pueblo del Antiguo Testamento miraba por fe hacia adelante, a la venida del Mesías, el Nuevo Testamento mira hacia atrás, hacia la salvación lograda por medio de Cristo Jesús. En ambos Testamentos el foco es lo que Dios ha hecho para remediar la caída de la humanidad en el pecado.
Lo mismo sucede con los escritos de Elena de White, donde encontramos más de ocho mil referencias al evangelio, y unas seis mil referencias específicamente a Jesucristo y su sacrificio en la cruz. El Cristo de la cruz y la cruz de Cristo fueron el foco del mensaje de ella. Ella amonestó a los adventistas del séptimo día a que ensalzaran a Jesucristo ante el mundo. “Los adventistas del séptimo día debieran destacarse, entre todos los que profesan ser cristianos, en cuanto a levantar a Cristo ante el mundo” (OE 164). “Cristo, tal como fue manifestado por los patriarcas, simbolizado en el servicio expiatorio, pintado en la ley y revelado por los profetas, constituye las riquezas del Antiguo Testamento. Cristo en su vida, en su muerte y en su resurrección, Cristo tal como lo manifiesta el Espíritu Santo, constituye los tesoros del Nuevo Testamento” (PVGM 97). “El sacrificio de Cristo como expiación del pecado es la gran verdad en derredor de la cual se agrupan todas las otras verdades. [...] Tal ha de ser el fundamento de todo discurso pronunciado por nuestros ministros” (OE 330).
¿Cuánto tiempo pasas pensando en Jesús, concentrándote en su vida y lo que él hizo por ti? ¿Cuánto más fuerte sería tu fe si meditaras más en Cristo y su sacrificio en tu favor?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 22:1-14; Isaías 53; Mateo 3:7-10; 1 Corintios 5:1-5.
PARA MEMORIZAR:
“Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado” (Ose. 12:13).
COMO LA BIBLIA LO MUESTRA AMPLIAMENTE, la vida de un profeta nunca fue fácil. Elena de White no fue una excepción. Aunque ella no afrontó las mismas clases de dificultades que muchos de los profetas bíblicos sufrieron (cárcel, apedreamiento, etc.), de igual manera tuvo abundancia de pruebas. En los primeros años, además de luchar contra la enfermedad y diversos ataques de Satanás, ella y Jaime fueron pobres y tuvieron que depender de otros para su habitación y sus muebles. Dos de sus cuatro hijos murieron jóvenes, y Jaime mismo agotó su salud con viajes, predicaciones, y al escribir y guiar a la iglesia naciente hasta 1881, cuando falleció a la edad de 60 años. Durante sus últimos 34 años, Elena de White siguió trabajando en un ambiente que a veces era poco amigable. Esta semana consideraremos parte de su obra y cómo fue similar a la de los profetas bíblicos.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Fue la predicación del evangelio en el Nuevo Testamento diferente de la proclamación de la salvación en el Antiguo Testamento? ¿Por qué los primeros adventistas del séptimo día, que salieron del movimiento millerita, se opusieron a la organización de la iglesia? ¿Cuáles fueron algunas de las formas en que los profetas entregaron los mensajes de Dios a su pueblo?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en Mensajes selectos, “Los profetas bíblicos escribieron para nuestro tiempo”, t. 3, pp. 386-388; y, en Arthur L. White, “Make it Known to Others”, en The Early Years: 1827-1862, pp. 60-72.
“Tal como el asunto me fue presentado, el período de la ministración de Cristo parecía casi cumplido. ¿Se me acusa de falsedad porque el tiempo ha continuado más de lo que mi testimonio parecía indicar? ¿Cómo es el caso en los testimonios de Cristo y sus discípulos? ¿Estaban engañados? Pablo escribió a los corintios: ‘Pero esto os digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen’ (1 Cor. 7:29, 30).
“También en su Epístola a los Romanos dice: ‘La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz’ (Rom. 13:12). [...]
“Los ángeles de Dios, en sus mensajes para los hombres, representan el tiempo como muy corto. Así me ha sido siempre presentado. Es cierto que el tiempo se ha extendido más de lo que esperábamos en los primeros días de este mensaje. Nuestro Salvador no apareció tan pronto como lo esperábamos. Pero ¿ha fallado la palabra del Señor? ¡Nunca! Debiera recordarse que las promesas y las amenazas de Dios son igualmente condicionales” (1 MS 76, 77).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Por qué muchos adventistas del séptimo día han perdido confianza en el ministerio profético de Elena de White? ¿Podría ser parte del problema la manera en que se ha presentado su obra? Analicen estas preguntas.
2. Toma algunas de tus citas favoritas de sus escritos, y léelas de nuevo. ¿Qué tienen ellas que te gustan tanto? ¿Cuál es el mensaje que está dando en esos párrafos? Lleva tus selecciones a la clase, y compártelas.
3. Algunas personas usan los escritos de Elena de White como la autoridad final en todo asunto. ¿Por qué esto es equivocado? ¿Qué grandes peligros presenta una actitud tal para nuestra iglesia? ¿Cuáles son algunas maneras en que se abusó de este maravilloso don, y todavía se abusa de él, en la iglesia? ¿Cuáles han sido los resultados?
¿Qué dijo Jesús, en el Sermón del Monte, acerca de cómo pueden identificarse los profetas verdaderos? Mat. 7:20.
______________________________________________________
____________________________________________________
El contexto de esta declaración es la advertencia que dio Jesús a los discípulos de cuidarse de los falsos profetas (Mat. 7:15). Jesús aplicó el principio –de que un árbol bueno da buenos frutos– a la vida de los profetas. ¿Qué clase de fruto producen? ¿Qué influencia tienen sus enseñanzas sobre otros?
La prueba del huerto lleva tiempo. Elena de White vivió y trabajó durante setenta años bajo los ojos críticos de miles de personas, mayormente escépticas, llenas de dudas y sospechas, y en algunos casos, abiertamente hostiles. Los errores, las faltas y las inconsistencias eran expuestas, y todavía lo son, con gran satisfacción por los opositores. Solo Dios es intachable; sus mensajeros tienen fallas.
¿Qué nos enseñan estos textos acerca de las fallas de carácter de algunos que tuvieron el don profético? Gén. 12:12, 13; Jon. 1:1-3; Hech. 15:36-39; Gál. 2:11-14.
_______________________________________________________
______________________________________________________
Ser un profeta, por supuesto, no hace que la persona sea infalible ni sin pecado. La Sra. de White cometió errores y tuvo debilidades de carácter, como las demás personas, pero la tendencia de su vida fue tal que al morir un periódico no adventista informó: “La vida de la Sra. de White es un ejemplo digno de que todos imiten. [...] Ella era una discípula humilde y devota de Cristo, y siempre andaba haciendo bienes. [...] Su muerte señala la vocación de otra líder notable del pensamiento religioso y cuyos casi 90 años estuvieron llenos hasta rebalsar con buenas obras, palabras bondadosas y fervientes oraciones por toda la humanidad”–Star, de Sta. Helena, California, 23 de julio de 1915.
Algunas personas tienen dificultad en aceptar su ministerio profético porque tropiezan con ciertos detalles de sus escritos, pero dejan de ver el cuadro general: la forma en que Dios la usó para levantar esta iglesia; las muchas vislumbres maravillosas que recibió de Dios; y las contribuciones que ella hizo a esta iglesia.
¿Cuáles son las grandes ventajas de que el don profético se haya manifestado entre nosotros? ¿Cuáles son los desafíos potenciales que trae consigo?
¿Cuál era uno de los problemas que afrontó Juan en su tiempo, y cuál, dice él, es otra marca de un profeta verdadero? 1 Juan 4:1, 2.
_______________________________________________________
________________________________________________________
Uno de los problemas en los días de Juan era la cuestión de la naturaleza humana de Cristo. ¿Fue él realmente carne y sangre o, como pensaban algunos, solo pareció tener un cuerpo? El comprender y confesar que Jesús fue verdaderamente humano llegó a ser tan importante en los días de Juan que él declaró que eso era una prueba de un profeta verdadero.
Esta prueba es más amplia que sencillamente creer que Jesús se hizo un ser humano. Incluye todo lo que la Biblia enseña acerca de Jesús. Él tomó la humanidad con un propósito. Llegó a ser un hombre para vivir una vida sin pecado, y entonces morir por una humanidad pecaminosa. Pero, más que eso, llegó a ser un hombre a fin de que, después de su resurrección y su ascensión, pudiera ministrar en favor de nosotros en el Santuario celestial. Nuestro Sumo Sacerdote es capaz de comprendernos y puede simpatizar con nuestras debilidades, porque él fue tentado en toda forma en que los seres humanos son tentados (Heb. 4:14, 15).
Todo profeta verdadero señalará a la gente a Jesús, el Dios-hombre, que es el Salvador y el Ejemplo para toda la humanidad. La vida de Elena de White estuvo dedicada a hacer precisamente eso. Ella escribió: “Cristo Jesús lo es todo para nosotros, el primero, el último, el mejor en todas las cosas. Jesucristo, su espíritu, su carácter, da color a todas las cosas; es la trama y urdimbre, la misma textura de nuestro ser entero. [...] Cristo es un Salvador vivo. Al continuar mirando a Jesús, reflejamos su imagen hacia todos los que nos rodean” (MJ 159).
¿Por qué es tan importante que los profetas verdaderos exalten a Cristo Jesús? Hech. 4:12.
______________________________________________________
El espíritu ecuménico y el pensamiento posmoderno han saturado hoy a todas las iglesias cristianas, erosionando la singularidad del cristianismo y, especialmente, la importancia de Jesucristo como Salvador del mundo. En contraste, Elena de White escribió: “La única esperanza para los hombres caídos consiste en mirar a Jesús y recibirlo como el único Salvador” (TM 367). “Solo la verdad bíblica y la religión de la Biblia soportarán la prueba del juicio” (FCE 127). “Exaltemos a Jesús, el Salvador de los hombres. Hablen de su amor, hablen de su poder” (ST, 18 de marzo de 1889). Ver también la sección para el viernes.
Lee Jeremías 18:6 al 10. ¿Qué principio importante, con respecto al cumplimiento de predicciones, se encuentra allí?
La prueba de un profeta verdadero reside, en parte, en el cumplimiento de sus predicciones (ver 1 Sam. 9:6; Jer. 28:9; Lam. 3:37). Al mismo tiempo, sin embargo, no todas las predicciones llegan a cumplirse si la gente involucrada tiene un cambio de corazón. Esto es lo que se llama profecía condicional, y es importante que lo entendamos.
Estudia Jonás 3 y 4. ¿Qué debe tomarse en consideración al aplicar la prueba de la profecía cumplida?
El cumplimiento de la mayoría de las profecías (las excepciones son las profecías del tiempo del fin de Daniel y el Apocalipsis) depende de las acciones y las actitudes de la gente que está involucrada en ellas. Jonás hizo una afirmación muy clara, que le fue dada por Dios, de que en cuarenta días Nínive sería “destruida” (Jon. 3:4). No obstante, no sucedió así. ¿Fue Jonás un profeta falso? Por supuesto, no. En cambio, la profecía era condicional; su cumplimiento dependía de cómo respondía la gente al mensaje que Dios le había dado.
Este principio puede explicar por qué una profecía específica hecha por Elena de White en 1856 no ocurrió. En 1856, la Sra. de White declaró: “Se me mostró el grupo presente en la Conferencia. Dijo el ángel: ‘Algunos serán alimento para los gusanos; algunos estarán sujetos a las siete plagas finales, algunos estarán vivos y permanecerán sobre la tierra para ser trasladados en ocasión de la venida de Jesús’” (1 T 131, 132).
Todos los que vivían en ese entonces están ahora, por supuesto, muertos. ¿Cómo explicamos esto? La respuesta es la profecía condicional. Debemos recordar que a ella se le dijo que el Reino de Dios podría haber venido durante su vida. En 1896, escribió: “Si los que pretenden tener una experiencia viva en las cosas de Dios hubiesen hecho la obra que tenían señalada como el Señor lo ordenó, todo el mundo habría sido advertido antes de ahora, y el Señor Jesús habría venido en poder y gran gloria” (R&H, 6 de octubre de 1896).
En el último tomo de Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], publicado en 1909, ella escribió: “Si cada soldado de Cristo hubiese cumplido su deber, si cada centinela sobre los muros de Sion hubiese tocado la trompeta, el mundo habría oído el mensaje de amonestación. Mas la obra ha sufrido años de atraso. Entretanto que los hombres dormían, Satanás se nos ha adelantado” (3 JT 297). Si aplicamos el principio de condicionalidad a su visión de 1856, el problema desaparece. Ver también la sección del viernes.
¿Cuál es una de las pruebas más importantes para identificar un profeta verdadero? (Isa. 8:20.) ¿Por qué esto es tan importante?
____________________________________________________
_______________________________________________________
El término bíblico común para los escritos inspirados de Moisés es la ley (heb. toráh) (Deut. 4:44; 31:9); el testimonio se refiere al testimonio de los profetas (2 Crón. 23:11; Juan 3:32). En otras palabras, lo que dice un profeta debe armonizar con lo que Dios ya ha revelado. Aunque más tarde los profetas pueden revelar vislumbres adicionales con respecto al plan de salvación, estas no se contradicen con lo que Dios había dicho antes. La invariabilidad de Dios (Mal. 3:6) está en juego en sus revelaciones a la humanidad.
En Jeremías 28 se da un ejemplo de esta prueba aplicada a un profeta verdadero. Jeremías profetizó que Israel serviría al rey de Babilonia durante setenta años (Jer. 25:11). Unos pocos años después del comienzo de los setenta años, Hananías hijo de Azur pretendió decir otra cosa: “Me habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo: Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Jehová [...] y a todos los transportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová” (Jer. 28:1-4). Como esto no estaba en armonía con lo que Dios le había dicho a Jeremías previamente, Dios le dio otro mensaje a Jeremías: “Ahora oye Hananías: Jehová no te envió, y tú has hecho confiar en mentira a este pueblo. Por tanto, así ha dicho Jehová: [...] morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová. Y en el mismo año murió Hananías, en el mes séptimo” (Jer. 28:15-17).
Cada profeta verdadero ha hecho de los escritos de los profetas previos los puntos de referencia para su propio ministerio. Lo mismo es cierto de Elena de White. Cualquiera que esté familiarizado con sus libros puede testificar que ella usó profusamente las Escrituras. Ella se sumergió en la Biblia y se refirió constantemente al texto bíblico, y lo que escribió está en armonía con la Biblia. Aunque ella no era una teóloga, y no escribió comentarios exegéticos sobre la Biblia, su mensaje está en armonía con el mensaje de las Escrituras.
¿Por qué la armonía con la Biblia debe ser nuestra prueba final para todo lo que sea moral, espiritual y teológico, como nuestra prueba final? ¿Por qué debemos tener una autoridad final, especialmente en asuntos espirituales y teológicos?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Isaías 8:20; Jeremías 18:6-10; Jonás 3, 4; Mateo 7:20; Gálatas 2:11-14.
PARA MEMORIZAR:
“No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tes. 5:20, 21).
LA CREENCIA FUNDAMENTAL Nº 18 afirma: “Uno de los dones del Espíritu Santo es la profecía. Este don constituye un rasgo que identifica a la iglesia remanente, y se manifestó en el ministerio de Elena G. de White. Por haber sido la mensajera del Señor, sus escritos proveen una fuente de verdad perdurable y autoritativa, que provee para la iglesia consuelo, conducción, instrucción y corrección. Además, hacen claro el hecho de que la Biblia es la regla con la cual se debe probar toda enseñanza y experiencia” (CASD 246). (Ver Joel 2:28, 29; Hech. 2:14-21; Heb. 1:1-3; Apoc. 12:17; 19:10.)
Aunque la Sra. de White nunca se llamó a sí misma “profetisa”, la iglesia ha reconocido que lo fue. En 1905 escribió: “Otros me han llamado profetisa, pero nunca pretendí ese título. No he sentido que era mi deber designarme así” (1 MS 40).
Esta semana consideraremos un poco más de cerca su don profético.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿De qué modo se comunicó Dios con sus profetas? ¿Cuáles son las pruebas bíblicas de un profeta verdadero? ¿Qué es una profecía condicional? ¿Son infalibles los profetas? ¿Por qué creemos que las visiones y los sueños proféticos de Elena de White fueron de Dios?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee “La inspiración de los escritores proféticos”, en el tomo 1 de Mensajes selectos, pp. 17-26.
“Sin embargo, ahora cuando os envío un testimonio de amonestación y reproche, muchos declaráis que es meramente la opinión de la Hna. White. Así habéis insultado al Espíritu de Dios. Sabéis cómo el Señor se ha manifestado mediante el espíritu de profecía. Pasado, presente y futuro han pasado delante de mí. Se me han mostrado rostros que nunca había visto, y años después los reconocí cuando los vi. He sido despertada de mi sueño con una vívida sensación de temas previamente presentados a mi mente, y a medianoche he escrito cartas que han cruzado el continente y, llegando en medio de una crisis, han salvado a la causa de Dios de un gran desastre. Esta ha sido mi obra por muchos años. Un poder me ha impelido a reprobar y reprochar errores en que no había pensado. Esta obra de los últimos 36 años, ¿procede de lo Alto o de abajo? [...] En estas cartas que escribo, en el testimonio dado, os presento lo que el Señor me ha presentado. No escribo un solo artículo en la revista que exprese meramente mis propias ideas. Son lo que Dios ha desplegado ante mí en visión: los preciosos rayos de luz que brillan del Trono” (1 MS 30, 31).
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Como clase, traigan sus respuestas a las preguntas de la sección del domingo y comparen sus anotaciones acerca de con cuáles profetas pueden identificarse los miembros de tu clase. ¿Qué profetas fueron elegidos, y por qué?
2. Algunas personas actuaron sobre la suposición de que algunas partes de la Biblia son más “inspiradas” que otras. Aunque es cierto que algunas partes pueden ser más relevantes para nosotros hoy que otras, eso es radicalmente diferente de la idea de que algunas partes son más inspiradas que otras. ¿Cuál es el grave peligro de tomar esa posición? Al pensar en ello, pregúntate lo siguiente: ¿Quién decide qué partes son más inspiradas que otras? ¿Qué criterios usa una persona para hacer esas determinaciones? ¿De dónde procede la autoridad para hacer esas decisiones? ¿Qué sucede cuando la gente está en desacuerdo sobre qué partes son más inspiradas que otras?
3. Piensa en la vida y las enseñanzas de Elena de White durante sus largos años de ministerio. A pesar de la gran cantidad de información errónea que existe acerca de ella y de su ministerio, y a pesar de la frecuencia con la que se ha abusado de sus escritos, ¿qué gran evidencia y razones tenemos para creer en la realidad de su don profético?
¿Qué dice Lucas acerca de cómo llegó a existir su Evangelio? ¿Qué nos enseña esto acerca de la inspiración? Luc. 1:1-4.
Al escribir su Evangelio, Lucas no parece haber dependido de sueños o visiones. Tampoco fue un testigo ocular de los eventos que él describe. En cambio, trabajó con lo que había aprendido de otros, todo, sin duda, bajo la inspiración y la conducción del Espíritu Santo, que aseguró que lo que escribía estuviera en armonía con los eventos históricos y la voluntad de Dios.
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo no solo recibió información de otros oralmente (1 Cor. 1:10, 11) sino también en algunos lugares citó de los escritos de autores paganos. Por ejemplo, en Hechos 17:28 cita del poeta Arato, proveniente de Cilicia (c. 315-240 a.C.), quien escribió: “Con Zeus cada uno de nosotros tiene que tratar, porque nosotros somos sus descendientes” (Phaenonlena 5, la cursiva fue añadida). Ver también 1 Corintios 15:33 y Tito 1:12, donde Pablo cita otras fuentes, todo con el fin de enseñar verdades inspiradas.
Elena de White, de tiempo en tiempo, usó otros libros como fuentes para sus propias obras. En la introducción a El conflicto de los siglos, escribió: “Los grandes acontecimientos que marcaron los pasos de la reforma que se dieron en siglos pasados son hechos históricos harto conocidos y universalmente aceptados, que nadie puede negar. [...] En algunos casos, cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto. Y, al referir los casos y los puntos de vista de quienes siguen adelante con la obra de reforma en nuestro tiempo, me he valido en forma similar de las obras que han publicado” (CS 14).
¿Usaron los profetas otras fuentes? Muchas personas encuentran que eso las perturba. Sin embargo, ¿qué nos indica esto acerca de cómo puede operar la inspiración? Si piensas en esto, ¿qué está mal si los profetas, bajo la conducción del Espíritu Santo, usaron otras fuentes como una manera de ayudarse a expresar la verdad?
Los profetas no fueron las plumas de Dios, sino sus escritores. Ellos escribieron lo que vieron y oyeron en las visiones y los sueños, de acuerdo con sus mejores capacidades. Por las Escrituras sabemos que algunos de los autores bíblicos tuvieron secretarios para ayudarlos a escribir los mensajes de Dios.
Lee Jeremías 36:1 al 4; Romanos 16:22; 1 Corintios 16:21; Colosenses 4:15 al 18; y 2 Tesalonicenses 3:17. ¿Qué nos señalan estos textos acerca del uso de asistentes literarios?
Los escritores bíblicos usaron asistentes literarios o escribas para registrar los mensajes que Dios les había dado.
En los tiempos del Nuevo Testamento, sabemos que a veces los escribas usaban tabletas recubiertas con cera para anotar un resumen de lo que los autores querían decir antes de escribir en forma definitiva la carta. Antes de enviarla, el autor repasaba la carta para asegurarse que transmitía al lector lo que quería decirle.
Elena de White también usó ayudantes literarios. Estas fueron sus razones:
1. Como su educación formal concluyó a los 9 años de edad, ella reconocía sus propias limitaciones como escritora. “No soy experta en gramática. Trataré, si el Señor me ayuda a los 45 años de edad, de llegar a ser una mujer versada en la ciencia. Dios me ayudará. Creo que lo hará” (3 MS 100). Ella usó asistentes que actuaron como revisores de manuscritos.
2. La gran demanda de sus escritos requirió que ella tuviera ayuda literaria. “Después de la muerte de mi esposo, se me unieron fieles ayudantes, los que trabajaron infatigablemente en la obra de copiar los testimonios y preparar artículos para su publicación” (1 MS 57).
3. Por cuanto la mayoría de sus libros no fueron escritos como libros, sino que eran reunidos de materiales escritos previamente, ella necesitaba ayuda especial en su producción. Marian Davis fue la que preparó los libros de Elena de White. “Ella [...] toma mis artículos que han sido publicados en los periódicos, y los pega en libros [hojas] en blanco. También tiene una copia de todas las cartas que escribo. Cuando prepara un capítulo para un libro, Marian recuerda que he escrito algo sobre ese punto especial, que puede darle más fuerza al asunto. Empieza a buscarlo y, cuando lo encuentra, si ve que da mayor claridad al capítulo, lo añade. Los libros no son producciones de Marian, sino mi propia producción, recopilados de todos mis escritos” (3 MS 101, 102).
¿De qué modo el comprender esto te ayuda a captar mejor cómo opera la inspiración? ¿Qué conceptos erróneos puedes haber tenido sobre el tema de la inspiración?
¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de cómo afectaron las visiones celestiales a algunos profetas bíblicos? Dan. 10:7-9, 17, 18; Hechos 9:1-5; Apoc. 1:17.
Estar en la presencia de un ser celestial puede ser una experiencia intensa. Daniel, Saulo (Pablo) y Juan cayeron al suelo cuando recibieron una visión celestial. Daniel escribió: “No tuve vigor alguno”, y Juan dijo: “Caí como muerto a sus pies”.
Elena de White describe su experiencia con estas palabras: “Puesto que se han hecho frecuentemente preguntas en cuanto al estado en que estoy durante la visión y después de que salgo de ella, diré que, cuando el Señor cree oportuno dar una visión, soy llevada a la presencia de Jesús y de los ángeles, y estoy completamente perdida en cuanto a las cosas terrenales. No puedo ver más allá de lo que los ángeles me señalan” (1 MS 41).
En 1868 su esposo, Jaime White, dio la siguiente descripción de su apariencia física mientras estaba en visión: “1. Ella es totalmente inconsciente de todo lo que sucede a su alrededor; 2. No respira [...] [Esto] ha sido repetidamente demostrado oprimiendo su pecho, y cerrando su boca y narinas; 3. Inmediatamente al entrar en visión, sus músculos se ponen rígidos, las articulaciones se fijan, al punto de que ninguna fuerza externa puede influir sobre ellas [...] 4. Al salir de la visión, sea de día, o en una habitación bien iluminada de noche, todo es oscuridad total para ella. Su poder para distinguir aun los objetos más brillantes, sostenidos a pocos centímetros de los ojos, solo vuelve gradualmente”–Life Incidents, p. 272.
Muchos la observaron durante sus visiones. José Bates, por ejemplo escribió: “Yo la he visto en visión muchas veces, y también en Topsham, Maine; y los que estuvieron presentes durante algunas de esas escenas estimulantes saben bien con qué interés e intensidad yo escuché cada palabra y observé cada movimiento para detectar engaño o influencia del mesmerismo. Y agradezco a Dios por la oportunidad que tuve, con otros, de presenciar estas cosas. Puedo hablar ahora confiadamente por mí mismo. Yo creo que la obra es de Dios”–Christian Experience and Teachings of Ellen G. White, p. 89.
Por impresionantes que sean estas manifestaciones físicas, ¿por qué no debemos basar en ellas nuestra creencia en su don? ¿Cuál debe ser la prueba final y definitiva de la vocación profética de Elena de White?
¿Qué nos dicen los siguientes textos acerca de la inspiración de las Escrituras? Isa. 2:1, 2; Eze. 36:16; 1 Cor. 7:10-12, 39, 40; 1 Tes. 2:13.
Hay dos teorías importantes acerca de la inspiración, y son:
La inspiración verbal. El foco en la inspiración verbal está sobre las palabras de la Biblia más bien que sobre el autor. Dice que todas las palabras fueron inspiradas por Dios, quien las elige del vocabulario y el trasfondo educativo del escritor. De acuerdo con este concepto, solo los escritos originales de los escritores bíblicos son inspirados, no las copias, que pueden tener errores. Este concepto debe distinguirse de la teoría del dictado de la inspiración, en la que cada palabra de las Escrituras fue dictada por el Espíritu Santo sin tomar en cuenta el vocabulario y la educación del escritor.
Inspiración del pensamiento. El foco aquí está sobre el escritor, no sobre las palabras. Principalmente los pensamientos, y no las palabras de la Biblia, fueron inspirados (1 Cor. 7:10-12, 39, 40; 1 Tes. 2:13), excepto cuando se citan palabras de Dios o de un ángel (Jer. 29:30, 31; Apoc. 19:9), o cuando Dios habla directamente por intermedio de un profeta (Núm. 22:35; 23:1-12, 26). El escritor recibe la visión, el sueño o el pensamiento y lo escribe en sus propias palabras (Isa. 2:1, 2; Apoc. 4:1); el Espíritu Santo se asegura que las palabras usadas presenten la verdad de Dios correctamente. La Biblia, por lo tanto, es declarada como la revelación infalible de la voluntad de Dios.
Sobre la base de las Escrituras y los escritos de Elena de White, los Adventistas se aferran a la inspiración de los pensamientos. “No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y la voluntad divinas se combinan con la mente y la voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios” (1 MS 24). Como lo indica la última oración, las palabras del profeta llegan a ser la Palabra de Dios. En el mismo sentido escribió David: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Sam. 23:2). Esto indica que la inspiración no solo impartió pensamientos sino también se aseguró que la palabra escrita trasmitiera los pensamientos de Dios.
¿Por qué es importante que tengamos una comprensión correcta de cómo opera la inspiración? ¿Cuáles son los peligros de mantener conceptos erróneos?
Estudia 2 Timoteo 3:16 y 2 Pedro 1:20 y 21. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la actividad divina en la producción de los libros de la Biblia?
En 2 Timoteo 3:16, Pablo dice que la Biblia es theopnéustos (exhalada por Dios). En la traducción latina de la Biblia, el texto dice: “scriptura divinitus inspirata”, de donde obtenemos nuestra palabra castellana inspirada. Pablo está diciendo que la Biblia tuvo su origen en una actividad del Espíritu Santo. Por medio de visiones y sueños, el Espíritu Santo revelaba verdades a los profetas (revelación); y luego se aseguraba, por medio de su conducción en el proceso de escritura (inspiración), que lo que el profeta escribía estaba en armonía con lo que Dios había revelado.
Segunda de Pedro 1:21 nos dice que “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Como un velero es arrastrado por el viento, los escritores bíblicos eran movidos por el Espíritu Santo. De este modo, revelación-inspiración se refiere a ese proceso por el cual el Espíritu Santo revelaba a los profetas lo que Dios quería que ellos supieran y luego los guiaba en la proclamación de ese mensaje. Algunos hablaron la Palabra; otros la escribieron. La forma escrita llegó a ser las Escrituras inspiradas (exhaladas por Dios).
Aunque en el Nuevo Testamento los apóstoles no pretendieron tener la inspiración con tanta frecuencia como lo hicieron los escritores del Antiguo Testamento, es obvio que ellos consideraban sus mensajes como dados por autoridad divina. Pablo, por ejemplo, escribió: “Lo cual también hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu” (1 Cor. 2:13), y “Cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombre, sino según es en verdad, la palabra de Dios” (1 Tes. 2:13).
No obstante, la Biblia también es un libro humano. A primera vista tiene todas las marcas de la autoría humana. Los autores, al registrar sus propias experiencias, se refieren a sí mismos con pronombres personales (Neh. 1:1-11; Dan. 10:1-9; Gál. 1:12-20); también se ven en sus escritos las costumbres y las tradiciones de los tiempos de los autores; y algunos de los Salmos y los Proverbios reflejan la literatura y la cultura de las naciones vecinas. En resumen, aunque inspirada por Dios, la Biblia también refleja la calidad humana de sus escritores.
De todos los autores de la Biblia, ¿la humanidad de cuál de ellos la notas más claramente? ¿De qué modos puedes simpatizar e identificarte con ese autor en el nivel puramente humano? Lleva tus respuestas a la clase el sábado.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Jeremías 36:1-4; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 3:16; Tito 1:12; 2 Pedro 1:1-4, 20, 21.
PARA MEMORIZAR:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16).
LOS CRISTIANOS HAN DEBATIDO por largo tiempo la pregunta: ¿Qué significa decir que la Biblia es inspirada? Para los adventistas del séptimo día, además, está la pregunta acerca de la inspiración de Elena de White. En 1906, ella escribió a un médico adventista una carta en la que refutaba la idea de que toda palabra que ella escribió eran tan inspirada como los Diez Mandamientos: “Mi hermano, Ud. ha estudiado mis escritos diligentemente, y nunca ha encontrado que yo haya pretendido algo semejante, ni tampoco encontrará que los pioneros de nuestra causa jamás pretendieron eso” (1 MS 27).
Esta semana estudiaremos algunos de los problemas alrededor del tema de la inspiración.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre inspiración y revelación? ¿Cuál es la diferencia entre la inspiración verbal y la inspiración de los pensamientos? ¿Pueden los profetas obtener ayuda de otros cuando escriben? ¿Cuáles son algunos ejemplos de profetas que citan fuentes externas a la Biblia?
Lee el “Prólogo histórico”, en Primeros escritos, pp. vii-xxx; y, si tienes acceso al libro The Spirit of Prophecy, de Elena G. de White, lee “Introductory: The Spirit of Prophecy”, pp. 7-16.
“Uno de los dones del Espíritu Santo es la profecía. Este don constituye un rasgo que identifica a la iglesia remanente, y se manifestó en el ministerio de Elena G. de White. Por haber sido la mensajera del Señor, sus escritos proveen una fuente de verdad perdurable y autoritativa, que provee para la iglesia consuelo, conducción, instrucción y corrección. Además, hacen claro el hecho de que la Biblia es la regla con la cual se debe probar toda enseñanza y experiencia” (CASD 246).
Un estudio de la idea del remanente en el Antiguo Testamento revela algunas características interesantes. Tal vez la más importante sea que, en toda la Biblia, el remanente era los que vivían con más luz que los demás. Noé tenía la luz acerca del diluvio venidero. Abraham tenía la luz acerca del Dios verdadero. La nación de Israel estaba adorando a Dios en el Santuario, mientras que sus vecinos paganos sacrificaban niños sobre sus altares o se inclinaban frente a estatuas de gatos, bueyes y otros animales. Resumiendo, la idea del remanente tenía más que ver con una revelación de la verdad y del carácter de Dios que con la santidad de quienes tenían ese conocimiento. ¿Cuál es el punto? Como se expresó en la sección del jueves, ser parte del remanente significa que tienes gran luz, y con esa luz vienen responsabilidades importantes. No significa que tienes la salvación automáticamente; ni significa que los que no son parte del remanente están perdidos. Es un hecho desafortunado de la historia sagrada que muchos de los que fueron parte del remante de Dios no solo fracasaron en vivir a la altura de la luz que habían recibido, sino también a menudo se rebelaban en contra de ella.
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. ¿Qué mensaje importante se encuentra en Lucas 12:48 para quienes creen que son parte de la iglesia remanente?
2. La pretensión de que somos “la iglesia remanente” puede sonar muy arrogante y exclusivista. Y, no obstante, ¿por qué tiene sentido que Dios tenga un pueblo especial con un mensaje especial en los últimos días de la tierra? ¿O no tiene sentido? Analiza esta idea.
3. Si pertenecer al remanente no garantiza la salvación, ¿qué ventajas hay en ser parte de ella?
Por nuestro estudio hecho hasta ahora, entendemos que en Apocalipsis 12:17 “el resto de la descendencia de ella” se refiere a la iglesia remanente visible, que puede ser reconocida por dos características específicas: 1) “guardan los mandamientos de Dios” como Dios los dio en el monte Sinaí, incluyendo el mandamiento del sábado; y 2) “tienen el testimonio de Jesucristo”, que es el “espíritu de la profecía”, o el don profético.
El movimiento adventista guardador del sábado, aun desde antes de su organización en 1863, siempre ha reclamado estas señales de identificación para sí mismo. Como adventistas proclamamos los Diez Mandamientos, incluyendo el del sábado; y creemos que, como iglesia, tenemos el testimonio de Jesús; es decir, que Dios se manifestó a sí mismo en la vida y la obra de Elena G. de White.
De este modo, la Iglesia Adventista del Séptimo Día no es solo una iglesia entre muchas. Es una iglesia prevista proféticamente. Dios ha llamado a la existencia a esta iglesia para un propósito muy específico: proclamar los mensajes de los tres ángeles a un mundo moribundo.
Lee Apocalipsis 14:6 al 12. ¿Qué se dice aquí que nos ayuda a comprender algunas de las características del pueblo de Dios del tiempo del fin? ¿Qué elementos entran en juego, y de qué modos estamos justificados en identificarnos allí, como también nuestro llamado, en ese pasaje?
Como Adventistas del Séptimo Día, creemos que somos miembros de la iglesia remanente de Dios. Sin embargo, esta identificación con la iglesia remanente no nos concede una situación exclusiva con Dios. Tú puedes ser parte de este remanente corporativo y, sin embargo, perderte. La salvación no está garantizada por ser miembro de ninguna iglesia. Somos salvados individualmente, no como iglesia. Es un gran privilegio y una gran responsabilidad ser parte de esta iglesia, porque tenemos un llamamiento sagrado; pero ser miembros de esta iglesia no nos garantiza más la salvación de lo que en la antigüedad lo era el ser hebreo (Jer. 8:20).
¿Cuál es tu única garantía de salvación, y cómo puedes tenerla tú mismo?
Apocalipsis 19:10 dice: “Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”. La frase “espíritu de la profecía” aparece, en todas las Escrituras, solo en este pasaje. ¿Qué significa esto? 1 Cor. 12:8-10, 28; Efe. 4:11.
El paralelo más próximo a la frase “espíritu de la profecía”, en la Biblia, se encuentra en 1 Corintios 12:8 al 10. Allí Pablo se refiere al Espíritu Santo, que da el don de la profecía entre otros dones (jarísmata); y la persona que recibe este don es llamada un profeta.
Ahora, así como en 1 Corintios 12:28, los que tienen el don de la profecía (vers. 10 del mismo capítulo) son llamados profetas; en Apocalipsis 22:8, 9 los que tienen el espíritu de la profecía (Apoc. 19:10) también son llamados “profetas”.
“Yo me postré a sus pies para adorarlo. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apoc. 19:10).
“Me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas, porque yo soy consiervo tuyo, de los hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Apoc. 22:8, 9).
La situación en ambos pasajes es la misma. Juan cae a los pies del ángel para adorarlo. Las palabras con que responde el ángel son casi idénticas, sin embargo la diferencia es importante. En Apocalipsis 19:10, los hermanos son identificados por la frase “que retienen el testimonio de Jesús”. En Apocalipsis 22:9, los hermanos son llamados sencillamente “profetas”.
Si el principio protestante de interpretar las Escrituras con las Escrituras significa algo, esta comparación debe conducirnos a la conclusión de que “el espíritu de la profecía” en Apocalipsis 19:10 es el don profético, que no se da a los feligreses en general, sino solo a los que han sido llamados por Dios para ser profetas.
Esta no es una interpretación exclusivamente adventista. El erudito luterano Hemann Strathmann dice acerca de “los hermanos que tienen el testimonio de Jesús” en Apocalipsis 19:10: “De acuerdo con el paralelo de 22:9, los hermanos a los que se refiere aquí no son los creyentes en general, sino los profetas. [...] Si tienen la marturía Iesou [el testimonio de Jesús], tienen el espíritu de la profecía, es decir, son profetas”–Theological Dictionary of the New Testament, t. 4, p. 501.
La segunda marca para identificar a la iglesia remanente es “el testimonio de Jesucristo” (gr., marturía Iesou). Esta expresión aparece seis veces en el libro del Apocalipsis (Apoc. 1:2, 9; 12:17; 19:10; 20:4).
¿Cuál es el significado de la frase “el testimonio de Jesucristo (o de Jesús) en los siguientes textos? Apoc. 1:2, 9; 19:10; 20:4.
Se han presentado dos explicaciones gramaticales con respecto a su significado. La primera idea interpreta “el testimonio de Jesucristo” como el testimonio que da una persona de Cristo. La segunda idea entiende “el testimonio de Jesús” como la autorrevelación de Jesús, su propio testimonio.
Un estudio de la palabra testimonio en los escritos de Juan indica que cada vez que aparece en la misma construcción gramatical como está en el Apocalipsis, siempre se refiere al testimonio de Jesús mismo (Juan 1:19; 3:11, 32, 33; 5:31). En contraste, en los escritos de Juan, la idea de testificar acerca de alguien se expresa siempre en forma consistente por una construcción gramatical diferente.
En el libro del Apocalipsis, por lo tanto, la expresión “testimonio de Jesús”, o “de Jesucristo”, también debería entenderse como el testimonio de Jesús acerca de sí mismo, y no el testimonio del remanente acerca de él. Esto surge de un estudio de los textos mismos del Apocalipsis. Apocalipsis 1:2 dice que Juan dio testimonio “de la palabra de Dios” y “del testimonio de Jesucristo”. De este modo, “la palabra de Dios” se refiere a lo que dice Dios y es paralela con “el testimonio de Jesucristo”. De este modo, “la palabra de Dios” es sencillamente lo que Jesús dice; es el testimonio que Jesús da acerca de sí mismo.
Lo mismo es cierto en Apocalipsis 1:9. Juan se presenta y expone sus credenciales, y dice que él está en la isla de Patmos por causa de “la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. Se ve claramente el paralelismo entre “palabra de Dios” y “el testimonio de Jesucristo”. De este modo, de acuerdo con el principio de “interpretar la Escritura con la Escritura”, cada texto en el libro del Apocalipsis donde aparece la frase “el testimonio de Jesús” siempre se refiere al testimonio que Jesús da de sí mismo.
¿De qué modo se te ha revelado Jesús a ti? ¿Quisieras conocerlo mejor? ¿Cuál es la única manera en que puedes hacerlo?
Apocalipsis 12:7 al 12 es un interludio en la historia; se concentra en la caída de Satanás en el cielo y su exilio a la tierra. Por esto, se nos da una vislumbre del origen de la gran controversia que comenzó en otra parte del universo. Los movimientos entre el cielo y la tierra deberían decirnos cuán estrechamente ligados están los eventos en uno que impactan en la otra. Realmente, ¡estamos en medio de una batalla cósmica!
Apocalipsis 12:13 al 17 retoma la historia dejada en el versículo 6, y describe en términos simbólicos la persecución de la iglesia cristiana, primero por el Imperio Romano y más tarde por la Iglesia Romana apóstata. ¿Qué representan aquí los símbolos?
En estos versículos, se envía una inundación contra el pueblo de Dios, un símbolo de los ejércitos perseguidores (Jer. 46:7, 8; 47:2; Dan. 9:26). En contraste, en Apocalipsis 12:16 se describe la tierra como ayudando a la iglesia perseguida. En 1620, los primeros peregrinos, al huir de las persecuciones religiosas en Europa, llegaron a Norteamérica. En este continente, recientemente descubierto, encontraron un lugar seguro donde los ejércitos perseguidores de los poderes europeos no podían alcanzarlos. De este modo, simbólicamente, el Nuevo Mundo tragó a los ejércitos perseguidores.
Apocalipsis 12:17 se está refiriendo al tiempo después del período de 1.260 días (que terminó al final del siglo XVIII). Satanás, al ver que era incapaz de eliminar al pueblo fiel de Dios, se enoja con un grupo específico llamado “el resto de la descendencia de ella”.
Lee cuidadosamente Apocalipsis 12:17. ¿Cuál es la primera marca que identifica a este remanente? ¿De qué modo los siguientes textos nos ayudan a entender lo que significan “los mandamientos de Dios”? Mat. 24:20; Rom. 3:31; Efe. 6:1; Sant. 2:9-11.
¿Cuánto más sencillo podría haberlo hecho Dios? Este remanente del tiempo del fin se distinguirá, en primer lugar, por el hecho de que guarda los mandamientos de Dios, todos ellos, lo que por supuesto incluye el sábado del día séptimo.
¿Cuán firme estás con respecto al llamado que hace Dios a que guardemos sus mandamientos? ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos manda guardarlos? ¿Cómo respondes a los argumentos que hacen algunos en contra la observancia de los mandamientos, especialmente, el del sábado?
Lee Apocalipsis 12:1 al 6. ¿Qué se nos indica aquí?
Apocalipsis 12 presenta el gran conflicto entre Cristo y Satanás en forma de símbolos, y describe su progreso desde el tiempo de Cristo hasta el tiempo del fin. En el versículo 1, Juan ve un espectáculo deslumbrante: una mujer embarazada, “vestida del sol, con la luna debajo de sus pies”, y con una corona de doce estrellas. Él llama a esa aparición “una gran señal”, indicando que la mujer es más que una mera mujer. Ella es un símbolo de la iglesia, es decir, del pueblo fiel de Dios (ver Isa. 54:5, 6; 2 Cor. 11:2). La aparición deslumbrante de la mujer la vincula con Jesús, el Sol de justicia (Mal. 4:2; Apoc. 1:16).
De acuerdo con Apocalipsis 12:6, la mujer huye al desierto por causa del dragón, adonde Dios la cuida durante 1.260 días. ¿De qué está hablando aquí, y qué simbolizan los 1.260 días? Dan. 7:25; Apoc. 12:14; 13:5.
Hasta el siglo XIX, la mayoría de los estudiantes de la profecía usaba el principio de un día por un año, y así comprendían que los 1.260 días se referían al tiempo de persecución de la iglesia durante la Edad Media, un período de 1.260 años.
Y lo hacían con buenas razones. Primero, toda la sección está llena de símbolos que no son tomados literalmente; así que, ¿por qué el elemento de tiempo había de ser tomado en forma literal? Segundo, las diversas frases de tiempo usadas en Daniel y Apocalipsis –“tiempo, y tiempos y medio tiempo” (Dan. 7:25; 12:7; Apoc. 12:14), “cuarenta y dos meses” (Apoc. 11:2; 13:5) y “mil doscientos sesenta días” (Apoc. 11:3; 12:6)– no son la forma natural de expresar tres años y medio literales (ver Luc. 4:25; Sant. 5:17). Por estas razones y otras, los adventistas del séptimo día (en contraste con la mayoría de los otros cristianos hoy) interpretan los 1.260 días como 1.260 años, y los ven como una referencia al período de la supremacía papal desde el siglo VI hasta fines del siglo XVIII.
¿Cuáles son algunos de los símbolos comunes que prevalecen en tu propia sociedad y cultura? ¿Cuál es el propósito de ellos? ¿De qué modo usas símbolos en tu vida diaria
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Apocalipsis 12; 14:1-12.
PARA MEMORIZAR:
“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apoc. 12:17).
EL TEMA DEL REMANENTE aparece por primera vez con Noé y su familia (Gén. 7:23), y reaparece en la historia de Israel. El apóstol Pablo se refiere a un remanente (Rom. 11:5) que estaba constituido entonces por judíos que habían aceptado a Jesús y quienes más tarde constituyeron el núcleo de la iglesia cristiana. En el libro del Apocalipsis aparece un remanente en las iglesias de Tiatira (Apoc. 2:24) y de Sardis (Apoc. 3:4), y también en el capítulo 12, y este será el tema de nuestro estudio de esta semana.
El remanente fiel de Dios no siempre fue un remanente visible; es decir, desde los primeros días hasta los últimos días, Dios tiene sus fieles en diferentes religiones, que es la razón del llamado: “Salid de ella [Babilonia], pueblo mío” (Apoc. 18:4). No obstante, hay una descripción específica del remanente de Dios en los últimos días.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Qué representan los símbolos de Apocalipsis 12? ¿Qué eventos históricos pueden observarse como cumplimiento de este capítulo? ¿Cuál es el significado de las frases “testimonio de Jesús” y “el espíritu de la profecía”?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Pentecostés”, en Los hechos de los apóstoles, pp. 29-38.
“Los dones especiales del Espíritu no son los únicos talentos representados en la parábola. Ella incluye todos los dones y los talentos, ya sean originales o adquiridos, naturales o espirituales. Todos han de ser empleados en el servicio de Cristo. Al convertirnos en sus discípulos, nos entregamos a él con todo lo que somos y tenemos. Él nos devuelve esos dones purificados y ennoblecidos, a fin de que los empleemos para su gloria, bendiciendo a nuestros prójimos” (PVGM 263, 264).
“Quien haga de la operación de milagros la prueba de su fe encontrará que Satanás puede, mediante una variedad de engaños, realizar maravillas que pasarán por milagros genuinos” (2 MS 60).
“Algunas de esas personas tienen manifestaciones de lo que llaman dones, y dicen que el Señor las ha colocado en la iglesia. Hablan en una jerigonza incomprensible que llaman la lengua desconocida, y que lo es no solo para el hombre, sino también para el Señor y todo el cielo. Estos dones son fabricados por hombres y mujeres ayudados por el gran engañador. El fanatismo, la falsa agitación, el falso hablar en lenguas y los servicios ruidosos han sido considerados dones que Dios ha colocado en la iglesia. Algunos han sido engañados” (1 JT 161).
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Como clase, repasen sus respuestas a la sección del domingo. ¿Qué clase de dones se manifiestan en tu iglesia local? ¿Cómo pueden aprovechar mejor los que tienen? Pero, más importante, ¿cómo se están usando estos dones?
2. Los cristianos pentecostales creen que hablar en lenguas es la evidencia de que una persona está llena del Espíritu Santo. De acuerdo con las Escrituras, ¿cuál es la verdadera evidencia de una vida llena del Espíritu? Ver Gál. 5:22, 23.
3. ¿Cuáles son algunas manifestaciones sobrenaturales comunes en tu cultura y en la parte del mundo en donde vives? ¿Cuál parece ser el fruto de estas manifestaciones? ¿Cuáles son maneras en que ustedes, como iglesia, pueden no solo proteger a otros feligreses para no ser engañados sino también ayudar a otros, fuera de la iglesia, a advertir de los peligros potenciales inherentes en esas manifestaciones?
4. Analiza lo que dice Elena de White en la primera cita copiada arriba. ¿Qué quiere decir acerca de que los dones sean “purificados y ennoblecidos”? ¿De qué está hablando ella? ¿Pueden las personas tener dones que se usan para propósitos equivocados? Explica tu respuesta.
La iglesia en Corinto tenía muchos problemas: divisiones, inmoralidad, casos en los tribunales entre los creyentes, problemas de matrimonios y el abuso de la Cena del Señor. Otro problema se refería a los dones espirituales, específicamente el uso del don de lenguas (1 Cor. 14:1-5).
¿Cómo fue el don de lenguas en el libro de los Hechos? Guiados solamente por lo que dicen estos textos, ¿qué clase de lenguaje se estaba hablando? Hech. 2:1-11.
________________________________________________
¿Qué eran las lenguas que se hablaban en la iglesia de Corinto? 1 Cor. 14:1-25.
______________________________________________
Cuando aplicamos el principio de que La Escritura interpreta la Escritura, que significa que los pasajes oscuros son explicados por pasajes claros, tenemos que llegar a la conclusión de que las lenguas en 1 Corintios 14 son de la misma naturaleza que las lenguas en el libro de los Hechos, especialmente porque se usa la misma palabra griega, glóssa, para lenguas en ambos libros. En otras palabras, la evidencia es que las lenguas, en ambos lugares, eran la capacidad sobrenatural de hablar en lenguas extranjeras y no la idea popular y corriente de las lenguas de hoy, en la que gente balbucea en lenguas desconocidas.
Además, Dios actúa por medio de la inteligencia del hombre. ¿Es posible que el Señor nos haya advertido en contra del balbuceo de los paganos (Mat. 6:7), o la inspiración de ruidos desconocidos? En 1 Corintios 14:22 las lenguas fueron como una señal para los no creyentes, como en Pentecostés, y ¿cómo podría alguien pronunciando ruidos que nadie entiende ser una señal para los incrédulos? Las lenguas, como lo muestra Hechos 2, eran idiomas reales. Además, los dones espirituales fueron dados para el bien común (1 Cor. 12:7), descartando el uso de un don solamente para la gratificación personal, como se usan hoy los así llamados dones de lenguas.
A pesar de todas las manifestaciones de palabras pronunciadas en estado de éxtasis hoy, la Biblia en ninguna parte enseña que el don de lenguas es ninguna otra cosa que los idiomas humanos. La glosolalia, como se llama el hablar moderno en lenguas, no es lo mismo que el don bíblico de idiomas.
Piensa acerca de las palabras que pronuncias diariamente. ¿Cuánto de tu hablar es significativo, con propósito, o cuánto es balbucear cosas sin sentido?
El médico francés Miguel de Notredame (1503-1566), conocido como Nostradamus, predijo supuestamente el gran incendio de Londres de 1666 con las palabras: “La sangre del justo será demandada de Londres, quemada por un fuego en el año 66”. El vidente irlandés Cheiro advirtió al periodista W. T. Stead, en 1894 y otra vez en 1911, que él se ahogaría en abril de 1912. Stead murió cuando se hundió el Titanic en abril de 1912. En 1956, Jean Dixon publicó una visión en la cual ella dijo que vio que un político demócrata sería elegido presidente de los Estados Unidos en 1960, solo para ser asesinado durante su mandato. John Kennedy, un demócrata elegido en 1960, fue asesinado en 1963 mientras estaba en su cargo.
¿Cómo podemos explicar estas predicciones exactas hechas por personas que tenían poco en común con los profetas bíblicos? Isa. 8:19; Hech. 16:16; 2 Cor. 11:14.
________________________________________________
Desde que Satanás usó a la serpiente en el Jardín del Edén para engañar a Eva, él ha usado una gran variedad de médiums humanos para engañar a los hombres y las mujeres, incluyendo predicciones que se han cumplido. Por lo tanto, esto significa que el cumplimiento de una predicción no es una garantía de que es una profecía verdadera de Dios.
No obstante, los profetas y las profecías ocupan un lugar importante en el plan de la salvación. Este punto resulta muy claro en la Biblia.
La profecía, o el cargo profético, está mencionada en 1 Corintios 12:8 al 10 como uno de los dones del Espíritu Santo. Aparece en primer lugar en la lista de Romanos 12:6, y segundo, después del apostolado, tanto en 1 Corintios 12:28 al 30 como en Efesios 4:11. ¿Qué hace que el don profético sea tan importante, ya que es el único don que se menciona en las cuatro listas de dones espirituales, o ministerios?
_______________________________________________
El propósito del don profético es proveer un medio de comunicación entre el Creador y sus criaturas. Los mensajes proféticos en las Escrituras han revelado el futuro (Dan. 2), aconsejado y reprendido a reyes (Isa. 7:3, 4), advertido de castigos venideros (Jer. 1:14-16), llamado al reavivamiento (Joel 2:12, 13), y animado y consolado al pueblo de Dios (Isa. 40:1, 2).
Los profetas fueron hombres y mujeres que hablaron la palabra de Dios a sus contemporáneos. El énfasis en el don profético no estaba en las predicciones del futuro (aunque esa era una marca de un verdadero profeta), sino en exponer lo que Dios quería que su pueblo oyera.
¿Qué dice la Biblia acerca de los dones falsificados y de su origen? Mat. 7:22, 23; 2 Tes. 2:9, 10; Apoc. 16:13, 14.
___________________________________________
____________________________________________
Por el poder de Dios, Moisés y Aarón, delante del faraón, convirtieron un bastón en una víbora (Éxo. 7:10), el río Nilo en sangre (vers. 20), e hicieron salir ranas del Nilo que cubrieron la tierra (Éxo. 8:6); pero, por el poder de Satanás, los magos egipcios pudieron hacer lo mismo. Sin embargo, de la tercera plaga en adelante, los magos egipcios fueron incapaces de falsificar los milagros de Dios.
Esto nos enseña dos cosas: 1) Satanás puede producir milagros que se parecen a los elementos genuinos; 2) Satanás puede obrar solamente dentro de los límites establecidos por Dios.
Los dones espurios no son solo una perversión de los dones verdaderos de Dios, sino también pueden ser manifestaciones similares de una fuente diferente, de Satanás.
Un estudio de los textos citados arriba debería revelarnos algunos otros puntos importantes acerca de la existencia de los dones espirituales espurios. Primero, como podemos ver, estas falsas manifestaciones pueden ser hechas por los que profesan el nombre de Jesús; de hecho, como dijo Jesús, muchos pretenderán hacer milagros en su nombre. Y, no obstante, de acuerdo con Jesús, no provienen de él.
Segundo, habrá milagros, señales milagrosas y maravillas lo suficientemente poderosos para engañar a muchos. En otras palabras, necesitamos ser muy cuidadosos para no ser arrastrados por la existencia de lo sobrenatural. Aunque algo se haga en el nombre de Jesús, y parezca ser sobrenatural, no significa que es un don genuino del Espíritu.
Además, Satanás, está trabajando para hacer lo que pueda con el fin de engañar a tantas personas como le sea posible. De este modo, cualesquiera que sean las manifestaciones que aparezcan, siempre tendremos que probarlas con la Biblia. Si no están en armonía con la Palabra de Dios, tendremos nuestra respuesta, sin importar cuán impresionantes parezcan ser las manifestaciones. La Biblia debe ser nuestra norma máxima y final.
Recordando estos pocos pensamientos, ¿qué debemos opinar acerca de esos ministerios que pretenden manifestar toda suerte de profecías, curaciones y maravillas semana tras semana? Sin querer juzgar a nadie, ¿por qué debemos ser recelosos? ¿Qué clase de preguntas deberíamos hacernos, y por qué?
En estos días encontramos dos conceptos, entre los cristianos, con respecto a la permanencia de los dones espirituales. Algunos creen que los dones para edificación, tales como conocimiento, sabiduría, enseñanza, exhortación, fe y misericordia, son dones permanentes; pero que los dones que son señales, tales como el de profecía, sanidad, lenguas y milagros, cesaron con la muerte de los apóstoles. Los defensores de esta idea afirman: “Los dones que son señales tenían un propósito singular: dar credenciales a los apóstoles, es decir, permitir que la gente supiera que estos hombres todos hablaban la verdad de Dios. Una vez que la Palabra de Dios quedó escrita y confirmada, los dones que eran señales ya no eran necesarios, y cesaron”–John F. MacArthur, Jr., Charismatic Chaos, p. 199. Otros cristianos creen que todos los dones espirituales estarán presentes en la iglesia hasta que venga el Señor.
¿Qué dicen los siguientes textos acerca de la permanencia de los dones espirituales? 1 Cor. 1:6, 7; 13:9, 10; Efe. 4:11-13.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
De acuerdo con Pablo, los jarísmata, dones espirituales, estarán en la iglesia hasta que Jesús vuelva; pero ¿significa esto que todos los dones estarán presentes todo el tiempo?
Ireneo (120-195 d.C.), un padre de la iglesia, escribió acerca de la presencia y la operación de los dones espirituales aun en sus días. Así, de acuerdo con Ireneo, los dones espirituales todavía estaban en evidencia al fin del segundo siglo después de Cristo.
Durante los siguientes dos siglos, sin embargo, la iglesia sufrió un deterioro serio en lo espiritual y teológico, y los dones espirituales mayormente desaparecieron. Durante el tiempo de la Reforma, comenzando con Juan Wycliffe en Inglaterra, Dios usó a los reformadores para restaurar la verdad descuidada, y ellos ciertamente tenían los dones del conocimiento, la sabiduría y la enseñanza. Ninguno de los principales reformadores pretendió tener el don profético. Este don específico, de acuerdo con Apocalipsis 12:17, debía manifestarse otra vez en la iglesia remanente en el tiempo del fin.
Pablo dice, en Efesios 4:12, que los dones espirituales fueron dados “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”. ¿A qué clase de perfeccionamiento (capacitación, NVI) se está refiriendo Pablo, y de qué modo ves que esto ocurre en la iglesia de hoy?
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros” (Efe. 4:11).
Los dones espirituales (en griego, jarísmata) son conocidos como espirituales porque los origina el Espíritu Santo, quien los distribuye a cada uno de acuerdo con su voluntad (1 Cor. 12:11). Además, se da el Espíritu Santo a los cristianos a fin de que puedan comprender y apreciar estos dones (1 Cor. 2:10-13).
Pablo ofrece cuatro listas de dones espirituales (Rom. 12:6-8; 1 Cor. 12:8-10, 28-30; Efe. 4:11, 12). ¿Cuál es el propósito de los dones espirituales? ¿Por qué fueron dados?
De acuerdo con el Nuevo Testamento, los dones espirituales se dan para completar la misión confiada a la iglesia. Esto incluye la instrucción y la edificación de la iglesia, así como la proclamación del evangelio al mundo. La existencia de estos dones debería servir como un recordativo constante de nuestra dependencia total de Dios para que hagamos la obra que él nos llamó a hacer.
Por los evangelios sabemos que los apóstoles poseían dones espirituales aun antes del Pentecostés. En Lucas 9:1 se registra que Jesús “les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades”, y en Mateo 10:8 les ordenó: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios”. Luego, en Pentecostés, fueron llenados del Espíritu Santo y hablaron en lenguas (Hech. 2:1-4). Esto parece indicar que es posible recibir más de un bautismo del Espíritu Santo.
¿De qué manera se han manifestado los dones espirituales en tu propia iglesia? ¿Cuáles han sido los frutos de esos dones? ¿Qué puedes hacer para nutrir estos dones en tu congregación local? Lleva tus respuestas a la clase el sábado para analizarlas.
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Hechos 2:1-11; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 1:6, 7; 13:9; Efesios 4:11; 2 Tesalonicenses 2:9, 10
PARA MEMORIZAR:
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12:4-6).
LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA creen en la existencia de los dones espirituales. Tampoco estamos solos. Muchas iglesias carismáticas y pentecostales han pretendido ver la manifestación de dones espirituales entre ellos. Algunos de estos dones incluyen personas que en la iglesia hacen ruidos como de animales (leones, asnos, perros, ¡y aun gallinas!), así como la expresión de pronósticos y profecías, tales como la ocasión en que se había profetizado que Dios destruiría la nave espacial Challenger a fin de enseñarle a los Estados Unidos una lección porque había una maestra de escuela pública a bordo. (Aparentemente, alguien creyó que a Dios no le gustan los maestros de escuelas públicas.)
Como Adventistas del Séptimo Día, creemos en los dones del Espíritu, incluyendo la profecía, pero también creemos que todo debe ser probado con la Palabra de Dios. Esta semana, usando la Palabra, consideraremos más de cerca algunos de estos dones.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Cuál es el propósito de los dones espirituales? ¿Qué diremos del don de lenguas? ¿Qué enseña la Biblia acerca de dones falsificados?
Lee, en Patriarcas y profetas, “La prueba de la fe”, pp. 141-151; y “Moisés”, pp. 246-261.
“Durante su estada en Egipto, Abraham dio evidencias de que no estaba libre de la imperfección y la debilidad humanas. Al ocultar el hecho de que Sara era su esposa, reveló desconfianza en el amparo divino, una falta de esa fe y ese valor elevadísimos, tan noble y frecuentemente manifestados en su vida” (PP 123).
“Moisés había sido instruido tocante al galardón final que será dado a los humildes y obedientes siervos de Dios, y en comparación con el cual la ganancia mundanal se hundía en su propia insignificancia. El magnífico palacio de Faraón y el trono del monarca fueron ofrecidos a Moisés para seducirlo; pero, él sabía que los placeres pecaminosos que hacen a los hombres olvidarse de Dios imperaban en sus cortes señoriales. Vio más allá del esplendoroso palacio, más allá de la corona de un monarca, los altos honores que se otorgarán a los santos del Altísimo en un Reino que no tendrá mancha de pecado. Vio, por la fe, una corona imperecedera que el Rey del cielo colocará en la frente del vencedor” (CV 81).
“La gloria reflejada en el semblante de Moisés representa las bendiciones que, por medio de Cristo, ha de recibir el pueblo que observa los mandamientos de Dios. Atestigua que cuanto más estrecha sea nuestra comunión con Dios, y cuanto más claro sea nuestro conocimiento de sus requerimientos, tanto más plenamente seremos transfigurados a su imagen y tanto más pronto llegaremos a ser participantes de la naturaleza divina” (PP 341).
PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. Analiza algunas de las fallas de carácter que se encuentran en varios de los profetas y los apóstoles de la Biblia. ¿Qué esperanza puedes encontrar en este hecho para ti mismo? Al mismo tiempo, ¿cuáles son las buenas características que se vieron en muchas de esas personas? ¿Qué esperanza y promesas puedes encontrar allí también?
2. ¿Qué diremos de los así llamados “profetas” de hoy, los que hacen toda clase de predicciones, muchas de las cuales se informan en los diarios? ¿De qué modo deberíamos relacionarnos con ellos? ¿Qué clase de personas son ellos; qué clase de predicciones hacen? ¿Qué podemos aprender del contraste entre ellos y los profetas que aparecen en la Biblia?
3. ¿De qué maneras podemos, como iglesia, actuar en el papel de profetas? ¿De que modo somos llamados a hacer precisamente eso? ¿De qué manera podemos cumplir mejor ese papel?
El período profético del Antiguo Testamento concluyó alrededor de cuatro siglos antes del nacimiento de Cristo. Durante el período entre el fin de esa época y el nacimiento de Cristo, se escribieron muchos libros judíos, pero ninguno fue aceptado como inspirado.
La vida de Cristo introdujo una nueva era, en la que Dios otra vez llamó a personas para actuar como sus voceros. ¿Quiénes fueron algunos de estos profetas del Nuevo Testamento, y cuál es la diferencia entre ellos y los apóstoles? Luc. 1:67; Juan 1:6, 7; Hech. 11:27, 28; 13:1; Apoc. 1:1-3.
En el griego del Nuevo Testamento, la palabra apóstol se usaba para personas con el sentido de embajadores, enviados o delegados. Josefo, por ejemplo, usó esta palabra cuando mencionaba a los embajadores que enviaron los judíos como sus representantes a Roma.–Antigüedades, xvii, p. 11.
En el Nuevo Testamento, la palabra apóstol conllevaba los conceptos de misión y representación. El término aparece en el contexto de la ordenación y el envío de los discípulos de Jesús en una misión evangelizadora (Mat. 10:2-6). Los apóstoles eran aquellos que tenían autoridad especial del Salvador resucitado; habían visto por sí mismos su muerte y su resurrección, algo que todos los profetas anteriores no habían visto. Algunos de los apóstoles, tales como Juan y Pablo, también fueron profetas, pero no todos los apóstoles fueron profetas. De acuerdo con Efesios 2:20, los apóstoles y los profetas juntos proveyeron la interpretación fundacional de lo que Dios había hecho en Cristo en favor de la humanidad.
Lee Mateo 11:11. ¿Por qué Juan el Bautista fue mayor que todos los profetas del Antiguo Testamento? ¿Qué quiso decir Jesús cuando afirmó: “Pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él”?
Juan el Bautista fue el mayor profeta en el sentido de que tuvo el privilegio de anunciar la venida de Cristo, de quien todos los profetas habían dado testimonio (ver Luc. 24:27; Juan 5:39, 46). Como Abraham, todos los profetas del Antiguo Testamento miraron hacia adelante, al día en que vendría el Mesías (1 Ped. 1:10, 11), pero Juan lo vio en la carne. De aquí que, en cierto sentido, el oficio profético del Antiguo Testamento alcanzó su clímax con Juan. Al mismo tiempo, solamente Juan el Bautista estuvo en la puerta del Reino de gracia, mirando hacia adentro, mientras que el menor de los seguidores de Jesús puede mirar hacia atrás y regocijarse en el cumplimiento de todas las profecías mesiánicas por medio de Cristo.
Medita en algunas profecías del Antiguo Testamento que señalaban a Jesús como el Mesías. ¿De qué modo ellas pueden fortalecer tu fe?
Las Escrituras mencionan a diversas profetisas. ¿Quiénes fueron, y qué nos enseñen los siguientes textos acerca del papel que desempeñaron en la historia de Israel? Éxo. 15:20, 21; Juec. 4:4-10; 2 Rey. 22:11-20.
María, la hermana de Moisés, es llamada profetisa. Se la describe como una mujer líder en el Cántico de Moisés (comparar Éxo. 15:1; 21). Moisés fue el líder designado del pueblo de Israel, pero su trato habría sido mayormente con los hombres, que eran considerados las cabezas de sus familias. Tal vez la tarea de María tenía que ver con las mujeres israelitas. Debió haber sido varios años mayor que Moisés (Éxo. 2:1-8) y, de acuerdo con Josefo, ella se casó con Hur, quien junto con Aarón sostuvo los brazos de Moisés en la batalla con los amalecitas (Josefo, Antigüedades, iii, p. 98).
Que ella era una persona importante en Israel se ve en el hecho de que todo Israel tuvo que esperar siete días hasta que Dios le sanó su lepra después del desafortunado incidente con su hermano Moisés y la esposa de él (Núm. 12:1-15).
Débora (Juec. 5) debió haber sido una persona extraordinaria. En una sociedad dominada por hombres, ella llegó a ser una líder política y espiritual, algo que pocas mujeres alcanzaron en esos días. Profundamente espiritual, atribuyó a Dios toda la alabanza por la victoria sobre los cananeos (vers. 3-5, 13); no tomó nada de esa gloria para sí misma ni para Barac.
Como una “madre en Israel” (vers. 7), ella velaba por la gente con cuidado maternal, aconsejando y ayudándola en procura de justicia.
Lee Jueces 4:1 al 8. ¿Qué nos señala esto acerca de cuán altamente respetada fue esta mujer en Israel en ese tiempo?
_________________________________________________
_________________________________________________
Otra profetisa en Israel fue Hulda (2 Rey. 22:14-20; 2 Crón. 34:20-28). Cuando el rey Josías le preguntó con respecto a la voluntad de Dios, ella profetizó castigos y desastres sobre Jerusalén y su gente, pero no en los días de Josías; sus ojos no habían de ver el mal, porque él se humilló ante Dios. Es interesante que Hulda haya sido consultada aunque tanto Jeremías como Sofonías vivían en ese mismo tiempo.
Antes de su muerte, Moisés les dijo a los israelitas: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” (Deut. 18:15). El contexto indica que esta profecía tuvo una aplicación inmediata en la conducción profética de Israel en los años posteriores a la muerte de Moisés (Deut. 18; 34:9, 10; Ose. 12:10). Los profetas, desde Josué hasta Malaquías, fueron un cumplimiento parcial de la profecía de Moisés.
Sin embargo, solo Cristo podía satisfacer las condiciones establecidas en la predicción de Moisés (ver Juan 1:21; 6:14; 7:40). Él vino como el segundo Moisés, no para liberar a su pueblo del poder de gobernantes terrenales, sino para librarlo del poder del pecado.
Los escritos de los profetas del Antiguo Testamento son bien conocidos. Además, hubo muchos otros profetas en la historia de Israel. Samuel vivió durante el período de los jueces (1 Sam. 3:20). Gad y Natán continuaron su obra (2 Sam. 12:1; 24:13). Después de la división del Reino en 931 a.C., encontramos a los profetas Ahías (1 Rey. 11:29), Elías (1 Rey. 18:1) y Eliseo (2 Rey. 2:9-14), que ministraron al pueblo de Dios.
Los profetas procedían de todos los niveles de la vida: Jeremías y Ezequiel eran sacerdotes; Isaías y Sofonías eran de sangre real; Daniel fue primer ministro en Babilonia; Samuel fue un juez; Eliseo fue un agricultor; y Amós, un pastor de ovejas. Cualquiera que fuera el trasfondo de ellos, todos fueron mensajeros de Dios, por medio de los cuales Dios trató de mantener a los israelitas sin que cayeran en el pecado. Algunos profetas escribieron libros (1 Crón. 29:29; 2 Crón. 9:29); otros no escribieron nada (1 Rey. 17:1; 2 Rey. 2:15). Algunos fueron consejeros de reyes (1 Sam. 22:5); otros predicaron a la gente (Eze. 3:17). Después de cuatro siglos de silencio profético, Juan el Bautista apareció como el último de los profetas del período del pacto antiguo (Mat. 3:1).
En todas las Escrituras, vemos que Dios habla a su pueblo por medio de sus siervos, los profetas. Toda la Biblia misma es la obra de estos profetas, que entregaron los mensajes que Dios les había dado. No importa cuán diferentes hayan sido sus trasfondos, educación y temperamentos; no importa algunas de las fallas de carácter que hayan tenido (con la excepción radical de Jesús, por supuesto), estos seres humanos, de carne y sangre como nosotros, fueron usados por el Señor para proclamar sus mensajes, mensajes que todavía se están proclamando en casi cada país del mundo, y que continuarán hasta el fin del tiempo.
¿Con qué profeta te puedes identificar más? ¿Qué profeta te habla con mayor claridad, y por qué? ¿Qué has obtenido de la vida y el mensaje de ese profeta? ¿De qué manera eres capaz de aplicar lo que aprendiste de ellos a tu vida, de manera que te cambie para ser mejor?
La primera persona de la nación de Israel en ser llamada un profeta fue Moisés. Con respecto a su muerte, se hizo la declaración: “Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara” (Deut. 34:10). Abraham fue el padre de la nación de Israel, pero Moisés fue el primer profeta en la historia de Israel: un ejemplo para todos los profetas que lo siguieron.
¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de la personalidad y el carácter de Moisés? Éxo. 4:10; 32:11-13, 32; Núm. 12:3; 20:10-12; Heb. 11:24-26. ¿De qué modo estos rasgos nos ayudan a comprender cómo se ajusta a su papel como profeta?
Mediante su crianza en Egipto, su sólida fe en Dios y su experiencia personal con el Todopoderoso en la zarza ardiente (Éxo. 3), Moisés estaba bien equipado para conducir al pueblo de Israel. Por las Escrituras sabemos que, por causa de los repetidos fracasos de Israel en cuanto a tener fe en Dios, Moisés constantemente estaba intercediendo con Dios por la Nación (Éxo. 32:11-13; Núm. 14:13-19; 16:46-50), mientras al mismo tiempo amonestaba a los israelitas a ser fieles.
Después del episodio del becerro de oro en el monte Sinaí (Éxo. 32), Moisés pasó cuarenta días con Dios en el monte. Cuando regresó del monte, su rostro brillaba (Éxo. 34:28-35). El rostro radiante de Moisés no era sino un reflejo de la gloria divina (2 Cor. 3:7). Considerando el hecho de que Moisés tuvo el privilegio singular de ver la gloria del Creador, es notable que su rostro brillara después de esa experiencia, pero esa no fue la única razón. La rebelión del becerro de oro no solo estaba dirigida contra Dios, sino también contra Moisés. La evidencia de su comunión con Dios fue instrumental en restaurarlo a su lugar legítimo como líder. Cuando el pueblo se dio cuenta de dónde había estado, su lugar como líder y mediador, que había sido cuestionado, fue restaurado.
Cualquiera que es llenado con el Espíritu de Dios, de alguna manera, reflejará el glorioso carácter de Dios. Los que viven cerca de Dios mostrarán un efecto visible sobre la vida de otros, aunque ellos mismos no sepan de ello.
¿Quién es alguien que parece tener una estrecha relación con Dios? ¿De qué modo esa intimidad se revela en su vida? ¿Qué rasgos de carácter manifiesta? ¿Cómo puedes aprender a caminar más cerca de Dios? ¿Qué cosas en tu vida te impiden un caminar más íntimo con Dios?
En Génesis 20:7, encontramos la primera mención de la palabra profeta (heb. nabí’) en la Biblia. ¿Cuál fue el contexto en el que se usó? ¿Qué podemos aprender del contexto acerca de lo que era un profeta y cómo actuaba?
_________________________________________________________
En el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia), la palabra profeta describe a quien recibe una revelación divina. Durante el tiempo de los jueces, la palabra vidente (en hebreo, ro’eh) parece haber sido la más usada (1 Sam. 9:9, 11, 18, 19); luego, más tarde, se volvió a usar otra vez el otro término.
Los profetas no eran solo voceros de Dios sino también, en ocasiones, también eran intermediarios entre Dios y la gente. Abraham, en Génesis 20, fue el intermediario entre Dios y Abimelec: debió orar a Dios en favor de Abimelec.
Abraham es una figura destacada en el Antiguo Testamento. Tres veces se lo llama amigo de Dios en las Escrituras (2 Crón. 20:7; Isa. 41:8; Sant. 2:23). Cuando tenía 99 años de edad, Dios le dijo: “Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (Gén. 17:6), una promesa que, hablando humanamente, parecía imposible. Siendo que Abraham creyó a Dios a pesar de lo que la razón humana le decía, él llegó a ser el “padre de todos los creyentes” (Rom. 4:11).
Considerando que Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo en respuesta a la orden de Dios (Gén. 22), parece increíble que hubiera mentido a Abimelec con respecto a Sara (Gén. 20:2). Sin embargo, la situación solo es demasiado real en la vida. “En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona” (Prov. 27:19, NVI). La manifestación ocasional de la vieja naturaleza que queda en el creyente, la apostasía de los hijos de Dios en todos los tiempos y nuestro propio triste desvío del sendero de la justicia son suficientes para explicar la deplorable conducta del “padre de todos los creyentes”. Cuán humano fue Abraham: tuvo momentos de gran fe y momentos de profundas caídas. ¿Qué seguidor del Dios de Abraham no puede identificarse con él?
¿Qué palabras de ánimo puedes tomar para ti mismo del hecho de que, a pesar de los errores y la falta de fe de Abraham, Dios lo usó de todas maneras, incluso poderosamente? ¿Cómo podemos aprender a no permitir que nuestras caídas nos aparten de seguir avanzando con fe?
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 20:7; Éxodo 15:20; Deuteronomio 18:15; Mateo 11:11; Juan 6:14; Hebreos 11:24-26.
PARA MEMORIZAR:
“Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él” (Núm. 12:6).
A LO LARGO DE LA HISTORIA, y aun hasta el presente, podemos encontrar ejemplos de personas que hacen predicciones acerca del futuro. En la mayoría de los casos, estas cosas nunca suceden. Cuando ocurren, puede haber muchos factores involucrados en ellos. ¿Podría ser pura suerte? ¿Estaría tal vez Dios en ello? O, tal vez, ¿el enemigo de las almas estaba obrando para engañar a cuantos pudiera?
En las Escrituras, las personas a quienes Dios entregó el don de profecía fueron personas que caminaron con Dios. No es que no tuvieran ningún pecado, pero se esforzaban por vivir en armonía con la voluntad revelada de Dios. Tenían una relación personal con Dios, y en ese contexto Dios podía usarlos de una manera especial.
Esta semana consideraremos cómo Dios los usó.
UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Fueron santos los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento o fueron hombres y mujeres comunes como los demás? ¿Qué papel desempeñaron las profetisas en Israel? ¿Cuáles fueron las diferencias entre apóstoles y profetas en el Nuevo Testamento?
Podcast Summary
Los archivos de audio son producidos por los hermanos de la Union del Sur de Mexico IASD http://www.unionsur.org Publicados por www.PCJovenes.com preguntas o comentarios a news@pcjovenes.com